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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 102 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Durante el día, al sureste de Igwynt, el Orfanato de Caridad. El Orfanato Benéfico de Igwynt, situado en los suburbios del sureste de Igwynt, es una de las pocas instituciones de asistencia social de la ciudad. Además de este, existen varios centros de ayuda, pero el Orfanato Benéfico es el único dedicado específicamente a huérfanos. Si bien su existencia apenas palia el grave problema de la falta de hogar infantil en Igwynt, cumple una función importante. Al igual que muchas instituciones educativas, el Orfanato de Caridad fue fundado inicialmente por la Iglesia de la Radiante y profundamente influenciado por su doctrina. Su objetivo original era formar a los servidores más leales y fervientes para los Santos Radiantes. Sin embargo, a medida que los poderes nacionales y capitalistas se expandían por el mundo, la Iglesia de la Radiante fue cediendo terreno gradualmente, transigiendo algunos de sus dominios a las autoridades administrativas y al capital social. Por ejemplo, aunque la Escuela de Santa Amanda aún conserva el prefijo “Santa”, ahora está controlada por una junta directiva vinculada al Gremio de Artesanos Blancos. De igual modo, el Orfanato de Caridad se ha convertido en una iniciativa conjunta entre la Iglesia y entidades públicas. El orfanato se encuentra enclavado en una pequeña arboleda. Siguiendo un camino lateral desde Avenida Grace, adentrándose en la sombra de los árboles, un paseo de 40 a 50 metros conduce a altos muros de piedra y una verja de hierro. Estos muros rodean un amplio espacio verde, dentro del cual se alzan dos o tres edificios antiguos, anchos y bajos. Niños pequeños corretean por la hierba pisoteada, jugando, persiguiéndose o pateando un balón. Dentro del edificio más grande, en el centro del parque, una modesta aula con pizarra ocupa la planta superior. Sentada junto a la ventana, en un pupitre y vestida con ropa sencilla, Dorothy corrige varias tareas mal escritas. A su alrededor, un grupo de niños con ropa gastada, de unos ocho o nueve años, la observan con ojos grandes y expectantes, con el rostro lleno de ilusión. Finalmente, Dorothy termina de corregir los diez o más trabajos, exhala un largo suspiro de alivio y observa las miradas brillantes a su alrededor. Reuniendo fuerzas, sonríe y habla. ¡Vale, ya he terminado! ¿Has terminado, señorita Mayschoss? ¿Quién sacó una 'A' esta vez? “¡Sí! Señorita Mayschoss, ¿quién es el ganador?” ¡Cuéntanos, profesor! Los niños charlan emocionados, sus voces se superponen. Sonriendo, Dorothy saca algunos objetos de su bolsillo y anuncia alegremente. “Esta vez... ¡son Pick, Wood y Anna! Estas son vuestras recompensas: una pequeña flor roja y algunos caramelos.” Mientras habla, Dorothy se pone de pie y pega en la pared, junto a los nombres de los niños, las flores rojas de papel que ella misma recortó. Luego, coloca los caramelos frente a ellos. Los niños vitorean con alegría. “¡Profesor, eso no es justo! ¡Anna ya tiene cinco flores rojas hoy!” se queja un niño un poco más alto, con el rostro disgustado. Dorothy responde con una dulce sonrisa. “Es totalmente justo, Daniel. Cada flor roja que Anna ha ganado es gracias a su propio esfuerzo. Si quieres más, tendrás que esforzarte más la próxima vez. ¡Estoy segura de que, con tu habilidad, puedes ganar aún más flores rojas! “Uf... está bien.” “Bien. ¡Esfuércense más la próxima vez! Muy bien, chicos, recojan sus tareas ahora. He escrito explicaciones para todos los errores, así que asegúrense de revisarlas cuidadosamente.” ¡Sí, profesor! … “Uf…” Sentada junto a la ventana, Dorothy observa cómo los niños se dispersan, y un largo suspiro de alivio escapa de sus labios mientras finalmente se relaja. Esta es la segunda semana que Dorothy participa en el curso de práctica social. Durante los dos últimos fines de semana, ha utilizado su carta de recomendación escolar para trabajar como tutora voluntaria, acumulando créditos para cumplir con el requisito de práctica social. Si bien Dorothy podía faltar a otras clases siempre y cuando aprobara los exámenes después, este molesto curso de prácticas sociales era algo que tenía que completar por sí misma. Decidida a no dejar que un cero en esta asignatura arruinara sus calificaciones finales y le diera pie a preguntas de Gregor, Dorothy no tuvo más remedio que perseverar. Como Dorothy tenía experiencia previa como tutora particular, decidió trabajar como voluntaria en el orfanato. Al principio, preveía tener que lidiar con un grupo de niños revoltosos y se había preparado mentalmente para lo peor. Para su sorpresa, estos niños eran inesperadamente obedientes y bien educados, muy diferentes de los mocosos molestos y traviesos que había conocido en su vida anterior. Al reflexionar sobre esto, Dorothy atribuyó la diferencia a sus entornos. La abundancia material y la indulgencia de su mundo original propiciaban, naturalmente, la crianza de niños mimados, pero la dura realidad de este mundo les privaba de tales lujos. Allí, la calle y el trabajo infantil eran moneda corriente, y los niños se veían obligados a afrontar las dificultades sociales prematuramente. Incluso los huérfanos de esta institución participaban con frecuencia en trabajos organizados para ganar dinero que ayudaba a mantener el orfanato. Ajeno a los caprichos y las indulgencias, simplemente no podían permitirse el lujo de portarse mal. Comprendiendo su situación, Dorothy empezó a llevar caramelos a clase cada vez. Rememorando sus recuerdos de la infancia, elaboraba pequeñas flores rojas para entregar como premios, junto con otros regalos. Estos gestos le granjearon el cariño de los niños, y la rara oportunidad de saborear caramelos hizo que sus clases fueran especialmente populares. Sentada en su silla, Dorothy observaba los rostros jóvenes de niños no mucho menores que ella, que trabajaban con diligencia en sus pupitres. Una oleada de emoción la invadió. Justo entonces, una voz interrumpió sus pensamientos. “Disculpe, Señorita Mayschoss...” Al girar la cabeza, Dorothy vio a una niña de ocho o nueve años de pie a su lado. La niña llevaba un vestido descolorido y su cabello rubio estaba recogido en dos trenzas. Con un rostro ligeramente redondeado y grandes ojos azules, miró a Dorothy. “Ah, Anna, ¿necesitas algo?” preguntó Dorothy. La chica respondió con vacilación. “Profesora, acabo de ganar otra flor roja, pero se olvidó de darme caramelos.” Al oír esto, Dorothy sonrió dulcemente y explicó. “Oh, Anna, has estado increíble hoy, ganándote tantas flores rojas. Pero comer demasiados dulces no es bueno para tus dientes, así que he decidido no darte más esta vez.” "¿En serio? ¿Comer demasiados dulces es malo para los dientes?" El rostro de Anna reflejaba tanto decepción como curiosidad. Dorothy soltó una risita y abrió su bolso, respondiendo mientras rebuscaba en su interior. “Así es. Así que, aunque puedas comer todos los dulces que quieras, recuerda no excederte. Pueden dañar tus dientes e incluso hacerte sentir mal. Pero como esta vez no te dieron dulces, te he preparado otra cosa.” Dorothy sacó de su bolso un libro de cuentos y se lo entregó a Anna. “Has sido mi mejor alumno estos últimos días, así que este libro es para ti. Está lleno de historias.” "¿De verdad? ¡Muchísimas gracias, profesor!" Los ojos de Anna se iluminaron al tomar el libro. Para una niña que vivía en un orfanato, recibir un regalo era una alegría excepcional. Anna abrazó el libro con fuerza y acarició la portada. De repente, como si recordara algo, alzó la vista hacia Dorothy. “Señorita Mayschoss, ha sido usted muy amable con nosotros a pesar de llevar aquí solo unos días. Todos queremos darle las gracias. Por eso le sugerimos a la Hermana Diedre que la invitara a la función benéfica dentro de dos días. ¡Nosotros también actuaremos allí!” “¿La función benéfica?” preguntó Dorothy, sorprendida. Anna asintió con entusiasmo y explicó. “¡Ay, casi lo olvido! Profesora, usted no es de Igwynt, así que no lo sabría. ¡Déjeme que se lo cuente!” Dicho esto, Anna se tocó la frente, ordenando sus ideas antes de continuar. “La función benéfica es un evento que organiza cada año el famoso filántropo de Igwynt, el vizconde Field. Invita a personas adineradas de todo Igwynt a asistir. Durante la función, el vizconde Field hace un llamamiento para recaudar donaciones que ayuden a los pobres de Igwynt.” “Llevan seis años organizándolo. Cada año, el vizconde Field y los demás donantes aportan grandes sumas de dinero para mejorar la vida de personas como nosotros. Muchos se han salvado gracias a ello.” “Según los deseos del Vizconde, los huérfanos como nosotros somos un objetivo fundamental de la ayuda. Por eso, nuestro orfanato participa en la función cada año para obtener mayor visibilidad. Al final del evento, ¡el Vizconde Field incluso adopta a uno de nosotros! ¡Así que todos valoramos mucho esta oportunidad!”
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 102

Estás leyendo el capítulo 102 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.