Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 398 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Mar de la Conquista, a bordo del Perla Resplandeciente.
Sobre el océano negro como la boca del lobo en la noche, la Perla Resplandeciente, iluminada con luces, navegaba por el mar oscuro, rumbo a un horizonte que no se podía ver.
Esta noche se cumplieron cuatro noches desde que el Perla Resplandeciente zarpó del puerto y navegó mar adentro. Según el itinerario original, el barco debería llegar pronto a su destino, Ivengard. La mayoría de los pasajeros a bordo esperaban con impaciencia ese momento, sin saber que el crucero aún se encontraba muy lejos de su destino previsto.
En lo alto, densas nubes cubrían tanto la luna como las estrellas. En esta oscuridad sin sol ni estrellas, la nave seguía su rumbo, guiada únicamente por su brújula, hacia el objetivo predeterminado por su capitán: un miembro de alto rango de la Iglesia Abisal.
En este barco, desde el capitán hasta el último tripulante, al menos un tercio de la tripulación eran miembros del culto de la Iglesia Abisal. Su objetivo original era ofrecer a los más de 2000 pasajeros a bordo como sacrificios al monstruo marino Haimohois. Sin embargo, debido a la interferencia del Ladrón K, no tuvieron más remedio que desviarse hacia la cercana fortaleza de la Iglesia Abisal: la Isla Lágrima Blanca. Según la ruta modificada, la Perla Resplandeciente llegaría a la Isla Lágrima Blanca mañana por la tarde.
Para evitar que el ladrón K” que aún se encontraba escondido en algún lugar a bordo” causara más disturbios, el capitán Costa había ordenado a sus seguidores del culto que mantuvieran una estricta patrulla y vigilancia en toda la nave durante el viaje.
A altas horas de la noche, en las cubiertas inferiores del barco” lejos de las zonas de pasajeros” el primer oficial Bins patrullaba un pasillo vacío junto a uno de sus subordinados. Acababa de regresar de inspeccionar la sala de calderas. Tras sacudirse el polvo de carbón de los zapatos, se dirigía a su siguiente punto de inspección.
En comparación con el resto de la nave, este pasillo inferior, cerca de la sala de calderas, estaba particularmente sucio y desordenado. La chatarra se amontonaba al azar a ambos lados del pasillo, y el suelo estaba mugriento. Con expresión severa, Bins” él mismo un usuario de artes acuáticas” caminaba con paso firme por el pasillo, inspeccionando cuidadosamente su entorno. Sus ojos escudriñaban cada rincón oscuro donde alguien pudiera estar oculto, claramente alerta ante la posibilidad de encontrarse con el ladrón.
Al rato, dos marineros uniformados doblaron la esquina y se acercaron a él. Bins los reconoció: no eran tripulantes habituales, sino miembros de una secta disfrazados de marineros. Los dos parecieron sorprendidos al verlo, pero luego lo saludaron respetuosamente al unísono.
“Señor Bins…”
“Jade… Hama… ¿qué hacen ustedes dos aquí? ¿No les asigné patrullar el almacén número 3?” preguntó Bins, frunciendo el ceño confundido.
“Ah, sobre eso, señor Bins” respondió uno de ellos al acercarse. “Encontramos algo sospechoso en la bodega número 3, así que vinimos a informárselo directamente. Pensamos que tal vez querría verlo usted mismo antes de avisarle al señor Costa.
Los dos marineros sectarios siguieron caminando hacia Bins mientras hablaban. Al oír esto, Bins preguntó más.
“¿Algo sospechoso? Sea más específico: ¿qué encontró exactamente?”
“Bueno… para serle sincero, señor Bins, es un poco difícil de explicar con palabras. Sería mejor que viniera a verlo usted mismo.”
Mientras hablaban, los dos se acercaron y aceleraron ligeramente el paso. Al darse cuenta de esto, Bins se sobresaltó e inmediatamente les advirtió con tono cortante.
“¡Ustedes dos, deténganse ahí! Si tienen algo que decir, díganlo desde…”
Antes de que pudiera terminar, los dos hombres se abalanzaron sobre él con una ferocidad impresionante. Sus ojos se aguzaron y echaron a correr directamente hacia Bins. En cuanto los vio, Bins supo que algo andaba mal. Rápidamente alzó la mano, apuntándoles, preparándose para desatar sus poderes.
Pero justo en ese instante, de repente, desde atrás” saliendo de un pequeño armario que acababa de pasar” dos hombres enormes, demasiado grandes para el angosto espacio donde se escondían. En cuanto salieron, lanzaron un ataque sorpresa por la espalda, inmovilizando a Bins y a su subordinado con un agarre de hierro. Les taparon la boca de inmediato para impedir que gritaran.
“¿Qué…? ¡¿Cómo puede haber alguien detrás de mí?! ¡Revisé todo minuciosamente al venir para acá!”
Bins estaba atónito. Había inspeccionado cuidadosamente todos los posibles escondites hacía apenas unos instantes y no había encontrado nada. No tenía ni idea de cómo habían aparecido esos dos de la nada.
“Me han agarrado… pero… si creen que esta fuerza es suficiente para sujetarme, ¡están muy equivocados!”
A pesar de estar inmovilizado, Bins permaneció impasible. Era un Beyonder del Cáliz de rango Tierra Negra, poseedor de un poder inmenso. Las restricciones de ese nivel no suponían ningún problema para él; podía liberarse fácilmente con un poco de fuerza.
Pero justo cuando Bins estaba a punto de usar sus fuerzas para sacudírselas, una ola de dolor abrasador e insoportable” algo que nunca había experimentado antes” recorrió repentinamente todo su cuerpo.
“Mmmgh… ¡¡¡UGGHHHHHH!!!”
Bajo el dolor insoportable que lo invadía por completo, las extremidades y los músculos de Bins comenzaron a temblar incontrolablemente. Sus ojos se desorbitaron, perdiendo intensidad hasta volverse blancos. Intentó gritar, pero con la boca sellada, sus alaridos se convirtieron en aullidos inarticulados.
Bajo la punzante oleada de dolor que lo atravesó, el cuerpo de Bins se paralizó por completo, incapaz de resistir ni un instante. Aprovechando la oportunidad, los dos marineros que habían estado antes se abalanzaron sobre él. Cada uno sacó un pequeño cuchillo de su bolsillo y, en cuanto alcanzaron a Bins, clavaron las hojas, atravesando directamente el corazón de ambos, el suyo y el del subordinado que estaba a su lado. Bins tembló un momento, con los ojos desorbitados, antes de que toda señal de vida se desvaneciera de su cuerpo.
Una vez que confirmaron que Bins y su subordinado estaban muertos, los dos hombres corpulentos los soltaron. En lugar de desplomarse como cadáveres, dieron unos pasos tambaleantes… y luego se pusieron de pie de nuevo.
Ya de pie, Bins volvió a ponerse erguido, recuperó la mirada y se llevó la mano al pecho, sacando el pequeño cuchillo que le había devuelto al marinero que lo había matado. Después, se quitó el sombrero, se echó hacia atrás el pelo ligeramente revuelto y se lo volvió a poner. Con calma, miró la mancha de sangre en su pecho y dijo a los marineros que lo rodeaban:
“Me he manchado la ropa. Necesito cambiarme. Ustedes continúen con su patrulla.”
“Sí, señor Bins…”
Dicho esto, el grupo reunido en el pasillo se dispersó. Los dos hombres corpulentos que habían salido del armario volvieron a entrar. Una vez desaparecidos, uno de los marineros que había apuñalado a Bins sacó una pequeña caja de piedra del armario, se la guardó en el bolsillo y se marchó rápidamente. Otro marinero esparció un poco de polvo blanco sobre los pequeños rastros de sangre en el suelo del pasillo y los limpió rápidamente.
En un instante, la zona volvió a quedar en completo silencio. Todos habían desaparecido, como si nada hubiera pasado.
…
“El primer oficial de rango Tierra Negra ha sido neutralizado. Uf… con esto, el número de marionetas de cadáveres de la Iglesia Abisal bajo mi control ha aumentado considerablemente…”
Sentada en su camarote, Dorothy exhaló aliviada tras confirmar la situación desde lejos. En ese momento, estaba usando sus poderes para dirigir operaciones por toda la nave.
Como parte de esas operaciones, Dorothy había asesinado a varios miembros del culto de la Iglesia Abisal disfrazados de marineros y los había convertido en sus marionetas cadavéricas. Estas marionetas fueron enviadas a asesinar a sus compañeros del culto. En poco tiempo, Dorothy ya había logrado controlar a siete marionetas cadavéricas de la Iglesia Abisal, incluyendo una que originalmente había sido la primera oficial de un Hidromante de rango Tierra Negra.
Dorothy llevaba casi dos días vigilando a estas personas y ahora podía distinguir claramente entre los miembros del culto y la tripulación. Por ello, actuó con rapidez y precisión: uno tras otro, convirtió a varios miembros del culto en marionetas cadavéricas sin dañar por error a ningún marinero inocente.
Si bien no pudo acabar con dos Cenizas Blancas de un solo golpe, eliminar a este grupo de infantería fue bastante sencillo. Durante esta operación, Dorothy había gastado 2 unidades de Cáliz y 2 de Piedra de espiritualidad para utilizar Forma Devoradora y Corriente Fluida, pero también había obtenido varios sigilos y objetos de almacenamiento espiritual a cambio. Además de los Sigilos Devoradores estándar comúnmente usados por los cultistas alineados con el Cáliz, había algunos sigilos que no reconocía. Dorothy planeaba examinarlos detenidamente una vez que llegara a la orilla.
“Siete marionetas cadavéricas de la Iglesia Abisal… y una de ellas incluso ocupaba un puesto bastante importante… Debería ser suficiente para el plan de mañana.”
Dorothy pensó para sí misma mientras contemplaba el mar negro como la boca del lobo a través de su ventana, continuando sus reflexiones.
“Está cerca… cada vez más cerca. Si mis cálculos son correctos, deberíamos verlo asomar por el horizonte mañana alrededor de las 10:30 de la mañana…”
“Se acerca el momento. Parece que debo acelerar el ritmo y prepararme. Si todo sale bien, mañana será el día en que escape por completo de esta nave y del control de esa gente.”
Eso era lo que Dorothy pensaba para sí misma. Más temprano ese día, había utilizado una marioneta hecha con el cadáver de un insecto, combinada con el fino control de la Forma de Corriente Fluida, para interferir discretamente con la brújula de la Perla Brillante, provocando que la nave se desviara de su rumbo y se dirigiera en una dirección diferente.
En esta época sin navegación por satélite, la navegación marítima dependía principalmente de cartas náuticas, brújulas y la observación astronómica. Para los navegantes, observar el sol, la luna y las estrellas les permitía no solo determinar la dirección, sino también calcular su posición mediante instrumentos. Sin embargo, con cielo nublado, la navegación astronómica se volvía casi imposible, obligando a los barcos a depender únicamente de las cartas náuticas y la brújula, la cual podía ser manipulada gracias a las habilidades de Dorothy.
Al manipular la brújula, Dorothy desvió sigilosamente el rumbo del Perla Brillante. Si bien era efectivo, este método requería condiciones climáticas favorables, razón por la cual no lo había utilizado desde el principio. Solo cuando el clima de hoy fue propicio comenzó a emplearlo.
Bajo la influencia de Dorothy, la Perla Resplandeciente ya no se dirigía a la Isla de la Lágrima Blanca, sino a la flota de peregrinos de la Iglesia de la Radiación. Se esperaba que se encontraran al día siguiente por la mañana.
Con la flota de la iglesia, Dorothy podría escapar fácilmente de los sectarios a bordo del Perla Resplandeciente. Y, sin embargo, su expresión seguía inusualmente tensa.
“Usar la flota de peregrinos de la Iglesia de la Radiación para deshacernos de esta gente… Es un buen plan, pero conlleva un riesgo enorme. Y ese riesgo no proviene de la Iglesia Abisal, sino de la propia Iglesia…”
“En cierto sentido, para la Iglesia, no soy diferente de la Iglesia Abisal; sigo siendo un Beyonder no oficial y sospechoso. Si la Iglesia descubre que esta nave está plagada de cultistas abisales e involucrada en un grave incidente místico, entonces, dada su naturaleza y capacidades, sin duda llevarán a cabo una detección mística de alta intensidad a todos a bordo para garantizar la seguridad total.”
“Una exhaustiva y minuciosa detección mística de alta intensidad entre 2700 personas para identificar a cada Beyonder y rastro místico: ese tipo de gasto espiritual de los Linternas es enorme. La Iglesia Abisal no podía permitírselo… pero la Iglesia sí puede.”
Según Vania, la escolta asignada era la Tercera Flota de Peregrinación de los Caballeros del Sacramento: seis naves de guerra en total. Si a eso le sumamos las tres naves de pasajeros que transportaban a los peregrinos, son nueve naves, todas tripuladas íntegramente por personal de la Iglesia. Y entre ellas, hay un número considerable de Caballeros del Sacramento, personal militar en activo. ¿Quién sabe cuántos Beyonders del Sendero de la Linterna hay en ese grupo?
Si la Iglesia determina que existe una secta grave a bordo del Perla Resplandeciente, llevarán a cabo una exhaustiva investigación mística en toda la nave. Incluso con 2700 personas, nadie escaparía a semejante escrutinio. Cuando eso ocurra, no solo Costa y los demás quedarán expuestos; Neph y yo probablemente también caeremos en la trampa. Si la Iglesia está realmente decidida a investigar, mis Sombras no serán suficientes.
“Lo que significa que mañana me enfrentaré no solo a Costa y su gente, sino también a la Iglesia… Lo que necesito es aprovechar el poder de la Iglesia sin levantar sospechas… Y eso requerirá una maniobra extremadamente delicada. Si cometo un error, tanto yo como Costa quedaremos al descubierto…”
Ese era el hilo de pensamiento que recorría la mente de Dorothy. A medida que la flota de la Iglesia se acercaba, sintió una mezcla de anticipación e inquietud. Necesitaba aprovechar el poderío de la Iglesia, pero también comprendía que, en comparación con la Oficina de la Serenidad, la Iglesia era mucho más peligrosa. Tendría que actuar con cautela.
…
El tiempo pasó volando y pronto la noche dio paso al amanecer. Al llegar la luz del día, la Perla Brillante seguía navegando por el vasto mar.
Bajo el cielo siempre nublado, el viento soplaba en la cubierta de proa. El capitán Costa, vestido con su uniforme completo, se encontraba de pie entre la brisa marina, contemplando el horizonte. A su lado estaba Massimo, de traje, observando también el mar a lo lejos. Como Beyonders auxiliares de la senda de la Linterna, ninguno de los dos necesitaba un telescopio para ver a lo lejos.
Según nuestro plan, deberíamos llegar a la Isla Lágrima Blanca esta noche… Ya les he comunicado la situación a través del Altar de la Carne Sensorial. Nos dijeron que empezáramos a pensar en cómo responderemos a la ira de Lord Espadaespada…
Massimo hablaba con inquietud, con la mirada fija en el mar, mientras Costa respondía en voz baja.
“Deberíamos pensarlo bien… Las cosas terminaron así, y nosotros mismos nos lo buscamos. En fin. Pero seamos optimistas. Al menos, una vez que lleguemos a la Isla de la Lágrima Blanca, por fin podremos desenmascarar a esa ladrona. Cuando Lord Espada de Espada termine de castigarnos, nos vengaremos de ella con creces.”
Así respondió Costa. Massimo esbozó una leve sonrisa y estaba a punto de decir algo más cuando, de repente, sus ojos se abrieron de par en par, mirando hacia la lejanía.
“¡Un momento… mira allá! ¿Es una flota? ¿Y bastante grande, además?”
“¿Una flota? Estás viendo cosas. Estamos muy lejos de la ruta habitual; no hay ninguna flota por aquí” respondió Costa con indiferencia, girándose para seguir la mirada de Massimo, solo para quedarse paralizado en el sitio.
En la visión de Costa, pudo ver claramente volutas de humo negro elevándose sobre el horizonte. Bajo el humo, efectivamente, había una flota de barcos en movimiento.
Costa contempló la flota con el ceño fruncido. En esa zona del mar no debería haber flotas de ese tamaño. Por un instante, pensó que podría ser un espejismo, así que entrecerró los ojos y aguzó la vista para ver con mayor claridad. Pero al divisar los profundos cañones y las banderas del Sol Radiante ondeando sobre los barcos, sintió un vuelco en el corazón.
“¡Esa es… esa es la flota de los fanáticos de la Radiante! ¿¡Qué demonios hacen aquí!?”
Retrocedió dos pasos, palideciendo por la sorpresa. Massimo, al oír eso, concentró su habilidad en el objetivo lejano, y cuando lo vio con claridad, casi se desplomó en el acto.
“¡Ah! ¡Ah! ¡Esos son… esos son cruceros de los Caballeros del Sacramento! ¡¿Cómo es posible?! ¡¿Por qué estaría aquí la flota de los Caballeros?!”
El rostro de Massimo palideció presa del pánico, sin saber por un instante qué hacer. Mientras tanto, Costa recuperó rápidamente la compostura, se giró y ladró una orden a la tripulación que estaba detrás de él.
“¡Alerta al puente! ¡Zarpa a babor! ¡Aléjennos de esa flota ahora mismo!”
¡¡Boom!!
Justo cuando Costa dio la orden, una fuerte explosión resonó en las cubiertas inferiores del Perla Resplandeciente. Al instante, toda la nave se estremeció por la explosión.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela)
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 398
Estás leyendo el capítulo 398 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.