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Leer El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) Capítulo 35 online gratis en español

![](/api/get-image/29eeea9e-ab2c-4bc5-965a-af5a2e758df3.webp/chapters/false) La mesa del comedor estaba perfectamente servida. Keita, como de costumbre, había preparado la cena: arroz, sopa humeante y un plato principal que olía tan bien que cualquier agente de vigilancia que lo oliera desde las rejillas de ventilación tendría que contener las lágrimas por no poder robarse un poco a escondidas. Normalmente, en esa hora, Airi y Yui se sentaban junto a él para compartir la comida, pero esa noche Yui no apareció. No era casualidad: había sido discretamente retirada de la escena por orden directa de la Comandante Riko, para que no interfiriera en la conversación que, según el alto mando, podría cambiar el destino de la nación. Airi entró por la puerta principal, nerviosa. Sus manos se sentían más frías que nunca. Llevaba días enteros en “entrenamiento intensivo”, sin trabajar, memorizando guiones, practicando con actrices disfrazadas de Keita, simulando cada posible reacción, desde el rechazo absoluto hasta el entusiasmo desmedido. —Hola, mamá, ¿cómo te fue en el trabajo? — preguntó Keita, sonriendo con esa naturalidad que siempre lograba desarmarla sin siquiera sospecharlo. Aquella frase fue como un golpe bajo. En su interior, Airi chilló mentalmente: (¡¿Cómo me recibes así en un momento tan crítico para la nación?!) No había ensayado para ser recibida con un saludo cálido y doméstico; su mente estaba entrenada para responder a incomodidad, duda o tensión, no a cariño. —Bien… — respondió, intentando sonar tranquila, pero con la voz ligeramente temblorosa. Se sentó frente a él, y por un instante se quedó mirando cómo Keita servía sopa en su propio plato. (Concéntrate, Airi… recuerda la misión.) —Cariño… Tenemos que hablar de algo importante —dijo con voz suave. Keita la miró y asintió. —Claro, dime. Airi tragó saliva, sintiendo que toda la sala de control al otro lado de las cámaras contenía la respiración. —Bueno… verás, ya estás en la edad en la que todos los hombres van a… — hizo una pausa, su garganta se cerraba — al Centro de Recolección Nacional de… “semillas”. Es algo muy importante para el país y… —Ok, entiendo — interrumpió él, aunque era un adulto mentalmente prefería evitar una explicación incómoda y mejor tomar el tema de forma seria o en tono de broma. La mandíbula de Airi casi se desencaja. — _¿¡Qué!?_— ¡Esa respuesta no está en ninguno de los 1.000 diálogos de ensayo! Keita continuó, como si nada. — Sé que la población de hombres es de solo el diez por ciento y que la tasa de fertilidad es muy baja. — Keita soltó una frase en tono de broma sin pensarlo mucho en medio de un suspiro. — Aunque yo mismo quisiera tener muchas esposas a lo largo de mi vida, creo que, de forma natural, solo podría embarazar… no sé, como mucho a cien mujeres. O tal vez a mil si me esfuerzo mucho. Hahaha. En el interior de Airi, la frase “de forma natural” detonó un caos absoluto. Su mente empezó a reproducir en bucle esa parte, imaginando si se refería al legendario y extinto acto sagrado de reproducción natural, del cual ya no existían ni registros audiovisuales. Keita tratando de mantener el tono de broma para evitar la charla incomoda continuo. — Bueno, ya sabes… No me molestaría tener muchas esposas y muchos hijos, pero hay que ser realista. En el hospital vi comerciales sobre la recolección obligatoria de “semillas” una vez al mes y lo importante que era para la humanidad. Por mí no hay problema, si tengo que hacerlo una vez por semana… — su rostro se sonrojó levemente — lo haré porque es el deber de un hombre. Airi parpadeó, sin saber si estaba hablando en serio o bromeando. Ese comentario fue demasiado para ella. Un ataque de risa nerviosa rompió su concentración mientras su mente se llenaba de cosas que no pueden ser descritas por el bien de la moral pública. —Jajajajaja… Su mente se colapsó. Y en medio de esa inercia mental, dejó escapar algo que jamás debió decir: — Si vas a tener varias esposas… ¿no podría ser una? Keita, tomándolo en broma, la miró y luego sonrió sin pensar que era en serio. — Bueno, si tú quisieras volverte mi esposa, seguro sería un hombre afortunado jaja Airi quedó petrificada, pero Keita ya había vuelto a su tono habitual pensando que toda la conversación había sido en tono de broma. —Como sea, come bien, te ves pálida. Yo quiero hacer un poco más de ejercicio antes de dormir. Ah, y le guardé a Yui su plato, dile que lo caliente cuando regrese. Mientras él se levantaba y salía del comedor, Airi seguía allí, inmóvil, con los ojos perdidos en un punto fijo como si Keita no se hubiera levantado de la mesa. En la cocina, una rejilla del suelo se deslizó en silencio. De la abertura emergió un equipo de extracción de las Fuerzas Especiales, todas vestidas de negro y armadas con herramientas de sujeción no letales. —Objetivo listo para evacuación —susurró la líder del equipo por el intercomunicador. Se movieron rápido. Levantaron a Airi de la silla, que seguía congelada en una especie de trance post-conversación, y la condujeron a la trampilla sin bajarla del asiento. Mientras descendían con ella, una de las agentes murmuró: —Parece que la misión no salió… como estaba previsto... ¿Qué fue lo que le dijo que la dejó así?
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El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) Capítulo 35

Estás leyendo el capítulo 35 de El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela), un novela. En un mundo donde la tasa de natalidad se ha desplomado y solo nace un hombre por cada nueve mujeres, la figura masculina es un bien escaso y extremadamente protegido. La mayoría son tímidos, frágiles y evitan cualquier… Este capítulo tiene publicado el 15 de septiembre de 2026. El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) tiene 39 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.