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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 336 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Durante el día, Tivian está envuelta en densas nubes, y toda la ciudad se sume en un cielo sombrío. La llovizna acaba de cesar. En una calle del Distrito Este, el pavimento aún permanece húmedo por la lluvia. Algunos peatones que pasan todavía llevan paraguas cerrados. Las calles frías y mojadas están escasamente transitadas por carruajes, y el viento gélido ha disuadido a muchos ciudadanos de salir. Las calles, antaño bulliciosas, ahora están inusualmente tranquilas. Dentro de un restaurante de lujo en la calle, sentado junto a una ventana con vistas al exterior, Marx, un hombre de unos cincuenta años con una larga barba y vestido con un elegante traje marrón, permanece sentado con expresión solemne. Sobre la mesa frente a Marx hay un banquete suntuoso: bistec, pollo asado, salchichas, pastel, vino selecto y otras exquisiteces. Sin embargo, permanece impasible, con la mirada fija en la figura de otro hombre sentado al otro lado de la mesa. Este hombre, que aparenta unos treinta años, viste una gabardina y tiene la tez pálida y rasgos afilados. Su sombrero de ala baja descansa a su lado. A diferencia del serio Marx, se muestra relajado, disfrutando de la comida que tiene delante. De vez en cuando bebe un sorbo de vino o prueba un bocado de carne tierna. Tras terminar una galleta, dirige la mirada a Marx y habla. “Señor Marx, no hay necesidad de estar tan tenso. Comamos primero.” Al oír las palabras del hombre, Marx hace una pausa, respira hondo, se reclina y responde. “Dejemos la comida para más adelante. Señor, creo que es mejor que hablemos primero de negocios. ¿Dijo que quería comprar mis productos?” Marx pregunta, y el hombre asiente en señal de confirmación. “Sí, un total de cuarenta y cinco cajas de tabaco de primera calidad procedentes de las costas septentrionales del Nuevo Continente, que actualmente están de camino a Tivian por mar. Quiero comprarlas ahora.” El hombre repite lo que había dicho antes. Al oír esto, Marx, un comerciante experimentado, lo mira con curiosidad y continúa. “¿Cómo sabes que llevo mercancías en alta mar?” “Eso no es asunto tuyo. Si lo supiera, tendría mis propios medios.” “Si quieres comprar mis productos, tengo algunos en stock. No es necesario esperar el envío.” “No, no necesito las existencias. Quiero el envío que está en camino. Señor Marx, dígame el precio.” El hombre habla con firmeza. Al oír su inusual petición, Marx se pone en alerta y responde. Para serle sincero, señor, no parece usted un hombre de negocios. Si bien soy comerciante, no participo en cualquier transacción. Lo siento, pero su comportamiento me dificulta confiar en usted. Un trato sin confianza conlleva riesgos para mí... Marx habla con seriedad, encontrando muy sospechosa la insistencia del hombre en comprar un cargamento específico. Sin embargo, el hombre no muestra ningún cambio en su expresión e interrumpe a Marx con calma. “500 libras.” “¿Qué?” “Dije que pagaré 500 libras por su envío, señor Marx. ¿Es suficiente?” El hombre habla en voz baja, y el rostro de Marx refleja incredulidad. La razón es simple: incluso al precio actual del mercado en Tivian, todo su cargamento no valdría más de 300 a 400 libras. El precio ofrecido por aquel hombre resulta tentador para Marx, un comerciante movido por el afán de lucro. Incluso al mejor precio de mercado, sus mercancías no se venderían por tanto. “¿500 libras... ¿Hablas en serio?” “pregunta Marx, aún con algunas dudas. Al ver su vacilación, el hombre no dice nada más, pero en silencio saca de su bolsillo auténticas libras Pritt y las coloca sobre la mesa. La naturaleza del comerciante es buscar el beneficio. Ante el dinero en efectivo, las reservas de Marx casi desaparecen. Su expresión, antes cautelosa, se ilumina con una sonrisa, y el resto de la comida se convierte en un encuentro agradable. … En ese instante, lejos del restaurante, un carruaje aparentemente común está estacionado junto a la calle. Dentro del carruaje, Dorothy, que percibe la escena desde su distante marioneta, deja escapar un suave suspiro y mira por la ventana, murmurando. “Ya está hecho. Comerciantes comunes y corrientes: basta con ofrecerles suficiente dinero y todo se vuelve fácil.” Dorothy habla en voz baja. El comerciante llamado Marx no es otro que el dueño del cargamento de tabaco que Dorothy usó para intercambiar los contenedores de licor en el almacén del Nuevo Continente. Dorothy había obtenido la información de Marx de las etiquetas de las cajas y la usó para localizarlo y realizar esta transacción. El cargamento, etiquetado como tabaco pero que en realidad contiene el Casco Negro sellado y docenas de recipientes de licor, está siendo transportado por el Endeavor a través del océano. Pronto llegará a su destino. Dorothy necesita convertirse oficialmente en la propietaria de este cargamento de “tabaco” para poder transportarlo legalmente una vez que llegue. Después de todo, cuarenta cajas grandes no son algo que uno pueda simplemente llevarse. Convertirse en la propietaria legal es la mejor opción. Unas cuarenta cajas de tabaco de primera calidad... se vendieron por 500 libras. El precio de mercado habría rondado las 300 libras, aproximadamente el coste de un texto místico. En efecto, el dinero gastado en asuntos místicos es un pozo sin fondo… Dorothy pensó para sí misma: “Este tipo de transacción seguramente levantará sospechas”. Para disipar las dudas de Marx, optó por pagar una prima de 500 libras para cerrar el trato. Ahora, las reservas de efectivo de Dorothy se han reducido a 1850 libras. “Suspiro... Al principio pensé que solo estaba ayudando a ese chico, Kapak, pero no esperaba invertir tantos recursos en esto. Si no puedo sacarle más provecho a la Orden del Ataúd del Inframundo, será una gran pérdida.” Dorothy murmura para sí misma. Para ayudar a Kapak a escapar, usó tres Sellos Devoradores, que le costaron 3 puntos de Cáliz, y controló a la marioneta viviente Tom durante un largo periodo, lo que le costó 2 puntos de Cáliz. Además, Dorothy había provocado a la Orden del Ataúd Infernal. Tras descubrir el intercambio de objetos, recurrieron de inmediato a la adivinación para localizarla. Intentaron adivinar tres veces, y tras fracasar en las tres ocasiones, se dieron cuenta de que se enfrentaban a una oponente formidable. Para conservar su espiritualidad, cesaron los intentos de adivinación, pero Dorothy ya había gastado 3 puntos de Sombra para contrarrestarlos. En total, Dorothy ha invertido 5 puntos de Cáliz, 3 puntos de Sombra y 500 libras en efectivo. Ya ha destinado importantes recursos a este asunto y ahora planea recuperar lo máximo posible de la Orden del Ataúd Infernal. Han pasado tres días desde que zarpó el cargamento. Si de verdad quieren cerrar el trato, deberían contactarme pronto. Volveré y hablaré con Beverly… Dorothy reflexiona para sí misma. Mientras medita, sigue manipulando la marioneta para cerrar el trato con Marx. Una vez firmado el contrato, solo tendrá que esperar a que el Endeavour atraque sano y salvo. A Dorothy no le preocupa que la Orden del Ataúd Infernal esté rastreando a los espíritus. La única información que tienen es que sus mercancías fueron intercambiadas por tabaco. Sin las etiquetas, no tienen forma de conocer los detalles específicos de este cargamento de tabaco. El Nuevo Continente posee numerosas plantaciones de tabaco, y el comercio entre este y el continente siempre ha sido próspero. En el almacén donde se realizó el intercambio, había muchos cargamentos de tabaco con destino al continente. Les resultaría prácticamente imposible determinar el destino de este cargamento en particular. Por ahora, los espíritus se han perdido para ellos. Tras un tiempo, la marioneta de Dorothy por fin termina de lidiar con Marx. Luego, conduce el carruaje hasta un lugar apartado para recoger la marioneta y se dirige al norte. Tras varias horas de viaje, Dorothy finalmente regresa a Pueblo Sombra Verde, en los suburbios del Tivian Norte. Durante este trayecto, comienza a llover ligeramente. Al llegar a Pueblo Sombra Verde, no se apresura a volver a casa, sino que se dirige a la casa de Beverly. Al bajar del carruaje y acercarse a la casa de Beverly con un paraguas, ve a Beverly también con un paraguas, preparándose para salir. “Bueno, justo iba a ir a buscarte para ver si estabas en casa. ¡Qué oportuno! Odio la lluvia, así que es bueno no tener que salir ni una sola vez.” Beverly dice, arqueando una ceja al ver a Dorothy. Al oír esto, Dorothy pregunta. “¿Me buscabas? ¿Qué ocurre?” “El servicio postal que hemos creado está ganando popularidad. Alguien envió un telegrama dirigido a 'Ladrón K'. Usted mencionó antes que si recibía alguna carta o telegrama dirigido a 'Ladrón K', debía ponerme en contacto con usted.” Con un dejo de diversión, Beverly explica. Al oír esto, Dorothy se da cuenta de que por fin ha llegado el momento y le sonríe a Beverly. “Ah, he estado esperando esto. No nos quedemos aquí parados, entremos y hablemos.” Dicho esto, Dorothy entra en casa de Beverly como si fuera la suya, dejando a Beverly murmurando para sí misma que siente que es Dorothy quien invita a los huéspedes a su casa. Una vez dentro, Dorothy usa con destreza la cafetera automática de Beverly para preparar una taza de café, luego se sienta en su lugar habitual y empieza a beber. Poco después, Beverly entra con un sobre en la mano y lo coloca delante de Dorothy. “Aquí tienes~ Detective y Ladrona, señorita Mayschoss. La próxima vez, ¿serás sheriff o pirata?” Beverly bromea, y Dorothy deja su café, se encoge de hombros y toma el sobre. Lo abre y comienza a examinar su contenido. Las palabras en el papel no están escritas a mano, sino impresas por una máquina. Dorothy sabe que no es una carta, sino un telegrama: la transcripción de un mensaje enviado por telégrafo. Dorothy había dado instrucciones a la Orden del Ataúd Inferior para que contactara con “Ladrón K” a través del Gremio de Artesanos Blancos en un plazo de siete días. Enviar una carta habría sido demasiado lento, así que optaron por un telegrama. Gracias a los esfuerzos de Beverly, el Gremio de Artesanos Blancos ha extendido sus servicios postales a muchas ciudades importantes. Estas sucursales del gremio pueden comunicarse e intercambiar información por telégrafo y otros medios. Para recibir mensajes específicamente de la Orden del Ataúd Inferior, Dorothy abrió una segunda cuenta en el gremio con el nombre de “Ladrón K .”. Dorothy examina el telegrama. Su contenido es simple, con una sola línea: “¡Al despreciable ladrón K, que tu alma sea maldita por toda la eternidad! Estamos dispuestos a ofrecer una recompensa a cambio de los espíritus que robaste sin pudor. Dinos cuánto quieres.” Al ver el mensaje, Dorothy sintió una oleada de emoción. Claramente, tras fracasar en su intento de localizar los objetos mediante la adivinación, la Orden del Ataúd Infernal había decidido por fin negociar el regreso de los espíritus. Esto era justo lo que Dorothy deseaba. Sin dudarlo, Dorothy deja el telegrama a un lado y le pide a Beverly papel y bolígrafo. Rápidamente escribe una respuesta. “Respetados miembros de la Orden del Ataúd Infernal, me complace que hayan visto mi mensaje y se hayan puesto en contacto conmigo. Sus pertenencias están a salvo en mi poder. Simplemente páguenme en libras Pritt y se las devolveré sin falta.” Tras escribir, Dorothy le entrega el papel a Beverly para que lo envíe como telegrama. Beverly, con expresión pícara, pregunta con curiosidad. “Vaya... eres todo un personaje. Acabas de enterarte de la Orden del Ataúd Infernal gracias a mí, y ya los has provocado... ¿12.000 libras? Vaya apetito. ¿Qué les robaste para exigir un rescate tan alto?” ¿Quién sabe? Dorothy vuelve a tomar su café, dándole un sorbo con una sonrisa misteriosa. No espera que la Orden del Ataúd Infernal pague tanto; simplemente está estableciendo un punto de partida alto para las negociaciones. Dorothy sabe que el precio final no se fijará en una sola ronda. Dado que la Orden del Ataúd Infernal está dispuesta a negociar la devolución de sus mercancías, y ella ya ha establecido contacto con ellos, tiene tiempo de sobra para regatear. … Tras enviar el telegrama a la Orden del Ataúd Inferior, Dorothy se despide de Beverly y regresa a casa a descansar. Tan solo un día después, recibe una respuesta. La respuesta es simple: entre maldiciones, afirma que las exigencias de Dorothy son excesivas e inaceptables, y propone sus propias condiciones. Dorothy no tiene prisa y utiliza el telégrafo del Gremio de Artesanos Blancos para continuar negociando con la Orden del Ataúd Infernal. Durante los siguientes días, Dorothy y la Orden del Ataúd Inferior entablan varias rondas de negociaciones por telégrafo. Los mensajes van y vienen, y para cuando llegan a un acuerdo, Dorothy ha gastado alrededor de 100 libras en comisiones telegráficas. El acuerdo final convenido es el siguiente: La Orden del Ataúd Infernal acuerda pagarle a Dorothy 6000 libras en efectivo y entregarle tres textos místicos como compensación a cambio de las cuarenta y tantas cajas de espíritus. Entre los textos místicos, uno debe estar relacionado con el Rey del Inframundo e incluir un símbolo sagrado de dicho rey. También se discutieron los detalles de la transacción. Por insistencia de la Orden del Ataúd Infernal, el intercambio debe realizarse en persona, supuestamente para verificar los bienes al instante y facilitar la entrega. Además, ambas partes deben estar presentes físicamente; no se permiten intermediarios ni títeres, y ninguna de las partes puede usar medios místicos para ocultar su identidad. Durante las negociaciones, la Orden del Ataúd Abisal formuló numerosas exigencias específicas sobre los detalles de la transacción. En respuesta, Dorothy consiguió el derecho a determinar la fecha y el lugar del intercambio. Finalmente, decidió que la transacción se llevaría a cabo en Tivian el día 15, mientras que la Orden del Ataúd Abisal inicialmente la había solicitado en Dankt. Así pues, el día 15, las dos partes se reunirán cara a cara en Tivian para un intercambio directo.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 336

Estás leyendo el capítulo 336 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.