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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 360 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
South Tivian, Plaza del Obispo. A medida que avanza el invierno, el frío viento nocturno no logra apagar el entusiasmo del público en la plaza. En el escenario, rodeada de una multitud, Adèle y sus compañeros de baile danzan junto al público que se encuentra abajo. Esta interacción tan cercana con el público ha desatado una ovación ensordecedora. Quienes estaban en primera fila y fueron invitados al escenario son recibidos con miradas envidiosas, mientras que la joven de cabello plateado que baila con la mismísima Adèle no solo es envidiada, sino también admirada. Aunque la joven de cabello plateado, de una belleza impactante, es más baja que Adèle, su baile resulta sorprendentemente armonioso y fluido. En comparación con los demás espectadores, algo torpes, que subieron al escenario, la coordinación entre la joven y Adèle es extraordinariamente fluida. Sus movimientos son elegantes y ambas demuestran una gran habilidad, creando una experiencia visualmente atractiva y refrescante. En el escenario, el baile entre Dorothy y Adèle continúa. Al igual que la primera vez que Dorothy usó a su marioneta cadáver, María, para bailar con Adèle, Dorothy vuelve a aprovechar su habilidad de erudita para aprender rápidamente y seguir las indicaciones de Adèle, dominando sus técnicas de baile. Sin embargo, Adèle aumenta gradualmente la velocidad y la complejidad del baile, llevando a Dorothy al límite. “Uf... uf... Espera... más despacio, Adèle. Esta vez no soy una marioneta... No bailes tan rápido...” Tras varios pasos de baile intensos, Dorothy, exhausta, jadea mientras habla. Adèle, al notar que la chica se está quedando sin fuerzas, sonríe aún más radiante. ¡Oh, cielos! No esperaba que la señorita detective tuviera la misma resistencia que una chica normal. Mis disculpas. Adèle dice riendo, con los ojos brillando de diversión. Al principio, Adèle pensó que el control excepcional de Dorothy sobre su marioneta podría indicar que era una Trascendente del Cáliz, quizá alguien como ella que había recorrido el camino del Cáliz primario y la Revelación auxiliar, pero que había ascendido mediante un ritual diferente. Por eso Dorothy había pedido información sobre la Revelación. Sin embargo, ahora parece que la resistencia física de Dorothy es la de una chica normal, lo que descarta la posibilidad de que sea una Trascendente del Cáliz. Esto hace que el camino de Dorothy sea aún más intrigante. “Adèle, ya te he dicho todo lo que tenía que decirte y el plan está listo. No hace falta que sigas usando el baile como tapadera. Déjame volver...” Dorothy, luchando por seguir el ritmo de Adèle, habla sin aliento. Pero Adèle no tiene intención de dejarla ir tan fácilmente. “No, no, no~ Querido detective, la música aún no ha terminado. Mientras la música continúe, el baile también. Enseguida me ocuparé del peligro bajo el escenario, pero hasta entonces, terminemos este baile juntos~” Adèle sigue insistiendo, dejando a Dorothy sin palabras. Aunque protesta por dentro, Dorothy sabe que en ese escenario, Adèle tiene el control absoluto y no hay forma de resistirse. No le queda más remedio que ceder a los caprichos de Adèle y terminar el baile. Durante un rato, Adèle arrastra a Dorothy con ella, sin dejar de bailar. Tras presenciar la increíble capacidad de Dorothy para aprender y adaptarse sobre la marcha, Adèle siente un impulso juguetón y, a menudo, la guía deliberadamente hacia movimientos difíciles o exagerados, obligándola a seguirle el ritmo. Aunque Dorothy se queda sin aliento, no le queda más remedio que obedecer, pues no puede competir con la fuerza de Adèle. El baile de Adèle con Dorothy es como el de una niña jugando con su muñeca; solo que, en este caso, Dorothy es la muñeca. Finalmente, para inmenso alivio de Dorothy, la música termina. Los bailarines en el escenario, junto con los espectadores que habían sido invitados a subir, dejan de bailar. Hacen una reverencia al público y comienzan a abandonar el escenario. Dorothy, aún de la mano de Adèle, se inclina ante la multitud antes de regresar apresuradamente a su lugar. “Uf... uf... Esa mujer... de verdad... empezó a jugar conmigo... Uf... uf... Conocerla en persona fue sin duda una jugada arriesgada... Uf...” Entre el público, bajo el escenario, Dorothy se inclina, llevándose la mano al pecho mientras recupera el aliento. Para Dorothy, ser guiada pasivamente por Adèle, una Trascendente del Cáliz con una fuerza irresistible, no era una experiencia particularmente agradable. Dorothy se sentía como una muñeca manipulada por Adèle, y los movimientos no eran precisamente delicados. Para alguien acostumbrada a controlar a los demás, esta experiencia resultó realmente incómoda. “Oye... Dorothy, ¡nunca esperé que Adèle te invitara a bailar con ella! ¡Es una gran estrella en Tivian! De verdad pudiste bailar con ella... Quizás sea por el color de tu cabello, que heredaste de mamá.” Con una mezcla de emoción y envidia, Gregor le dice a Dorothy: “Cuando Adèle le tendió la mano, se emocionó, pero al ver que la invitada era su hermana y no él, no pudo evitar sentirse decepcionado”. En momentos como este, se convence de que Adèle invitó a Dorothy por su singular cabello plateado, no porque él careciera de encanto. “Sí... ¡qué gran estrella...!” Dorothy, aún sin aliento, escucha las palabras de Gregor y responde débilmente mientras juega con su cabello. En ese momento, Gregor continúa preguntando. “Por cierto, Dorothy, bailaste muy bien ahí arriba. ¿Cuándo aprendiste a bailar? ¿En la escuela?” “En realidad nunca aprendí... Simplemente seguí las indicaciones de Adèle todo el tiempo. Ella me guiaba y ni siquiera sabía lo bien que estaba bailando.” Dorothy, jugando con su cabello, esquiva con indiferencia la pregunta de Gregor. Como él no sabe mucho de baile, puede salirse con la suya fácilmente. Mientras tanto, Gregor contempla el escenario, donde Adèle se ha retirado momentáneamente, y suspira. ¿En serio...? Como era de esperar de la estrella del baile de Tivian. Incluso sabe enseñar a bailar tan bien... Oye, Dorothy, bailar con Adèle es una experiencia única. Con esta suerte, creo que podrás presumir ante tus compañeros cuando vuelvas. Gregor le da una palmadita en el hombro a Dorothy, y la boca de Dorothy se contrae ligeramente mientras murmura. “Ah... ¡qué suerte tuve!” Mientras Dorothy observa al presentador regresar al escenario, escucha la oración de Neftis en su mente. En esta oración, Neftis le pide a Aka que le transmita un mensaje a Dorothy, informándole que han llegado a las afueras de la Plaza del Obispo y han localizado a Sado en la azotea de un edificio. Kapak está listo para enfrentarse a Sado, pero Neftis lo ha detenido por ahora, decidiendo informar primero a Dorothy. “Neftis y los demás ya están aquí. Perfecto. Cuando llegue el momento de actuar, contaremos con más gente. Neftis ahora es una Trascendente de la Tierra Negra, lo que supone un gran impulso para nuestra fuerza…”, piensa Dorothy. Acto seguido, comienza a rezar. “Gran Aka, por favor, hágale saber a la Hermana Neftis que agradezco su puntual llegada y la de Kapak. Sin embargo, ahora no es el momento de actuar. Por favor, pídales que esperen. Cuando Adèle regrese al escenario, daré la señal para comenzar.” Utilizando el canal de comunicación, Dorothy transmite su mensaje a Neftis. Luego vuelve su atención al escenario, donde se está desarrollando una nueva función, y comienza a esperar en silencio. “Ahora... solo nos queda esperar a que la gran estrella regrese al escenario.” … El tiempo transcurre y las actuaciones en Plaza del Obispo continúan. El escenario acoge una variedad de espectáculos impresionantes, y los vítores y aplausos del público suben y bajan como olas. El ambiente es animado y alegre, pero entre las risas y la emoción, hay algunas figuras silenciosas. Uno de ellos es un hombre vestido con una gabardina negra, un sombrero de ala baja y guantes. Su rostro está casi completamente cubierto por una bufanda, dejando ver solo sus ojos. La poca piel que se le ve es notablemente más oscura que la de quienes lo rodean. Mientras todos los demás se dejan llevar por el ambiente festivo, este hombre, bien abrigado, permanece impasible. Observa las actuaciones en el escenario y a la multitud que lo rodea, sumido en sus pensamientos. “Celebra… celebra tu fiesta mientras puedas. Solo cuando la alegría se hace añicos el dolor se vuelve verdaderamente profundo. Este dolor será el precio que pagarás.” El hombre, llamado Kum, reflexiona en silencio entre la multitud. Su mirada, cargada de ira e inquietud, recorre a quienes lo rodean. Es uno de los terroristas suicidas infiltrados por Sado entre el público. Cuando llegue el momento, él y sus dos compañeros detonarán las bombas adheridas a sus cuerpos, propinándoles una terrible sorpresa de Año Nuevo a estas personas blancas. Al igual que Sado, la tribu de Kum sufrió numerosas bajas en los conflictos con los colonizadores blancos. Su familia y amigos murieron o resultaron gravemente heridos en estos enfrentamientos. Impulsado por el deseo de venganza, ahora se encuentra aquí. Lleno de odio hacia los blancos que lo rodean, Kum encuentra nauseabunda su alegría durante el festival. Por un lado, ansía detonar la bomba de inmediato y hacerlo todo pedazos. Por otro lado, siente una creciente inquietud ante la muerte inminente que lo aguarda. Al fin y al cabo, nadie puede permanecer completamente impasible ante la muerte. “No hay por qué temer... Volveré a la Gran Alma como un héroe, reuniéndome con mi tribu.” Entre la ira y la ansiedad, Kum murmura en su idioma para calmarse. Presiona la mano contra su abrigo, palpando los objetos cilíndricos sujetos a su cintura. Reprime el miedo y se arma de valor. Kum espera pacientemente entre la multitud, aguardando el momento oportuno. Para no levantar sospechas, de vez en cuando echa un vistazo a las actuaciones en el escenario. Para él, muchos de los actos de los blancos son sumamente aburridos, y en su estado de ánimo actual, no tiene ningún interés en verlos. Mientras Kum sigue observando el escenario, el presentador reaparece tras varias actuaciones. Anuncia con entusiasmo algo en un idioma que Kum no entiende, y cuando termina, el público estalla en vítores aún más fuertes. Esta reacción inusual pone a Kum en alerta, y centra su atención en el escenario, observando los cambios. Pronto, ve una figura familiar subir al escenario. Es una mujer de una belleza deslumbrante. Kum la reconoce de una actuación anterior, durante la cual también había recibido una ovación atronadora del público. Su belleza es tan cautivadora que incluso Kum, originario del Nuevo Continente y con un profundo odio hacia los blancos, se siente momentáneamente hechizado. Su danza fue el único número que realmente captó su atención antes, e incluso había esperado que no se viera atrapada en la explosión. Cuando abandonó el escenario, suspiró aliviado, pero ahora ha regresado. A ojos de Kum, la bailarina se ha transformado en una bailarina vestida de blanco, y esta vez baila sola. Al comenzar la música, empieza a moverse. Este baile es completamente diferente al anterior. Mientras que el último estaba lleno de movimientos sensuales, este es lento y grácil, ofreciendo una experiencia fresca y cautivadora. Vestida con un traje blanco impoluto, la bailarina se mueve con fluidez por el escenario. Su danza comienza lenta y gradualmente aumenta en intensidad, pasando de delicada y contenida a vibrante y enérgica, como un brote que se convierte en un árbol majestuoso. Los movimientos de la bailarina parecen encarnar la vitalidad de la vida misma. Kum queda inmediatamente cautivado, con la mirada fija en su actuación. Su danza despierta algo profundo en él, desencadenando un torrente de emociones y recuerdos. Al contemplar la danza de Adèle, Kum recuerda los frondosos bosques de su tierra natal, donde antaño cazaba y vivía feliz. De repente, siente una profunda nostalgia por aquellos días. Si muere aquí, ¿acaso jamás volverá a experimentar tal felicidad? Hasta ahora, Kum había estado obsesionado con los recuerdos de sus familiares caídos a manos de los colonizadores. Sus muertes habían alimentado su sed de venganza. Pero ahora, se encuentra pensando más en los familiares que aún viven. Si muere aquí, ¿cómo se sentirán? ¿Quién los cuidará si él ya no está? Mientras observa a la bailarina en el escenario, estos pensamientos se intensifican y se vuelven más incontrolables. Su determinación de morir por venganza comienza a flaquear, y el instinto de supervivencia, reprimido por su sed de venganza, resurge con fuerza. Su inquietud se transforma en una agitación frenética. “No… no quiero morir… ¡No quiero que mi vida termine así! ¡Hay tantas cosas que aún quiero hacer! ¡No quiero desperdiciar mi vida por venganza!” Estos pensamientos dominan la mente de Kum. El instinto primario de supervivencia, arraigado en todo ser vivo, se apodera de él rápidamente. Su mano, que descansaba sobre la bomba, comienza a temblar y las lágrimas corren por sus mejillas. “Lo siento... Sado... yo... no creo que pueda seguir haciéndolo...” Conteniendo los sollozos, Kum murmura en Glifo Espiritual mientras se seca las lágrimas. Retira la mano de la bomba. Impulsado por su recién descubierto deseo de vivir, Kum comienza a abrirse paso entre la multitud, decidido a marcharse. Ha abandonado su misión y ya no desea sacrificar su vida para llevarse consigo a esos desconocidos. Necesita irse de allí ahora mismo. Tras abrirse paso entre la multitud, Kum aparece al borde de la plaza y comienza a alejarse en silencio. Un cuervo posado en una farola cercana observa sus acciones. Entre el público situado frente al escenario, Dorothy, observando a través de los ojos del cuervo, sonríe levemente. “Los tres terroristas suicidas han abandonado su misión bajo la influencia del baile de Adèle, que agudizó su instinto de supervivencia. La amenaza de bomba ha sido neutralizada.” “Ja… Como era de esperar, quienes, movidos por el odio, se convierten en terroristas suicidas tienen una salud mental frágil. Un pequeño empujón basta para que la balanza se incline. Al fin y al cabo, el instinto de supervivencia es el más fundamental y poderoso de todos los seres vivos. Es indestructible.” “Emociones como el odio pueden suprimir temporalmente el instinto de supervivencia, pero nunca pueden eliminarlo por completo. Manipular un instinto tan poderoso debe ser algo natural para Adèle.” Mientras observa a Adèle interpretar su danza, que sutilmente apela a los instintos de supervivencia del público, Dorothy reflexiona. Para el espectador promedio, esta danza no tiene efecto alguno, ya que no percibe que su vida corra peligro. Pero para aquellos como Kum, que se debaten entre la decisión de quitarse la vida y la necesidad de hacerlo, la intensificación del instinto de supervivencia los lleva a abandonar su propósito. “Ahora que nos hemos ocupado de los bombarderos, es hora de centrarnos en los demás… las arañas del Nido de las Ocho Agujas…” Los ojos de Dorothy recorren el entorno y su sonrisa se ensancha.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 360

Estás leyendo el capítulo 360 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.