Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 232 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Suburbios del Tivian Norte, Universidad Corona Real, Campus del Rey.
De noche, en lo más profundo del punto de encuentro de la Sociedad Erudita del Conocimiento Místico en el Campus del Rey. Tras un pasillo con estricta vigilancia, telarañas blancas y la luz anaranjada de las linternas, en el primer nivel de las ruinas subterráneas, se congregan una docena de figuras. Bajo el resplandor de las linternas, todas visten túnicas negras con capucha y se yerguen en filas ordenadas.
Estos son los estudiantes miembros de la Sociedad Académica. En este momento, están de pie en filas ordenadas, con la mirada fija al frente, la expresión impasible. Frente a ellos se encuentran tres individuos. El del medio es calvo, delgado, con pómulos prominentes y ojeras: es Claudio.
“Todos ustedes han demostrado durante mucho tiempo su lealtad y capacidad. Como recompensa, esta noche los guiaré personalmente hacia la trascendencia.”
Claudio extiende los brazos y declara mientras observa a las filas de estudiantes con sus rostros inexpresivos. Al oír sus palabras, los estudiantes se inclinan al unísono, sus movimientos y voces perfectamente sincronizados.
“Le agradecemos, Excelencia...”
Las voces unidas resuenan en la sala. Al ver esta escena, Claudio asiente levemente y responde.
“Ha llegado el momento. Procedamos.”
Dicho esto, Claudio hizo un gesto con la mano y los estudiantes se hicieron a un lado de la sala, bajando las escaleras hacia el siguiente nivel de las ruinas. Tras verlos desaparecer escaleras abajo, Claudio se volvió hacia un subordinado cercano y dijo:
“Vigila bien este lugar. No dejes pasar ni un solo insecto.”
“Sí, Excelencia. Con todas estas precauciones, nos aseguraremos de que nada salga mal.”
El subordinado responde con seguridad. Al ver esto, Claudio asiente levemente.
La muerte de Espina de Terciopelo a manos de una fuerza desconocida demuestra que alguien los vigila. Por el bien del importante ritual que se avecina, Claudio debe tomar precauciones contra cualquier imprevisto. Al pensar en la red de seguridad compuesta por seda de araña sensorial, guardias, Linternas Radiantes, medidas anti-fantasmas e incluso detección espiritual dentro de los muros, siente cierta tranquilidad.
Claudio confía en que, a menos que se trate de un Beyonder de alto rango, nadie podría atravesar una red de seguridad tan estricta sin ser detectado. Si alguien intenta entrar por la fuerza, el sistema de alerta temprana lo avisará de inmediato.
Tras la marcha de los estudiantes, Claudio y su séquito descienden al segundo nivel de las ruinas. En la espaciosa sala, imponentes pilares de piedra sostienen el espacio subterráneo. Contra la pared se alza una estatua de entre cinco y seis metros de altura que representa a una diosa con cabeza de araña y cuerpo humano.
Frente a la estatua se extiende un enorme círculo ritual ya trazado en el suelo. Alrededor del salón, un círculo de velas ha sido encendido, y faroles cuelgan de los pilares de piedra. A ambos lados de la estatua se yerguen dos filas de hombres enmascarados con túnicas negras, portando pequeños cuchillos. Sus expresiones sugieren que aguardan algo. Este es el lugar ritual del Nido de las Ocho Agujas.
Cuando los estudiantes entran en la zona del ritual, pisan el círculo ritual al unísono y se arrodillan ante Claudio, con sus movimientos inquietantemente sincronizados.
“¡Ahora, rezad! ¡Rezad a la Reina Araña! ¡Invocad su poder desde las profundidades del Mundo Interior para corromper esta tierra!”
Claudio alza los brazos y grita. Al instante, la docena de sectarios que portan cuchillos comienzan a corear en silencio, mientras los estudiantes permanecen inmóviles, arrodillados y mirando fijamente a Claudio con expresión vacía.
El ritual comienza en el vestíbulo, mientras que en el techo de la cámara ritual, un gecko se aferra, observando atentamente la escena que se desarrolla a sus pies.
…
Tercer nivel de las ruinas subterráneas, cerca de la entrada de la escalera.
Sentada en una silla, Dorothy murmura para sí misma. A su alrededor yacen una docena de cadáveres de diversa índole, todos reservas de su Caja Mágica, listos para ser convertidos en marionetas.
“Ha comenzado... Entonces, ¿deberíamos infiltrarnos ahora?”
Vania, de pie frente a Dorothy, pregunta con un dejo de nerviosismo. Está vestida con un hábito negro de monja, lleva una máscara, sostiene un rifle y carga a la espalda un gran objeto en forma de abanico cubierto con tela negra.
“Sí, es hora de actuar según lo planeado. Este es el mejor momento.”
Dorothy responde, mientras Vania continúa preocupada.
“Pero... parece que hay bastante gente ahí arriba. Señorita Dorothy, si nos acercamos sigilosamente así, ¿no nos descubrirán?”
“No te preocupes. Ya lo he comprobado. La gente de arriba está ocupada con el ritual y no tendrá tiempo de fijarse en nada más. La escalera que lleva a nuestro lado está completamente desprotegida... ¿Para qué iba a vigilar alguien una escalera que conduce a las partes más profundas y vacías de las ruinas?
Dorothy sonríe con seguridad mientras habla. Los niveles inferiores de las ruinas, saqueados a fondo por incontables sociedades secretas durante siglos, están vacíos y no tienen salida. Solo alguien con dos dedos de frente pensaría en custodiar un lugar así.
El Nido de las Ocho Agujas ha registrado esta ruina en numerosas ocasiones. A su juicio, la única entrada y salida es el sendero principal que conduce al punto de encuentro. Mientras lo vigilen, todo estará seguro.
Jamás imaginarían los secretos que esconde esta ruina, perteneciente originalmente a la Biblioteca Celestial, porque los Trascendentes del Camino de la Revelación que podían desvelar tales secretos se extinguieron hace mil años.
Tras un arduo trabajo, el equipo de marionetas de Dorothy finalmente logró abrirse paso a través de las ruinas del sexto nivel. Esto le permite a Dorothy evitar el punto de encuentro y acceder a la parte más profunda de las ruinas a través del pasaje del Salón de la Ascensión, utilizando la “puerta trasera” que el Nido de las Ocho Torres desconoce.
Después de que Beverly llevara la muestra de gas a su “amiga profesional”, Dorothy obtuvo el antídoto específico para ese veneno, al precio exorbitante de 40 libras por pastilla.
Por falta de dinero, Dorothy tuvo que viajar a la ciudad y empeñar todo el oro y la plata que había robado de Casa Burton, Mansión Buck y Mansión Field. Tras empeñar todos los objetos robados, logró reunir 440 libras en efectivo. Con ese dinero, a Dorothy, a quien solo le quedaban 10 libras, apenas pudo pagar el antídoto. Compró tres pastillas de golpe.
Esa noche, completamente preparadas, Dorothy y Vania entraron en las ruinas por el pasadizo secreto del Salón de la Ascensión. Con la ayuda del antídoto, atravesaron el corredor lleno de gas, recorrieron el sendero despejado entre las ruinas y finalmente llegaron bajo la cámara ritual: el tercer nivel de las ruinas. Habían estado esperando allí el momento oportuno.
“Muy bien... es hora de irse. Silencio.”
Dicho esto, Dorothy se levanta de su silla y controla simultáneamente seis marionetas vestidas con largos abrigos y armadas con revólveres. Se dirigen hacia la escalera que sube, con Vania siguiéndolas de cerca.
Con cautela, Dorothy, Vania y las marionetas suben sigilosamente las escaleras hasta el borde del pasillo del segundo piso, ocultándose en las sombras tras una alta columna. En ese momento, todos en el segundo piso están concentrados en el ritual, y nadie se percata de las personas que emergen de la escalera que conduce al callejón sin salida.
“Objetivo prioritario: ¡el líder calvo!”
Dorothy le susurra algo a Vania. Al oírla, Vania asiente, levanta su rifle y apunta a la cabeza de Claudio, quien preside el ritual. Al mismo tiempo, las marionetas de Dorothy levantan sus revólveres, apuntando a los miembros del culto vestidos de negro que participan en el ritual.
Ahora, todo está listo. Solo falta apretar el gatillo.
Pero justo cuando Dorothy está a punto de dar la orden de disparar, de repente nota algo extraño y frunce el ceño. Su mirada se detiene en los estudiantes de rostro inexpresivo.
“¿Los ojos de estos estudiantes... están hipnotizados? Los vampiros tienen la capacidad de hipnotizar a los humanos. Parece que el vampiro calvo los trajo aquí después de una hipnosis masiva. Eso facilita su control.”
“Pero... la dirección en la que miran los estudiantes parece ligeramente desviada.”
Utilizando las pequeñas marionetas esparcidas por la cámara ritual, Dorothy observa atentamente a los estudiantes. A primera vista, todos parecen estar mirando fijamente a Claudio, pero al examinarlos más detenidamente, se aprecia una ligera discrepancia.
Tras ascender al rango de Erudita de la Tierra Negra, la capacidad de Dorothy para recibir y procesar información ha mejorado notablemente. Esto significa que ahora puede percibir más detalles y detectar inconsistencias.
Por ejemplo, mientras los estudiantes parecen mirar a Claudio, Dorothy utiliza una especie de línea recta mental para seguir sus miradas basándose en la vista cenital de una pequeña marioneta. Descubre que, en realidad, sus miradas no están fijas en Claudio, sino en un guardia que está de pie junto a él. Ese guardia, a su vez, observa fijamente a los estudiantes.
“Interesante… Parece que esta es tu táctica habitual.”
Tras percatarse de esto, Dorothy reflexiona para sí misma. En ese instante, Vania, que apunta con precisión, susurra.
“Señorita Dorothy... ¿cuándo empezamos?”
“Ah, empezaremos inmediatamente. Pero cambia tu objetivo al que está a la derecha del objetivo original.”
Dorothy da instrucciones a Vania. Aunque sorprendida, Vania enseguida ajusta su puntería hacia el guardia que está a la derecha de Claudio. Mientras tanto, Dorothy hace que tres marionetas apunten a Claudio.
“Apuntando bien” informa Vania, y Dorothy responde.
“¡Fuego!”
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!
Simultáneamente, las marionetas de Dorothy y Vania disparan sus armas. El estruendo de los disparos resuena en el espacio subterráneo mientras seis balas vuelan hacia la multitud que realiza el ritual.
Dos balas fallan, dos impactan a miembros del culto que participan en el ritual y una alcanza a Claudio en el pecho.
La bala disparada por Vania, originalmente dirigida con precisión a la cabeza del guardia a la derecha de Claudio, es esquivada por poco cuando el guardia abre repentinamente los ojos de par en par e inclina la cabeza en el último momento.
¡Thud!
En un momento de extremo peligro, el guardia evita que le vuelen la cabeza. La bala roza su cráneo, fracturándolo parcialmente y arrancándole una porción de tejido cerebral. La sangre brota a borbotones y una bala también le alcanza el pecho. Tras el disparo, el guardia lanza un grito, su cuerpo se envuelve en sombras y se transforma en un enjambre de murciélagos que se dispersan en todas direcciones.
Las demás víctimas caen al suelo. Claudio, agarrándose la herida y apretando los dientes mientras se desploma, sufre una rápida transformación facial, revelando otro rostro: ¡el de Avery!
Para prepararse ante cualquier eventualidad, los Shadow Facades han vuelto a su juego de suplantación de identidad. El verdadero Claudio se disfrazó de Avery, mientras que Avery se disfrazó de Claudio para recibir el disparo.
Dorothy y Vania ya habían visto este truco con Espina de Terciopelo y Eli. Ante esta táctica básica de las Fachadas de las Sombras, Dorothy ya estaba alerta. Al notar la leve anomalía en las miradas de los estudiantes hipnotizados, Dorothy dedujo la verdadera posición de Claudius y le disparó. Desafortunadamente, la velocidad de reacción de un Beyonder de rango Ceniza Blanca es demasiado rápida, lo que le permite esquivar parcialmente la bala del rifle.
¿Qué? ¿No está muerto? ¡Se convirtió en murciélagos!
“No te asustes, Vania. Sigue disparando. Acaba primero con los secuaces...”
Dorothy, con calma, controla a las seis marionetas con largos abrigos para que salgan de las sombras en fila, disparando sus revólveres contra los aterrorizados sectarios vestidos con túnicas negras. Tomados por sorpresa, los sectarios caen en el caos. Sin su líder, ni siquiera tienen tiempo de desenfundar sus armas antes de ser abatidos. Los estudiantes hipnotizados permanecen arrodillados en el círculo ritual, inmóviles e inexpresivos, sin obstaculizar la operación de Dorothy.
Por un instante, la cámara ritual se sume en el caos. Los disparos resuenan sin cesar y la mayoría de la docena de sectarios presentes caen rápidamente abatidos. Los murciélagos dispersos se reagrupan en un lugar seguro y Claudio, con la cabeza aún sangrando, reaparece.
Tembloroso, Claudio saca de entre sus ropas una gran jeringa llena de sangre roja brillante y, sin dudarlo, se la clava en el brazo, inyectándose todo el contenido.
A medida que la sangre fluye rápidamente a su cuerpo, las heridas de Claudio sanan al instante. Las heridas de bala se cierran, las balas son expulsadas y la hemorragia de su cabeza cesa. El tejido cerebral dañado se regenera y el cráneo fracturado se repara por sí solo.
A excepción de los daños óseos, Claudio está ahora completamente recuperado.
¡Malditos emboscadores...! ¿De dónde han salido?
Claudio aprieta los dientes. Aunque está completamente confundido sobre el origen de estos atacantes, sabe que su prioridad es eliminarlos.
Con un gesto de la mano, Claudio hace que los estudiantes hipnotizados caigan en un profundo sueño, reduciendo así su gasto espiritual. Acto seguido, se transforma en un enjambre de murciélagos negros y ataca a los seis pistoleros que se dirigen hacia la escalera que conduce al primer piso.
Los seis pistoleros, tras haber eliminado a la mayoría de los sectarios, suben corriendo las escaleras para atacar a los enemigos en la primera planta. Al ver el enjambre de murciélagos que se abalanza sobre ellos, levantan sus armas y disparan, pero las balas son ineficaces contra objetivos tan pequeños y ágiles. Solo consiguen abatir a unos pocos murciélagos antes de que el enjambre rodee a los pistoleros.
Bajo las afiladas garras y dientes de los murciélagos, los cuerpos de los pistoleros son rápidamente destrozados y se desploman. Al observar esto, Dorothy, aún oculta entre las sombras, no puede evitar sonreír.
Entonces, Dorothy controla a uno de los pistoleros caídos para que presione un pequeño mecanismo oculto en su manga. Al activarse, un sencillo dispositivo de ignición dentro del abrigo de la marioneta enciende una sustancia inflamable empapada en queroseno junto a una pequeña bombona de gas.
La bombona de gas se inflama, provocando una violenta explosión. La explosión activa las demás bombonas de gas de la misma marioneta, y la reacción en cadena hace que las seis marionetas estallen en llamas brillantes. El fuego, a altas temperaturas, envuelve instantáneamente a los murciélagos circundantes.

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Estás leyendo el capítulo 232 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.