Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 341 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
En lo profundo de los bosques del Nuevo Continente.
En el bosque envuelto en la niebla, el otrora sagrado lugar ritual de Casco Negro yacía ahora en completo desorden. Árboles rotos y piedras esparcidas cubrían el área, y la atmósfera tranquila del pasado había desaparecido por completo. Las secuelas de la batalla habían sumido el lugar en el caos.
Entre los escombros, varias figuras permanecían de pie, vestidas con la indumentaria tradicional de los nativos del Nuevo Continente. En el centro se encontraban dos individuos: un joven y un anciano.
El joven vestía un grueso traje de caza de lino y pieles de animales, con el rostro pintado con dos franjas y la cabeza adornada con plumas de águila. Era Kapak. A su lado, un anciano vestido con una larga túnica, apoyado en un bastón, llevaba colgando del cuerpo innumerables dientes y huesos de animales. Su cabello y barba eran blancos, y no era otro que Uta, el mentor de Kapak y chamán anciano de la tribu Tupa. A su alrededor se encontraban otros miembros de la tribu Tupa, ataviados como guerreros.
En medio del caos, se había preparado un área despejada. En este espacio, la mesa de piedra que antaño se usaba para honrar a Casco Negro había sido erigida de nuevo, adornada con diversas ofrendas. Frente a la mesa, un gran dibujo trazado en el suelo representaba la imagen abstracta y extraña de un toro gigante. Alrededor del dibujo se alzaban pequeños tótems, formando un sitio ritual.
Los guerreros Tupa montaban guardia alrededor del lugar del ritual, portando las armas de fuego confiscadas a los invasores blancos, con la mirada fija en la escena. Uta, sentado con las piernas cruzadas frente al sitio, fumaba tranquilamente una pipa, exhalando nubes de humo mientras observaba. Kapak estaba a su lado, con un reloj de bolsillo en la mano, la vista fija en las manecillas.
“Kapak... ¿aún no es la hora?”
Uta exhaló otra bocanada de humo y preguntó, dirigiendo la mirada a Kapak. Kapak, aún concentrado en el reloj, respondió de inmediato.
“Ya casi es la hora, anciana Uta. En unos minutos, podrás comenzar el ritual de invocación de espíritus.”
Kapak habló mientras miraba la hora en su reloj de bolsillo.
Uta le dirigió una mirada escrutadora antes de preguntar: “¿Es necesario que el ritual se realice con tanta precisión? ¿Estás seguro de que tus amigos del otro continente pueden liberar de verdad a Casco Negro?”
“No te preocupes, anciano Uta. Me salvaron. Si no fuera por ellos, esos Beyonders de piel blanca me habrían capturado y llevado a su guarida, donde quién sabe qué me habría pasado. Esos amigos del otro lado del océano también son seguidores de Aka. Prometieron liberar a Casco Negro. Solo tienes que realizar el ritual de invocación espiritual para traerlo de vuelta.
Kapak se lo explicó a Uta. Al oírlo, Uta dio unas cuantas caladas profundas a su pipa, exhalando una nube de humo antes de murmurar: “Aka...”
Mientras fumaba, Uta reflexionó sobre el nombre. Para explicarle por qué el ritual debía realizarse a una hora específica, Kapak le había revelado a Uta cierta información sobre la existencia de Akasha.
Uta comprendió entonces que el espíritu que sospechaba que habitaba en Kapak era muy diferente a cualquier espíritu que hubiera conocido. De hecho, quizá ni siquiera habitaba en Kapak, ya que ninguno de sus métodos habituales para exorcizar espíritus surtía efecto. Además, los espíritus comunes no podían habitar en varias personas a la vez.
Según la comprensión actual de Uta, esta entidad conocida como Akasha no parecía estar vinculada a Kapak, sino que había establecido una conexión con él de alguna manera mística. Y Kapak no era el único conectado con Akasha; había muchos otros al otro lado del océano, en el continente de los invasores blancos, que también estaban vinculados a ella. El nuevo conocimiento de Kapak probablemente provenía de Akasha o de estos otros seguidores.
“También conocido como… ¿Qué clase de ser es este, capaz de conectar personas a través del océano? Parece mucho más que un simple espíritu… No, es algo mucho más complejo…”
Con la pipa en la mano, Uta reflexionó profundamente. Al principio, había creído que Kapak estaba poseído por algún espíritu, lo que explicaba su repentino conocimiento de medicina. Pero ahora, le parecía que la entidad vinculada a Kapak era mucho más misteriosa de lo que había imaginado.
“Involucrarse con una existencia tan enigmática... me pregunto si es una bendición o una maldición para nuestra tribu... Pero al menos por ahora, Kapak, influenciado por Aka, no ha causado ningún daño a la tribu... Aun así, es difícil decir qué podría suceder en el futuro.”
“Si logramos traer de vuelta a Casco Negro esta vez, tal vez aclare un poco la postura de Aka hacia nosotros… Al menos, no parece albergar ninguna mala voluntad…”
Mientras Uta fumaba y reflexionaba, Kapak, que había estado mirando su reloj de bolsillo, exclamó de repente: “¡Anciano Uta! ¡Es hora! ¡Puedes empezar ahora!”
Al oír las palabras de Kapak, Uta dio una profunda calada a su pipa, exhalando una larga nube de humo antes de dejarla a un lado. Cerró los ojos, se concentró y extendió las manos hacia el lugar del ritual.
…
Afueras de Tivian, al noroeste de la ciudad.
En el bosque cercano a la Fortaleza Gale, sobre una pequeña colina, los miembros de la Orden del Ataúd del Inframundo fueron sorprendidos mientras cargaban su mercancía.
Sin previo aviso, una violenta explosión surgió de la pila de cajas de carga. El estruendo ensordecedor y las llamas envolvieron toda la pila, junto con las personas y los esqueletos que se encontraban cerca. La onda expansiva se propagó, esparciendo escombros en todas direcciones.
En el momento de la explosión, quienes estaban más cerca de las cajas fueron instantáneamente aniquilados. Los esqueletos quedaron destrozados y los cuerpos humanos, desgarrados. La onda expansiva lanzó por los aires a quienes se encontraban a pocos metros de distancia, propagándose aún más.
Cuando se produjo la explosión, Larena, que descansaba sobre una roca a cierta distancia, reaccionó sobresaltada. Los espíritus que la rodeaban poseyeron de inmediato a Calais, usando su cuerpo como escudo para bloquear la onda expansiva y los escombros. Calais, convertido en escudo humano, dejó escapar un grito de dolor al sentir el impacto en su espalda, y tanto él como Larena cayeron al suelo.
Tras la explosión, la pequeña colina quedó envuelta en polvo. No quedaba nadie en pie; los que no habían muerto al instante estaban inconscientes o retorciéndose de dolor por sus heridas. Los esqueletos estaban destrozados, sus huesos esparcidos por el suelo.
“Ahh... duele...”
Calais, con la espalda acribillada a metralla, se retorcía de dolor en el suelo. Como Herrero de Huesos, su piel naturalmente resistente, rasgo de los Trascendentes de la Senda de Piedra, había impedido que los fragmentos penetraran profundamente, pero aun así su piel estaba desgarrada y sangraba profusamente.
“Cof... cof...”
Gracias a Calais, Larena había evitado ser herida por los escombros. Tosió mientras se levantaba lentamente, llevándose las manos a la cabeza, que le daba vueltas por el mareo. Escudriñó el entorno caótico, hasta que su mirada se detuvo en el origen de la explosión, que aún estaba envuelto en polvo.
“Cof... explosivos... Maldita sea... ese ladrón... se atrevió a... traicionarme...”
Al ver la escena, Larena supo de inmediato que era obra del ladrón que se había marchado antes. Su rostro se contrajo de ira mientras apretaba los dientes. Su transacción nunca había estado sujeta a un acuerdo formal, y ambas partes habían estado conspirando para engañar a la otra. Era evidente que el ladrón se había salido con la suya.
¡Levántense! ¡Todos! ¡No es momento de quedarse tirados! ¡Esos espíritus están a punto de escapar! ¡Levántense!
Larena gritó a sus subordinados heridos. En ese instante, sus sentidos espirituales captaron algo y se giró bruscamente hacia la nube de polvo en el epicentro de la explosión. Allí, una enorme figura espectral comenzó a emerger.
Tras la explosión que destruyó el Ataúd de Confinamiento de Almas, la gran forma espectral de Casco Negro, el espíritu toro, se materializó lentamente entre el polvo. A su alrededor, innumerables espíritus flotaban libremente, liberados de su confinamiento.
Los ojos de Casco Negro ardían de odio mientras fulminaba con la mirada a Larena. A pesar de su furia, el espíritu no atacó de inmediato. Su forma parecía más transparente y tenue que en su lugar de ritual.
Los espíritus salvajes son espíritus de la tierra elegidos por su entorno. Al ser alejados de su territorio natal, se debilitan considerablemente. Aunque Casco Negro estaba furioso, su debilidad le impedía atacar de inmediato. Al ver esto, Larena sacó de entre sus ropas una muñeca de paja con forma de toro.
¡No creas que puedes escapar, bestia! ¡Con esto no llegarás muy lejos!
Larena, sosteniendo la muñeca maldita, amenazó al espíritu de Casco Negro. Se había preparado para la posibilidad de que los espíritus salvajes y otros espíritus escaparan.
Los espíritus salvajes se debilitan al ser alejados de su entorno, y la muñeca maldita que había preparado facilitaría la supresión de Casco Negro. Habían traído un ataúd de confinamiento de almas de repuesto por si el original se dañaba durante la transacción. Lo único que tenía que hacer era suprimir a Casco Negro y sellarlo de nuevo en el ataúd.
Larena observó fijamente a Casco Negro dentro de la nube de polvo, lista para lanzar la maldición y suprimirla una vez más. Pero justo cuando iba a actuar, un tenue resplandor emanó del cuerpo de Casco Negro, y su forma espectral comenzó a parpadear.
“Qué...?”
Al ver este cambio, los ojos de Larena se abrieron de par en par por la sorpresa. Sintió cómo la presencia espiritual de Casco Negro se desvanecía rápidamente, su forma difuminándose entre el resplandor. En apenas dos o tres segundos, el enorme espíritu del toro desapareció por completo, y la maldición de Larena erró su objetivo.
“¡Esto es... una invocación de espíritus!”
Larena contempló la escena, momentáneamente atónita, antes de apretar los dientes con frustración. Arrugó la muñeca de paja que tenía en la mano y la arrojó al suelo con rabia.
¡Maldita sea! ¿Acaso ese ladrón también se confabuló con los nativos?
Larena rugió, furiosa. Desde que robaron la carga en el puerto, no había dejado de sufrir reveses a manos de ese ladrón. Sus maldiciones se habían vuelto en su contra, la carga restante había explotado y ahora, justo cuando estaba a punto de recapturar a Casco Negro, ¡había sido invocado!
En medio de su furia, un atisbo de temor se apoderó del corazón de Larena. Comprendió que el ladrón había anticipado casi todos sus movimientos. Ella, una Beyonder de rango Ceniza Blanca y oficial de nivel medio de la Orden del Ataúd Abisal, había sido completamente superada en astucia.
Ante semejante rival, incluso la normalmente segura de sí misma Larena no pudo evitar sentir una sensación de pavor.
“¡Uf… uf… Qué oponente tan temible… Pero no te confíes. Tarde o temprano te haré pagar por esto… ¡Quienes se opongan a la Orden del Ataúd Infernal encontrarán un destino funesto!”
Mientras Larena pensaba esto, consciente de que recapturar a Casco Negro era imposible, decidió abandonar a sus compañeros heridos en la colina y huir. Pero justo cuando dio el primer paso, una ráfaga de viento repentina azotó la colina, obligándola a protegerse los ojos.
“Puaj...”
Cuando amainó el viento, Larena bajó el brazo y miró a su alrededor. Lo que vio la dejó paralizada, y sus emociones se transformaron en pura desesperación.
Sobre la colina, numerosas figuras vestidas con uniformes negros flotaban en el aire. Formaban un círculo alrededor de Larena, con sus frías miradas enmascaradas fijas en la atónita mujer que yacía abajo.
Entre los cazadores flotantes, Edmond se llevó una lupa al ojo, observando a los incontables espíritus errantes que vagaban abajo. Murmuró suavemente.
“¿Así que es... la Orden del Ataúd del Inframundo?”
Luego, se volvió hacia sus colegas y habló.
“Captúrenla viva.”
Dicho esto, los Cazadores descendieron sobre Larena, y los vientos aulladores volvieron a azotar la devastada colina.
…
A varios kilómetros de distancia, en lo profundo del bosque.
Por un camino forestal, el carruaje de Dorothy avanzaba lentamente de regreso hacia la ciudad.
Dentro del vagón, Dorothy sostenía un reloj de bolsillo. Había estado contando los segundos, y cuando finalmente oyó la explosión a lo lejos, detuvo el cronómetro y sonrió levemente.
“12:53:04... Restando el tiempo que tardó el sonido en viajar, la detonación fue puntual. Parece que tengo talento para la mecánica~”
Al oír la explosión a lo lejos, Dorothy murmuró con una sonrisa. En efecto, el explosivo de temporizador oculto en las cajas de carga había sido obra suya. Gracias a los conocimientos de ingeniería mecánica que había adquirido en la Biblioteca de la Universidad Corona Real y con la ayuda de Beverly, Dorothy había fabricado el dispositivo con facilidad. Con acceso a recursos educativos de primer nivel, crear una bomba de temporizador no suponía ningún reto para ella.
Dado que Larena planeaba traicionarla en esta transacción, Dorothy tampoco tenía intención de entregar a Casco Negro. Había manipulado la carga mucho antes del intercambio.
Para facilitar el transporte y evitar llamar la atención, los ataúdes de confinamiento de almas que contenían a Casco Negro y a los demás espíritus habían sido embalados en cajas de madera. Dado que los ataúdes no podían abrirse, Dorothy había centrado sus esfuerzos en modificar las propias cajas.
Primero, Dorothy adquirió explosivos en el mercado negro de Tivian. Luego, con piezas compradas a Beverly, ensambló un detonador mecánico de temporizador. Después, le pagó a Beverly para que la ayudara a modificar las cajas, añadiéndoles compartimentos ocultos con una artesanía exquisita.
Las habilidades de Beverly eran inigualables, y bajo su dirección, muchas de las cajas fueron equipadas con compartimentos ocultos prácticamente indetectables. Para Beverly, esto no era más que otro trabajo de carpintería. Lo que Dorothy hiciera después con los compartimentos” como llenarlos de explosivos” era asunto suyo. En lo que a Beverly respecta, ella no había fabricado armas para que nadie atacara a otras facciones.
Los explosivos de Dorothy, programados para detonar con temporizador, estaban ocultos principalmente en los compartimentos de la caja que contenía el ataúd de hierro de Casco Negro, mientras que las demás cajas también contenían pequeñas cantidades de explosivos. La maestría de Beverly era tal que solo un experto altamente capacitado podía detectar los compartimentos ocultos. Dado que los explosivos y detonadores no eran objetos místicos, no activarían la detección de las Balizas Iluminadoras. En consecuencia, los secuaces de la Orden del Ataúd del Inframundo pasaron completamente desapercibidos para las modificaciones, ya que estaban concentrados en la búsqueda de rastros místicos.
Los explosivos estaban programados para detonar a la hora predeterminada, destruyendo fácilmente todos los ataúdes de confinamiento de almas. Dado que Casco Negro y los demás espíritus eran entidades espectrales puras, no sufrirían daño alguno por la explosión y serían liberados.
Mientras tanto, en el Nuevo Continente, Dorothy había dispuesto que Kapak hiciera que su mentor realizara un ritual de invocación de espíritus inmediatamente después de la explosión, trayendo de vuelta a Casco Negro e impidiendo que Larena lo recapturara. Al mismo tiempo, la explosión alertaría a la Oficina de la Serenidad, que sin duda enviaría agentes a investigar.
Todo parecía indicar que el plan había salido a la perfección. Dorothy había cobrado su paga, Casco Negro había regresado sano y salvo, y todos sus objetivos se habían cumplido.
“Así pues, la traición es todo un arte...”
Dorothy murmuró mientras examinaba el símbolo sagrado del Rey del Inframundo que había obtenido en la transacción. Luego, miró por la ventanilla del carruaje hacia la dirección de la explosión.
“Que disfrutéis de vuestra estancia en prisión, miembros de la Orden del Ataúd Infernal.”

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Estás leyendo el capítulo 341 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.