Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 98 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Su cuñado agarró una costilla de cordero, se puso en pie y salió de la vivienda: "¡Toma la lámpara y ven conmigo!".
Yan Shixu dejó los palillos y el cuenco, lo siguió hasta el patio y abrió la puerta del trastero.
Apoyado contra el marco de la puerta mientras roía el hueso, su cuñado dijo:
"Tu hermana me dijo que, cuando tus artes mohistas progresaran y alcanzaras el Reino del Corazón de Artesano, si sostenías su tablilla conmemorativa frente a este perro, obtendrías la nota que te dejó. La última vez que viniste en tu día de descanso, ¿no dijiste que ya habías obtenido el Corazón de Artesano? Pensé que el momento había llegado, así que tomé su tablilla y lo intenté".
Con la lámpara de aceite en alto, Yan Shixu entró al trastero, sorteó varios obstáculos acumulados y se detuvo ante el perro marioneta cubierto de polvo.
Tenía la cabeza redondeada, pintada de laca amarilla con la cara blanca; a primera vista lucía robusto y bonachón. Llevaba una moneda de cobre incrustada en la frente y sus dos ojos eran cuentas de ágata negra de baja calidad.
Las líneas de su cuerpo eran fluidas, con articulaciones esféricas y numerosas uniones de espiga y mortaja visibles en la superficie.
Recordaba un poco a los bloques de construcción de juguete.
En ese instante, los recuerdos del pasado se agolparon en su mente. En su infancia, la familia criaba a un perro llamado Sanlang, considerado el tercero en la jerarquía del hogar, justo detrás de Yan Shixu. Un día, Sanlang regresó cojeando, sangrando por los siete orificios faciales, y murió en brazos de Yan Shixu.
Su hermana mayor le dijo que se había topado con ladrones de perros y que solo había regresado para verlo por última vez.
Yan Shixu había llorado a mares, clamando que ya no podía seguir con vida y que prefería acompañar a Sanlang al inframundo.
Sin otra alternativa, su hermana mayor le construyó un perro marioneta idéntico para que sirviera de consuelo a su dolor.
Sin embargo, un objeto inerte jamás podría reemplazar a un ser vivo. A medida que Yan Shixu crecía, la marioneta quedó relegada en el cuarto de los trastos, acumulando polvo con el paso del tiempo.
En un parpadeo, los años habían volado como una lanzadera; el perro yacía varado en los bajos fondos del tiempo sin que nadie lo mirara, y su hermana llevaba ya muchos años muerta.
"Cuñado, tráeme la tablilla de mi hermana". Yan Shixu limpió la superficie del perro marioneta. Tras tantos años, una vez retirada la mugre, la laca seguía tan brillante como el primer día.
"Es inútil", replicó su cuñado tras devorar la carne de la costilla, triturando el hueso con detenimiento para sorber el tuétano. "Lo intenté de nuevo más tarde y no conseguí nada. Tu hermana solo dejó esa nota. Tampoco me preguntes qué fue a hacer a Nanzhao; a fin de cuentas soy un forastero, y cuando se trataba de los asuntos del clan Yan, jamás me contaba una sola palabra".
A juzgar por la nota, ¡su hermana mayor había previsto su propia muerte! Yan Shixu deseaba llegar al fondo de la cuestión, pero cada vez que salía a relucir el tema, su cuñado se volvía hosco y colérico.
Aquel era el mayor tormento que pesaba en el corazón de su cuñado.
"Esto es una marioneta, ¿verdad? Me refiero a una auténtica marioneta de las artes mohistas". Yan Shixu alzó la lámpara de aceite y examinó de cerca al perro mecánico. "¿Dejó mi hermana algún método para activarla?".
El simple hecho de haber expulsado una tira de papel demostraba que no era un juguete ordinario.
De niño no lo había notado, pero ahora, al observarlo con detenimiento, lo asaltó el asombro al ver cómo un simple juguete podía albergar una estructura tan refinada e intrincada.
Las articulaciones esféricas estaban claramente diseñadas para facilitar el movimiento.
La abundancia de ensambles de espiga y mortaja también respondía a la necesidad de permitir que la marioneta modificara su forma.
Su cuñado se encogió de hombros: "No lo sé. Averígualo tú mismo".
Escupió los huesos molidos al suelo, se frotó las manos pringadas de grasa en su vieja túnica daoísta y regresó a la casa.
Yan Shixu volvió también a la habitación, buscó el Compendio del Ingenio Celestial, lo abrió por el "Tratado de las Marionetas" y continuó comiendo mientras leía.
No poseía un conocimiento profundo ni experiencia práctica en aquel campo; las marionetas pertenecían al dominio exclusivo de los grandes maestros de las artes mohistas, y él apenas acababa de obtener el Corazón de Artesano, encontrándose aún muy lejos del nivel necesario para construirlas.
En términos generales, las creaciones mohistas se dividían en dos categorías: armas y marionetas.
Las marionetas constituían la cúspide de la dificultad. No solo exigían dominar la mecánica y el armamento, sino que requerían, por encima de todo, poseer un "alma". Una marioneta desprovista de alma solo podía considerarse una bestia mecánica o un autómata humanoide.
¿Qué era un alma?
En la antigüedad, los mohistas capturaban y refinaban las almas de personas o bestias para fundirlas en los mecanismos, dotándolos de la capacidad de pensar.
Aquello requería que el practicante mohista contara con un nivel nada desdeñable en artes daoístas y supiera comandar espíritus y someter espectros.
Con el paso de los siglos y la investigación de sucesivas generaciones de precursores, se desarrolló un nuevo método: trazar redes de meridianos espirituales dentro de la estructura, alimentadas por minerales o artefactos colmados de poder espiritual como fuente de energía motriz; el artífice utilizaba entonces su Corazón de Artesano para controlar la marioneta y transformarla en una extensión de sí mismo, un avatar.
Si se trataba del método antiguo, Yan Shixu tendría que comunicarse con ella a través de su Corazón de Artesano una y otra vez, forjando un vínculo a lo largo del tiempo hasta lograr someterla.
Lo que vulgarmente se conocía como refinamiento.
Si, por el contrario, pertenecía a la segunda escuela, bastaría con obtener el reconocimiento del perro marioneta para disponer de él de inmediato.
'Mi hermana no debió de utilizar el método antiguo. Jugué con él durante tantos años; si tuviera un alma, me habría respondido hace mucho tiempo... Aunque no es del todo seguro. Ella ocultó su identidad y su poder durante años, y yo no era más que un niño incapaz de guardar un secreto; es natural que le impusiera restricciones a la marioneta'.
Yan Shixu cerró el libro, levantó la lámpara y salió del aposento, dejando a su cuñado cenando a oscuras.
Regresó al trastero, se acuclilló ante el perro marioneta, apoyó la palma de la mano sobre su cabeza y activó el Corazón de Artesano.
Aquella era la capacidad fundamental con la que un practicante mohista se comunicaba con la materia creada.
En un instante, la estructura interna del perro marioneta se desglosó en una sucesión de planos que emergieron en su mar de la conciencia.
Pudo leerlo con claridad.
Leyó las diminutas matrices de formaciones ocultas entre los ensamblajes, las afiladas hojas escondidas en el interior de las garras, los colmillos de acero en el hocico, el depósito de aceite inflamable en el vientre y las alas desplegables para el planeo.
'Estos deben de ser patrones de formación... No se parecen a las redes de meridianos espirituales que describe el libro...'.
Bajo la percepción del Corazón de Artesano de Yan Shixu, aquellas piezas grabadas con líneas de formación desprendían un denso Qi Yin. Su dureza no bastaba para reforzar la coraza defensiva de la marioneta, ni disponían de resortes mecánicos; su única razón de ser era albergar y nutrir un alma.
Efectivamente se había fabricado mediante el método antiguo... Yan Shixu se maravilló ante la genialidad de su hermana, al tiempo que comprendió sus verdaderas intenciones.
Una marioneta forjada con el método antiguo permitía prescindir del lento proceso de refinamiento y convertirse en una ayuda inmediata en poco tiempo.
Si en el futuro él llegaba a necesitarla, podría emplearla al instante.
El afecto y la previsión de su hermana habían sido inmensos.
Siguiendo este hilo de pensamiento, Yan Shixu dedujo de inmediato de quién se trataba.
Acarició la fría cabeza de madera y susurró: "¡Sanlang!".
El perro permaneció inmóvil, igual que un leño inerte.
Con una mirada cargada de emociones encontradas, Yan Shixu suspiró: "Nuestra hermana ya no está. No hace falta que sigas fingiendo".
"Clac, clac...".
Desde las entrañas del perro marioneta brotó el leve chasquido de engranajes al engranar, seguido del crujido rítmico de resortes en movimiento.
Se movió.
Avanzó con pasos torpes y rígidos y, entre chirridos ásperos producidos por la fricción de la madera vieja, frotó el hocico contra la pernera del pantalón de Yan Shixu.
¡Realmente eras tú!
Había permanecido fiel a los viejos tiempos y a las órdenes de su dueña, esperando inmóvil durante más de diez años.
Conmovido entre el pesar y la alegría, Yan Shixu murmuró: "Sanlang, te hace falta un poco de aceite".
...
Apenas cesó el repicar de los tambores del alba, el galope del caballo de Yan Shixu ya resonaba en la Academia Daoísta.
Fue directo hacia los dormitorios. En el patio, Huangfu Yi estaba agachado junto a la tinaja de agua aseándose, echando la cabeza hacia atrás para hacer ruidosas gárgaras.
'Aunque Ziyao sea un consentido libertino, cuando se trata de asuntos serios nunca falla'. Yan Shixu desató el hatillo que cargaba a la espalda, extrajo varios pliegos con dibujos técnicos y los extendió sobre la mesa de piedra:
"Tu encargo de hoy es recorrer el Mercado del Sur y el Mercado del Norte para mandar a forjar las piezas de estos planos. Recuerda encargar solo una parte en cada herrería; que ningún herrero sea capaz de adivinar de qué artefacto se trata".
Huangfu Yi se acercó, tomó los diagramas, los examinó un momento y refunfuñó:
"No hace falta que repartas solo una parte; aunque me los des todos juntos, no entiendo un comino...".
Yan Shixu le advirtió con firmeza: "Todo debe estar terminado antes del atardecer de mañana. Este encargo solo puedes cumplirlo tú".
Huangfu Yi puso los ojos en blanco: "Con un plazo tan ajustado, es verdad que solo yo tengo el dinero necesario para pagar las tarifas de urgencia".
Al abandonar los dormitorios, Yan Shixu cabalgó a paso ligero hasta el pabellón de Lianyangzi.
El corpulento y robusto Lianyangzi vestía una sobria túnica daoísta y practicaba boxeo para la salud en el patio con el fin de activar su Qi y su sangre.
Sus movimientos alternaban entre la quietud y la violencia: cuando eran lentos semejaban una brisa ligera; al acelerar, recordaban el desplome de una montaña o el azote de una marea embravecida, descargando ráfagas de energía que estallaban en el aire con crujidos secos.
Lianyangzi recogió los puños, serenó el aliento y miró a Yan Shixu junto a la entrada del patio, preguntando con calma: "¿Ocurre algo?".
Yan Shixu, colmado de expectación, inquirió: "Erudito Asistente, ¿ha refinado ya la Píldora Inmortal del Yang Puro?".
Lianyangzi asintió: "La terminé anoche. Pensaba dártela al concluir los días de descanso, pero aguarda un momento".
Se dio la vuelta, entró en la habitación y salió llevando una caja de madera del tamaño de una palma.
Yan Shixu tomó la caja de madera y la abrió con sumo cuidado. Dentro reposaba una píldora del tamaño de un longan, de un tono amarillo oscuro y con una envoltura lustrosa y brillante.
Lianyangzi dijo: "El poder medicinal de la Píldora Inmortal del Yang Puro es avasallador. A diferencia de mí, debes ingerirla en tres tomas, con un intervalo de dos horas entre cada una. Si sangras al evacuar tras tomarla, suspéndela tres días antes de volver a usarla".
Hizo una pausa y le advirtió: "Sentirás cierto dolor tras ingerir la píldora, pero no pasa nada, basta con soportarlo un poco. Tardarás dos días en absorber por completo sus efectos; durante ese lapso, mantente lejos de las mujeres, de lo contrario la eficacia medicinal se disipará y menguará en gran medida... Eso también tendrás que aguantártelo un poco".
Yan Shixu se llenó de alegría: "Muchas gracias, Erudito Asistente".
Lianyangzi comentó con tono significativo: "Si te encuentras con algún problema engorroso, puedes consultarlo conmigo".
Yan Shixu declinó con delicadeza: "Muchas gracias, Erudito Asistente, pero este estudiante no tiene ningún problema".
No era que no quisiera pedir ayuda, sino que un asunto como exterminar a todos los miembros de la Oficina de Enlace de Yunshuo no era algo que pudiera confiarse a quien no compartiera sus mismos intereses hasta el fondo.
Con la píldora en mano, regresó a su dormitorio estudiantil, trancó la puerta, trituró la Píldora Inmortal del Yang Puro, la dividió en tres partes y masticó una de ellas.
Luego se sentó con las piernas cruzadas en la cama y comenzó a respirar para nutrir el qi. Muy pronto, una llamarada ardiente se encendió en su estómago, abrasando cada pulgada de su carne y sangre.
Su temperatura corporal se elevó con rapidez; un rubor anormal inundó su rostro y el sudor le brotó a raudales.
Sintió que las células de su cuerpo experimentaban un metabolismo acelerado, una renovación vertiginosa que le provocaba un dolor desgarrador.
Yan Shixu apretó los dientes sin soltar un solo quejido.
Media hora después, el dolor comenzó a desvanecerse. Su cuerpo se sentía como si le hubieran exprimido hasta el último gramo de nutrientes: sus extremidades estaban débiles y adoloridas, y una abrumadora fatiga lo cubrió por completo.
Yan Shixu cayó rendido y se quedó dormido de inmediato. Al despertar, continuó consumiendo la píldora y refinando el qi. Al mediodía, por fin terminó de asimilar la Píldora Inmortal del Yang Puro.
El dormitorio estudiantil estaba sumido en un silencio sepulcral; se encontraba completamente solo.
Yan Shixu bajó de la cama y estiró los músculos y articulaciones, sintiendo una fuerza inagotable rebosando en todo su cuerpo.
Tomó una taza de té y, apenas ejerciendo una ligera fuerza, la porcelana se quebró al instante; apretó un poco más, y los fragmentos rotos se redujeron a polvo fino en la palma de su mano.
"Mi fuerza de agarre se ha duplicado por completo. Esto es demasiado exagerado; y eso que soy un artista marcial que ya entró en rango mediante el Método de Nutrición del Qi de la Escuela del Norte... Con razón Lianyangzi decía que esta píldora era crucial para su cultivo".
Una vez que absorbiera la potencia medicinal en su totalidad, aumentaría todavía unos cuantos grados más.
Por lo demás, aquella débil corriente de qi en su dantian había crecido considerablemente, ahorrándole varios meses de amargo cultivo.
Yan Shixu suspiró interiormente: 'Aunque en la Escuela del Norte son ascetas, poder avanzar en el cultivo ingiriendo píldoras representa un auténtico atajo. Podría prescindir de aprender más métodos de nutrición de qi, pero el arte de la alquimia debo dominarlo sin falta. El atajo de la Escuela del Sur es el cultivo dual, el cual ya aprendí; en cuanto consiga una cuota para la transmisión de registros daoístas, ¡habré reunido todos los atajos de la secta daoísta!'.
Los beneficios de no temer al frío extremo y ser inmune a cien enfermedades todavía no podían comprobarse de momento.
Aparte de duplicar su fuerza física, el cambio más notorio era que en la parte baja de su abdomen ardía un fuego constante.
No quemaba, pero era sumamente intenso.
Lo hacía sentir como si estuviera en pleno verano, consumido por un calor sofocante.
Al bajar la mirada, descubrió que su gomita heredada se había transformado en una paleta dura.
Como clavar un clavo de acero en una plancha de hierro: duro hasta el extremo.
"Sss..." Yan Shixu contuvo el aliento con un silbido. Con razón Lianyangzi le había advertido que se abstuviera del placer carnal. En semejante estado, hasta una vaquilla saldría huyendo cubriéndose la entrepierna.
'Esto no puede ser. Andar por todas partes levantando una tienda de campaña... ¿dónde va a quedar mi dignidad?'.
'Delante del enemigo hasta me daría vergüenza desenvainar el sable'.
Yan Shixu intentó recitar en silencio el Maleficio para Calmar el Corazón con el fin de disipar el deseo, pero descubrió que el efecto era prácticamente nulo.
La congestión provocada por el violento galope de la sangre y el qi no guardaba relación alguna con la lujuria.
"Ay... espero que mañana, tras absorber parte de la medicina, se baje la hinchazón".
...
Barrio Zhende.
Yan Shixu, sujetando las riendas de su caballo, aguardó junto a la puerta trasera del Estudio Ruyuan durante dos horas, hasta que por fin vio regresar a Gao Mei y al Tío Hong.
Gao Mei escudriñó los alrededores y dijo en voz baja: "Entremos a hablar".
Ambos entraron en la habitación occidental y trancaron la puerta. Yan Shixu expuso sin reservas toda la información de inteligencia sobre la Oficina de Enlace de Yunshuo y su plan.
Tras escucharlo, Gao Mei guardó silencio durante un largo rato.
Era una audacia que rozaba la locura.
"Tenía la intención de averiguar los antecedentes de Yunshuo para ti, pero veo que ya no hace falta. Solo que... para masacrar por completo la Oficina de Enlace de Yunshuo, ¿cuánta certeza tienes?", preguntó Gao Mei con el ceño fruncido y tono sombrío.
"La certeza nace de una buena planificación, y por eso he venido hoy a deliberar con el hermano Gao", dijo Yan Shixu. "La gente de Yunshuo cree que me arrebató el ave sin que nadie se enterara, de modo que sus precauciones no serán demasiado estrictas. Sus guardias secretos tampoco pueden estar todos dentro de la oficina; forzosamente estarán dispersos afuera cumpliendo misiones. Nuestra verdadera incógnita reside en la fuerza de Li Huai'an y en si oculta a su lado a uno o dos escoltas expertos".
"Si logro tender una emboscada y asesinar al Abanderado, el poder de las formaciones de batalla de la Escuela Militarista disminuirá drásticamente, lo cual elevará mucho nuestras probabilidades de éxito. Necesito que el hermano Gao...".
Mientras exponía su plan, insinuó discretamente que contaría con refuerzos y que no se trataría de una batalla en solitario librada por los Tres Espadachines de la Capital Oriental.
Ambos dedujeron y analizaron la situación en la habitación occidental durante dos horas: compararon el poder de combate de ambos bandos, previeron contingencias, discutieron cómo evitar que los enemigos escaparan y de qué manera emprender su propia retirada, debatiendo exhaustivamente una multitud de detalles.
El sol se inclinó poco a poco hacia el oeste hasta que por fin cerraron el plan.
Yan Shixu apuró el té de su taza, se inclinó profundamente y juntó las manos: "Le ruego al hermano Gao que me ayude a exterminar la Oficina de Enlace de Yunshuo".
De tener éxito, Gao Mei recibiría una oleada torrencial de poder de los votos, lo que contaba como una de las recompensas que Yan Shixu le ofrecía.
Gao Mei juntó las palmas en actitud piadosa, asintió levemente y luego dijo con voz grave y sincera: "Antes de actuar, tengo una propuesta, aunque no sé si sea oportuno mencionarla".
Yan Shixu respondió: "Soy todo oídos".
Gao Mei desvió la mirada hacia abajo: "Ve primero a un burdel a desahogar tus congojas".
Yan Shixu: "..."
Bajo los últimos resplandores del sol poniente, Yan Shixu partió al galope.
Al burdel no pensaba ir; tenía que regresar a casa a forjar armas.
...
Al día siguiente, al atardecer.
En la Oficina de Enlace de Yunshuo, en el Barrio Xingjiao, dentro de una cámara de piedra, un brasero ardía con furor.
Li Huai'an estaba de pie frente a la jaula para pájaros, extrayendo una a una las agujas de plata del día anterior; los rastros de sangre en las puntas presentaban un tono negruzco claro, síntoma inequívoco de supuración e infección en las heridas.
Xueyi yacía ovillado en la jaula, menudo y frágil, con los ojos cerrados e inmóvil, con el vientre subiendo y bajando apenas en un débil latido.
Li Huai'an recorrió con la vista el mijo esparcido por el fondo de la jaula; no había probado ni un solo grano. Al contemplar de nuevo las puntas ennegrecidas de las agujas, su mirada se tornó aún más sombría y fría.
'¿Acaso pretende resistirse hasta la muerte?'.
Wei Chengshuo propuso en voz baja: "¿Por qué no intenta persuadirlo con las Artes de los Estrategas?".
Li Huai'an lo miró de reojo: "¿Crees que este oficial no lo ha intentado? Cuando lo capturé en su momento, ordené a alguien que lo encantara con las Artes de los Estrategas, pero fracasó".
Wei Chengshuo no lo entendía: "¿Por qué?".
Li Huai'an respondió: "La mente de esta ave es pura como la de un niño pequeño; no tiene fisuras".
'¡Con razón es tan obstinado!'. Wei Chengshuo ofreció otra sugerencia: "¿Y qué hay del gu de control mental?".
Li Huai'an volvió a sacudir la cabeza: "Ignoro qué linaje posee, pero los insectos gu mueren en cuanto entran en su cuerpo. Es inmune a cien venenos".
Wei Chengshuo tragó saliva: "Quien lo crio debe de ser un experto sobresaliente de la Escuela de la Agricultura".
Li Huai'an soltó una risa desdeñosa: "¿Por muy encumbrado que sea, acaso superará a Li Xuan? En aquel entonces, incluso ese Patriarca Fundador de Chongzhen se hallaba de manos atadas ante las guarniciones militares".
Al terminar de hablar, desplegó el estuche de agujas y tomó una aguja de plata entre los dedos.
Li Huai'an miró desde lo alto al ave enjaulada: "Hasta las hormigas se aferran a la vida, así que no me creo que busques morir a toda costa. Hagamos esto: este oficial valora el talento y está dispuesto a ceder un paso. Mientras confieses quién es tu nuevo amo, no solo dejaré de atormentarte, sino que te daré tres frutas espirituales cada mes y te cuidaré con buena comida y bebida, ¿qué te parece?".
Había sopesado el asunto durante largo rato la noche anterior; al final, le dolía perder a una bestia espiritual capaz de hablar la lengua humana, por lo que, de forma insólita, contuvo su carácter dominante y ofreció un arreglo.
Con calma y paciencia, las cosas llegan a buen puerto.
Xueyi abrió los ojos y lo miró fijamente.
Justo cuando Li Huai'an creyó que estaba a punto de someterse, escuchó un sonido débil, pero pronunciado con todas sus fuerzas: "¡Tui!...".
La expresión de Li Huai'an se ensombreció al instante, y rechinó los dientes con ira: "¡Buscas la muerte!".
Sostuvo la aguja de plata al rojo vivo y la clavó en el vientre de Xueyi; con cada aguja que se hundía, el cuerpo del ave se estremecía.
Si ayer aún tenía la terquedad suficiente para picotear, hoy ya era como una lámpara a la que se le agotaba el aceite.
En ese instante, desde el exterior de la cámara de piedra, resonó la voz de un oficial militar dando el parte: "Oficial de Enlace Li, afuera hay un estudiante que dice llamarse Yan Shixu solicitando una audiencia; afirma que ha venido según lo acordado".
\-----
• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨

Continúa leyendo
El Descenso del Santo (Novela)
Capítulo 99
El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 98
Estás leyendo el capítulo 98 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.