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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 96 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Xueyi era un forastero de paso en la Capital Oriental; Yan Shixu era un forastero de paso en el Gran Sheng. La noche en que se conocieron, un humano y un ave acababan de escapar de sus respectivas jaulas; uno yacía en la cama inquieto por su destino, y el otro se posaba en el tejado temiendo por su vida. Como dos llamas solitarias en la oscuridad, guiadas por los hilos del destino, se iluminaron mutuamente. El humano le dio al ave un refugio y tres comidas al día. Pero en realidad, al principio, ante los ojos de Yan Shixu, Xueyi no era más que un activo, una ventaja tramposa, un tesoro codiciable de incalculable valor. Era un chiquillo fácil de engatusar. Piafaba sin cesar, inmaduro y caprichoso, clamando a los cuatro vientos que las bestias espirituales jamás serían esclavas. Yan Shixu le proporcionaba comida y cobijo, y el ave se esforzaba más que nadie. Sin embargo, incluso los niños hacen berrinches, patalean y tiran la toalla de vez en cuando; Xueyi nunca lo hizo. El ave confiaba en el humano de todo corazón, esforzándose al máximo por pagar su deuda de gratitud. No importaba cuán tarde fuera, siempre que Yan Shixu salía a actuar, Xueyi lo seguía; si aparecían enemigos, le daba aviso. Cuando estuvo envenenado, se quedó haciendo guardia en el patio negándose a marcharse. Si le faltaban píldoras medicinales, se las robaba. Poco a poco, él empezó a acostumbrarse a tener un ave en la cabecera de su cama, a esparcir un puñado de mijo sobre la mesa todos los días y a escuchar su parloteo incesante. Xueyi dejó de ser un simple activo o una ventaja extraordinaria: se convirtió en familia y en un lazo afectivo. Era el primer amigo que tenía desde que llegó a este mundo. \*Tac, tac, tac...\* El corcel galopaba a toda prisa por las calles, cargando a Yan Shixu junto con las riquezas y tesoros guardados en su caja de libros, cruzando barrio tras barrio en dirección a la Academia Daoísta. Sintiendo el viento azotarle el rostro, la mente de Yan Shixu estaba más lúcida que nunca. A fin de cuentas, Xueyi no dejaba de ser un crío. La vida tranquila y regalada de la Academia Daoísta lo había adormecido, o quizás su camuflaje le había infundido una falsa seguridad; en cualquier caso, la mina había estallado. Esa era la crueldad más implacable de la realidad: sin previo aviso ni notificación alguna, te asestaba un golpe despiadado de improviso, tomándote totalmente desprevenido. Dada la trascendencia estratégica de Xueyi, el Oficial de Enlace de Yunshuo jamás permitiría que siguiera con vida nadie que supiera de su existencia. Utilizaría cualquier método para torturar a Xueyi y arrancarle su identidad mediante tormento. Tenía que rescatar a Xueyi; hacerlo era también salvarse a sí mismo. No podía pedir auxilio a la Oficina de Asuntos de Inspección. Sin una justificación legítima y contundente, la Oficina de Asuntos de Inspección jamás movería un dedo contra la Oficina de Enlace de Yunshuo. Y de confesar la verdad, Xueyi no haría más que salir de la boca del tigre para caer en las fauces del lobo. Mucho menos podía recurrir al Anciano Letrado Confuciano. Ese viejo era un mártir de su propia causa; si se enteraba de que Xueyi comprendía y hablaba la lengua humana, no dudaría en intentar apoderarse del control y el uso exclusivo del ave. Entre sus contactos actuales, los únicos dispuestos a arriesgar el pellejo por él en la guarida del dragón sin hacer preguntas indiscretas eran Gao Mei y Gu Hanzhang. Huangfu Yi también contaba, pero la lealtad y rectitud de un debilucho con una capacidad de combate irrisoria de nada servían aquí. A Yan tampoco era de fiar. Era una mujer con un pasado cargado de secretos; resultaba imposible predecir qué lugar ocupaban los afectos en su balanza. Además, la red de información de A Yan era la mismísima red de la Oficina de Asuntos de Inspección. Si más adelante la oficina seguía las pistas y daba con él a través de ella, el asunto quedaría al descubierto. La existencia de Xueyi tampoco podría mantenerse oculta. A las tres cuartas partes de la Hora de la Oveja, Yan Shixu regresó a caballo al Barrio Xiuzhen y cruzó al galope la puerta central de la Academia Daoísta. Un empleado subalterno intentó acercarse para sujetar las riendas del caballo, pero él lo apartó de un ademán. Los cascos del caballo resonaron contra el camino de losas azules con un repiqueteo nítido y apretado, deteniéndose frente al pequeño patio de Gu Hanzhang. En el patio, Gu Hanzhang yacía perezosamente recostada en una silla de bambú pelando castañas, metiéndoselas en la boca una tras otra, con las mejillas infladas como bollos al vapor. Las migajas y cáscaras rotas caían sobre su prominente pecho sin que a ella pareciera importarle limpiarlas. Junto a la silla de bambú, la aturdida beldad de belleza pura y etérea estaba acuclillada al lado de un barreño de madera, refregando y lavando las ropas, los jubones interiores y las prendas íntimas de ambas. Aquella escena parecía sacada tal cual de un relato titulado \*La señorita glotona y perezosa y su sirvienta ingenua y desvalida\*. Cuando ambas dirigieron la mirada hacia el exterior del patio siguiendo el sonido de los cascos, Yan Shixu las vio en ese preciso instante. Se quedaron mirándose en silencio. Gu Hanzhang se sobresaltó tanto que dio un respingo en su asiento. Con las castañas aún a medio tragar, empezó a atragantarse poniendo los ojos en blanco en el acto; manoteó la taza de té que tenía al lado, bebió dos tragos apresurados y por fin soltó un suspiro de alivio. Lanzándole una mirada de soslayo, entre reproche y vergüenza, dijo: "¿Todavía no te has ido a casa en tu día de descanso?" Yan Shixu desmontó ágilmente, se quedó de pie fuera del patio y la miró: "Necesitamos hablar a solas". Gu Hanzhang lo examinó con detenimiento y su expresión se tornó gradualmente solemne: "De acuerdo". Ambos rodearon el patio hacia la pared exterior. Yan Shixu miró a izquierda y derecha, y tras cerciorarse de que no había nadie cerca, susurró en voz baja: "Xueyi... el pequeño loro que criaba, fue capturado por la gente de la Oficina de Enlace de Yunshuo". Al ver la confusión en el rostro de Gu Hanzhang, añadió: "Xueyi es una bestia espiritual". "¿Una bestia espiritual?". La consternación inundó el rostro de Gu Hanzhang, antes de que comprendiera de golpe: "Con razón ibas todos los días a la sala de alquimia...". La mirada de Gu Hanzhang se ensombreció: "¿Qué pretendes hacer?". Yan Shixu dijo: "Necesito información sobre la Oficina de Enlace de Yunshuo: la cantidad de oficiales militares que tienen, sus reinos y sus vías de cultivo marcial. Conocer al enemigo y a uno mismo es la clave de cien victorias; en resumen, cuanto más detallado, mejor. Y si es posible conseguir el plano de la residencia de la Oficina de Enlace de Yunshuo, mucho mejor...". Dijo todo aquello de un tirón, ideas que ya había trazado minuciosamente durante el camino. Gu Hanzhang amagó con hablar, pero contuvo sus palabras. Yan Shixu prosiguió: "Cuanto antes obtengamos los informes, mejor; que no pasen más de tres días. Además, quisiera rogarle un favor a la Erudita Asistente". Gu Hanzhang preguntó en voz baja: "¿Qué favor?". "Valiéndome únicamente de mis propias fuerzas, me resulta imposible infiltrarme por mi cuenta. Por eso deseo pedirle ayuda a la Erudita Asistente". Habiendo dicho esto, Yan Shixu se apresuró a aclarar: "Yo también cuento con varios recursos bajo la manga; no pretendo que usted cargue con todo el peso del peligro. Si la Erudita Asistente está dispuesta a ayudarme, pagaré cualquier precio que me pida". Gu Hanzhang era una espía racional y serena. Tras una breve evaluación, frunció el ceño y dijo: "No te precipites. Puesto que se trata de una bestia espiritual, no hay necesidad de temer que en la Oficina de Enlace de Yunshuo le hagan daño. Con la fuerza que tenemos tú y yo, asaltar la Oficina de Enlace de Yunshuo entraña una dificultad descomunal; será mejor que lo planeemos con calma a largo plazo." Bien podían actuar paso a paso, esperando a que su reino se elevara o a encontrar una oportunidad propicia para recuperar a la criatura espiritual. Yan Shixu negó con la cabeza: "No tengo alternativa." "Ya veo...", Gu Hanzhang reflexionó unos instantes. "¿Lo sabe El Letrado?" Yan Shixu volvió a negar con la cabeza: "No podemos involucrar al maestro en este asunto. En lo que concierne a esto, no confío en él." '¿No confía en él, pero sí en mí?' Gu Hanzhang apretó los labios con sutileza. Tras meditarlo un momento, señaló: "Una institución de una comandancia militar como la Oficina de Enlace de Yunshuo siempre ha estado bajo la vigilancia de nuestro Xingchadu. Puedo reunir ahora mismo a los antiguos subordinados de mi venerado maestro para consolidar los informes de inteligencia. En cuanto a sus fuerzas en las sombras, resultará imposible averiguarlo en apenas dos o tres días." Yan Shixu lo sopesó y respondió: "¡Es más que suficiente!" Gu Hanzhang asintió a su vez: "Espérame en la Academia Daoísta." Yan Shixu condujo a su caballo de regreso a los dormitorios de los estudiantes. "¿Cómo es que has vuelto?", preguntó Huangfu Yi, que practicaba boxeo en el patio, sorprendido a la vez que complacido. Aunque era día de asueto, ver marcharse a sus compañeros uno tras otro y quedarse solo en aquel patio desierto le provocaba de forma inevitable una sensación de desolación y melancolía. "Tengo un asunto que atender. Me iré al atardecer", respondió Yan Shixu. Huangfu Yi interrumpió sus movimientos, fijó la mirada en su rostro y su sonrisa se desvaneció poco a poco: "¿Ha ocurrido algo?" Yan Shixu no tuvo más remedio que responder: "Tropecé con un contratiempo molesto, no hace falta que preguntes." Huangfu Yi alzó una ceja y levantó la barbilla: "¿Acaso crees que soy un inútil?" Yan Shixu le devolvió la mirada en silencio. Huangfu Yi encogió el cuello sin hacer ruido: "Está bien, no pregunto y ya, tampoco tengo ganas de hacerme el valiente sin ton ni son. Ay, si estuviéramos en Chang'an, podría tocar hasta el trono de dragón de Su Majestad; ¿qué asunto no podría resolver?" Yan Shixu soltó una risa burlona: "Tu talento para fanfarronear ya compite con el legendario Reino Celestial." Huangfu Yi estiró el cuello, terco: "Pues en verdad lo he tocado." "Lo dices como si fueras un príncipe imperial." "No intentes sacarme las palabras. De todos modos, lo toqué y punto." Yan Shixu ató el caballo bajo la sombra de la acacia, guardó la caja de libros bajo llave en el armario y se dirigió al refectorio para comprar medio cubo de mijo y seis huevos de gallina. Un caballo ocioso requería un dou de mijo y un fardo de heno seco al día, mientras que las raciones de un corcel de guerra se duplicaban. Mantener una montura implicaba un gasto considerable. En el pasado, siempre había envidiado a los espadachines de las historias que cabalgaban hacia el viento del oeste impartiendo justicia; sólo ahora comprendía que aquellos caballeros errantes debían de ser condenadamente ricos. Yan Shixu y Huangfu Yi se sentaron a charlar junto a la mesa de piedra. Era principalmente Huangfu Yi quien hablaba, mientras Yan Shixu lo escuchaba con la mente dispersa, asintiendo de vez en cuando para seguirle la corriente. El sol fue descendiendo hacia el poniente y, cuando el resplandor del crepúsculo tiñó la mitad del firmamento, Yan Shixu sacó la caja de libros y desató las riendas: "Ziyao, me marcho primero." Huangfu Yi insistió con obstinada vehemencia: "En tres días más mi cuerpo se habrá recuperado por completo. No te olvides de transmitirme el Maleficio para Calmar el Corazón." "Te lo daré." Yan Shixu condujo al caballo hasta el patio de Gu Hanzhang. La belleza aturdida ya se había marchado, lo que le causó cierta desilusión. Aquella dama inmortal que había perdido la memoria ostentaba con claridad un reino nada desdeñable. De haber podido solicitar su auxilio, sus probabilidades de éxito habrían sido mucho mayores. Aguardó en el patio en silencio mientras las nubes del atardecer se volvían cada vez más encendidas y purpúreas. Por fin, Gu Hanzhang estuvo de vuelta. Ambos entraron en la habitación, cerraron bien la puerta y Gu Hanzhang se sirvió una taza de agua que bebió de un solo trago antes de hablar: "Según las leyes de la Gran Dinastía Sheng, los oficiales militares de las oficinas de enlace de las comandancias no pueden superar los veinte hombres, y tienen prohibido portar armaduras o ballestas. El comandante militar de la Oficina de Enlace de Yunshuo es Zong Yue, un Abanderado del segundo escalón del Reino Humano perteneciente a la Escuela Militarista. "Sin embargo, ese es únicamente el poder que muestran en la superficie. Que las oficinas de enlace críen secuaces en las sombras para ejecutar maniobras turbias es un secreto a voces entre todos. A estos esbirros se les conoce comúnmente como guardias ocultos, y en su gran mayoría son guerreros del sendero marcial. No he logrado averiguar los informes sobre ellos. "No obstante, hay un suceso digno de atención. En el sexto año de Changqing, cuando Wen Shu ejercía como administrador conjunto de los asuntos de la Secretaría Central, este hombre, de carácter inflexible y obstinado, reprendió en reiteradas ocasiones a Yunshuo por desobedecer las órdenes imperiales y abogó por movilizar al ejército para someterlos mediante una expedición punitiva. Más tarde fue degradado y enviado a la Capital Oriental. Al año siguiente, su residencia fue saqueada por maleantes y toda su familia resultó masacrada. "El segundo hijo de Wen Shu gozaba de un notable talento marcial y a los treinta años ya era un guerrero del segundo escalón del Reino Humano; aun así, no pudo escapar a tan funesto destino. Aquel caso sigue sin resolverse hasta el día de hoy, pero cualquier persona sensata sabe bien que fue obra de la comandancia de Yunshuo." A medida que escuchaba, la inquietud de Yan Shixu iba en aumento. El segundo escalón del Reino Humano representaba la etapa intermedia. Ni siquiera con semejante fuerza había logrado huir, cayendo asesinado en su propio hogar sin llegar a alertar a las guarniciones de la ciudad. Aquello demostraba que, entre los guardias ocultos de la Oficina de Enlace de Yunshuo, figuraban bastantes guerreros de la etapa intermedia del Reino Humano, e incluso expertos de la etapa tardía en la consumación de dicho reino. En su momento, aquel Yuan Feng también había sido un Abanderado, y les había hecho pasar enormes penurias tanto a él como a Gao Mei; y ahora resultaba que la Oficina de Enlace de Yunshuo albergaba a un nutrido grupo de guerreros marciales diestros en el combate a muerte. En un campo de batalla abierto, por muchos que fueran los guerreros marciales, se veían obligados a replegarse ante la Escuela Militarista. Pero en una refriega callejera dentro de la ciudad, y sin armaduras de por medio, los guerreros con mayor capacidad de combate individual resultaban mucho más difíciles de enfrentar que los propios militaristas. Gu Hanzhang prosiguió: "El Oficial de Enlace Li Huai'an jamás ha mostrado sus habilidades en público, por lo que se desconoce su reino. No obstante, en el pasado fue un caballero errante de Yunshuo que más tarde se puso al servicio del comisionado militar para convertirse en su hombre de confianza; su fuerza no puede ser baja bajo ningún concepto." El comisionado militar era la máxima autoridad de una comandancia militar, llamado también señor militar o señor de la comandancia. Yan Shixu añadió: "Aparte de todo eso, Yunshuo también adiestra a espías consumados en las Artes de los Estrategas y la Brujería Gu. Es muy probable que estos individuos coincidan con los guardias ocultos. Lo que tendremos frente a nosotros serán enemigos que cultivan simultáneamente el sendero marcial y la brujería de los insectos Gu." El hermoso rostro de Gu Hanzhang adoptó una expresión de gravedad: "¿Qué contramedida tienes en mente?" \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 96 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.