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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 340 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Afueras noroccidentales de Tivian, una pequeña colina en medio de un bosque. Un grito penetrante resonó repentinamente en el aire. Tras concluir la transacción, los miembros de la Orden del Ataúd Abisal se despidieron del ladrón. Su líder, Larena, se disponía a usar un medio obtenido en secreto para maldecir al arrogante ladrón cuando sucedió algo totalmente inesperado. Mientras Larena estaba a punto de lanzar la maldición, dejó escapar un grito espeluznante. El muñeco maldito que tenía en la mano explotó y ella se desplomó hacia atrás, llevándose las manos a los ojos. Esto sobresaltó a sus subordinados, quienes, tras un instante de conmoción, corrieron a ayudarla a levantarse. ¡Señora! ¡Señora Larena! ¿Qué ha ocurrido? Al ver a Larena en ese estado, Calais, que estaba más cerca de ella, se agachó de inmediato para ayudarla, preguntándole con urgencia por su estado. Larena tembló al bajar las manos de los ojos, dejando ver dos lágrimas de sangre que le recorrían el rostro. Con voz temblorosa y presa del pánico, habló. “Nos han engañado... el Ojo del Juicio... ¿cómo es posible que exista... el Ojo del Juicio? Esa ladrona... está protegida por una poderosa contramaldición... está amparada por alguna fuerza de la Primera Dinastía... Me han... me han devuelto la maldición... ahh...” Larena, llevándose las manos a la cabeza, luchaba por reprimir el dolor mientras hablaba. Al oírla, la expresión de Calais se ensombreció y preguntó con un dejo de confusión. “¿La Primera Dinastía? ¿Qué es eso...?” ¡No puedo explicar los detalles ahora! Subestimamos a esa ladrona. Probablemente cuenta con el respaldo de una poderosa organización de buscadores de tesoros. Por ahora... ¡nuestros planes contra ella quedan en suspenso! Recoge el botín y cárgalo en el carruaje. ¡Debemos regresar de inmediato e informar de esto al gremio! “Ah... sí, sí...” Tras ponerse de pie, Larena apartó de un empujón a Calais y ladró órdenes. Calais corrió rápidamente a organizar a los demás subordinados, ordenándoles que subieran la colina con sus carruajes para cargar la mercancía. Mientras tanto, Larena permanecía a un lado, sujetándose la cabeza. Su expresión era severa mientras intentaba reprimir la angustia. En su mente, la imagen de un enorme ojo dorado seguía presente, negándose a desvanecerse. Al mismo tiempo, en lo alto de la colina, un pequeño pájaro sobrevoló la escena con sus ojos penetrantes. Gracias a su mirada, Dorothy siguió vigilando la situación en tiempo real. A varios kilómetros de distancia, en un pequeño sendero, un sencillo carruaje negro estaba estacionado. Dentro, Dorothy, vestida con un grueso abrigo de invierno y un gorro de lana, permanecía sentada en silencio. Utilizaba una marioneta a distancia para vigilar la colina donde se había realizado la transacción, observando atentamente los acontecimientos. “Jamás imaginé que el cetro de la familia de Neftis no solo pudiera bloquear las maldiciones, sino también reflejarlas contra quien las lanzaba. Aquel líder quedó completamente desbordado por la reacción...” Observando la escena desde lejos, Dorothy se acarició la barbilla pensativa. El momento en que Larena fue alcanzada por la reacción la había tomado completamente por sorpresa. Cuando Dorothy eligió a alguien para que actuara como su representante en la transacción, consideró muchas opciones antes de decidirse finalmente a pedir ayuda a su superiora, Neftis. La razón era simple: ambicionaba el cetro de la familia de Neftis, que tenía el poder de alejar las maldiciones. Basándose en la información que Dorothy había reunido, concluyó que tratar con la Orden del Ataúd Infernal, un grupo que cazaba espíritus salvajes, requeriría precaución ante dos amenazas principales: fantasmas y maldiciones. Los fantasmas podían poseer y rastrear a las personas sin ser detectadas, mientras que las maldiciones podían afectarlas desde grandes distancias sin que lo supieran. Ambas eran insidiosas y difíciles de combatir directamente. Por suerte, Neftis contaba con contramedidas para ambas. En primer lugar, Nephthys era una Trascendente del Sendero del Silencio, capaz de ver y sentir fantasmas. Para ella, los fantasmas no eran amenazas invisibles e intangibles, lo que les dificultaba poseerla o rastrearla. En segundo lugar, gracias a la herencia de su familia, Nephthys poseía un artefacto protector de la antigua civilización del Norte de Ufiga, que le otorgaba resistencia a las maldiciones. El cetro que se encontraba en la mansión familiar de Neftis solo requería una pequeña cantidad de Revelación para mantenerse y podía bloquear poderosas maldiciones de espíritus antiguos. La maldición que había asolado a la familia Boyle durante generaciones, lanzada por un espíritu ancestral, había recorrido miles de kilómetros desde el norte de Ufiga hasta Pritt, afectando a todo un linaje durante décadas sin interrupción. Una maldición tan poderosa estaba más allá de la capacidad de la mayoría de los Beyonders para resistirla. Sin embargo, incluso una maldición de esta magnitud podía ser bloqueada por el cetro, y ni hablar de las maldiciones de los Beyonders comunes. Así pues, a ojos de Dorothy, Neftis era la persona idónea para enfrentarse a la Orden del Ataúd Infernal, pues poseía defensas contra espíritus y maldiciones. Y, en efecto, cuando la Orden del Ataúd Infernal intentó maldecir a Neftis, se toparon con una reacción devastadora. “Un Beyonder común que intentó maldecir a alguien protegido por el cetro se topó con una reacción tan severa que, sin embargo, ese antiguo espíritu siguió maldiciendo durante décadas sin cesar. No es una fuerza ordinaria.” “Y el cetro de la familia de Nephthys... no solo bloquea las maldiciones, sino que también las refleja hacia quien las lanza. Es incluso más avanzado de lo que pensaba. Como cabría esperar de un artefacto de la antigua civilización del norte de Ufiga. ¿Cómo consiguió el abuelo de Nephthys desenterrar semejante tesoro...?” Dorothy reflexionó para sí misma, y su impresión del abuelo de Neftis se elevó aún más. Para obtener un artefacto místico tan poderoso y provocar a un espíritu antiguo tan formidable, no debía de ser un simple profanador de tumbas. Era, sin duda, una figura legendaria. “Neftis ya debería estar fuera de peligro. Gracias a ella, todo salió bien. Debería ponerme en contacto con ella.” Pensando esto, Dorothy extendió sus hilos espirituales, preparándose para comunicarse con Neftis. … Mientras tanto, en otro sendero que atravesaba el bosque... Tres carruajes avanzaban en fila por un camino estrecho. Los dos últimos estaban vacíos, pues ya habían descargado su mercancía, mientras que el primero era un carruaje de pasajeros común. Dentro de este carruaje iba sentada Neftis. “Uf...” Dentro del carruaje, Neftis, vestida con una túnica negra, se bajó la capucha, dejando al descubierto su larga cabellera. Tras quitarse la máscara, se recostó en su asiento y respiró hondo para calmar sus nervios. “Por fin ha terminado. Por suerte, todo salió bien... sin incidentes inesperados...” Respirando hondo, Neftis intentó relajarse; su mente seguía repleta de imágenes de los incontables esqueletos y fantasmas terroríficos de la colina. El recuerdo de quienes controlaban a los espíritus la inquietaba. “¿Esa gente... pertenecía a la Orden del Ataúd Infernal? Controlar tantos fantasmas y esqueletos... el ambiente era realmente aterrador. Según la señorita Dorothy, son una de las organizaciones más grandes del Sendero del Silencio... puede que su líder sea incluso de rango Ceniza Blanca. Y yo, un simple Aprendiz, me enfrenté a ella cara a cara, incluso la amenacé... es increíble...” Neftis pensó para sí misma, con el corazón aún acelerado, al recordar el enfrentamiento en la colina. Aunque sabía que Dorothy la había estado apoyando desde las sombras, la tensión había sido insoportable. En ese preciso instante, Neftis sintió una sensación familiar proveniente de la marca en su cuerpo: una señal que Dorothy usaba para comunicarse con ella. Neftis se quedó momentáneamente perpleja al darse cuenta de que no había traído consigo el texto de comunicación. Pero en ese instante, la marioneta que controlaba al cochero habló repentinamente con la voz de Dorothy. “Neftis, ¿cómo estás? ¿Sientes algún efecto inusual? Al oír el tono familiar, Neftis reconoció de inmediato quién hablaba a través del conductor. Suspiró aliviada y respondió. “Uf... Estoy bien. No siento nada raro. Señorita Dorothy, ¿he completado la tarea con éxito?” “Sí, lo hiciste. Gracias a ti, Neftis, no habría podido lidiar con esa gente de otra manera. Según nuestro acuerdo, compartiré parte de la recompensa contigo. Usando la boca del titiritero, Dorothy se comunicó con Neftis. Como Neftis la había ayudado, Dorothy no podía dejarla con las manos vacías. Según lo acordado, Neftis recibiría 1000 libras de las 6000 que Dorothy había obtenido, además de uno de los tres textos místicos para estudiar y extraer espiritualidad. Una vez terminado, Dorothy le entregaría los dos restantes. Los tres textos estaban relacionados con el Silencio, lo cual sería de gran ayuda para el progreso de Neftis. “Gracias, señorita Dorothy... Me ha ayudado tantas veces. Es justo que hoy le devuelva el favor. Sinceramente, no necesito ninguna recompensa.” Nephthys le agradeció sinceramente a Dorothy. Para Nephthys, Dorothy no solo la había salvado a ella y a sus compañeros del control del Nido de las Ocho Agujas, sino que también la había ayudado a convertirse en una Beyonder y a su familia a resistir la maldición del antiguo espíritu. Ayudar a Dorothy en reciprocidad era lo menos que podía hacer. Cuando Dorothy le pidió ayuda, Nephthys aceptó sin dudarlo. No, deberías quedarte con la recompensa. En este caso, prácticamente asumiste un riesgo por mí. Aunque elaboré muchos planes de contingencia, no se podía ignorar el peligro inherente de la situación. Enfrentándome a esa gente peligrosa... algo podría haber salido mal. “Para ser honesto, me preocupaba que pudieras ceder ante la presión, pero tu desempeño fue incluso mejor de lo que esperaba. Nuestro plan salió a la perfección.” Dorothy siguió hablando con Neftis a través de la marioneta. Al oír sus palabras, Neftis sonrió. “Es raro recibir elogios de usted, señorita Dorothy... Ya he pasado por situaciones similares, así que no me sorprendió demasiado.” Neftis respondió, recordando su época en la Sociedad Erudita del Conocimiento Místico cuando estaba bajo el control de Espina de Terciopelo. Como la única miembro no afectada por el veneno cognitivo, Neftis tenía que ocultar su verdadera identidad a diario, fingiendo ser como los demás miembros contaminados mientras trabajaba en secreto para salvar a sus compañeros. Así pues, Neftis había desarrollado una gran fortaleza mental. Aunque se había sentido nerviosa durante el enfrentamiento con la Orden del Ataúd Infernal, no lo había demostrado. Siguiendo las instrucciones de Dorothy, había logrado proyectar con éxito la imagen de una astuta ladrona ante Larena y sus subordinados, lo cual fue mérito suyo por completo. “De acuerdo... podemos hablar más cuando nos veamos en la ciudad. Por ahora, tienes que salir de aquí rápidamente. El tiempo se acaba, y si te dejas atrapar por lo que se avecina, no será bueno.” El titiritero continuó hablando con Neftis, quien asintió en señal de comprensión. “Entendido. Entonces nos vemos en la ciudad, señorita Dorothy.” Dicho esto, el titiritero guardó silencio y Neftis sintió que recuperaba el control del carruaje. Mirando por la ventana la colina a lo lejos, apremió al carruaje a acelerar hacia la ciudad. … De vuelta en la colina... Larena y sus subordinados acababan de empezar a cargar la mercancía. Tras unos diez minutos, los carruajes que estaban aparcados al pie de la colina comenzaron a subir. Los esqueletos y sus subordinados estaban listos para cargar la mercancía y partir. Larena, aún recuperándose del ataque, estaba sentada en una roca, con Calais a su lado. Innumerables espíritus vagaban por la colina y sus alrededores, vigilando la posible llegada de atacantes. Larena estaba tensa, pues temía que los ladrones aprovecharan su debilidad para atacarla por sorpresa. Le preocupaba que el ataque hubiera sido parte de una trampa planeada. Afortunadamente, tras un tiempo transcurrido desde el ataque, los espíritus que patrullaban la zona no encontraron señales de un enemigo acercándose. El ladrón se había marchado y no había regresado, aparentemente sin percatarse del estado de Larena. “Parece que... la reacción negativa a la maldición no formaba parte de una trampa deliberada...” Larena suspiró aliviada, sintiendo cómo se relajaba un poco. Luego dirigió la mirada hacia los carruajes que habían subido la colina y la gran pila de cajas de madera que se veía a lo lejos. Aunque no había podido vengarse de los ladrones, al menos había recuperado toda la mercancía. Con más de cuarenta cajas de licores de vuelta en su poder, Larena al menos tenía algo que informar a Dankt. ¡Carguen los vagones rápidamente! En cuanto terminemos, partiremos inmediatamente... Larena dio la orden, y sus subordinados y esqueletos comenzaron a cargar las cajas en los carruajes. La tarea repetitiva comenzó, pero nadie se percató de que algo oculto entre las cajas se agitaba silenciosamente, acercándose a un punto crítico. Dentro de la caja más grande, que contenía un ataúd de hierro, había un compartimento oculto meticulosamente elaborado. Dentro de este compartimento, oculto a la vista de todos, se apiñaban innumerables cilindros pequeños, conectados por cables a un dispositivo mecánico central envuelto en una gruesa tela insonorizante. Dentro del dispositivo, un reloj marcaba el tiempo. En un leve tictac casi imperceptible, las manecillas del reloj se acercaban lentamente a una línea roja marcada en su esfera. Cuando finalmente la sobrepasaron, el mecanismo se activó, disparando el detonador. Los explosivos distribuidos por todo el compartimento estallaron simultáneamente. ¡¡¡¡Boom!!!! En un instante inesperado, una potente onda expansiva y llamas abrasadoras surgieron del compartimento oculto. La explosión, cegadora, se expandió rápidamente, envolviendo la pila de cajas, los esqueletos y las personas que se encontraban cerca. Un rugido ensordecedor resonó desde la pequeña colina, propagándose con rapidez en todas direcciones. En cuestión de segundos, los soldados que patrullaban la lejana Fortaleza Gale se sobresaltaron por la repentina explosión y rápidamente se pusieron en alerta máxima. En un pasillo del fuerte, el capitán Edmond y un colega algo corpulento, con un pequeño bigote, paseaban y charlaban cuando oyeron la explosión. Frunciendo el ceño, se volvieron hacia la ventana para mirar la colina lejana, ahora envuelta en polvo y humo.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 340

Estás leyendo el capítulo 340 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.