Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 361 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
South Tivian, Plaza del Obispo.
La celebración de Nochevieja continúa, y las festividades nocturnas se prolongan a pesar del viento frío. Tras un breve intermedio, Adèle, la “Rubí de Tivian” y bailarina estrella, vuelve al escenario, provocando otra oleada de vítores del público y elevando el ambiente a un nivel superior.
Al regresar al escenario, Adèle se ha despojado de su anterior atuendo rojo brillante y ahora luce un vestido de baile blanco impoluto. Ofrece una actuación completamente diferente a la anterior. Según la entusiasta presentación del anfitrión, este baile se titula “Oda a la Vida” y, como su nombre indica, es una danza que celebra la vida.
“Jaja... Mira, Isabella, el baile de Adèle esta vez es fascinante. Aunque no hay palabras ni diálogo, puedo entender la historia que transmite solo con sus movimientos. De la quietud al movimiento, del brote a la plena floración, creo que este baile cuenta la historia de un retoño que crece hasta convertirse en un árbol imponente gracias al viento y la lluvia... ¿Qué te parece?”
En el balcón, el duque Barrett observa la danza de Adèle con una sonrisa, ofreciendo su interpretación. A su lado, la princesa Isabella asiente levemente y responde.
“Estoy de acuerdo contigo, tío Barrett. He oído a muchos críticos decir que las danzas de Adèle son famosas por su singular capacidad narrativa. Muchas de sus danzas contienen historias ocultas, y cada movimiento no solo expresa la belleza de la danza, sino que también transmite el lenguaje de una historia. Cuando baila, es como ver una obra de teatro sin diálogos.”
“Adèle puede transmitir significados con precisión solo a través del lenguaje corporal, y sin embargo, sus actuaciones son visualmente más cautivadoras que la pantomima o el teatro mudo convencionales. Es la única en el mundo de la danza que logra este equilibrio perfecto, lo que la convierte en un verdadero tesoro de nuestro reino.”
Isabella habla en voz baja, expresando sus elogios. Tras escuchar sus comentarios, el duque Barrett sonríe y continúa.
En efecto, parece que su apreciación por las artes es muy refinada. La danza que cuenta una historia es el sello distintivo de Adèle, algo que incluso los críticos más exigentes no pueden evitar admirar. Otros bailarines que intentan imitar su estilo a menudo se centran demasiado en el espectáculo visual, lo que dificulta seguir la historia, o enfatizan demasiado la narrativa a expensas de la belleza de la danza, convirtiéndola en mera pantomima. Solo Adèle puede lograr ese equilibrio perfecto.
Esta vez, su danza se titula “Oda a la Vida”. Bailar una pieza tan vibrante y llena de vida en la víspera de Año Nuevo debe ser su manera de ofrecer una bendición para el nuevo año. Parece que le ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo a esta presentación. Verla bailar me ha alegrado el día. Jaja...”
El duque Barrett ofrece su crítica con una sonrisa, e Isabela asiente. Las palabras de Barrett son ciertas: la danza de Adèle ha llenado de alegría a todos los espectadores. Incluso los trabajadores más oprimidos, tras presenciar la danza, vislumbran un rayo de esperanza para el nuevo año. Aquellos ocultos entre la multitud, llevados al límite por pensamientos de venganza y suicidio, ven reavivado su deseo de vivir gracias a la danza. Su anhelo de vivir vence su sed de venganza, y abandonan sus planes suicidas.
Utilizar el instinto de supervivencia para disuadir a los terroristas suicidas era una estrategia que Adèle y Dorothy habían comentado. Si bien Adèle tiene la capacidad de percibir los deseos más apremiantes de quienes la rodean, esta habilidad no le permite identificar fácilmente a los terroristas entre la multitud.
La primera razón es la gran cantidad de personas presentes: hay demasiados deseos que analizar en poco tiempo. La segunda razón es que su detección activa podría verse bloqueada por artefactos de los Trascendentes de la Senda de las Sombras.
Sí, la detección activa de deseos de Adèle puede ser bloqueada por artefactos de las Sombras. Su detección de deseos se presenta de dos formas: activa y pasiva. La forma activa implica percibir conscientemente los deseos actuales de un ser vivo, comprendiendo qué quiere hacer. Por ejemplo, en la comisaría del distrito de Cenizas de Carbón, Adèle utilizó la detección activa de deseos para percibir el deseo urgente del jefe de policía de contactar a sus superiores.
La detección activa del deseo es una forma de detección mística, similar a la percepción espiritual o la detección de la Linterna. Consiste en proyectar activamente las propias habilidades de detección sobre otros, y cualquier habilidad de este tipo generalmente puede ser bloqueada por artefactos de las Sombras.
La detección pasiva de deseos, sin embargo, es diferente. Esta habilidad le permite a Adèle percibir los deseos que otros proyectan en ella, ya sean lujuriosos o homicidas. Los deseos peligrosos o intensos activan su estado de alerta y atención. Por eso la Sociedad Sangre de Lobo tuvo que usar un muñeco para asesinar a Adèle: para evitar su detección pasiva de intenciones homicidas.
La detección pasiva de deseos consiste principalmente en percibir los deseos que otros proyectan en ella, en lugar de proyectar activamente sus propias habilidades. Por lo tanto, no puede ser detectada ni bloqueada por artefactos de las Sombras. La mayoría de estos artefactos solo protegen a quien los porta de efectos místicos externos y no pueden bloquear la información que emana naturalmente de él, como su aroma o los deseos que proyecta en los demás.
Los terroristas suicidas eran indígenas manipulados por el Nido de las Ocho Agujas. Para garantizar su seguridad, era lógico que portaran artefactos que ocultaban la Sombra. Por lo tanto, si Adèle utilizara la detección activa de deseos para localizarlos, podría invertir un gran esfuerzo en vano. Siguiendo el consejo de Dorothy, Adèle optó por no usar este método y, en cambio, prefirió guiar el deseo de supervivencia de los terroristas.
Todos los seres vivos tienen un instinto de supervivencia, incluso aquellos llevados al límite por pensamientos de venganza. Cuanto más cerca se está de la muerte, más fuerte se vuelve este instinto. Sin embargo, en los terroristas suicidas, este instinto se ve reprimido por una creencia aún más fuerte en la venganza.
Pero esta represión es frágil. Con un ligero empujón de Adèle, este delicado equilibrio puede romperse, y el instinto de supervivencia puede fácilmente superar el impulso de venganza, provocando que los terroristas abandonen su misión.
La guía de Adèle es tan sutil que la gente normal apenas la notaría, pero para aquellos que caminan por la cuerda floja psicológica de ser terroristas suicidas, es suficiente para inclinar la balanza.
En el escenario, Adèle continúa su elegante danza. Mientras se mueve, sus ojos se posan ocasionalmente en el público, y una leve expresión de preocupación cruza su rostro. Solo cuando una voz resuena en su mente logra relajarse por fin.
“Gran Aka, por favor, transmítele a Adèle que los tres terroristas suicidas entre el público han abandonado sus misiones y se han marchado por su propia voluntad. El público está a salvo y podemos proceder al siguiente paso.”
Al oír la voz de Dorothy en su mente, las preocupaciones de Adèle finalmente se disipan y no puede evitar pensar para sí misma.
“Jamás imaginé que Aka, la deidad de la Orden de la Rosa Cruz, también pudiera facilitar la comunicación entre los creyentes mediante la oración… ¡Qué habilidad tan fascinante! Nunca había oído hablar de algo así en otras sociedades secretas. Esta debe ser una de las habilidades pasivas de Aka para gestionar la oración…”
Adèle reflexiona sobre esto. Antes, mientras bailaba con Dorothy, esta le había pedido que bajara momentáneamente la guardia para facilitar la comunicación. Adèle accedió, y ahora Dorothy puede usar libremente ese canal de comunicación para contactarla.
“Parece que los dementes del público se han calmado y han dejado atrás su locura. Ahora, es hora de encontrar a quienes los llevaron a este estado. Esos lunáticos obsesionados con las arañas se atrevieron a llevar a cabo un plan tan descabellado aquí.”
Adèle seguía pensando para sí misma. Antes, Dorothy ya había deducido que los cerebros detrás de esta operación eran el Nido de las Ocho Agujas. Al atraer a estos indígenas a Tivian para esta misión, era evidente que tenían motivos ocultos.
En opinión de Dorothy, el Nido de Ocho Torres no tiene motivo alguno para perpetrar un ataque puramente terrorista contra civiles. Por lo tanto, deben haber atraído a los Sado y a los indígenas hasta aquí para encubrir su verdadero objetivo. Para descubrir qué traman en realidad, Dorothy y Adèle deben primero localizar a todos los miembros del Nido de Ocho Torres presentes en el lugar.
Sin embargo, encontrar a los miembros del Nido de las Ocho Agujas entre una multitud tan grande no será fácil. Como Trascendentes de la Senda de las Sombras, poseen la capacidad natural de bloquear la detección mística, pueden disfrazarse con facilidad y cambiar de apariencia a voluntad. A diferencia de los terroristas suicidas, sus emociones son estables, lo que dificulta enormemente su identificación.
A pesar de esto, Dorothy y Adèle han ideado un plan para localizarlos, y este aún depende de las habilidades de Adèle.
En el escenario, Adèle termina su baile, pero en lugar de irse de inmediato, se queda. Tras unos movimientos relajantes, la música vuelve a sonar y Adèle comienza su tercer baile de la noche.
A diferencia de la música vivaz y vibrante de sus interpretaciones anteriores, esta tercera pieza transmite una tenue melancolía. Desde las primeras notas, la música evoca una tristeza sutil, y la melodía que sigue está impregnada de una pena indescriptible.
En sintonía con la música, los movimientos de Adèle están cargados de tristeza. Parece un cisne herido, luchando valientemente contra su dolor, pero finalmente impotente.
En esta danza, Adèle se asemeja a un cisne blanco abatido del cielo por un cazador: bella y a la vez trágica. Lucha desesperadamente por volver a volar, pero se enfrenta a obstáculos insuperables. El cazador que la abatió parece buscarla por todas partes, y Adèle, presa del miedo, se ve obligada a esconderse.
Belleza, impotencia, pánico, dolor... Estas son las palabras que describen la interpretación de Adèle en esta danza. Su retrato de una belleza trágica que lucha contra el sufrimiento conmueve a innumerables espectadores, evocando un profundo sentimiento de compasión.
En efecto, ¿quién no sentiría lástima por una figura tan bella y a la vez trágica? ¿Quién no querría ayudarla a escapar de su sufrimiento y a volar libremente por el cielo una vez más?
Así es como se sentiría cualquier persona normal, pero algunos individuos anormales podrían albergar pensamientos diferentes.
En la azotea de un edificio alto cerca de la plaza, un hombre vestido con uniforme de guardia permanece de pie al borde, con las manos aferradas a la barandilla. Bajo su sombrero, sus ojos están fijos en la figura pura y trágica que danza en el escenario lejano. En lo profundo de su mirada, un destello de locura brilla, y sin darse cuenta se humedece los labios.
Sí, locura; una locura oculta y retorcida. Este hombre mira a Adèle y siente lástima, pero es una lástima distorsionada y perversa.
Anhela aprisionar a esta trágica belleza en su cámara secreta, infligirle diversas heridas en su cuerpo puro, utilizar en ella todos los instrumentos de tortura que ha coleccionado, solo para escuchar sus gritos de agonía.
Sin embargo, no son más que pensamientos fugaces. En su vida diaria, suele experimentar emociones similares al contemplar la belleza. Estos impulsos pasajeros no bastan para llevarlo a actuar con imprudencia. Por ahora, se limita a observar a Adèle desde lejos, entregándose a sus crueles fantasías.
Lo que él ignora es que esas fantasías, esa crueldad oculta en su interior, son percibidas por la bailarina en el escenario. Sin saberlo, su paradero ha quedado al descubierto.
La danza de Adèle es también una sutil activación de sus habilidades. Al bailar, estimula silenciosamente un cierto deseo en el público: en esta ocasión, el deseo de crueldad.
A diferencia del instinto de supervivencia, universal y poderoso, el deseo de crueldad yace profundamente arraigado en el corazón de la mayoría de las personas. Comparado con deseos normales como el hambre, la lujuria o el instinto de supervivencia, el deseo de crueldad es un impulso anormal que rara vez aflora. Solo aquellos con mentes perversas, como los miembros del Nido de las Ocho Agujas, ven este deseo manifestarse plenamente.
El Nido de Ocho Torres cultiva la espiritualidad a través del miedo y la tortura, y el uso prolongado de estos métodos inevitablemente pervierte la mente. Quienes profundizan demasiado en el Método del Miedo y la Tortura se convierten inevitablemente en sádicos, cuyos deseos ocultos de crueldad se intensifican mucho más que los de la gente común y se vuelven mucho más fáciles de manipular.
Así como los Trascendentes de la Senda del Cáliz que practican el Método del Festín de Sangre luchan por reprimir su hambre, los Trascendentes de la Senda de las Sombras que practican el Método del Miedo y la Tortura tienen un deseo de crueldad mucho más intenso que la gente común. Para las personas ordinarias, la sutil influencia de Adèle sobre este deseo pasaría desapercibida, pero para los miembros del Nido de las Ocho Agujas, logra avivar sus impulsos sádicos hacia ella.
Mientras estos deseos sádicos específicos se dirijan a Adèle, ella puede percibir su origen mediante su detección pasiva de deseos. Así es como Adèle localiza a los miembros del Nido de las Ocho Agujas. Desde que se fusionó con el espíritu residual de Darlene, el alcance y la sensibilidad de su habilidad han aumentado significativamente, cubriendo casi toda la Plaza del Obispo.
“Los encontré… Vaya… Qué lugar más inesperado. A continuación, debería informar de esto al detective.”
Adèle piensa para sí misma y luego comienza a rezar en silencio.
“Genial, Aka, por favor, transmítele esta información al detective…”
…
Debajo del escenario, Dorothy, que observa el baile, se detiene de repente. La plegaria de Adèle resuena en su mente y siente una oleada de emoción.
“Finalmente…”
Dorothy escucha atentamente la oración de Adèle, pero su expresión pronto se torna seria.
En su plegaria, Adèle menciona percibir dos fuentes particularmente intensas de deseo sádico. La primera proviene de la azotea de un edificio de ladrillo gris a la izquierda de la plaza, donde se encuentra apostado un guardia. La segunda, sin embargo, es mucho más inesperada: ¡proviene del lado derecho de la plaza, del palco real!
Según Adèle, entre los guardaespaldas del duque Barrett y la princesa Isabella, uno es en realidad miembro del Nido de Ocho Torres.
“¡El Nido de Ocho Torres ha reemplazado a uno de los guardaespaldas reales! ¡Su verdadero objetivo es el asesinato! ¡Estos bastardos planean aprovechar el caos provocado por la explosión de los indígenas para asesinar a la familia real y luego culpar a los indígenas!”
En un instante, Dorothy comprende perfectamente el plan del Nido de Ocho Torres. Observa con solemnidad la ubicación de los dos miembros del Nido de Ocho Torres: uno se encuentra en una posición de francotirador perfecta, con vistas al balcón real, mientras que el otro está de pie justo detrás de los objetivos del asesinato.
¡Si hacen huelga, ¿quién podrá detenerlos?!

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Estás leyendo el capítulo 361 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.