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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 101 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
En la penumbra de la tumba, Vania se acurrucó en un rincón, con la mirada fija en el texto sagrado que yacía en el suelo. El miedo la consumía, dificultándole incluso respirar. Luchaba por calmar su corazón acelerado, aunque la ansiedad y la inquietud seguían aferrándose a ella. Tras darse cuenta de que había recibido una revelación divina de un dios extranjero, Vania luchó contra pensamientos contradictorios. ¿Debería entregarse a la Iglesia Radiante cercana? ¿O debería huir de inmediato? Rápidamente, se abofeteó a sí misma para disipar tales ideas. No, no puedo. ¡Cálmate, Vania, cálmate! Si me entrego, definitivamente me enviarán a la Inquisición. No hay forma de que salga bien librada; el pecado de la herejía es demasiado grave. El juez presidente no mostrará clemencia solo porque me haya entregado. Si huyo, dejando solo un montón de cadáveres atrás, la Iglesia seguramente pensará que me puse del lado de los herejes y orquesté esta masacre. Sería perseguida por escuadrones de ejecución en todo el mundo… nunca conocería la paz… Vania analizó su situación con detenimiento. Tanto rendirse como escapar parecían imposibles. La única opción viable era fingir que nada había pasado y regresar a la Iglesia, manteniendo en secreto el hecho de haber recibido una revelación de un dios extranjero. Pero no se trataba solo de que ella guardara el secreto; el dios extranjero también debía permanecer en silencio. ¿Y si ocultar el asunto ofendía a este dios? Recibir revelación divina se considera una inmensa bendición, que incluso distingue a la persona como una persona favorecida por Dios. Ignorar tal gracia y regresar a la Iglesia como si nada hubiera pasado podría provocar la ira divina. Aunque sea un dios extranjero, sigue siendo un dios; una entidad a la que no puedo permitirme ofender. Además, realmente me salvó, incluso si aún no sé qué tipo de dios es. Debo andar con cuidado para no desagradarle. Si insiste en que me una a su fe, puede que no tenga otra opción. “Uf… por ahora, intentaré comunicarme” murmuró. Con temor, Vania recogió la escritura del suelo y comenzó a escribir en ella de nuevo. “¿Puedo preguntarte, oh Señor desconocido, si tienes alguna petición en particular?” … “¿Peticiones?” Al leer las palabras del libro, Dorothy se rascó la cabeza. Como no comprendía del todo la situación de la otra parte, decidió no hacer ninguna exigencia por el momento. “Ninguna por el momento”, escribió. … “¿Ninguna por el momento?... ¿Eso significa que no me están obligando a unirme a esta fe? Qué alivio. Hagamos la siguiente pregunta.” Sintiendo un ligero alivio, Vania escribió otra línea. “¿Puedo pedirte, oh Señor desconocido, si puedo regresar a la Iglesia?” Tras una breve pausa, la escritura ofreció una respuesta. “Puedes.” El corazón de Vania se llenó de alegría. Esto significaba que podía regresar a la Iglesia sin ofender a ese dios. Siempre y cuando guardara su secreto con cuidado, podría retomar tranquilamente su vida como una monja común y corriente. Este era el mejor resultado posible. Aunque desconocía la identidad de aquel dios extranjero, no parecía malévolo. Quizá, después de todo, no se trataba de una deidad maligna. “Aunque siga siendo una Hermana de la Radiante, siempre recordaré la gracia de esta deidad. Sin embargo, lo mejor sería preguntarle su nombre. Conocer la identidad del dios me ayudará a evitar romper cualquier tabú.” Con esta idea en mente, Vania volvió a escribir. “¿Puedo preguntar, oh gran Señor, cuál es tu nombre honorífico?” … “¿Nombre honorífico? ¿Qué clase de pregunta es esta? ¿El título de un dios, tal vez? No, espera… ¿acaso un “nombre honorífico” no es una larga lista de descripciones para una deidad?” Al leer esas palabras, Dorothy reflexionó. Cuando estudiaba en la Iglesia, había memorizado los nombres honoríficos de la Santa Madre de la Radiante, que eran una serie de descriptores que alababan los atributos de la deidad. Al darse cuenta de que la otra persona la había confundido con una deidad, Dorothy pensó que debía inventarse un nombre honorífico digno de un dios, aunque solo fuera una impostora que se aprovechaba de un sistema. Pero crear un nombre largo y grandioso llevaría tiempo. Tras considerar la naturaleza de su sistema, escribió una simple palabra. “Akasha.” … “…Akasha…” Sentada en el suelo de la tumba, Vania leyó la palabra que aparecía en el libro, perpleja. Probó varias pronunciaciones, pero su confusión no hizo más que aumentar. “Akasha… Nunca había oído un nombre tan honorífico. No… esto suena más a un nombre que a un título honorífico…” Vania se sintió aún más insegura. Los nombres honoríficos suelen describir la naturaleza de una deidad, como Salvador Radiante, Madre Misericordiosa, Padre Juez, Lobo Glotón o Reina Araña. Los nombres honoríficos completos para las oraciones eran cadenas aún más largas de frases descriptivas, que capturaban y veneraban meticulosamente los poderes de una deidad. Pero “Akasha”… no encajaba con esas convenciones. “¿Podría ser… que se trate de una transliteración de una lengua que desconozco? ¿Una lengua perdida en la historia?” “Si este dios usa un nombre que no entiendo, quizás… pertenezca a una deidad de una civilización antigua y perdida.” Como estudiosa de las escrituras, la mente de Vania llegó naturalmente a esa conclusión al enfrentarse a un nombre incomprensible. “Olvídalo, por ahora solo expresaré mi gratitud” murmuró. Tras escribir unas pocas líneas de sincero agradecimiento a la deidad, Vania cerró la escritura y la aseguró a su cintura. Respirando profundamente, inspeccionó la cámara de la tumba. “A continuación, me dirigiré a la estación de telégrafos más cercana para pedir refuerzos. Que Dios me proteja. Espero que crean mi versión.” Vania rezó como siempre. Pero esta vez, notó que algo no encajaba. ¿Estaba rezando a los Santos Radiantes… o a ese dios misterioso? Este pensamiento dejó a Vania intranquila. Volver a su vida ordinaria como Hermana de la Radiación podría ser más difícil de lo que había previsto. … “Uf…” Sentada en su escritorio, Dorothy suspiró aliviada tras recibir el último mensaje de su seguidora. Reflexionó que ahora tenía una posible fuente de información o Conocimiento Místico. Quizás esto le ahorraría dinero en lugar de tener que pagarle constantemente a Aldrich por información. Sin embargo, aún no podía aprovechar plenamente esta fuente. Dado que la otra parte la consideraba una deidad, hacerle preguntas básicas resultaba inviable. Necesitaría un método de comunicación más eficaz para obtener información. “Akasha… Nadie en este mundo debería reconocer ese término” murmuró Dorothy. La palabra “Akasha” proviene de su mundo original, derivada del sánscrito. Se traduce aproximadamente como “éter”, pero Dorothy la eligió por su asociación con los “Registros Akáshicos”. Al igual que la Orden de la Rosa Cruz, los Registros Akáshicos eran un concepto proveniente del misticismo de su mundo anterior. Se describían como un repositorio trascendente y multidimensional de toda la información: una especie de biblioteca suprema que almacenaba todo el conocimiento. La idea había aparecido en diversos videojuegos, películas y anime. Dado que su sistema se basaba en la información, Dorothy pensó que el nombre era apropiado. Pero simplemente “Akasha” sonaba demasiado simple para una diosa. Quizás explicaría mejor el nombre honorífico cuando tuviera tiempo.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 101

Estás leyendo el capítulo 101 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.