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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 34 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
El sol se había ocultado tras las colinas del oeste y la oscuridad se aproximaba. A medida que la noche descendía, la ciudad de Igwynt se iluminaba gradualmente; sus luces parpadeantes anunciaban el bullicio de las actividades nocturnas. Sin embargo, en las afueras, lejos del corazón de la ciudad, las sombras se profundizaban sin perturbación alguna. Antes de que cayera la oscuridad total, el tenue crepúsculo envolvió los suburbios occidentales de Igwynt. En una carretera secundaria, tres carruajes avanzaban en fila india. Los cocheros instaban a sus caballos a seguir adelante, y el silencio solo era roto por el rítmico traqueteo de los cascos y el crujir de las ruedas. En el carruaje delantero y en el trasero, cada uno transportaba a un hombre de abrigo largo. Sus miradas estaban fijas en el carruaje central. Dentro de este vehículo intermedio, Dorothy estaba sentada en silencio, iluminada por el tenue resplandor de una lámpara de gas. Sostenía un libro grueso en sus manos; su rostro era la viva imagen de la concentración estudiosa... o al menos, eso es lo que parecía. Así que esta no es la ruta hacia la ciudad... y nos estamos alejando cada vez más, pensó. Sentada en el carruaje, fingiendo leer, Dorothy era plenamente consciente del peligro en el que se encontraba. Pero también sabía que no podía dejar que su inquietud se notara. Cualquier paso en falso podría provocar a sus captores y hacerle perder la ventaja. Un carruaje delante, uno detrás. Se han mantenido pegados a mí todo el tiempo. Claramente trabajan juntos. Este enfoque significa que quieren evitar llamar demasiado la atención, reflexionó, pasando una página de su libro como si estuviera absorta. Su exterior tranquilo ocultaba un torbellino de pensamientos. Probablemente sea la Eucaristía Carmesí. No se han rendido en su intento de capturarme. Y de alguna manera se enteraron de que vine a Igwynt e incluso de que me inscribí en Santa Amanda. Su red de inteligencia debe ser increíblemente robusta. Una sonrisa fría cruzó su rostro mientras pasaba otra página. «No importa lo que estén planeando, no puedo dejar que me lleven a su base. Dejé algunos preparativos en la escuela, pero parece que no vendrá ayuda. Esta vez, depende de mí». Su mente trabajaba a toda velocidad. Si sigo avanzando, es probable que me encuentre con más cómplices, lo que hará que la situación sea más difícil de controlar. Tengo que actuar ahora. Dorothy analizó la situación cuidadosamente. Un conductor y un pasajero en cada uno de los carruajes delantero y trasero, más el conductor del mío... cinco hombres en total. Es probable que todos estén armados. Esto no será fácil. Necesito el factor sorpresa. Al pasar otra página de su libro, Dorothy reveló su contenido oculto: no eran palabras, sino un revólver que descansaba cómodamente en un compartimento ahuecado. Solo las primeras páginas del libro estaban intactas; el resto había sido recortado para crear un espacio forrado de papel para el arma. Era el mismo revólver que le había quitado a Edrick cuando llegó por primera vez a este mundo. Sabiendo que era el objetivo de un culto, Dorothy siempre llevaba consigo objetos críticos, incluso a la escuela. Traer un arma a clase era arriesgado... pero está resultando útil ahora, pensó con una sonrisa socarrona, empuñando el revólver con ambas manos. Lo levantó a través de la ventana delantera del carruaje, apuntando al conductor que estaba sentado de espaldas a ella. Tras respirar profundamente, apretó el gatillo. ¡Bang! El estallido seco del disparo resonó mientras la bala destrozaba el vidrio e impactaba al conductor en la nuca, matándolo instantáneamente. A una distancia tan corta, Dorothy ejecutó el tiro con una precisión mortal. El disparo sobresaltó a los conductores de los otros dos carruajes, así como a los caballos, que se encabritaron y relincharon presas del pánico. El carruaje de Dorothy se tambaleó violentamente cuando el caballo salió disparado sin control. Sin perder tiempo, Dorothy activó el poder nigromántico de su Anillo de Marionetas de Cadáveres, animando al conductor sin vida. Bajo la influencia del anillo, el cadáver del conductor se movió con rigidez, sujetando las riendas e intentando estabilizar al caballo aterrorizado. Sin embargo, sus esfuerzos fueron en gran medida inútiles. Maldita sea, no sé cómo conducir un carruaje, se dio cuenta Dorothy. Aunque podía controlar el cadáver, su propia falta de habilidad para conducir significaba que la marioneta tampoco podía lograrlo. Pensando con rapidez, le ordenó al cadáver que desenfundara su revólver y disparara al caballo frenético. Resonaron tres disparos y el animal se desplomó con un grito de dolor. Antes de que tocara el suelo, Dorothy reactivó el Anillo de Marionetas de Cadáveres, imbuyendo al caballo con energía nigromántica. Su cuerpo, ahora bajo su control, se estabilizó y dio media vuelta al carruaje, galopando de regreso por el camino hacia la ciudad. La repentina maniobra permitió que el carruaje de Dorothy esquivara por poco a uno de los vehículos perseguidores. "¡Thomas, ¡¿qué estás haciendo?!", gritó uno de los hombres. "¡Vuelve, Thomas! ¡¿A dónde vas?!". Los conductores de los dos carruajes de atrás gritaban confundidos. Al no recibir respuesta a sus llamados, espolearon a sus caballos para iniciar la persecución. Ahora, el conductor y el caballo animados de Dorothy lideraban la huida, mientras los otros dos carruajes los perseguían implacablemente. Se desató una caótica persecución a través de la penumbra del campo. Al ver que su presa se alejaba a toda velocidad, los pasajeros de los carruajes traseros abrieron sus techos corredizos y asomaron, arma en mano. Gritaron amenazas: "¡Detente, Thomas! ¡O dispararemos!" Sus advertencias cayeron en oídos sordos. Cuando el carruaje de Dorothy no redujo la velocidad, los hombres abrieron fuego; las balas rebotaban contra la estructura y se incrustaban en la madera con un golpe seco. Una pasó rozando la oreja de Dorothy mientras silbaba dentro de la cabina. Maldición... quedarse dentro es demasiado peligroso, pensó Dorothy. Envolviendo sus manos en sus mangas, destrozó con su libro la ventana delantera, que ya estaba dañada. Trepó hasta el asiento del conductor, encontrando una relativa seguridad al aire libre. Desde su posición, Dorothy dirigió al conductor marioneta para que trepara al techo, sujetándose de los bordes para mantener el equilibrio mientras disparaba contra sus perseguidores. El fuego de las armas resonaba a través del oscuro campo mientras la persecución escalaba hasta convertirse en un tiroteo total.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 34

Estás leyendo el capítulo 34 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.