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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 30 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
La habitación estaba impregnada del delicado aroma del incienso, iluminada por la suave luz de las velas, con una decoración misteriosa e intrincada. Sobre un taburete alto estaba sentado un gato negro, con la mirada fija en la niña que despertaba en el sillón. El gato habló con un tono serio: "Saria, dime la verdad, ¿te encontraste con algún peligro en el Paisaje Onírico?" Al escuchar las palabras del gato, Saria recuperó la compostura, sacudiéndose la bruma del sueño. Respondió con vacilación: "S-sí, abuelo. Me topé con miembros de los Cazadores del Sueño Negro. Me estaban persiguiendo... por poco no escapo". "¿Los cazadores de la Sociedad del Sueño Negro?", el gato negro bufó con desdén. "Esa escoria miserable, traidores vergonzosos. No son mejores que las moscas, zumbando por todas partes a pesar de su falta de habilidad". Cambiando a un tono aún más severo, el gato continuó: "Te encontraste con esos traidores y, sin embargo, no parece que tu mimetismo haya sido destruido. ¿Cómo escapaste? Con tu nivel actual de mimetismo, es poco probable que pudieras haberlos evadido". "Eh... sobre eso...", Saria dudó, y su voz comenzó a llenarse de emoción. "¡Abuelo, escucha con atención! ¡Lo que te voy a decir es absolutamente cierto! ¡Tienes que creerme!" El gato la miró desconcertado mientras Saria se lanzaba a un relato detallado de su encuentro en el Escenario Onírico. Cuanto más escuchaba, más se ensanchaban los ojos del gato negro. "¿Qué? ¿Un dragón? ¿Viste un mimetismo con forma de dragón en el Paisaje Onírico? ¿Estás segura de que no era una ilusión?" Saria asintió con fervor. "¡Estoy segura, abuelo! ¡Eso no fue ninguna ilusión! El dragón acabó con esos cazadores en solo unos pocos movimientos; ¡es imposible que fuera falso! ¡Incluso admitió que era un mimetismo!" El gato negro guardó silencio y su expresión se tornó sombría. Se sentó en el taburete, perdido en sus pensamientos. "Un dragón... un mimetismo de dragón... ¿Cómo pudo aparecer algo así en el Bosque del Paisaje Onírico? No tiene sentido...", murmuró. Curiosa, Saria preguntó: "Abuelo, ¿acaso los mimetismos de leones o tigres no son ya increíblemente poderosos? ¿Podría este dragón ser un miembro de alto rango de una de esas sociedades secretas?" "¿Miembros de alto rango? ¡Hmph!" El gato soltó una carcajada burlona. "La mayoría de esos llamados 'elites' son un desastre, apenas humanos en esencia. Pero incluso ellos siguen siendo, fundamentalmente, mortales". Adoptando un tono didáctico, el gato continuó: "Entre los mortales de hoy, casi no hay nadie que pueda imitar a una criatura mítica antigua. Ni siquiera las supuestas elites. Para dominar tal hechizo de mimetismo, uno debe soportar el veneno de nivel mítico. Cualquiera capaz de eso ya no calificaría como mortal. ¿Entiendes, Saria?" Saria asintió, aunque seguía procesando las implicaciones. Murmuró: "Ya no es mortal... ¿Es realmente tan aterrador? Menos mal que no lo provoqué. ¡Tal vez hasta lo complací! Le di el pequeño fragmento de conocimiento místico que encontré esta noche. Abuelo, ¿crees que pueda estar contento por eso?" La emoción de Saria crecía mientras hablaba, pero el gato negro se quedó helado, con el pelaje erizado por la alarma. "¡¿Qué?! ¡¿Le diste el conocimiento místico que recolectaste?! ¡¿Has perdido el juicio, meow?!" El gato negro se puso en pie, con la voz alzándose de ira. "¡Ni siquiera te he enseñado la forma correcta de transferir conocimientos en el Paisaje Onírico! ¡Hacerlo de forma temeraria deja rastros de improntas mentales! ¡Un ser como ese podría usar una impronta tan minúscula como medio! ¡Podrías estar ya completamente bajo su control! ¡Con un chasquido de sus dedos, podría acabar con tu vida!" El regaño del gato negro dejó a Saria sobresaltada y afligida; sus labios temblaban conteniendo las lágrimas. "Pero... pero no parecía una mala persona. Parecía amigable. Seguramente no me haría daño. Además, tú siempre me enseñaste a devolver los actos de bondad..." "¡¿Amigable?! ¡Amigables mis bigotes!", replicó el gato negro con dureza. "¡La moral que te enseñé se aplica al mundo mortal! ¡No puedes aplicar esos mismos conceptos al mundo místico! ¡Sé cautelosa siempre! ¡No confíes en nadie! ¡¿Es que no has aprendido nada?!" Saria sollozó, con las lágrimas acumulándose en sus ojos mientras susurraba: "Yo… ya lo entiendo, abuelo… Fue mi error. ¿Me van a matar ahora…?" El gato negro suspiró, suavizando un poco su tono. "Está bien, tal vez exageré un poco. Si ese ser ha alcanzado tal nivel, no se molestaría por una renacuaja como tú. Ya que sigues ilesa, es probable que no considerara tus improntas como algo significativo. Solo quería darte un susto para que recapacites. Ten más cuidado la próxima vez". "¿De verdad? ¡Qué alivio, abuelo!" El rostro de Saria se iluminó de alegría. Abrumada por la gratitud, agarró al gato negro, lo levantó en vilo y empezó a darle vueltas. "¡Bájame, mocosa! ¡Deja de girar, meow!" Al oír las protestas del gato, Saria lo soltó rápidamente. El gato negro recuperó la compostura de inmediato y dio una orden severa: "¡Vete a la cama! A partir de mañana, te centrarás en acumular espiritualidad y seguir avanzando. Solo con mayor fuerza podrás manejar venenos más potentes. Entonces podré enseñarte hechizos de mimetismo más avanzados. Si no quieres que te cacen de nuevo, ¡tómate esto en serio!" "¡Entendido, abuelo!" … Mañana en Igwynt, mientras el sol subía a lo alto. Cerca del mediodía, Dorothy finalmente despertó de un sueño profundo, saliendo de la cama con torpeza. El agotamiento mental de la noche anterior todavía pesaba sobre ella; las quejas de su estómago eran la única razón por la que se había levantado. "Supongo que comeré algo y luego dormiré un poco más… Explorar el Paisaje Onírico con mimetismo es agotador. Esperaré unos días antes de volver…" Ataviada con un camisón blanco, Dorothy caminó arrastrando los pies hacia la puerta, la quitó el seguro y la abrió… solo para encontrarse con Gregor sentado en la sala con una pila de documentos. "Buenas tardes, Dorothy. Dormir hasta tarde no es un buen hábito. Tendrás que corregir eso", dijo Gregor con una sonrisa burlona. Dorothy, con el cabello despeinado, parpadeó confundida. "¿Gregor? ¿No deberías estar trabajando hoy?" "Me tomé el día libre. También tengo libre mañana por la mañana. Hoy estoy preparando algunos materiales y herramientas para ti. Mañana te llevaré a inscribirte en la escuela. Te hablé de esto antes, ¿recuerdas?" "¿Escuela? ¿Eh?" Después de pasar la noche inmersa en conocimientos prohibidos, la palabra "escuela" le sonó a Dorothy como algo familiar, pero a la vez completamente ajeno: un vestigio de un mundo distante.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 30

Estás leyendo el capítulo 30 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.