Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 264 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Paisaje Onírico, en algún lugar del bosque.
La emboscada repentina pilló a Gregor completamente desprevenido. Frente a Jed, que estaba absorbiendo la espiritualidad de Thomas, Gregor lo fulminó con la mirada, apretando los dientes con fuerza.
En la Caza de Sueños, la espiritualidad buscada por una imitación del Paisaje Onírico no se transmite inmediatamente al cuerpo original. En cambio, se almacena dentro de la imitación. Solo cuando esta regresa al Capullo Onírico, la espiritualidad buscada se acumula realmente en la persona. Si la imitación muere o se destruye durante este proceso, la espiritualidad acumulada se disipa y otras imitaciones capaces de Cazar Sueños pueden absorberla.
Eso es precisamente lo que Jed está haciendo ahora. Gregor, encarando a Jed, que está absorbiendo la espiritualidad de Thomas, grita con severidad.
¿Te has vuelto loco, Jed? ¡Atacar a un camarada!
“¿Camarada? No, no, no... No se equivoquen. Nunca los he considerado camaradas. No son más que presas. En este coto de caza del bosque, la única relación que existe entre nosotros es la de cazador y presa.”
Jed habla con desdén, con expresión impasible, como si todo lo que ha hecho estuviera completamente justificado. Al ver la reacción de Jed, Gregor se enfurece aún más y continúa.
“¡Tú también eres miembro de la Oficina de la Serenidad! ¿No temes que te denunciemos por esto?”
Gregor dice esto con la esperanza de intimidar a Jed y evitar que actúe precipitadamente. En el Paisaje Onírico, la muerte de un imitador no conlleva la muerte del cuerpo original. Sin embargo, sí provoca un trauma psicológico que puede dejar a la persona postrada en cama durante más de un mes. Esto significa que, incluso si Jed destruye el imitador de Gregor y Thomas aquí, Gregor aún puede denunciarlo al despertar.
Gregor interroga a Jed de esta manera, con la esperanza de disuadirlo. Sin embargo, Jed simplemente se ríe entre dientes y responde.
“¿Denunciarme? ¿Con qué? ¿Denunciar a Jed de la sucursal de Cannott? ¿Crees que soy Jed de verdad? ¿O es que Jed siquiera existe? ¿O es que soy miembro de la Oficina Serenty?”
“Aunque quieras denunciarme, tendrás que recordar los detalles de lo que ocurrió aquí. El daño psicológico causado por la destrucción de una imitación puede provocar fácilmente pérdida de memoria a corto plazo. Quién sabe si siquiera recordarás lo que pasó aquí cuando despiertes.”
La serie de preguntas de Jed hela la sangre de Gregor. De repente se da cuenta de que la afirmación de Jed de ser de la Rama Cannott es completamente falsa. En el bosque, donde todos parecen imitaciones, Gregor no tiene forma de saber quién es realmente Jed. Si Jed ha dado una identidad falsa, no hay manera de encontrarlo.
“¿Tú... no tienes miedo de que llamemos al señor Frandi?”
“Intenta llamarlo. A ver si Frandi o alguien más te oye. Te he alejado lo suficiente del grupo principal, adentrándote en la zona prohibida del este. Te garantizo que nadie de la oficina oirá tus llamadas.”
Jed continúa con aire de suficiencia. Al oír esto, Gregor se siente más abatido. Sabe que lo han engañado por su falta de experiencia en el Mundo de los Sueños.
Al fracasar la intimidación, la pelea es inevitable. Sin embargo, Gregor está herido y tiene pocas posibilidades de ganar. Huir tampoco es una opción, ya que Jed es más rápido.
Finalmente, tras absorber la espiritualidad de Thomas, Jed se agacha y se lanza contra Gregor con toda su fuerza. Ante el repentino ataque de Jed, Gregor lo esquiva con dificultad, y su cuerpo maltrecho apenas logra evitar el primer golpe.
La maniobra de Gregor también permite que el pequeño zorro, que había estado forcejeando bajo su pata, se libere.
¡Ustedes, Perros Negros, pueden pelearse entre ustedes! ¡Me largo de aquí!
Justo cuando la zorrita está a punto de escapar, Jed no tiene intención de dejarla ir. Le da un zarpazo antes de que pueda incorporarse del todo, rozándole la pata trasera izquierda. La zorrita aúlla de dolor y rueda lejos.
Aunque Jed desconoce el origen de su habilidad para imitar a un zorro, dado que se le ha aparecido, no la dejará escapar tan fácilmente. ¿Y si ella también alberga espiritualidad en su interior?
Sin dudarlo, Jed contraataca, lanzándose contra el zorro con sus garras. Sin embargo, al pasar otra sombra como un relámpago, el zorro desaparece de repente. Jed alza la vista y ve que Gregor se lo ha llevado.
Gregor, con la zorra en la boca, la lanza sobre su lomo y se adentra corriendo en el bosque. La zorra, ahora sobre el lomo de Gregor, se sorprende.
“¿Perro negro, de verdad me salvaste?”
“Esto es asunto de la Oficina de la Serenidad. Fui yo quien, sin querer, te involucró en esto, así que no te dejaré a tu suerte.”
Gregor le dice a la zorra herida que lleva a cuestas: “Si no la hubiera capturado antes, no se habría visto envuelta en este lío”. Gregor se siente responsable de haberla salvado.
Y así, Gregor, imitando a un sabueso negro, lleva al zorro mientras corre adentrándose en el bosque, con Jed pisándole los talones, persiguiéndolos sin descanso.
Debido a las heridas sufridas en la emboscada inicial, los movimientos y la resistencia de Gregor se ven afectados. Bajo la implacable persecución de Jed, no durará mucho.
“Oye, oye... Perro negro de la Oficina de la Serenidad, parece que no puedes escapar de tu colega.”
Agarrándose al lomo de Gregor, el zorro mira hacia atrás a Jed, que lo persigue, y habla. Gregor, mientras corre, responde.
“Estoy intentando regresar a nuestra posición original... Si logro acercarme lo suficiente, pediré ayuda. Si nuestros compañeros me oyen, vendrán en nuestra auxilio y estaremos a salvo.”
“Regresa... ¿Te refieres a los terrenos de caza? ¡No seas tonto! ¡Nunca llegarás allí!”
La zorra dice con urgencia. Claramente conoce mejor el entorno del Paisaje Onírico que Gregor.
¡Escúchame, perro negro! Intentar llegar a los terrenos de caza ahora es imposible. ¡Gira a la izquierda, dirígete al este! ¡Si corres por ahí, aún tenemos una oportunidad!
La zorra sigue chillando desde la espalda de Gregor. Al oírla, Gregor se queda perplejo.
¿Seguir hacia el este? ¡Nuestro líder dijo que esa zona es zona prohibida!
¡Deja de preocuparte por las zonas prohibidas! Si no quieres perder toda la espiritualidad que tanto te ha costado reunir, ¡escúchame ahora! ¡Conozco esta zona cien veces mejor que tú, perro negro!
La zorra habla con voz autoritaria. Sus palabras calan hondo en Gregor, y tras pensarlo un instante, decide seguir su consejo. Gira bruscamente y se lanza hacia el este, mientras Jed se detiene un momento antes de acelerar para continuar la persecución.
Así pues, la persecución entre los dos Sabuesos Negros se desarrolla en el silencioso bosque. Corren hacia el este, la dirección de la que han huido innumerables animales. Debido a las heridas de Gregor, la distancia entre ellos se reduce cada vez más.
Posada sobre el lomo de Gregor, la zorra mira hacia atrás a Jed, que se acerca con una sonrisa siniestra. Su expresión se torna seria y le grita a Gregor.
“¡Ahora, perro negro, aúlla! ¡Grita tan fuerte como puedas! ¡Asegúrate de que tu voz se oiga lo más lejos posible!”
Siguiendo las instrucciones del zorro, Gregor duda un instante y luego suelta un fuerte aullido mientras corre.
¡¡¡Auuuu!!!
El aullido de Gregor resuena en el vasto bosque. Los perros de caza de la Oficina de la Serenidad poseen una característica única: sus aullidos pueden viajar a una distancia excepcional. Esto resulta especialmente útil para coordinar las acciones del grupo en el bosque. Todos los perros de caza entre los cazadores comprenden estos aullidos y acudirán en su auxilio al ser llamados.
Al oír el aullido de Gregor, Jed se burla para sus adentros, pensando para sí mismo.
¿Intentar pedir ayuda? Hmph... Nadie vendrá a esta zona prohibida. Aquí no te oirán. Y si lo hacen, será demasiado tarde.
Con este pensamiento, Jed acelera el paso, reduciendo la distancia entre él y Gregor. La distancia entre ellos se ha reducido peligrosamente, provocando que el zorro que va sobre el lomo de Gregor se ponga nervioso.
En ese instante, un rugido profundo y resonante retumbó en el cielo frente a ellos.
“——!”
El rugido largo, antiguo y profundo reverbera entre los imponentes árboles del bosque. Al oírlo, tanto Gregor como Jed quedan momentáneamente atónitos. El zorro, en cambio, siente una oleada de alegría.
¡Por fin está aquí!
Mientras los tres corrían por el bosque cubierto de hierba, dirigieron la mirada hacia el origen del rugido, escudriñando las sombras oscuras entre los árboles gigantes. Vieron una silueta enorme que emergía lentamente de la oscuridad.
Ante ellos aparece una imponente figura negra, cuyas amplias alas aletean en el aire del Paisaje Onírico, impulsando su enorme cuerpo hacia adelante.
Cuernos, garras y escamas tan gruesas como la piedra: el majestuoso pero temible dragón negro se abalanza sobre ellos. Ante esta visión sin precedentes, casi surrealista, a Gregor y Jed se les acelera el corazón.
“¡Un dragón! ¡¿Qué demonios?! ¡De verdad hay un dragón en el Paisaje Onírico!”
“¿Es esta... la fuente del miedo que ahuyenta a las criaturas del Paisaje Onírico?”
La visión del dragón negro desata un miedo primigenio en Gregor y Jed. Al darse cuenta de que han encontrado la fuente del terror que acecha a las criaturas de esta región, frenan en seco y se dan la vuelta para huir. Ahora, la situación se ha invertido: Jed va delante y Gregor y el zorro detrás.
Sin embargo, correr no se compara con volar. Con un ligero aleteo, el dragón negro alcanza rápidamente a las figuras que huyen y se abalanza sobre ellas.
El descenso del dragón crea una poderosa ráfaga de viento que barre el suelo del bosque, haciendo que Gregor y Jed caigan al suelo. La zorra sale despedida de la espalda de Gregor, chillando mientras rueda lejos.
Con un estruendo ensordecedor, el dragón negro aterrizó. Alzó la cabeza y sus ojos carmesí observaron con frialdad la escena. Contempló cómo los dos Perros Negros se ponían en pie con dificultad, con los ojos llenos de terror al ver al enorme dragón.
Ante la colosal criatura, de casi veinte metros de largo, los dos Perros Negros, de apenas un metro de longitud cada uno, se postran en señal de sumisión. Sabiendo que no pueden escapar de la dragona, no se atreven a hacer movimientos bruscos, temiendo provocarla.
“¿Un dragón… ¡¿De verdad hay dragones entre las criaturas del Paisaje Onírico?! ¿Es por eso que las criaturas de esta zona han sido ahuyentadas? ¿Están huyendo del dragón?”
Gregor, paralizado, contempla al dragón con la mente a mil por hora. Jamás imaginó que presenciaría una criatura legendaria como un dragón en el Paisaje Onírico. La criatura más grande que había visto hasta entonces era un Ciervo Onírico, y la más fantástica, la imitación de un perro alado de Frandi.
Gregor había oído a James decir que los altos cargos de la oficina poseían habilidades de mimetismo fantástico de alto nivel, como el sabueso alado de tres cabezas, y que entre las criaturas del Paisaje Onírico se incluían formas raras como los grifos. Pero nunca había oído hablar de dragones.
Mientras tanto, Jed, aunque igualmente conmocionado, piensa rápidamente en una manera de afrontar la situación.
¡Maldita sea...! Pensaba usar la zona prohibida como trampa... Jamás imaginé encontrarme con la razón de su existencia... ¡¿Un dragón?! No puedo actuar imprudentemente ahora. El hecho de que el dragón no haya atacado de inmediato significa que no nos ve como una amenaza... por ahora. Necesito encontrar una forma de escapar.
Mientras Jed reflexiona, el dragón negro observa la escena ante ella y abre la boca, hablando con una voz profunda, antigua y ligeramente apagada.
“¿Fuiste tú... quien lanzó ese aullido antes?”
La voz atronadora del dragón resuena en los oídos de Jed y Gregor. Al oírla, ambos se quedan paralizados, dándose cuenta de un hecho crucial.
¡Este dragón puede hablar! ¡Posee inteligencia!
Al darse cuenta de esto, a Jed se le ocurre una idea rápidamente. Inmediatamente da un paso al frente, se inclina profundamente ante el dragón y habla en tono respetuoso.
“Sí, estimado Señor Dragón. Me atreví a usar tal invocación para llamarlo porque deseaba informarle que alguien ha entrado sin permiso en su territorio.
Mientras habla, Jed mira a Gregor. Al oír las palabras de Jed, a Gregor se le encoge el corazón.
“¡Este tipo... ¡Está intentando echarme la culpa a mí!”
“¡Estimado Señor Dragón! Este hombre y yo éramos compañeros de caza. Patrullábamos los límites de su magnífico territorio, pero de repente se volvió codicioso y decidió adentrarse en sus dominios en busca de tesoros. Cuando intenté detenerlo, se negó a escuchar, así que lo seguí para impedir sus acciones.”
Jed se dirige al dragón negro con un tono humilde y sumiso. Sabe un dato crucial: los límites de la zona prohibida en este bosque han permanecido inalterados desde su creación. Esto significa que... la poderosa criatura que lo habita tiene un fuerte sentido de territorialidad.
Las criaturas territoriales rara vez abandonan sus dominios y no toleran intrusos. Jed se aprovecha de esto, creyendo haber comprendido la mentalidad del dragón, e intenta culpar a Gregor.
Efectivamente, tras escuchar las palabras de Jed, la dragona negra dirigió su atención a Gregor, clavando sus ojos carmesí en él. Bajo su mirada, Gregor sintió una oleada de pánico y habló rápidamente.
“¡Señor Dragón, por favor, no escuche sus mentiras! Ambos somos miembros de la Oficina de la Serenidad del mundo real. Estábamos cazando fuera de su territorio, pero él me atrajo deliberadamente a su dominio para atacarme cuando nadie más pudiera presenciarlo.”
Gregor grita fuerte, mientras que Jed responde inmediatamente.
“¡No le haga caso, Señor Dragón! Solo intenta engañarlo con palabras ingeniosas. Sin embargo, a pesar de sus mentiras, sigue siendo mi camarada. Por favor, permítame recuperarlo. ¡Jamás volveremos a invadir su territorio!
Tras hablar, Jed observa al dragón, que permanece fijo en Gregor, con la mirada inquebrantable. Bajo la intensa mirada del dragón, Gregor siente una presión inmensa.
“¡Está funcionando… El dragón empieza a sospechar de él!”
Al ver esto, Jed siente una oleada de triunfo. Justo cuando se dispone a echar más leña al fuego, nota que la mirada del dragón se dirige hacia él.
Esta vez, sin embargo, sus ojos están llenos de una escalofriante intención asesina.
Sintiendo una inminente fatalidad, Jed intenta hablar, pero no tiene oportunidad. La cola espinosa del dragón se abalanza sobre él con una velocidad aterradora, atravesándole el cuerpo antes de que pueda pronunciar palabra. Su imitación se desmorona al instante por la inmensa fuerza.
Mientras el cuerpo de Jed se desintegra, sus ojos se abren desmesuradamente, presa de la conmoción y la confusión. No comprende por qué el dragón de repente ha dirigido su hostilidad hacia él.
“Por qué...”
Mientras Jed desaparece entre la conmoción y el desconcierto, la imitadora de dragón” Dorothy” piensa para sí misma...
“¿Por qué? Porque ese perro del que hablabas es mi hermano…”

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 264
Estás leyendo el capítulo 264 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.