Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 113 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Al mediodía, a las afueras del Orfanato de Caridad en las afueras del sureste de Igwynt.
Lo que debía ser un momento de celebración se vio abruptamente interrumpido por un giro inesperado de los acontecimientos. Un grupo de personas vestidas de negro apareció de repente y rodeó al vizconde Field, que acababa de dar la bienvenida a su séptima hija adoptiva. El suceso dejó a todos los presentes en estado de shock.
“Padre… esto… ¿qué es esto…?”
Anna, visiblemente asustada por la escena que tenía ante sí, se aferró nerviosamente al vizconde. El mayordomo que estaba cerca intentó consolarla.
“No se preocupe, jovencita. Su Señoría se encargará de esto.”
Los hombres vestidos de negro rodearon al vizconde Field, al mayordomo y a Anna; todos ellos armados y en tensa vigilancia. Tras observar a los individuos vestidos de negro que tenía delante, el vizconde Field habló con tono serio.
“¿Cazadores? Traigan a su capitán para que hable conmigo.”
“No será necesario. Ya estoy aquí.”
Una voz firme surgió entre el grupo de cazadores. Los hombres se apartaron para dejar paso a un caballero mayor, vestido con un traje impecable, con un bigote bien recortado y el cabello perfectamente peinado. No era otro que James, el actual director de la Oficina de la Serenidad de Igwynt. Dada la gravedad de la operación, James había decidido supervisarla personalmente.
“Bueno, bueno… así que es el director James.”
Al ver a James dar un paso al frente, el vizconde Field esbozó una leve sonrisa, abriendo los brazos de par en par mientras continuaba.
“¿Podría explicarnos qué está sucediendo aquí, director? ¿Ha ocurrido algo que escapa a nuestra comprensión ordinaria?”
James avanzó dos pasos, fijando la mirada en el vizconde mientras respondía lentamente.
“Todavía no, vizconde. Sin embargo, hemos recibido información de inteligencia que indica que podría estar en peligro. Estamos aquí para protegerle.
“¿Ah, sí? ¿Protección? Es usted muy considerado, director, pero no necesito tal protección. Puede retirarse ahora.”
El vizconde Field hizo un gesto de desdén con la mano, dejando entrever cierta irritación en su rostro. Sin embargo, James no mostró ninguna intención de retirarse.
“Vizconde, este caso es de suma importancia e involucra la vida de muchas personas inocentes. Debo pedirle que nos acompañe para continuar con la investigación.”
“¡Dije que no voy! James, déjame advertirte: ¡no tienes autoridad para tomar medidas coercitivas contra mí! ¡Ordena a tus hombres que se aparten! De lo contrario, ¡llamaré a la Guardia de la Ciudad!”
El vizconde Field alzó la voz, su tono ahora completamente impregnado de ira y agitación.
En marcado contraste con la ira de Field, James permaneció tranquilo.
“La Guardia Municipal tampoco tiene jurisdicción sobre nosotros, vizconde. Tenga la seguridad de que garantizamos su seguridad.”
Ante la firmeza de James, Field se quedó momentáneamente sin palabras. En ese instante, el mayordomo, que había permanecido en silencio tras él, dio un paso al frente. Con una taza de té en la mano, se acercó al vizconde y se la ofreció con serenidad.
“Señor, por favor, no se altere. Tómese un té para calmarse. Quizás podría acompañar a este caballero por ahora, y mientras tanto llevaré a la señorita Anna a casa.”
El vizconde Field tomó el té que le ofrecieron y miró fijamente al mayordomo. Tras un breve intercambio de miradas, bebió el té, devolvió la taza y se volvió hacia James.
“De acuerdo. Iré con ustedes. Que sus hombres se aparten; mi mayordomo llevará al niño a casa.”
“Eso no servirá. La niña debe quedarse aquí por ahora. Una vez que hayamos terminado nuestros asuntos, podrá regresar a buscarla, vizconde.”
La severa respuesta de James hizo que Field frunciera el ceño con frustración. Tras una breve pausa, accedió a regañadientes.
“Bien.”
Dicho esto, el vizconde Field se agachó y sonrió a la todavía nerviosa Anna.
“Anna, quédate un rato aquí en el orfanato. Volveré a buscarte más tarde. Pórtate bien, ¿de acuerdo?
“Sí… lo entiendo, padre.”
Aunque a regañadientes, Anna asintió obedientemente. Recogió su maleta de mala gana y caminó hacia las puertas del orfanato.
“Después de usted, vizconde.”
James dio un paso al frente e invitó personalmente al vizconde Field a subir a uno de los carruajes de los cazadores. Sin mediar palabra, Field siguió a James al interior del vehículo. Al ver esto, los demás cazadores regresaron rápidamente a sus propios carruajes.
Cuando el último de ellos subió a bordo, un cazador echó un vistazo hacia el orfanato. Su mirada se detuvo en una niña de cabello blanco que esperaba ansiosa en la entrada del salón principal. Solo después de verla suspiró aliviado y se unió a sus compañeros en el carruaje.
Los carruajes negros comenzaron a alejarse, conducidos por cocheros, perdiéndose en la distancia.
Con su pequeña maleta en la mano, Anna regresó cabizbaja al orfanato. Varias compañeras y la monja encargada se acercaron a ella para consolarla.
“Hermana Diedre, el vizconde Field es un hombre bondadoso. Estará bien, ¿verdad?”
Anna miró con ojos suplicantes a la anciana monja, directora del orfanato. La directora juntó las manos en oración mientras respondía.
“La Santa Madre protege a quienes tienen corazones puros y bondadosos. Si el vizconde es así, seguramente estará bien… Ahora, Anna, ve a descansar al dormitorio. Te avisaré cuando regrese el vizconde.”
“Bueno…”
Anna asintió y recorrió el orfanato con la mirada, buscando a Dorothy por el pasillo, pero no encontró rastro de ella.
Desanimada, Anna bajó la cabeza y se dirigió al dormitorio.
Mientras atravesaba un pasillo vacío, una sombra se le acercó silenciosamente por detrás.
De repente, un par de manos rudas agarraron a Anna, la levantaron del suelo y le taparon la boca.
“¡Mmm! ¡Mm! ¡Mmmph!”
Anna luchó con desesperación, pero su débil fuerza no pudo hacer frente a su captor. Su maleta cayó al suelo cuando un hombre calvo de expresión amenazante 'un conserje llamado Fetch' la sujetó con fuerza.
"Deja de forcejear, chico…"
Cargando a Anna, Fetch saltó por la ventana del pasillo y corrió hacia el muro exterior del orfanato. Se escabulló por una puerta lateral oculta y escapó al bosque.
Fetch corrió por el bosque hasta llegar a un camino donde lo esperaba un lujoso carruaje tirado por tres caballos. Junto a la puerta abierta, Luer, el mayordomo del vizconde, se apoyaba en un bastón.
“¡Señor! ¡Tengo el objetivo!” informó Fetch respetuosamente mientras se acercaba. Luer asintió en señal de reconocimiento.
“Tráiganla. Nos vamos inmediatamente.”
“¡Sí, señor!”
Los hombres subieron al carruaje, que arrancó a toda velocidad.
Sin que ellos lo supieran, toda la escena había sido observada por un cuervo posado en lo alto, cuyos ojos penetrantes captaron cada detalle.
“Hmph… Justo como pensaba. Esa gente tiene un informante dentro del orfanato, vigilando y orquestando todo esto” murmuró una voz.
Dentro de un carruaje estacionado en otro camino, Dorothy hablaba en voz baja para sí misma. Volviéndose hacia la monja sentada a su lado, le dio una orden.
“Han comenzado su operación antes de lo previsto. Prepárate para seguirles la pista, hermana Vania.”
“Sí… Sí, entendido” respondió la monja con nerviosismo.

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Estás leyendo el capítulo 113 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.