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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 114 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
"Nos mudamos~" Dentro del carruaje, Dorothy, tras avisar dos veces a Vania, activó el Anillo de Marioneta de Cadáveres, poniendo en marcha al cochero no muerto. Con un chasquido del látigo, los caballos tiraron del carruaje hacia adelante. Utilizando la vista panorámica de su marioneta de cuervo, Dorothy divisó un lujoso carruaje a lo lejos. Sin embargo, al cabo de un rato, se topó con el mismo problema que la noche anterior. Debido a la diferencia de velocidad, el carruaje de Dorothy se fue quedando rezagado. Pronto, la distancia superó los tres kilómetros, sobrepasando el alcance máximo de control de sus marionetas de cadáveres, lo que hizo imposible continuar el seguimiento. Pero esta vez, Dorothy había preparado otro plan. “Hermana Vania, ahora le toca a usted” dijo Dorothy, volviéndose hacia la monja que estaba a su lado, algo inquieta. Vania asintió en respuesta. “Uf… Ya lo tengo.” Mientras hablaba, Vania cerró los ojos y comenzó a concentrarse en percibir algo. “Ya lo veo… Simplemente sigue adelante…” Al oír las palabras de Vania, Dorothy asintió e hizo que el cochero siguiera conduciendo. Poco a poco se alejaron de la ciudad, adentrándose en un denso bosque. Para evitar perder el rastro como ayer, Dorothy consultó a Vania a través del Bitácora del Mar Literario sobre si el Beyonder del Sendero de la Linterna utilizaba algún método de rastreo. La respuesta que recibió fue el Sello del Faro. El Sigilo del Faro era un emblema imbuido del significado de Linterna. Podía crear una marca invisible en la superficie de un objeto. Un Beyonder Linterna podía percibir la posición de esta marca tras memorizar el sigilo. Si no se disponía de un Beyonder Linterna, se podía usar una pequeña herramienta similar a una brújula. Esta herramienta podía almacenar y localizar el sigilo consumiendo la espiritualidad de la Linterna. Tales dispositivos eran de uso común en la Oficina de la Serenidad. Para Dorothy, esto funcionaba como un transmisor, y cada símbolo tenía su propia 'longitud de onda' única. Una vez memorizado, un Beyonder de la Linterna podía rastrearlo a grandes distancias. Tras enterarse de la existencia de este objeto, Dorothy le preguntó a Vania si tenía uno. Desafortunadamente, como monja que no participaba en misiones de rastreo, no poseía tal herramienta. Así que, esta mañana temprano, Dorothy fue a la escuela y compró uno en Aldrich por 30 libras. También gastó 20 libras adicionales para aprender a enmascarar olores y evitar ser detectada por los beyonders del Cáliz, que poseen sentidos agudizados. La respuesta de Aldrich fue simple: envolverlo en un recipiente recubierto con el fármaco Rocoso, y el olor quedaría anulado. Finalmente, Dorothy hizo que Vania memorizara el Sigilo del Faro y lo imprimió en un adorno para el cabello que había comprado a un vendedor ambulante, el cual luego le regaló a Anna como obsequio de despedida. El adorno, una vez procesado, no conservaba ningún rastro del aroma de Dorothy. Se trataba de una medida de precaución, y ahora estaba demostrando su utilidad: Dorothy podía seguir el rastro hasta el escondite del maestro. “En estos momentos, el vizconde Field, en su calidad de mentor, está siendo retenido por la Oficina de la Serenidad. Sin embargo, sin pruebas concluyentes, la Oficina no puede actuar directamente contra él. Probablemente se verán atrapados en un punto muerto prolongado. Incluso si el mentor toma la iniciativa, a pesar de su rango de Alto Nivel, es imposible que se enfrente él solo a toda la Oficina. Según Vania, el director de la Oficina, James, tampoco es un rival fácil.” “Pero hay que neutralizar el escondite del mentor y a sus subordinados. Hay que rescatar a los demás niños antes de que sus seguidores hagan algo extremo en su ausencia. Dado que el mentor está ocupado con la Oficina ahora mismo, esta es la oportunidad perfecta para atacar. Mientras no haya ningún agente de rango Negro presente, no deberíamos tener problemas.” Con estos pensamientos en mente, Dorothy continuó guiando el carruaje hacia el interior de las montañas. En ese momento, una sensación de inquietud se apoderó de ella. “Ahora que lo pienso, en un principio esperaba que el mentor se resistiera y luchara de frente contra los cazadores, intentando una ruptura por la fuerza. ¿Pero de verdad aceptó ir con ellos a la Oficina así como así?” “En situaciones donde la exposición es inminente, la mayoría optaría por luchar hasta el final. Seguirlos hasta la Oficina sin resistencia significa no tener escapatoria posible. Afuera, aún existe la posibilidad de huir, pero una vez dentro, escapar es imposible. ¿Podría ser que el mentor esté tan seguro de su disfraz que crea que puede engañar a toda la Oficina de la Serenidad?” “¿O no…?” Sentada en el carruaje, Dorothy reflexionó. Un presentimiento ominoso la invadió. … Subterráneo de la Torre del Abeto Cypress, Oficina de la Serenidad, Igwynt. Dentro del despacho del director, James y el vizconde Field estaban sentados uno frente al otro en un escritorio. Delante de ellos, una taza de té humeante estaba colocada a cada lado mientras conversaban. Sobre el escritorio había una hoja con la letra de una canción. “Entonces… vizconde Field, ¿lo que dice es que se topó con esta letra en un libro antiguo y, pensando que les quedaba bien a los niños, les hizo cantar esta canción?” preguntó James, con expresión seria mientras miraba fijamente al vizconde. Field respondió con justa indignación. “¡Claro! Si me preguntas por el origen exacto de esta rima infantil, no lo sé. Compré ese libro viejo hace años en una tienda de segunda mano en la Calle Perla Blanca. Esa tienda ya ni siquiera existe, ¿dónde esperas que lo encuentre ahora?” Fuera de la oficina, un grupo de cazadores permanecía alerta, empuñando sus armas con expectación. Entre ellos, Elena miró hacia la oficina a través de una pequeña ventana. Sus ojos estaban fijos en el vizconde Field, un tenue brillo dorado parpadeaba en los bordes de sus pupilas. “Elena, ¿qué ves?” preguntó Gregor, de pie junto a ella. Elena respondió lentamente: “Tiene un aura protectora de Sombra, pero es débil. La he visto a través de ella. Puedo decir… Su cuerpo contiene una cantidad excesiva de Cáliz, mucho más que un Ansioso común. Y hay algo más dentro de él… algo extraño que no logro discernir del todo. Pero una cosa es segura: el vizconde Field oculta algo”. Al oír esto, Gregor exhaló y susurró a su equipo: "Desenfundan sus armas. Estén listos para moverse en cualquier momento..." La tensión fuera de la oficina era palpable. Mientras tanto, dentro, el vizconde Field seguía hablando. “¡James, te lo advierto de nuevo! Si no… ¡Uf…!” Field, que había estado señalando a James con el dedo, frunció el ceño de repente. Dejó de hablar, frotándose las sienes con una expresión extraña. Le tembló ligeramente la mano y empezó a murmurar para sí mismo. “Algo anda mal… Algo anda mal… ¿Qué está pasando? ¿Por qué estoy reaccionando ahora? ¿Acaso no lo acabo de beber? ¿Por qué me está haciendo efecto tan pronto?” “Vizconde, ¿se encuentra bien?” James frunció el ceño, observando el extraño comportamiento. Field alzó lentamente la cabeza, con el rostro teñido de temor. “J-James… ¿Ha venido a buscarme mi mayordomo, Luer…? “¿Mayordomo?” Al oír esto, James se levantó inmediatamente, abrió la puerta de la oficina y preguntó al equipo que estaba fuera: “¿Ha llegado el mayordomo del vizconde Field?”. “¿Mayordomo? No… Señor James, no ha venido nadie.” Gregor respondió con una mirada de desconcierto. En ese preciso instante, un grito resonó desde el interior de la oficina. “¡¡¡AAAAAHHHHH!!!” Todos se volvieron, solo para ver al vizconde Field desplomarse en el suelo. Sus manos arañaban la tierra mientras todo su cuerpo se convulsionaba violentamente. Su rostro enrojeció y sus murmullos se convirtieron en lastimeros gemidos. “¡No… No… No… ¡Sálvame! ¡No quiero convertirme en un monstruo! ¡No me abandones, Maestro! ¡No me abandones, Maestro!” En el cuerpo de Field aparecieron misteriosos patrones carmesí. Los ojos de James se abrieron de par en par al ver aquello. “Veneno cognitivo… Mutación…” … En otra parte… ¡Quebrar! Dentro de un lujoso carruaje, un anciano con perilla, vestido con uniforme de mayordomo, cerró su reloj de bolsillo. Sentado cómodamente, cruzó una pierna sobre la otra. “Es la hora. Las cosas deberían empezar ya en Field…” murmuró Luer. Apoyó su bastón horizontalmente sobre su regazo, acariciando el rubí de la punta, que brillaba tenuemente con una luz roja. “Gracias por sus seis años de lealtad, vizconde. Mi querido amo.”
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 114

Estás leyendo el capítulo 114 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.