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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 22 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
En los barrios bajos de la Ciudad Igwynt, lejos de los bulliciosos distritos, entre los caóticos callejones donde residían innumerables habitantes desfavorecidos, dos figuras vestidas de civil y con máscaras acechaban en la entrada de un oscuro callejón. Ocultos tras la esquina de una pared, observaban en silencio lo que sucedía en su interior. Allí vieron al objetivo que habían estado siguiendo: una niña pequeña con una capa negra, de pie al fondo del callejón, sosteniendo una caja en alto como si presentara sus logros. Frente a ella se encontraba un hombre alto y pálido, vestido como un caballero elegante. “Así que es cierto… Alguien envió a la chica a la reunión secreta. ¡Esa persona está intentando vender los productos de la Eucaristía sin revelar su identidad!” Al observar esta escena, los dos hombres pensaron para sí mismos y sonrieron con frialdad. “Hmph, cautelosos sin duda. Pero aún demasiado ingenuos. Subestiman la influencia de la Eucaristía en Igwynt. La reunión de Grayhill... ¿Cómo no iban a asistir los miembros de la Eucaristía? Ahora los tenemos acorralados...” Mientras pensaban esto, las comisuras de sus labios se curvaron en una leve sonrisa. Continuaron vigilando mientras la niña que sostenía la caja volvía a hablar. "¡Señor! ¡El pago de seguimiento que prometió!" Cuando la muchacha terminó de hablar, el caballero de tez pálida sonrió, le dio una suave palmadita en la cabeza y luego sacó un billete del bolsillo, entregándoselo. Acto seguido, tomó la caja de sus manos. "¡Muchas gracias, buen señor! ¡Que la Santa Madre lo bendiga!" La niña, llena de alegría, aceptó la nota, hizo una profunda reverencia con sincera gratitud y salió corriendo feliz. Mientras tanto, el caballero que sostenía la caja caminó en silencio hacia otro sendero. Al ver esto, los dos hombres ocultos intercambiaron miradas y rápidamente comenzaron a seguirlo. Los dos hombres siguieron al caballero, manteniendo sigilosamente la distancia. Tenían un objetivo claro: seguir a esta misteriosa figura que se había atrevido a vender los productos de la Eucaristía, localizar su escondite y reunir toda información posible antes de informar a la Eucaristía. Entonces, la Eucaristía se encargaría de él, lo capturaría, lo interrogaría sobre el origen de los productos y le haría pagar un alto precio. Impulsados por la promesa de recompensas, los hombres continuaron su persecución. Sin embargo, ignoraban que un par de ojos en lo alto observaban cada uno de sus movimientos. El caballero, con su bastón en mano, avanzaba con paso pausado. Su andar era tranquilo, como si disfrutara de un paseo después de comer. De vez en cuando, se detenía para mirar al cielo o dar limosna a algún niño mendigo cercano. Aunque caminaba por callejones sucios, su porte permanecía impecablemente sereno. Parecía un auténtico caballero. Sin embargo, su actitud tranquila y pausada solo aumentó la ansiedad de los dos hombres que lo seguían. Deseaban que su objetivo se apresurara y los condujera a su escondite. A pesar de su paso lento, el caballero avanzaba con paso firme. Poco a poco, salió del callejón y entró en una calle bulliciosa. Los perseguidores lo seguían de cerca, mimetizándose con la multitud. Al cabo de un rato, los dos hombres se dieron cuenta de que el caballero había llegado a la plaza junto al río. Allí, muchos ciudadanos paseaban disfrutando de la fresca brisa. Era un día excepcional, pues las fábricas río arriba no estaban en funcionamiento, así que el aire estaba libre del hedor acre de los gases industriales. Entre los transeúntes, a los dos hombres les resultó más fácil pasar desapercibidos. Se acercaron sigilosamente al caballero, que permanecía de pie junto a la barandilla del río, mirando inmóvil los transbordadores que lo cruzaban. “¿Este tipo está aquí de verdad para admirar las vistas?” La impaciencia crecía entre los perseguidores mientras observaban. Mientras especulaban sobre cuánto tiempo podría permanecer allí su objetivo, el caballero se giró repentinamente. Frente a la multitud, los labios de Edrick se curvaron en una leve sonrisa. Se quitó el sombrero con la mano derecha, lo sostuvo sobre el pecho y colocó el bastón tras la espalda con la izquierda. Luego, haciendo una profunda reverencia, realizó un impecable saludo caballeroso, dirigido a la multitud y a los perseguidores ocultos entre ella. Edrick enderezó su postura, mantuvo la sonrisa, extendió los brazos y se dejó caer de espaldas al río. El repentino acto sobresaltó a los dos perseguidores. Salieron corriendo de entre la multitud y se dirigieron a la orilla del río, mirando hacia abajo, hacia las aguas. Pero lo único que vieron fue el interminable fluir del río; no había rastro de nadie. Los dos hombres intercambiaron miradas, sus expresiones cada vez más sombrías. “Debemos informar de esto a la Eucaristía inmediatamente.” Asintiendo en señal de aprobación, ambos se apresuraron a marcharse, ignorando los gritos de sorpresa de los ciudadanos cercanos que habían presenciado la escena. Se mezclaron de nuevo entre la multitud y se abrieron paso por las calles. Aceleraron el paso al cruzar dos manzanas y doblar por otro callejón. Tras adentrarse un poco más, se detuvieron ante una puerta de madera roja con escaleras. Llamaron rítmicamente, intercambiaron algunas frases en clave y la puerta se abrió. Ambos hombres entraron. Sin que lo supieran, en lo alto de un edificio cercano, un cuervo negro se posaba silenciosamente en el borde de la barandilla, observando todo lo que sucedía abajo. Había estado allí todo el tiempo, sin abandonar su posición privilegiada, registrando cada detalle de sus movimientos. No muy lejos, en una calle concurrida, en el segundo piso de un café, se encontraba una joven de cabello blanco, vestida con sencillez. Llevaba una blusa blanca y una falda gris, y acababa de recibir una taza de café de un camarero. Con una sonrisa amable, le dio las gracias. Tras añadir ocho terrones de azúcar al café de golpe, Dorothy lo removió lentamente con una cuchara. Una vez disuelto el azúcar, sopló sobre el café humeante y le dio un sorbo, con una expresión de satisfacción en los ojos. Dejando la taza sobre la mesa, recordó brevemente la información que había visto a lo lejos. En un suave murmullo, habló: “Calle Elmwood Oeste… ¿Número 22?” Una leve sonrisa apareció en sus labios. Sabía que, esta vez, sus esfuerzos de contravigilancia habían dado resultado. Había sido un día fructífero.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 22

Estás leyendo el capítulo 22 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.