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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 94 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Yan Shixu yacía tendido en la cama mientras, tras la ventana, la oscuridad de la noche se volvía cada vez más tenue. Pensaba en la información que el Maestro Daoísta Wangji le había revelado en el Pabellón de los Tesoros Escondidos; era indispensable analizar a fondo y reconsiderar su futura trayectoria y las facciones involucradas. En primer lugar estaba la Secta Chongzhen. El Maestro Daoísta Yunmo parecía aguardar una oportunidad para regresar a la corte imperial; de lo contrario, no mostraría tanto interés por el tesoro estatal de Mingzong. El Maestro Daoísta Wangji no le había impuesto exigencias estrictas ni metas de rendimiento, lo que demostraba que la Secta Chongzhen solo deseaba un infiltrado capaz de transmitir en cualquier momento los movimientos de la Oficina de Asuntos de Inspección, sin esperar realmente que él encabezara la búsqueda del tesoro estatal. En pocas palabras, no era más que una herramienta útil para transmitir informes de inteligencia. Aunque no hubiese sido él quien se infiltrara hoy en el Pabellón de los Tesoros Escondidos, con tal de que fuera un espía de la Oficina de Asuntos de Inspección, Wangji habría aprovechado la ocasión para entregar la base del reloj de sol y luego cambiar su lealtad. No obstante, a juzgar por la actitud del Maestro Daoísta Wangji, el hecho de que esa persona fuera él parecía dejar bastante satisfecha a la Secta Chongzhen. 'Por parte de la Secta Chongzhen no hay presión; lo verdaderamente espinoso es Xingchadu'. Las ambiciones de Xingchadu eran inmensas, y si lo habían infiltrado en la Oficina de Asuntos de Inspección, sin duda era para acometer grandes empresas. En cuanto ambas partes chocaran y entraran en conflicto, era muy probable que activaran su papel como pieza en el tablero. Cualquier secuaz leal, de enterarse de que el predecesor de su organización había sido la mismísima Oficina de Asuntos de Inspección —tropas regulares que comían del tazón de la casa imperial—, se despertaría a mitad de la noche riéndose de pura dicha. Pero Yan Shixu no era así. Daba igual que se tratara de Xingchadu, de los gobiernos militares de las provincias o de la corte imperial: nada de aquello le incumbía en absoluto. Tampoco albergaba la convicción de derramar su sangre y entregar la vida por el pueblo de este mundo. Las cosas a su alcance las podía conceder, como intercambiar pullas con alguna jovencita... Pero ofrecer su propia vida quedaba descartado. Su misión en la Academia Daoísta había concluido, pero eso no significaba que pudiera dedicarse a disfrutar de la vida. Al contrario: acababa de salir formalmente del pueblo de novatos para adentrarse en un auténtico campo de asuras. Al llegar a este punto en sus pensamientos, Yan Shixu sintió un peso en el pecho, y el júbilo por haber hurtado el reloj de sol se disipó considerablemente. 'Tengo que evitar que Xingchadu me use como material desechable, y también evitar que la Oficina de Asuntos de Inspección me trate como un talento indispensable... A partir de ahora debo ponerme una máscara: cuando esté en la Oficina de Asuntos de Inspección, seré un guerrero marcial puro, sin emplear jamás ninguna habilidad relacionada con las artes mohistas. Y ante Xingchadu, seré el Gran Maestro de la Escuela Mohista'. El sistema de cultivo solía ser la etiqueta que definía la identidad. En el futuro, cuando Xingchadu requiriese sus servicios, se pondría el disfraz de Gran Maestro Mohista, y a la Oficina de Asuntos de Inspección le resultaría muy difícil sospechar de él. Con esto en mente, repasó minuciosamente sus palabras y acciones pasadas; aparte de que su familia regentaba una herrería, no debería haber expuesto sus artes mecánicas ante la Oficina de Asuntos de Inspección. La compra previa de acero de cien refinamientos y hierro bintie en el Mercado del Sur constituía una grieta ni muy grande ni insignificante. Tenía que encontrar la oportunidad de remendarla. 'Ser un espía es, al fin y al cabo, un camino sin retorno. En cuanto cobre los méritos por robar el Reloj de Sol de Mingzong y ganar el debate contra Baoyue, y junte suficiente dinero, me llevaré a mi cuñado y a Xueyi al sur'. Justo al pensar en ello, desde el patio llegaron los ruidos de Huangfu Yi y Gao Mei saliendo a asearse. Comenzaba un nuevo día. ... Al día siguiente, por la tarde. Yan Shixu estaba de pie sobre un taburete bajo, revolviendo el caldo medicinal espeso como una pasta en el horno, y comentó con tono desenfadado: "Erudito Asistente, ayer no fui al Pabellón Jinhe, así que le traeré las ganancias mañana. Ya he dejado todo acordado con el encargado del Pabellón Jinhe; en adelante, las ganancias se liquidarán cada tres días y un sirviente del local las traerá a la Academia Daoísta. Solo tendrá que entregarle las Píldoras para Consolidar la Raíz y Nutrir el Origen a él". Una vez pasados los días de descanso, se marcharía, por lo que debía dejar bien arreglados sus asuntos pendientes. Lianyangzi asintió con benevolencia: "No pasa nada. Los estudios deben ser siempre la prioridad". Ya había reunido los fondos medicinales necesarios para la Píldora Inmortal del Yang Puro, de modo que las ganancias posteriores no le urgían. Yan Shixu siguió removiendo el brebaje y, tras vacilar una y otra vez, no pudo contenerse y preguntó: "Erudito Asistente, ¿el Método de Nutrición del Qi de la Escuela del Norte verdaderamente no se transmite a extraños?". Lianyangzi sacudió la cabeza: "Imposible". Yan Shixu no se daba por vencido: "¿No hay excepciones?". Lianyangzi replicó con voz solemne: "El Método de Nutrición del Qi constituye los cimientos de la Escuela del Norte; bajo ninguna circunstancia puede transmitirse fuera". Yan Shixu optó por una opción intermedia: "Este discípulo desearía ingresar formalmente a la Escuela del Norte, pero no está dispuesto a retirarse a las montañas para el cultivo austero...". A estas alturas, su relación con Lianyangzi ya no era la de un simple alumno y maestro; se habían convertido en amigos con ciertos intereses compartidos y, a la vez, en medio discípulo y medio maestro. De modo que no hacía falta ocultar nada y podían hablar con total franqueza. Lianyangzi volvió a sacudir la cabeza: "Las reglas de la secta estipulan que solo tras tres años de cultivo austero y al completar el ciclo de estudios puede transmitirse el Método de Nutrición del Qi. ¿Sabes por qué?". "El estudiante lo desconoce", contestó Yan Shixu. Lianyangzi explicó con calma: "En primer lugar, el Método de Nutrición del Qi consolida la raíz y nutre el origen; cuanto más profundo sea el cultivo, más vigorosos se tornan el qi y la sangre, volviendo cada vez más difícil resistirse a los encantos femeninos. Si rompes el precepto una vez, sin duda le tomarás el gusto a la tentación, derramando el yang primordial una y otra vez, perdiendo toda esperanza de alcanzar el Elixir Dorado. En segundo lugar, la secta necesita tres años para poner a prueba el temperamento y la naturaleza moral de sus discípulos, previniendo que individuos de intenciones perversas se conviertan en una calamidad para el mundo. En tercer lugar, se trata de los celos de escuela: a quien no tenga su corazón consagrado a la secta, no se le debe transmitir". 'Entendido: ¡no he ingresado formalmente a estudiar en la secta y carezco de espíritu sectario!', pensó Yan Shixu, y no insistió más. De todos modos, con su actual Método de Nutrición del Qi le bastaba y sobraba para cultivar hasta la etapa media del Reino Humano. Al mismo tiempo tenía el cultivo dual y las artes mohistas por profundizar; no tendría que preocuparse por su cultivo durante un largo periodo por delante. Los asuntos del porvenir ya se resolverían en su momento. ... El crepúsculo. El sol se hundía paulatinamente por el poniente, tiñendo medio firmamento con el resplandor de arreboles deslumbrantes. En los dormitorios, Yan Shixu esparció un puñado de mijo sobre la mesa y dijo: "Esta noche no hay nada pendiente; Ziyao, el hermano Gao y yo iremos a escuchar música al burdel. Tú quédate juicioso en la habitación leyendo y, de paso, vigílame el tesoro". Xueyi, de pie sobre la mesa leyendo el libro, soltó un desganado: "Oh". Yan Shixu alargó la mecha de la lámpara y la encendió con la mecha de yesca: "Te dejo encendida la luz, pero no leas hasta muy tarde". Xueyi murmuró en voz baja: "Estoy un poco cansado". "Si estás cansado, duérmete". Yan Shixu salió de la habitación y tocó una tras otra las puertas de sus dos compañeros de cuarto: "Vamos a beber al Pabellón Jinhe; yo invito". Huangfu Yi puso cara de asombro y asomó la cabeza para mirar hacia el oeste: "No me he equivocado: hoy el sol se puso por el oeste como siempre. ¿Significa eso que a ti se te ha averiado el cerebro, Boheng?". Yan Shixu no supo si reír o enfadarse: "¿Tan tacaño soy?". Huangfu Yi resopló: "Llevamos conociéndonos dos decenas de días y esta es la primerísima vez que invitas una ronda de vino". "¡Es que antes estaba sin un cobre! Como suele decirse: en la pobreza, uno cultiva su propia virtud; en la riqueza, acude al burdel a escuchar música", argumentó Yan Shixu con descaro y aplomo. Quería invitarlos a una buena velada de vino y cortesanas antes de partir, pues en adelante las ocasiones de verse serían escasas. Gao Mei sonrió levemente: "¡Excelente!". A causa de su incansable e ininterrumpido cultivo dual, sus fondos se habían agotado por completo; por fortuna, sus compañeros contaban con holgado patrimonio y se turnaban para pagar las cuentas. Antes de que los arreboles del ocaso terminaran de desvanecerse, los tres saltaron los muros de la Academia Daoísta y se encaminaron directo al Pabellón Jinhe. La matrona condujo a los tres distinguidos clientes al reservado privado, con una sonrisa colmada de adulación: "Esperen un momento, jóvenes señores. Iré a invi... a llamar a A Yan para que venga a atenderlos". Un cuarto de hora después, A Yan apareció elegantemente ataviada, vestida con una falda y blusa de mangas anchas en color blanco lunar, sobre la que llevaba una sobreveste de gasa translúcida de mangas amplias. De sus hombros y cuello caía un chal de seda suave trenzado con hilos de plata, que al andar ondulaba como una nube vespertina rozando el suelo. Llevaba el moño recogido en lo alto, dejando al descubierto una frente tersa y despejada; en el entrecejo lucía adherida una delicada lámina de pan de oro, y sobre las mejillas, un tenue rubor. Poseía una belleza deslumbrante y sin igual. Huangfu Yi mostró una expresión de fascinación y elogió con una sonrisa: "Sin vernos unos pocos días, la señorita A Yan se ha vuelto aún más cautivadora". A Yan sonrió con recato: "No se burle de esta humilde servidora, joven señor. Con mi humilde porte de sauce frágil, soy incapaz de retener el corazón de los caballeros, y por las noches solo me queda velar en soledad en mis aposentos vacíos". Al decir esto, lanzó una mirada de reojo a Yan Shixu. 'Me lo está reprochando a mí. Esta mujer le agarró el gusto a las Artes del Cultivo Dual; al no verme anoche, seguro se pasó toda la madrugada dando vueltas sin poder pegar un ojo'. Yan Shixu bajó la cabeza y bebió su vino. Huangfu Yi la miró a ella, luego miró a Yan Shixu, aspiró una bocanada de aire helado y exclamó a voz en cuello: "¡¿Cuándo se liaron ustedes dos?!". La sonrisa de A Yan se congeló un instante, y miró a Yan Shixu con suspicacia. 'No me mires a mí, yo no he dicho una sola palabra...'. Yan Shixu cambió de tema de inmediato: "Los juegos de palabras poéticas son demasiado refinados y aburridos; esta noche juguemos a los dados". Una vez más, quedó asombrado ante el insólito talento de Huangfu Yi para escudriñar las miradas y los gestos ajenos. Huangfu Yi levantó su copa, bebió y chasqueó la lengua: "De pronto siento que este vino ha perdido todo el sabor". En el Gran Sheng, los juegos de beber se dividían entre los "juegos reglamentados" y los "juegos de dados". Los reglamentados se subdividían en múltiples variedades, caracterizados por una dinámica culta donde solo se hablaba sin requerir movimientos físicos. Los juegos de dados, en cambio, eran mucho más vulgares y terrenales: independientemente de la modalidad exacta, quien sacaba la menor puntuación bebía, mientras que el de mayor puntaje fijaba la cantidad a ingerir o imponía una prueba al perdedor. Como eran pocas personas en el reservado, A Yan actuó tanto de jueza del convite como de participante en las rondas. Bebieron desde el crepúsculo hasta bien entrada la noche. Gao Mei y Yan Shixu propusieron dar por terminada la velada en repetidas ocasiones, pero Huangfu Yi, que en teoría estaba reponiéndose el cuerpo, los sujetaba a ambos sin soltarlos, vociferando entre emanaciones etílicas: "¡Ni se les ocurra marcharse al cultivo dual! ¡Quédense aquí a beber conmigo!". Y mientras hablaba, les soltaba eructos de borracho en la cara. Huangfu Yi rodeó con el brazo los hombros de Yan Shixu y dijo balbuceando de pura ebriedad: "Boheng, sinvergüenza, sí que tienes suerte con las mujeres. En la Academia Daoísta te traes un enredo ambiguo con Gu Hanzhang, y en el Pabellón Jinhe te ganas el favor de la señorita A Yan. Ella domina a la perfección el laúd, el ajedrez, la caligrafía y la pintura; es mil veces mejor que cualquiera de las cortesanas de primera". Las orejas de A Yan se aguzaron al instante. Yan Shixu se alarmó: "No digas disparates. Gu Hanzhang es una discípula de transmisión directa de la Escuela del Sur; ¿cómo podría un don nadie como yo aspirar a poner los ojos en ella?". "¡Bah!", escupió Huangfu Yi. "Si no tienen una aventura secreta, ¿por qué razón te transmitiría el Maleficio para Calmar el Corazón? La mirada con la que te contempla es totalmente distinta a cómo nos mira a nosotros, no creas que no me doy cuenta". Yan Shixu: "..." 'No, espera... ¡¿acaso este tipo tiene ojos en todas partes?!'. "Boheng, déjame decirte algo: en realidad, tú no eres una buena pareja para Gu Hanzhang", soltó Huangfu Yi pasándole un brazo por el hombro con tono solemne y paternal. 'Sí, claro, seguro que contigo sí hace la pareja perfecta'. Yan Shixu respondió con total seriedad: "Deja de delirar, no tengo tanta confianza con la Erudita Asistente Gu". Huangfu Yi no le hizo caso y continuó por su cuenta: "Para los discípulos de transmisión directa de la Escuela del Sur, los compañeros daoístas los designa la propia secta; lo hacen precisamente para evitar que se enamoren y descarrilen su cultivo. Cuanto más te hundas ahora, más miserable serás en el futuro. En cambio yo... con tal de que Gu Hanzhang esté dispuesta a casarse conmigo, mi padre podría lidiar con la Escuela del Sur y arreglarlo todo sin problemas. Y si Gu Hanzhang solo quiere jugar conmigo, ¡también lo aceptaría con gusto!". Antes de que Yan Shixu pudiera abrir la boca, Huangfu Yi, visiblemente ebrio, suspiró de pronto con aflicción: "Aunque... Gu Hanzhang solo podría ser mi concubina. Mi padre me arregló un matrimonio que no pude rechazar, así que no me quedó más remedio que darle una paliza al hermano de ella y fugarme a la Capital Oriental". '¿Qué clase de maniobra es esa? Si no quieres casarte con ella, ¿le das una paliza a tu futuro cuñado?'. Yan Shixu preguntó: "¿Qué clase de matrimonio?". Gao Mei también dirigió la mirada hacia él. Huangfu Yi jamás mencionaba sus asuntos familiares; esta era la primera vez. "Es... es...", balbuceó Huangfu Yi con el rostro encendido. Tartamudeó un buen rato antes de volver en sí de repente, sacudiendo la cabeza: "Nada, nada... ¡A beber, a beber!". La borrachera se prolongó hasta la hora Chou. Huangfu Yi estaba tan borracho que incluso para orinar necesitó que Gao Mei le sostuviera el asunto. Yan Shixu le dio doscientas monedas a la dama de compañía encargada de servir el vino, pidiéndole que cuidara bien de Huangfu Yi, mientras él regresaba con A Yan al pequeño patio para cultivar. En el cuarto de baño contiguo al dormitorio principal, A Yan se despojó de sus espléndidas vestiduras y se sumergió en la tina de madera. "Con razón esa Gu Hanzhang de la Escuela del Sur estuvo dispuesta a revelar las Artes del Cultivo Dual; resulta que era para favorecer a sus pretendientes", murmuró A Yan rodeándole el cuello con los brazos, esbozando una sonrisa cargada de segundas intenciones. "Joven maestro Yan, ¿quién es mejor? ¿Esa sacerdotisa Gu o esta humilde servidora?". Yan Shixu la levantó del agua. Entre el rumor del líquido escurriendo, sonrió: "Se me ha olvidado en qué destacaba mi señora; tendré que comprobarlo ahora mismo". Levantó una pierna por encima del borde de la tina y echó a andar hacia afuera. A Yan soltó un grito ahogado y exclamó apurada: "¡Granuja desvergonzado, ni siquiera nos hemos puesto la ropa...!". Como si de pronto arribara la brisa primaveral nocturna, bajo las sayas floreció en sucesión el fragante vergel. ... Al día siguiente, en la hora Mao, antes del amanecer. Yan Shixu recogió el dinero del mostrador y regresó a los dormitorios de la academia junto a un Gao Mei completamente despejado y un Huangfu Yi que padecía una jaqueca atroz. De cara a la fresca brisa matutina, Gao Mei preguntó: "Hoy es día de asueto. ¿Vendrán ustedes dos a mi Estudio Ruyuan?". Huangfu Yi sacudió la cabeza como un sonajero: "No voy, no voy... ¡Ay, qué dolor de cabeza!". '¡Capaz que me hundo en la depresión si voy!'. Yan Shixu también negó con la cabeza. Huangfu Yi bostezó: "En este día de descanso me quedaré en la Academia Daoísta, no pienso ir a ningún sitio. Mm, primero volveré a mi dormitorio a recuperar el sueño". Tras saltar el muro y regresar al área de los dormitorios, Yan Shixu vio a ambos entrar en sus respectivas habitaciones y soltó un leve suspiro. A partir de ahora, solo se verían en los días de descanso. En el viaje de la vida, todas las personas son meros transeúntes; por muy profunda que sea la amistad, solo pueden acompañarse durante un tramo del camino, sin perdurar para siempre. Para Huangfu Yi y Gao Mei, esa travesía aún era larga. Pero para Yan Shixu, el viaje había llegado a su fin. Yan Shixu empujó la puerta de su habitación, disponiéndose a empacar sus pertenencias: "Xueyi, hora de volver a casa...". La lámpara de aceite llevaba mucho tiempo apagada; el mijo sobre la mesa seguía intacto. Yan Shixu miró hacia la cabecera de la cama: el nido formado con ropas viejas estaba completamente vacío. "¿Xueyi?", alzó la voz involuntariamente, levantando la vista hacia las vigas del techo. En las vigas no había rastro de Xueyi. El corazón de Yan Shixu dio un vuelco. Se acercó a paso rápido a la cabecera y palpó el nido. ¡Estaba frío! A esta hora debería estar durmiendo plácidamente dentro de la habitación. Xueyi jamás se despertaba antes de la hora Mao para salir del cuarto, a menos que hubiera ocurrido algún imprevisto. La expresión de Yan Shixu mudó de golpe. Caminó apresuradamente hacia el armario y abrió las puertas. La base del reloj de sol permanecía envuelta en el fardo de tela de lino, descansando intacta dentro del arcón de libros. "No ha entrado ningún ladrón...", murmuró Yan Shixu, aunque su semblante continuaba sombrío. Xueyi siempre había sido sensato; sabiendo que hoy era el día de descanso para regresar a casa, no saldría a corretear sin sentido en un momento así. El mijo sobre la mesa no había sido tocado, lo que indicaba que se había marchado desde la noche anterior. ¡Y no había sido espantado por nadie, sino que se había ido por voluntad propia! ¿Adónde fue? No había vuelto en toda la noche. Un ominoso presentimiento comenzó a brotar en el pecho de Yan Shixu. \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 94 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.