Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 233 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Universidad Corona Real, Campus del Rey.
En la oscuridad de la noche, en lo más profundo de la Sociedad Académica del Conocimiento Místico, bajo el Campus del Rey, cuatro o cinco hombres armados montan guardia frente a un corredor cubierto de tela de araña, vigilando atentamente su entorno.
Estos hombres son lacayos del Nido de las Ocho Torres, encargados de custodiar este lugar crucial durante el ritual. Siguiendo las órdenes de Claudio, están decididos a que ni una sola mosca pase.
El ritual ya ha comenzado en las ruinas de abajo, y los guardias están completamente concentrados en su deber, preparados para cualquier imprevisto. Confían en que, con las diversas medidas de seguridad místicas implementadas, podrán controlarlo todo sin fallar.
Sin embargo, justo cuando los guardias se concentran en su vigilancia, sucede algo inesperado. Detrás de ellos, en dirección a las ruinas, estalla un tiroteo acompañado de gritos desgarradores.
Al oír el alboroto a sus espaldas, los guardias, que habían estado vigilando atentamente el frente, se quedan momentáneamente atónitos. Todos se vuelven hacia atrás, con rostros llenos de incredulidad.
“¿Qué está pasando ahí atrás?”
“¿Disparos? ¿Es un ataque enemigo?”
¡Eso es imposible! Hemos estado vigilando este lugar con mucho cuidado. ¡Nadie podría habernos burlado!
¡No importa! ¡Vamos a verlo!
Tras un breve intercambio de palabras, los guardias, sobresaltados, se giran de inmediato y corren hacia el origen del ruido. Sin embargo, al volverse, dos figuras masculinas emergen de una esquina del pasillo, apuntándoles con pistolas a la espalda.
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!
Los dos hombres aprietan los gatillos y se oye una ráfaga de disparos. Los guardias, que estaban a punto de regresar para prestar apoyo, reciben disparos por la espalda y caen al suelo. Algunos intentan darse la vuelta y defenderse, pero ya es demasiado tarde.
Poco después, tras eliminar a todos los enemigos que tenían enfrente, los dos pistoleros con forma de marioneta de cadáver se dirigen hacia el corredor de telaraña. Mientras tanto, en algún lugar del campus, Neftis, sentada en una silla, controla todo lo que acaba de suceder.
“¿Es este... el poder de la señorita Dorothy?”
Al contemplar el Anillo de Marionetas de Cadáveres en su dedo, que Dorothy le había prestado, Neftis murmuró para sí misma. La invadieron las emociones de usar poderes místicos por primera vez y de matar enemigos por primera vez.
Para aliviar un poco la carga mental y concentrarse por completo en lidiar con Claudio, Dorothy le había prestado temporalmente el Anillo de Marionetas de Cadáveres a Neftis, permitiéndole controlar dos marionetas cadavéricas y atacar a los guardias apostados al frente. Esto les impediría reforzar el lugar del ritual.
“Uf... Al menos puedo ser de alguna ayuda.”
Murmurando para sí misma, Neftis controla las dos marionetas cadavéricas mientras avanzan por el corredor de telaraña. Ya oye pasos que se acercan: los guardias del otro extremo del corredor corren hacia ella. Neftis seguirá usando las marionetas cadavéricas de Dorothy para luchar, compartiendo su carga mental y presionando el Nido de las Ocho Agujas desde el frente.
…
Segundo nivel de las ruinas, lugar ritual.
Una violenta explosión surge de los cadáveres caídos. Ocultos bajo las pieles de las marionetas de cadáveres hay numerosos cartuchos de gas que detonan en cadena mediante un mecanismo preestablecido. Llamas de alta temperatura brotan, envolviendo a los seis pistoleros marioneta de cadáveres y a los murciélagos que se alimentan de su carne.
En un instante, todos los murciélagos atacantes son aniquilados. Observando esto desde las sombras, Dorothy no puede evitar murmurar.
“Lindo...”
Durante su primera exploración de las ruinas, Dorothy presenció la habilidad de Claudio para transformarse en murciélagos. Para contrarrestar esto, compró una gran cantidad de bombonas de gas y petróleo en la ciudad. Estas se usan comúnmente para alimentar lámparas de gas y son fáciles de conseguir.
Contra pequeñas y ágiles unidades voladoras, las llamas generalizadas son la contramedida perfecta. Para lidiar con el enjambre de murciélagos negros, Dorothy había preparado un grupo de marionetas explosivas con forma de cadáver.
Al ver a los murciélagos chillar mientras las llamas los consumen, Dorothy siente una sensación de satisfacción. Sin embargo, no baja la guardia. Sabe que matar a un Beyonder de rango Ceniza Blanca con esto no es suficiente. Claudius jamás emplearía a todos sus murciélagos en un solo ataque.
Efectivamente, tras incinerar el grueso del enjambre de murciélagos, los que no participaron en el ataque se reagrupan. Pronto, el cuerpo de Claudio reaparece entre las sombras proyectadas por los murciélagos reunidos. Sin embargo, su reaparición viene acompañada de graves quemaduras que cubren amplias zonas de su piel. De la piel carbonizada brota un leve humo, claramente resultado del daño infligido a los murciélagos que se refleja en su cuerpo.
“Otra vez... marionetas de carne...”
Claudio, apretando los dientes y fulminando con la mirada, tiembla mientras saca otra jeringa llena de sangre, preparándose para inyectarse una vez más.
Al ver esto, Dorothy controla de inmediato la segunda oleada de seis marionetas cadavéricas para que entren en el lugar del ritual. Sacan sus armas y disparan contra Claudio, que está en pleno proceso de inyección.
Tras haberse inyectado apenas una pequeña cantidad de sangre y aún sin haberse recuperado del todo, Claudio es interrumpido por los disparos. Arranca la jeringa y se transforma en una sombra borrosa, esquivando las balas y arremetiendo directamente contra el nuevo grupo de marionetas cadavéricas.
En un abrir y cerrar de ojos, Claudio alcanza a las marionetas. Con sus afiladas y largas garras, parte una de ellas por la mitad, a la altura de la cintura. Luego, como una sombra, se desliza entre las marionetas, desgarrándolas en pedazos en un instante. Las marionetas quedan destruidas antes de que Dorothy pueda siquiera activar sus mecanismos explosivos.
“¡Qué rápido!”
Dorothy se queda algo sorprendida al presenciar la escena. La velocidad de Claudio es tan descomunal que puede esquivar balas con facilidad y destrozar seis marionetas de cadáveres en segundos, dejándolas completamente incapacitadas. Dorothy ni siquiera tiene tiempo de activar los explosivos de las marionetas antes de que sean destruidas.
Tras acabar rápidamente con los seis pistoleros títeres, Claudio permanece de pie en un charco de sangre, con el cuerpo aún gravemente quemado. Saca otra jeringa con la intención de curar sus heridas. Sin embargo, Dorothy no tiene ninguna intención de permitírselo. Se vuelve hacia Vania, que está a su lado, y le dice:
¡No dejes que se recupere! ¡Detenlo!
“Comprendido...”
Murmurando, Vania presionó un sigilo que sostenía en la mano contra su frente. Al arder el sigilo, apareció en su frente una marca carmesí de cáliz. Esta marca era similar a la que aparecía al usar el Sigilo Devorador, pero más grande y compleja.
“Señor, por favor, protégeme...”
Mientras reza, la expresión de Vania se endurece. Desenvaina una espada de acero de su cintura y, con un paso firme, emerge de las sombras, lanzándose a toda velocidad contra Claudio en el lugar del ritual. Sabiendo que Claudio puede esquivar las balas con facilidad, Vania opta esta vez por el combate cuerpo a cuerpo, blandiendo su espada.
En un instante, Vania, enmascarada, alcanza a Claudio, que acaba de insertarse la jeringa en el cuerpo. Blandiendo su espada contra él con increíble velocidad, logra lanzarle un ataque.
“¿Una monja?”
Al ver la espada acercándose, Claudio la esquiva de inmediato y contraataca con un zarpazo. Vania bloquea el ataque con su espada. Al chocar las garras y la espada, un agudo estruendo metálico resuena en el espacio y la hoja comienza a agrietarse.
Vania ha bloqueado con éxito el veloz ataque de Claudio. No solo eso, sino que además se mantiene firme en el choque de fuerzas, llegando incluso a obtener una ligera ventaja. Esto sorprende a Claudio, quien comienza a tomar más en serio a la misteriosa monja.
A diferencia de los demás débiles títeres de carne, ¡este es un oponente formidable! ¡Quizás un Beyonder de rango Tierra Negra o superior de los senderos del Cáliz o de las Sombras!
Tras tomar esta decisión, Claudio se vuelve aún más cauto. Ataca a Vania con sus garras como un torbellino, con movimientos tan rápidos que sus brazos se convierten en un borrón.
Ante el implacable ataque de Claudio, Vania se defiende con su espada, desviando con éxito sus veloces zarpazos desde todas direcciones. El sonido del acero chocando contra el acero llena el espacio subterráneo.
Como aprendiz, Vania es capaz de resistir el ataque frontal de un Beyonder de rango Ceniza Blanca, en gran parte gracias al sigilo que utilizó antes de la batalla.
Este sigilo no es el Sigilo Devorador que suele usar, ¡sino el Sigilo del Festín! ¡Uno de los dos Sigilos del Festín que Dorothy había coleccionado de la Mansión Buck y la Mansión Field!
El Sello del Festín es una versión avanzada del Sello Devorador. Al igual que este, potencia enormemente las habilidades físicas al consumir la espiritualidad del Cáliz, pero la escala de consumo y potenciación es mucho mayor.
El Sello Devorador consume 1 punto de Cáliz para potenciar el cuerpo de una persona común al nivel de un Ansioso. El Sello del Festín, en cambio, consume 5 puntos de Cáliz para potenciar temporalmente el cuerpo de una persona común a un nivel superior al de un Más Allá del Cáliz de rango Tierra Negra.
Tras leer el Diario de la Expedición al Bosque Vudú y El Ritual del Lobo, Vania había acumulado unos 10 puntos de Cáliz. Usó 1 punto durante su lucha contra Espina de Terciopelo, y ahora, para enfrentarse a Claudius, usa 5 puntos a la vez, potenciando sus habilidades físicas a un nivel superior al de un Beyonder del Cáliz de rango Tierra Negra común. Esto le permite vencer a Claudius, quien solo es un Beyonder del Cáliz auxiliar.
Pero eso no es todo. Antes de la batalla, Dorothy había colocado una Marca de Marioneta en Vania, conectándola con ella mediante un hilo espiritual. Sin embargo, Dorothy no usa este hilo para controlar a Vania directamente, sino para transferirle mejoras.
Desde las sombras, Dorothy usa el Sello de la Luminosidad que obtuvo de Mossance, consumiendo 1 punto de Sombra para aumentar su propia velocidad. Luego, transfiere este efecto a Vania a través del hilo espiritual.
En un instante, Vania no solo posee una fuerza física superior a la de un Beyonder del Cáliz de rango Tierra Negra, sino que también adquiere la velocidad de un Beyonder de las Sombras de rango Aprendiz. Gracias a su excepcional habilidad con la espada y su Percepción, Vania logra resistir durante un breve periodo a un Beyonder de rango Ceniza Blanca gravemente herido.
Con todas estas mejoras, Vania tiene la capacidad de enfrentarse a Claudius cara a cara. Sin embargo, como vampiro, Claudius posee otra característica: su encantamiento de Sombra, ¡que puede corroer armaduras y destrozar espadas!
Las garras de Claudio, potenciadas por la espiritualidad de las Sombras que las impregna, erosionan sin cesar la espada de acero de Vania. Finalmente, tras repetidos choques, la otrora robusta hoja se hace añicos.
Sin embargo, tras haber luchado contra Espina de Terciopelo anteriormente, Vania parece haberlo previsto. Al romperse la espada, retrocede un paso, creando distancia entre ella y Claudius. Al mismo tiempo, retira la tela negra que cubre el objeto en forma de abanico que lleva a la espalda, dejando al descubierto una hilera de nuevas espadas de acero dispuestas en abanico. Son las espadas de mayor calidad que Dorothy pudo comprar en la ciudad.
Estas espadas de acero de alta calidad, junto con los numerosos bidones de aceite y gas de las marionetas de cadáveres, le costaron a Dorothy una cantidad significativa de dinero” más de 70 libras”, lo que aumentó sus gastos.
Vania, desenvainando una nueva espada de su espalda, vuelve a enfrentarse a Claudio. Claudio, que al principio se había alegrado al ver su espada romperse, se prepara para aprovechar su ventaja y acabar con ella. Sin embargo, se frustra al ver que Vania ha preparado tantas espadas de repuesto. Decidido a terminar la lucha, decide usar otro método para derrotarla.
Finalmente, tras un breve intercambio, la espada de Vania se quiebra de nuevo. Aprovechando que Vania cambia de espada, Claudio saca un sigilo, se lo pega al cuerpo, inhala profundamente y exhala una densa nube de gas venenoso rojo púrpura hacia Vania. En un instante, Vania queda completamente envuelta por los vapores tóxicos.
“La tengo.”
Al ver a Vania engullida por el gas venenoso, Claudio no pudo evitar sonreír. Este gas, activado por el sigilo e imbuido de su espiritualidad, podía incapacitar a cualquiera que inhalara tan solo una bocanada, y su efecto era casi instantáneo. Con Vania completamente envuelta, su destino estaba sellado.
Sin embargo, la alegría de Claudio dura poco. Vania emerge de la nube de gas y se abalanza sobre él a una velocidad increíble, sin mostrar signos de verse afectada por el veneno. Habiendo tomado el antídoto al atravesar el corredor lleno de gas poco antes, Vania es completamente inmune al ataque tóxico de Claudio.
“Qué...?”
Al ver esto, Claudio queda momentáneamente atónito, pero su cuerpo reacciona sin dudar. Esquiva con agilidad la estocada de Vania, aunque su brazo derecho queda rozado en el proceso.
“¿Cómo puede esta monja... ser inmune a mi veneno?”
Claudio queda atónito, pero Vania no le da tiempo a reaccionar. Cambiando de la defensa al ataque, continúa presionando con su espada, obligando a Claudio a concentrarse por completo en defenderse.
“Si el veneno no te hace efecto, ¿qué tal esto…?”
Al pensar esto, la expresión de Claudio se endurece. Con un rápido movimiento de muñeca, un colgante circular se desliza de su manga a su mano.
Cuando la espada de Vania se quiebra una vez más y ella retrocede para cambiar de arma, Claudio extiende la mano, dejando que el colgante circular blanco cuelgue de sus dedos. Comienza a blandirlo suavemente. Cuando Vania, ahora armada con una nueva espada, vuelve a atacarlo, percibe un leve brillo en los ojos de Claudio.
“Tienes mucho sueño...”
Claudio, clavando la mirada en Vania, murmuró en voz baja. Al instante, Vania, que se abalanzaba sobre él, se detuvo en seco. Se quedó inmóvil, con la espada colgando lánguidamente en la mano, la boca entreabierta y la mirada perdida en Claudio. Su cuerpo se balanceaba inestablemente, sus ojos llenos de somnolencia, como si fuera a desplomarse en cualquier momento.
En ese instante, Claudio aprovecha la oportunidad para hipnotizar a Vania en el campo de batalla. Si bien sus habilidades físicas y su velocidad han aumentado considerablemente, su fuerza mental sigue siendo de nivel Aprendiz, lo que la hace incapaz de resistir la influencia mental de un Beyonder de rango Ceniza Blanca.
“Baja la guardia. Suelta la espada. No tienes permitido atacarme.”
Claudio continúa hipnotizando a Vania. Bajo su influencia, la mano de Vania se afloja y su espada cae al suelo con un estrépito. Al ver esto, Claudio sonríe.
“Debería haber usado esto antes…”
Con este pensamiento, Claudio se acerca rápidamente a Vania. Su plan es inmovilizarla primero, dejándola sin movilidad para poder capturarla viva.
Sin embargo, justo cuando Claudio llega hasta Vania, su expresión, antes aturdida y somnolienta, cambia de repente. Sus ojos se vuelven fríos y penetrantes, y esquiva con facilidad el zarpazo de Claudio. Antes de que él pueda reaccionar, desenvaina otra espada de su espalda y se la clava directamente.
Las acciones de Vania pillan a Claudio completamente desprevenido. En su pánico, recibe un golpe en el pecho y el abdomen. Mira a Vania con sorpresa y confusión.
“¿No estaba hipnotizada?”
Esta es la pregunta que más preocupa a Claudio. Y lo cierto es que Vania sí fue hipnotizada por Claudio, pero Dorothy no.
En el momento en que Vania cayó bajo la hipnosis de Claudio, Dorothy activó de inmediato el vínculo espiritual que la unía. Ignorando la somnolencia y confusión de Vania, Dorothy controló directamente su cuerpo, usándola como una marioneta viviente para contraatacar a Claudio.
“Lo siento, pero las marionetas no necesitan descansar ni dormir, señor vampiro.”
Observando cómo se desarrolla la escena desde múltiples perspectivas, Dorothy murmura desde las sombras.

Continúa leyendo
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela)
Capítulo 234
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 233
Estás leyendo el capítulo 233 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.