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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 276 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Dentro del Teatro de la Ascension, la función continúa. Para sorpresa del público, los bailarines, que debían estar actuando en el escenario, han saltado fuera de él y bailan entre los espectadores, interactuando de cerca con ellos. El público, cada vez más aburrido por la prolongada ausencia de Adèle, se encuentra ahora cautivado por este giro inesperado. Nunca antes habían visto bailarines abandonar el escenario y actuar entre el público. Vestidas con trajes blancos, las bailarinas se mueven con gracia por los pasillos, interactuando de cerca con el público. Esta inesperada intimidad emociona y sorprende a muchos. Quienes están sentados más atrás, con dificultad para ver bien, se levantan para vislumbrar a las bailarinas que ahora se mezclan con la multitud. Todo el teatro vibra con una energía renovada. Es evidente que el público lo interpreta como un espectáculo único e interactivo. Si bien algunos de los que se sientan en las filas centrales quizá no tengan una visión clara, los VIP en los palcos privados, elevados sobre la multitud, disfrutan de una vista privilegiada del espectáculo. “Los bailarines de Adèle son realmente impresionantes. Algunas de estas actuaciones son bastante innovadoras”, comenta Byron con calma desde su palco privado, mientras saborea el surtido de pasteles ofrecido como parte del servicio VIP. “Si no fuera por las posibles complicaciones y la necesidad de confirmar la situación de Adèle, ya habría encontrado la manera de escapar por la ventana… Pero al menos los pasteles de aquí están buenos, y algunas de las actuaciones son bastante creativas. Quedarse aquí no es una pérdida total…” Byron pensó para sí mismo. Su misión, técnicamente, se había completado en el momento en que María fue “asesinada” en el baño. Por seguridad, lo mejor habría sido marcharse de inmediato. Sin embargo, durante las funciones, el teatro permanece completamente insonorizado, con todas las puertas y ventanas cerradas. Para escapar, tendría que romper una ventana o salir por la entrada principal vigilada, lo que dejaría rastros y podría implicarlo como el asesino fugitivo. Esto no solo frustraría su plan de incriminar a Adèle, sino que también atraería una atención no deseada hacia él. Así pues, Byron decide quedarse a ver la función, observando las consecuencias inmediatas de la “muerte” de María y disfrutando del fruto de su trabajo. Al fin y al cabo, tiene una coartada sólida: no estaba cerca del baño cuando María fue asesinada. No hay forma de que la investigación pueda incriminarlo. Así pues, Byron se recuesta, disfrutando del espectáculo y esperando a que termine la actuación, anticipando la explosión de la bomba de opinión pública que él mismo ha puesto en marcha. Mientras tanto, disfruta saboreando los deliciosos pasteles mientras ve la función. “Los pasteles aquí son bastante buenos...” Byron comenta tras terminar otro pastelito: “Los pasteles son excepcionales, incluso mejores que los de algunos restaurantes de lujo que frecuenta. No esperaba postres tan exquisitos en un teatro”. “Estos pasteles están deliciosos, casi tan buenos como los banquetes de sangre en las reuniones de la sociedad.” Mientras Byron come, sus movimientos se vuelven cada vez más rápidos. Agarra pasteles de la mesa y se los mete en la boca, comiendo con una voracidad casi desmedida. Mientras devoraba los pasteles, Byron no apartaba la vista de los bailarines entre el público. Aunque había muchos, todos vestidos de forma idéntica con túnicas blancas y medias máscaras, la mirada de Byron se centraba en uno en particular. Esta bailarina destaca, no por su apariencia, sino por sus movimientos. Su danza es más potente, precisa y vertiginosa, con mayor dificultad que la de las demás. Su interpretación atrae naturalmente la atención de los otros bailarines, quienes comienzan a orbitar a su alrededor, transformando lo que originalmente era una danza grupal en una presentación con una líder indiscutible. El público, cautivado por su habilidad, comienza a corear su nombre. ¡Adèle! ¡Adèle! ¡Adèle! Los cánticos se intensifican, resonando por todo el teatro. Entre los vítores, la bailarina principal se quita la máscara y suelta su cabello, revelando una melena dorada que cae en cascada. El rostro de Adèle se revela una vez más. El teatro estalla de júbilo cuando Adèle reaparece. El público se pone de pie, y sus vítores ahogan la música. En su palco privado, Byron, que seguía comiendo con avidez, se da cuenta de lo que está sucediendo. “Así que esa es Adèle… Me está afectando, aumentando mi apetito, haciéndome perder el control…” “Adèle me ha encontrado. Sabe que estoy aquí. Utiliza este baile para manipular mis deseos. Para evitar ser descubierta, se disfrazó de bailarina, mezclándose con el público. Al bajar del escenario y acercarse a mí, amplía su influencia… Me obliga a mirarla bailar, me atrae y aumenta su control sobre mí…” En ese momento, Byron lo entiende todo. Sabe por qué actúa de forma tan extraña. Lógicamente, debería detenerse y huir de inmediato, pero no puede. “Debería... correr... ahora... pero... ¡pero tengo tanta hambre! ¡Tanta hambre! ¡Necesito seguir comiendo!” Byron gruñe entre dientes apretados, con el rostro contraído por la agonía. Tiene los ojos inyectados en sangre y la saliva le gotea incontrolablemente de la boca. Byron está ahora completamente dominado por su apetito insaciable. Su mente racional le grita que huya, pero ya no tiene el control. Abrumado por sus deseos primarios, el único pensamiento de Byron es comer. Byron se transforma en una bestia que devora todo a su paso. Mientras come, su cuerpo comienza a cambiar. Su forma aumenta de tamaño, su piel se oscurece y su boca se alarga hasta convertirse en un hocico repleto de dientes afilados. Sus manos se transforman en garras y todo su cuerpo se cubre de pelaje negro. En cuestión de instantes, Byron se ha transformado por completo en una bestia negra. Devora rápidamente toda la comida que quedaba en la caja. Pero incluso después de haberlo consumido todo, su hambre permanece insaciable. Su mirada se dirige al público de abajo. Para él, no son más que carne fresca y deliciosa. Justo cuando el bestial Byron está a punto de abalanzarse sobre el público, Adèle, que aún baila entre la multitud, mira hacia el palco privado de Byron. Sus ojos se encuentran con los de él, y ella señala sutilmente al sirviente inconsciente que se encuentra en el palco. En un instante, el hambre de Byron cambia de enfoque. Impulsado por una fuerza inexplicable, se vuelve hacia el sirviente, un Craver de rango Aprendiz. A los ojos de Byron, el sirviente emanaba un aroma irresistible. Sin dudarlo, Byron se abalanzó sobre él, mordiéndole el cuello antes de que pudiera reaccionar. El sirviente cayó inerte mientras Byron desgarraba su cuerpo, devorando su carne y sus órganos. La sangre salpicó la lujosa caja. Mientras tanto, el teatro principal vibra con música, vítores y aplausos. Los bailarines giran, la orquesta toca con pasión y el público corea el nombre de Adèle. Inadvertido en un rincón del palco privado, se desarrolla un macabro festín. Tras devorar al sirviente, Byron seguía con hambre. Mientras buscaba con la mirada su próxima comida, la puerta de la caja se abrió de repente. Un trozo de carne fresca fue arrojado dentro. Sin pensarlo dos veces, Byron se abalanza sobre la carne y la devora. Le echan otro trozo y también se lo come. Esto continúa, con la carne cayendo en la caja trozo a trozo. Fuera del palco, en un pasillo del teatro, varios empleados se reúnen alrededor de un carrito lleno de carne fresca. La carne, que normalmente se usa para preparar comidas para invitados VIP, ha sido traída de la cocina del teatro. Junto a la carne hay numerosas botellas de vidrio llenas de líquidos de varios colores, muchas de ellas etiquetadas con calaveras y tibias cruzadas. Estos leales empleados, bajo las órdenes de Adèle, inyectan las toxinas de las botellas a la carne antes de introducirla en la caja. Las toxinas son lo suficientemente potentes como para matar incluso a animales grandes como caballos o vacas. De pie junto al carro, Ed observa la escena. A través de los ojos de Ed, Dorothy también observa. “Así que así es como planea dejar el cuerpo intacto... No esperaba que Adèle usara veneno.” Dorothy pensó para sí misma. Se había estado preguntando cómo Adèle se aseguraría de que el cuerpo permaneciera intacto. Según su experiencia, las batallas con los Beyonders del Camino del Cáliz suelen ser brutales, y a menudo resultan en decapitaciones, huesos rotos o incluso desmembramientos completos. Si se filmaran, tales escenas sin duda serían para mayores de 18 años. “Manipulación del deseo… amplificar los deseos de una persona hasta que anulen la razón, convirtiéndola en una bestia impulsada puramente por el instinto… Incluso puede controlar al objeto de sus deseos… Si preservar el cuerpo no fuera una preocupación, probablemente tendría métodos más eficaces que el veneno…” “La comida y la lujuria son deseos humanos fundamentales... La expresión espiritual del sendero del Cáliz gira en torno a estos instintos primarios. A diferencia de la rama de la Bestia, que se centra en la mejora física, la rama de Adèle parece enfatizar los aspectos espirituales del Cáliz. Manipular a un Beyonder transformado en Bestia con tan solo su danza... ¡Qué mujer tan aterradora! Sus habilidades deben estar más allá del rango de la Tierra Negra...” Dorothy reflexiona, comprendiendo mejor el camino del Cáliz. Los Trascendentes del camino del Cáliz no son solo brutos sin mente. Mientras reflexiona, la atención de Dorothy se centra en el carrito y las botellas de productos químicos tóxicos. Una pregunta surge en su mente. “Es normal que un teatro sirva comida, pero ¿por qué contiene tantos productos químicos tóxicos? Un teatro no debería tenerlos, y menos en cantidades tan grandes. ¿Qué hacen con todo esto?” Dorothy decide preguntarle a Adèle sobre ello más tarde.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 276

Estás leyendo el capítulo 276 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.