Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 97 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En todo asunto, la preparación conduce al éxito y la imprevisión al fracaso.
Especialmente al enfrentarse a un coloso como la Oficina de Enlace de Yunshuo, trazar un plan resultaba estrictamente necesario.
La primera idea de Yan Shixu fue recurrir al ingenio: entregar la base del reloj de sol a la Oficina de Enlace de Yunshuo y luego filtrar la noticia a la Oficina de Asuntos de Inspección para que ambas partes se despedazaran entre sí como perros.
Y así cosechar los beneficios del pescador.
Sin embargo, no tardó en descartar esa opción. En primer lugar, ni la Oficina de Asuntos de Inspección ni la Oficina de Enlace de Yunshuo eran simples bandidos impulsivos; eran actores políticos. No necesariamente se enzarzarían en una carnicería como él preveía; ¿y si resolvían el asunto mediante negociaciones o transacciones? Los tejemanejes de la política eran impredecibles en extremo.
Al fin y al cabo, el Reloj de Sol de Mingzong no era más que el indicio que conducía al tesoro imperial; hacerse con él no equivalía en absoluto a apoderarse de las arcas del Estado.
De actuar así, no haría más que beneficiar por completo al enemigo, perdiendo al mismo tiempo el valioso mérito que representaba la base del reloj de sol.
En segundo lugar, no tenía forma de garantizar que Yunshuo guardara el secreto por él.
Si la Oficina de Asuntos de Inspección llegaba a enterarse de que le había entregado la base del reloj de sol a la Oficina de Enlace de Yunshuo...
En tercer lugar, a ojos de la Oficina de Enlace de Yunshuo, él era un prodigio de naturaleza letrada, no un guerrero. Si de pronto les entregaba la base del reloj de sol por iniciativa propia, ¿cómo lo explicaría?
Si un buen día el pececillo Benbo'erba se presentara ante su rey demonio para ofrecerle carne del Monje Tang, por muy descerebrado que fuera el rey, la desconfianza afloraría en él de manera inevitable.
Yan Shixu reflexionó unos segundos y dijo:
"El método más seguro es infiltrarse en silencio en la oficina de enlace y sacar a Xueyi a escondidas".
Gu Hanzhang dijo con impotencia:
"La guardia de la oficina de enlace es rigurosa y cuenta con numerosos expertos. ¿Cómo va a ser posible infiltrarse sin hacer ruido? Subestimas demasiado a Yunshuo. Además, tu bestia espiritual de seguro está confinada y custodiada de cerca por guerreros formidables. Si te infiltras a ciegas, lo más probable es que te rodeen y te aniquilen sin darte opción a escapar".
'Parece que el Daoísmo tampoco cuenta con artes de sigilo; al menos Gu Hanzhang carece de ellas'. Yan Shixu frunció el ceño:
"Pero tampoco podemos irrumpir por la fuerza. Ni siquiera sabemos dónde tienen encerrado a Xueyi, estamos en demasiada desventaja... Eres experta en medicina y farmacología, ¿tienes algún veneno incoloro e inodoro?".
Gu Hanzhang le dirigió una mirada de reproche:
"Si infiltrarse ya es difícil, colarse para envenenar es buscarse una dificultad aún mayor".
"Debe de haber formas de dispersar veneno sin necesidad de infiltrarse; humo tóxico, por ejemplo".
"Es una opción, pero requiere que el viento sople a favor. Además, al dispersarse con el viento, la potencia del veneno disminuye; solo serviría como apoyo".
"Anotémoslo por ahora. Mañana mismo prepara el veneno, ya sea en polvo o en humo; de cómo introducirlo en la oficina de enlace ya me encargaré yo".
Habiendo ideado por fin una estratagema, la confianza de Yan Shixu aumentó con creces:
"Tengo otro plan: utilizar la base del reloj de sol para atraer a las tropas de Yunshuo, fingiendo atacar por el este para golpear por el oeste, debilitando primero una parte de sus fuerzas".
Gu Hanzhang se hallaba sentada con las piernas cruzadas, retorciendo los dedos de manera inconsciente. Tras reflexionar apenas un instante, desestimó la táctica de Yan Shixu:
"¿Y cómo piensas filtrar la noticia a la Oficina de Enlace de Yunshuo? La base del reloj de sol está en el Pabellón de los Tesoros Escondidos, un auténtico mar de llamas y montaña de cuchillas; la Oficina de Enlace de Yunshuo solo creerá que se trata de una trampa y no morderá el anzuelo con facilidad. Mi maestro solía decir que el Gran Dao reside en la sencillez absoluta: cuanto más simples son los medios, más eficaces resultan".
¡El medio más simple era la fuerza bruta!
Simple e incontestable.
Yan Shixu echó cuentas en su mente.
El poder bélico conocido de la Oficina de Enlace de Yunshuo: un contingente de veinte hombres de la Escuela Militarista liderados por un Abanderado; numerosos guardias secretos en la etapa intermedia del Sendero Marcial; y el oficial de enlace Li Huai'an, cuyos antecedentes y nivel eran un enigma.
Y eso era únicamente en la superficie; nadie sabía si en las sombras acechaba algún experto formidable.
Aunque contaba con el talismán de armadura dorada y el talismán de fuerza bruta que le había obsequiado el Maestro Daoísta Wangji, en términos de poderío marcial seguía sin tener ventaja alguna.
De hecho, se hallaba en una desventaja absoluta.
Una idea cruzó la mente de Yan Shixu, y dijo:
"La Oficina de Enlace de Yunshuo siempre ha querido reclutarme; si finjo unirme a ellos, infiltrarme no será difícil. Cuando esté dentro, averiguaré dónde tienen encerrado a Xueyi y luego atacaré por sorpresa al oficial de enlace Li Huai'an o al comandante militar Zong Yue, con la intención de eliminar a un enemigo fuerte desde el principio".
Gu Hanzhang se quedó atónita:
"¿La Oficina de Enlace de Yunshuo quiere reclutarte?".
Yan Shixu asintió:
"Debido a la política tributaria y al debate de aquel día, el oficial de enlace de Yunshuo envió gente a reclutarme y me amenazó con eliminarme si no me ponía a su servicio".
Gu Hanzhang soltó una risa fría:
"Yunshuo es tan despótico y prepotente como de costumbre. Aunque esa sí es una buena estratagema; si logras matar a Li Huai'an, el ánimo en la Oficina de Enlace de Yunshuo caerá en el caos, lo cual facilitará nuestra operación".
Levantó la taza de té y tomó un sorbo.
Yan Shixu dijo con voz grave:
"Pero, si hacemos eso, no nos quedará más remedio que exterminarlos a todos".
"¡Pfff!".
Gu Hanzhang escupió un chorro de agua.
Tosió mientras se daba palmaditas en el pecho, con las mejillas tiñéndose de un ligero rubor por el sofoco.
"¿Qué dijiste?". Gu Hanzhang dudó de sus propios oídos.
Yan Shixu repitió palabra por palabra:
"Exterminar a toda la Oficina de Enlace de Yunshuo".
"¿Te has vuelto loco?". En medio de su total estupefacción, Gu Hanzhang no pudo contener una risa incrédula: "Ya sea robando o asaltando, rescatar a esa ave ya es de por sí dificilísimo. ¿Y pretendes exterminarlos a todos? Eso es más difícil que subir al cielo".
Yan Shixu la miró y le preguntó con serenidad:
"Si finjo someterme a Yunshuo, armo un alboroto y rescato a mi bestia espiritual, ¿cómo crees que tomará represalias Yunshuo?".
Gu Hanzhang se quedó sin palabras.
Yan Shixu continuó en voz baja:
"Una vez que decidimos convertirlos en enemigos, debemos cortar la hierba de raíz: de arriba abajo, sin dejar un solo superviviente".
Limitarse a recuperar a Xueyi no solucionaría la crisis; quedaría expuesto a los incesantes asesinatos e investigaciones de la Oficina de Enlace de Yunshuo. Al rastrearlo a él, darían inevitablemente con Xueyi.
Xueyi sufriría intento de captura tras intento de captura.
Y ese era el escenario optimista.
Si decidía esconderse y cambiarse el nombre, al no poder encontrarlo, la Oficina de Enlace de Yunshuo bien podría actuar a la desesperada y divulgar la existencia de Xueyi.
Llegado ese momento, la Oficina de Asuntos de Inspección no lo dejaría ir, y Xingchadu también iría tras él.
No quedaría un solo rincón en la Capital Oriental donde pudiera refugiarse.
No tenía escapatoria alguna.
Aquejada de dolor de cabeza, Gu Hanzhang se pellizcó el entrecejo y suspiró:
"El ternero recién nacido no le teme al tigre. Tú, un guerrero que apenas acaba de entrar en rango, ¡planeando aniquilar a toda una oficina de enlace!".
Una cosa era colarse en la Oficina de Enlace de Yunshuo para robar un ave, y otra muy distinta era masacrarlos a todos.
Aquel muchacho estaba actuando de un modo totalmente descabellado.
Yan Shixu dijo:
"Tú no necesitas jugarte la vida; cuando llegue el momento, actúa según las circunstancias. Si la situación se tuerce, puedes retirarte".
No podía exigirle a Gu Hanzhang que arriesgara el pellejo por su ave; sería pedir demasiado.
Una deuda de gratitud de ese calibre tampoco podría pagarla jamás.
Yan Shixu añadió:
"Por supuesto, cuento con otros colaboradores y otros planes, pero no me resulta conveniente revelarlos. Solo necesitas ocuparte de tu parte".
Al salir del patio de Gu Hanzhang, Yan Shixu condujo su caballo de las riendas bajo la luz del ocaso de regreso a los dormitorios de la academia.
Huangfu Yi se había vestido con túnica de seda y cinturón de jade, irradiando un porte ostentosamente aristocrático, preparándose para salir a recorrer los burdeles.
"¿Por qué regresaste otra vez?". Huangfu Yi puso cara de desconcierto.
"Ziyao, ¿te gustaría que los Tres Espadachines de Dongdu regresen al Jianghu?".
...
¡Dong, dong, dong!
Hacia el final de la hora You, el resplandor crepuscular teñía el cielo de un rojo sangre y el eco de los tambores vespertinos resonaba sin cesar.
Yan Shixu cabalgaba a toda prisa por la vía principal de tierra apisonada; el retumbar lúgubre de los tambores, semejante a una marea, lo perseguía, se enredaba a su paso y lo empujaba hacia adelante.
Cuando regresó al Barrio Ningyang, el cielo ya se había oscurecido por completo.
En la Herrería de los Yan ondeaban columnas de humo de cocina, y fuera de la puerta del patio colgaban dos faroles encendidos.
Yan Shixu empujó la puerta mientras tiraba de las riendas del caballo, percibiendo el denso aroma de la carne guisada y el dulzor del mijo cocido.
"¡Cuñado, ya regresé!", gritó Yan Shixu, con el tono animado de un chiquillo que llama a sus padres al volver a casa.
"¿Por qué tardaste tanto?", llegó la queja de su cuñado desde la cocina. "Tenías el día libre desde temprano, ¿no? Por tu culpa preparé un banquete al mediodía; esta noche tocará comer sobras".
Abstenerse de comer pasada la tarde era la costumbre de la gente común, pero ahora que la familia disponía de dinero, su cuñado se daba el lujo de disfrutar de tres comidas al día.
Yan Shixu cerró la puerta del patio, ató las riendas del caballo al pilar del cobertizo de paja y entró en la casa cargando su caja de libros y el fardo.
Al oír el resoplido del corcel, su cuñado salió disparado de la cocina con gran entusiasmo:
"¡Vaya! ¿Compraste un caballo? ¡Estupendo, estupendo! Siempre sentí que a nuestra casa le faltaba algo, ¡resulta que era un buen corcel!".
Esa desbordante alegría le recordó a Yan Shixu la expresión que puso su padre en su vida pasada cuando acababan de comprar un automóvil: exactamente la misma cara de felicidad.
Regresó a su dormitorio y sacó del arcón de libros las armas, las armas ocultas y la base del reloj de sol.
Con las tripas rugiendo de hambre, Yan Shixu salió del dormitorio y vio a su cuñado salir con un cubo de mijo y un canasto de mimbre.
En el canasto había huevos y frijoles crudos.
"Qué caballo tan imponente. Parece un corcel oficial; en el Mercado del Norte jamás se podría comprar un ejemplar semejante." Cuanto más lo miraba su cuñado, más le gustaba.
"Me lo prestaron en el Monasterio Chongzhen; tendré que devolverlo al terminar los días de descanso", dijo Yan Shixu.
Durante esos días estaba destinado a correr de un lado a otro, por lo que no podía prescindir de una montura; andar a pie lo dejaría exhausto y le haría perder un tiempo precioso.
Y el tiempo era la vida misma de Xueyi.
"¿Prestado, eh?" Su cuñado regresó en silencio a la cocina cargando el mijo y el canasto, y luego salió con un cubo de salvado de trigo.
El caballo, atado a un poste, soltó un largo relincho.
"¡Vaya, si hasta entiende a las personas!" Su cuñado dejó el cubo de salvado en el suelo: "Tómalo o déjalo."
Yan Shixu despejó la mesa baja de la estancia principal y ayudó a su cuñado a servir la comida. Tres platos, una lámpara de aceite y dos personas comiendo con la cabeza gacha.
Su cuñado alternaba bocados de guarnición con tragos de licor, chasqueando la lengua con deleite.
Yan Shixu le sirvió una porción de cordero estofado con los palillos: "Cuñado, ¿es fácil salir de la ciudad en este momento?"
"Justo después de que incendiaron el Mercado del Sur, entrar y salir de la ciudad costaba una fortuna." Su cuñado dio un sorbo a su bebida: "Pero después de que venciste a ese tal maestro Baoyue en el Monasterio Chongzhen, ya nadie vigila las salidas, aunque entrar sigue siendo igual de engorroso. He oído que el transporte fluvial se ha reabierto y que las tropas de Chengzhao retrocedieron veinte li."
Acariciándose la barba áspera de la barbilla, su cuñado añadió con aire triunfante: "Tang Shuang no ha parado de preguntarme estos días si el que derrotó a Baoyue en el debate fuiste tú."
Yan Shixu preguntó: "¿No lo admitiste, verdad?"
Su cuñado soltó un bufido: "Cuando este cuñado tuyo recorría el Jianghu, tu hermana aún no era más que una chiquilla. Por supuesto que no lo admití; solo le dije que compartían el mismo nombre."
'¡Menos mal que no lo admitió! Aunque en toda la Capital Oriental apenas hay unos pocos con el apellido Yan.' Yan Shixu suspiró aliviado.
Su cuñado continuó, escupiendo saliva de la emoción: "Boheng, por fin has logrado algo en la vida. En aquel entonces yo siempre decía que tenías madera de letrado, pero tu hermana se empecinaba en contradecirme, diciendo que tu talento no estaba en los libros. Lástima que ella ya no esté para verlo..."
'Cuñado, ¡si mal no recuerdo, en aquel entonces insistías con vehemencia en que me hiciera monje budista! Decías que así de grande comería y bebería gratis.'
Yan Shixu le sirvió otra porción de cordero y dijo: "Cuñado, empaca tus cosas estos días y sal de la ciudad a esperarme."
Su cuñado detuvo la calabaza de licor en el aire, con el semblante petrificado: "¿Qué ha ocurrido?"
Yan Shixu confesó con franqueza: "Me he topado con algunos problemas. Si no logro resolverlos, es posible que ya no podamos quedarnos en la Capital Oriental. Pienso marcharme a Jiangnan o a tu tierra natal."
Si no lograba aniquilar a todos en la Oficina de Enlace de Yunshuo, se llevaría a Xueyi y a su cuñado lejos de la Capital Oriental.
Su cuñado refunfuñó: "Con lo bien que se vive siendo una persona de bien, y tú empeñado en meterte en tumbas como un fantasma."
Apoyó las manos en la mesa baja para levantarse y salió de la estancia.
Yan Shixu creyó que se había marchado a su habitación enfurruñado, pero su cuñado regresó enseguida con una tira de papel en la mano: "Tampoco vayamos a Jiangnan. Mejor toma un barco hacia el sur y ve directo a Nanzhao."
"¿Qué es esto?" Yan Shixu tomó el papel confundido. Al fijar la vista, leyó lo siguiente:
"Ve a Nanzhao y busca a la Tribu Zhuli."
Esto... Su expresión mudó al instante: "Cuñado, ¿de dónde salió esta nota?"
"La dejó tu hermana." Su cuñado se hurgó la nariz y se limpió disimuladamente en el dobladillo de la ropa. "Tu hermana me dijo en el pasado que, si algún día ella ya no estaba y tú lograbas destacar, alcanzando la maestría en las artes Mohistas, debía entregarte esta nota."
'Así que el Gu de alto rango en mi cabeza tiene que ver con mi hermana mayor.' Yan Shixu sintió una revelación repentina, como si las nubes se hubieran disipado para revelar la claridad del cielo.
Siempre había errado el enfoque al creer que el Gu de alto rango guardaba relación con sus padres, centrando sus esfuerzos en averiguar si su hermana dominaba la brujería Gu.
"¿Qué más dejó mi hermana?", apremió Yan Shixu.
...
¡Barrio Xingjiao!
En la Oficina de Enlace de Yunshuo, hileras de lámparas de aceite iluminaban una lúgubre cámara de piedra. El Oficial de Enlace Li Huai'an estaba de pie junto a una mesa, sobre la cual descansaba una jaula forjada en hierro refinado.
Xueyi yacía acurrucado dentro de la jaula, marchito y desanimado.
Li Huai'an desplegó un estuche de agujas sobre la mesa y extrajo una aguja de plata con sus dedos gruesos.
A su lado, Wei Chengshuo acercó de inmediato una lámpara de aceite, sosteniéndola en alto con reverencia.
Li Huai'an acercó la aguja de plata a la llama para calentarla y dijo con calma pausada: "Has estado fuera un mes y tu orgullo parece haber crecido. ¿Acaso no es lo mismo servir a cualquiera? Trabaja para mí y te daré dos Frutas Espirituales cada mes. Si estás de acuerdo, asiente. Solo te doy tres respiraciones."
Xueyi continuó acurrucado con debilidad, inmóvil.
La aguja de plata se puso al rojo vivo. Li Huai'an la sujetó entre los dedos y la clavó en el lomo de Xueyi. El hedor a plumas y carne quemada se esparció al instante por la sala.
Con obstinación indomable, Xueyi giró la cabeza para picotearle la mano.
Al mirar de cerca, entre las plumas grisáceas asomaban los extremos de múltiples agujas.
Ya estaba cubierto de heridas por doquier, incapaz casi de forcejear.
"Oficial de Enlace...", murmuró Wei Chengshuo con cautela, "las Bestias Espirituales son difíciles de conseguir. Si muere por este tormento, ¿no sería una lástima?"
Li Huai'an acomodó el cordón de seda con incrustaciones de jade que ceñía su cintura y respondió con frialdad: "Los hombres y las Bestias Espirituales son iguales: si no me sirven, muertos están bien."
Aquellas palabras iban dirigidas tanto a las personas como al ave.
Li Huai'an tomó otra aguja, la arrimó a la llama para calentarla y comentó con desapego: "Si una Bestia Espiritual no consume Frutas Espirituales, su cuerpo decae en un mes y muere en tres. Eres tan leal, y sin embargo tu nuevo amo ni siquiera se digna a alimentarte con una Fruta Espiritual. Dicen que el pájaro sabio elige el árbol en el que posarse, pero tú tenías que salir terco como una mula."
La segunda aguja de plata se clavó en el abdomen.
Xueyi bajó la cabeza para picotearlo, como un niño acorralado y maltratado en una esquina; hasta su resistencia resultaba lastimera e impotente.
Li Huai'an pellizcó una tercera aguja de plata, con un tono más sombrío: "Dime, ¿quién es él?"
La tercera aguja atravesó la carne.
Esta vez, Xueyi dejó caer la cabeza sin fuerzas, con los ojos vacíos y apagados.
Li Huai'an extrajo de su regazo un pequeño fruto rojizo y lo acercó al pico de Xueyi: "Solo tienes que decirme quién es, y este fruto será tuyo."
El pajarillo gris permaneció inmóvil, cual vela temblorosa en medio del vendaval.
Li Huai'an arrancó una a una las viejas agujas de plata clavadas previamente, dio media vuelta y se marchó.
Wei Chengshuo dejó la lámpara y lo siguió, echando una mirada hacia atrás al ave enjaulada: estaba derramando lágrimas.
Al salir de la cámara de piedra, Li Huai'an se dirigió al vestíbulo principal, donde resonaban voluptuosos cantos y bailes, diciendo con voz gélida:
"Cuando terminen los días de descanso, vigila cada palabra y acción de los estudiantes y Eruditos Asistentes de la Academia Daoísta; averigua quién está buscando un pájaro. Si no me deshago de esa persona, no podré estar tranquilo."
Wei Chengshuo bajó la mirada: "Este subordinado comprende."
Un pájaro capaz de hablar valía ciudades enteras. Solo matando a quien supiera de su existencia podría poseerlo de verdad.
De lo contrario, la Oficina de Enlace de Yunshuo se enfrentaría a la codicia de la Oficina de Asuntos de Inspección, el Ejército Tiance, la Prefectura de Dongdu y demás facciones influyentes.
Wei Chengshuo frunció el ceño: "Si bien una Bestia Espiritual no muere con facilidad, al negarse a comer Frutas Espirituales y recibir semejantes tormentos, me temo que no durará mucho. ¿De verdad el Oficial de Enlace no reconsiderará sus planes?"
En realidad quería sugerir que sería mejor entregárselo al Comisionado Militar para convertirlo en méritos.
En cuanto a si lograrían someter a la Bestia Espiritual o no, que fuera dolor de cabeza del Comisionado Militar.
Li Huai'an lo miró de reojo, con un destello de intención asesina cruzando sus ojos: "Cómo disponer de él es asunto que este oficial sabrá medir. Tú solo asegúrate de vigilar tu propia boca."
Wei Chengshuo lo comprendió.
El Oficial de Enlace no deseaba entregar la Bestia Espiritual; quería apropiársela para sí mismo y, si no podía tenerla, la destruiría.
Li Huai'an añadió: "Este oficial es estricto con las recompensas y los castigos. Haber recuperado a la Bestia Espiritual te otorga el mayor mérito; incluso si llega a morir, tu recompensa no mermará. Ve a la tesorería y retira cincuenta guan."
Wei Chengshuo sonrió de oreja a oreja y replicó con fingida modestia: "Este subordinado solo descubrió su rastro por casualidad. De no haber sido por la Fruta Espiritual con la que el Oficial de Enlace lo tentó, jamás habría podido capturarlo."
De pronto, Li Huai'an ordenó: "En cuanto a ese Yan Shixu, búscalo después con el pretexto de cultivar las Artes del Cultivo Dual y engáñalo para que vaya al Pabellón Jinhe. Yo me encargaré de disponer quién lo mate."
Wei Chengshuo se quedó atónito: "¿No esperaremos un poco más?"
Li Huai'an resopló con desdén: "Cuando alguien te rechaza tres veces, no importa la razón que dé, no es más que una excusa. Puesto que ese muchacho no está dispuesto a servir a Yunshuo, cuanto mayor sea su talento, más urgente es su muerte."
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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El Descenso del Santo (Novela)
Capítulo 98
El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 97
Estás leyendo el capítulo 97 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.