Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 92 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Aquella taza de té extendida desde su espalda fue como la mano de un espectro rencoroso que asomaba en una novela de terror, provocando un pavor que le erizó el cuero cabelludo por completo.
Yan Shixu sintió que el corazón se le detenía de golpe.
Un escalofrío le recorrió la espina dorsal desde el coxis hacia arriba, se le puso la piel de gallina en los brazos y el cuero cabelludo se le entumeció por el pánico.
Por instinto, Yan Shixu miró hacia Gu Hanzhang a su lado y presenció una escena que le heló la sangre: Gu Hanzhang parecía una escultura, petrificada con la mirada baja y acariciándose la manga; sus pestañas ya no temblaban, sus dedos ya no se movían y el vaivén en su pecho y abdomen había desaparecido de manera siniestra.
No era que ella estuviese quedándose inmóvil a propósito, sino que el mundo entero dentro del pabellón parecía haber recibido la orden de una pausa.
"..."
Con el cuello rígido, Yan Shixu giró la cabeza milímetro a milímetro hacia atrás.
Entonces vio un rostro indolente y desgarbado.
Vestía una túnica daoísta holgada, llevaba el moño un tanto desgreñado y los párpados caídos, con el aire perezoso de quien jamás termina de despertar.
"¡¿Sacerdote Wangji?!", soltó Yan Shixu sin pensar.
El sacerdote Wangji adelantó un poco más la taza de té en su mano y dijo sonriente: "¿No tenías sed? ¿Por qué no bebes?".
Yan Shixu no se atrevió a tomarla. Por dentro pensó: '¿Estaré a tiempo de arrodillarme a pedir clemencia?'.
"¿Te atreves a colarte en el Pabellón de los Tesoros Escondidos para robar el reloj de sol y no te atreves a beber té?". El sacerdote Wangji soltó la mano y se acercó a contemplar con la cabeza inclinada la "fórmula" trazada en el suelo.
... Yan Shixu se quedó mirando fijamente la taza de té.
Estaba suspendida en el aire, completamente inmóvil, como si sobre ella también hubiera caído esa misma pausa absoluta.
Todo dentro del pabellón permanecía congelado; únicamente Wangji y él estaban libres de aquel efecto.
"La Formación Jiuchou Hengyuan de mi venerado maestro es infinitamente cambiante e incesante en su ciclo vital, pero mientras uno observe la circulación de su poder espiritual, romperla en realidad no es difícil. Este método tuyo, en cambio, tomó un camino insólito; tiene bastante ingenio". El sacerdote Wangji observaba con deleite el razonamiento de resolución plasmado en el suelo:
"Aunque la senda es estrafalaria, posee su propia coherencia interna. Vaya, vaya... ¿quién fue el maestro que te instruyó?".
Yan Shixu midió con prudencia sus palabras: "Este estudiante ha tenido afición por la aritmética desde la infancia. No tuve ningún maestro, lo deduje por mi cuenta".
El sacerdote Wangji cruzó los brazos metiendo las manos en las mangas y sonrió: "Eres diestro en tributación, así que es natural que tengas talento para los números".
Miró a Gu Hanzhang, que parecía una estatua de piedra, y chasqueó la lengua:
"La Hermana Menor Gu jamás trabajaría para la Oficina de Asuntos de Inspección. ¿Cómo terminaron confabulándose ustedes dos?".
La Oficina de Asuntos de Inspección... Las pupilas de Yan Shixu se contrajeron al instante.
Con una sola frase, aquel hombre había dejado al descubierto todo su fondo.
El sacerdote Wangji le lanzó una mirada: "¿Te sorprende tanto? Te enfrentaste a Wen Congjian durante días enteros; si ni siquiera hubiera averiguado tus antecedentes, ¿no parecería yo un completo inútil?".
Los labios de Yan Shixu se movieron ligeramente: "¿El sacerdote ya sospechaba de mí desde antes?".
Su identidad no resistía una indagación a fondo; solo fijando la atención en él con antelación e investigando minuciosamente se podía deducir que a sus espaldas estaba la Oficina de Asuntos de Inspección.
Así fue precisamente como el oficial de enlace de Yunshuo descifró quién era.
El sacerdote Wangji no respondió. Extendió el brazo hacia la nada para sacar una escoba y un recogedor, y se puso a barrer las cenizas de carbón y los recortes de papel del suelo. Dio un paso hacia el interior de la formación sin importarle si pisaba la Puerta de la Vida o la Puerta de la Muerte.
La formación trazada por un experto del Reino Terrenal simplemente lo trató como si no existiera.
O mejor dicho, fue él quien trató a la formación como si fuera nada.
A Yan Shixu se le quedaron los ojos desorbitados.
'¿Acaso este hombre es humano?'.
De pronto, Yan Shixu recordó la descripción que la Oficina de Asuntos de Inspección tenía sobre este individuo: \*Ingresó al monasterio a los nueve años; a los doce, alcanzó la Entrada en Rango en el Sendero Marcial. Antaño, al recitar sutras, brotaban lotos verdes espontáneamente y se manifestaban presagios auspiciosos. Posteriormente, su energía espiritual se retrajo de manera paulatina; aficionado al buen comer y a la holgazanería, se tornó cada vez más mediocre, hasta que su talento innato se desvaneció por completo.\*
'¿A esto le llamaban un talento desvanecido?'.
'¡Esto es a todas luces un monje barrendero con la cuenta a nivel máximo... solo que en versión daoísta!'.
Tras barrer, el sacerdote Wangji volvió a extraer de la nada un trapo y limpió con esmero las manchas secas de sangre y los rastros de carbón en el suelo.
Yan Shixu quería ayudar en las tareas para ganarse algo de buena voluntad, pero temía que hacer más solo lo llevara a cometer más errores, sumido en una agonía insoportable.
Tras un cuarto de hora entero, el sacerdote Wangji concluyó la limpieza. Estiró las extremidades, movió el cuello y suspiró aliviado como quien se quita un gran peso de encima: "Por fin quedó limpio. Soportarlo durante dos decenas de días fue como vivir años enteros de penuria".
Soportarlo durante dos decenas de días... Yan Shixu cerró los ojos con fuerza.
Resultaba que aquel hombre siempre había estado allí. Desde que la Academia Daoísta comenzó a admitir estudiantes, no había dejado de vigilar el Pabellón de los Tesoros Escondidos ni un solo momento.
No era que Yan Shixu no se hubiera preocupado antes; simplemente, en este mundo no existían cámaras de vigilancia, las formaciones no eran alarmas y tampoco compartían percepción telepática con su creador, por lo que todo este tiempo se había sentido confiado al operar en las sombras.
Jamás imaginó que la otra parte había estado observando la escena en vivo desde el principio, idéntico a un ser de una dimensión superior contemplando cómo mudan su nido las hormigas.
Y las hormigas no se habían percatado de nada en absoluto.
"Aún no has respondido a mi pregunta". El sacerdote Wangji fijó la mirada en él.
Yan Shixu apretó los dientes y midió con cuidado cada palabra:
"Gu Hanzhang y yo procedemos de Xingchadu. Yo soy un espía que Xingchadu infiltró en la Oficina de Asuntos de Inspección, cosa que ella ignora. Aunque Xingchadu ambiciona el Reloj de Sol de Mingzong, no tiene intención alguna de enemistarse con la Secta Chongzhen, y mucho menos cometería actos perjudiciales contra la Secta Chongzhen".
Tanto él como Gu Hanzhang habían sido atrapados con las manos en la masa y el poder de aquel hombre excedía cualquier límite concebible; obstinarse o fingir no tenía ningún sentido.
El sacerdote Wangji exclamó comprendiendo: "¡Ah, Xingchadu!".
Wangji lo miró y, al notar que estaba tenso como ante un enemigo mortal, sacudió la cabeza con una risa contenida: "¿Tan temible soy a tus ojos? Siempre creí que teníamos una relación bastante buena".
'¿Alguien como tú, que no reconoce a soberano ni a padre, se preocuparía por las relaciones?'. Yan Shixu no se atrevía a bajar la guardia en lo más mínimo y forzó una sonrisa amarga: "El sacerdote cultiva el \*Sutra del Deambular Libre\*".
Si Wangji hubiese sido en verdad un mediocre Fang Zhongyong que desperdició su genio, no le temería tanto.
Pero aquel sujeto era un pez gordo que había entrado en el Dao mediante el "desapego absoluto", y eso inspiraba un pavor inmenso.
Porque a una persona así no se la podía constreñir con convenciones sociales, códigos morales ni leyes imperiales.
"El Sutra del Deambular Libre promulga la trascendencia. Cuanto más karma acumules, más fácil es precipitarse al abismo, y quitar vidas es lo que más karma contrae. No temas, este humilde servidor del Dao no te hará daño; de lo contrario, ¿por qué habría esperado hasta ahora?".
Al recibir aquella garantía, Yan Shixu soltó un suspiro de alivio en silencio e intentó tantear el terreno una vez más: "Entonces... ¿dejo el reloj de sol aquí y me llevo a Gu Hanzhang?".
El sacerdote Wangji le lanzó una mirada de reojo: "¿Acaso estás soñando despierto? Entras a mi casa a robar, te atrapo con las manos en la masa, ¿y todavía pretendes salir indemne?".
'¡¿Pues qué pretendes hacer entonces?!'. Yan Shixu guardó silencio, sabiendo de sobra que aquel hombre aún no había terminado de hablar.
El Maestro Daoísta Wangji tomó de sus manos la pesada base del reloj de sol y dijo:
"Esto te lo puedes llevar. En cuanto a lo ocurrido hoy, este humilde servidor del Dao también puede hacer como si no hubiera visto nada. Sin embargo, la Secta Chongzhen necesita tu ayuda en cierto asunto".
Yan Shixu respondió de inmediato: "Mientras esté a mi alcance, jamás me negaré".
El Maestro Daoísta Wangji le devolvió la base a las manos: "Llévala de vuelta a la Oficina de Asuntos de Inspección y encuentra el Tesoro del Estado de Mingzong".
"¿Eh?".
"¿Eh de qué?", replicó Wangji con indiferencia. "Después de criar gu durante tanto tiempo, por fin ha salido un buen retoño. Habiendo tomado esta base, ya eres un discípulo de la Secta Chongzhen; buscar el tesoro del Estado para tu propia secta es tu obligación ineludible. ¿Qué pasa? ¿Acaso no estás dispuesto?".
'¡¿Acaso tengo otra opción?!'. Yan Shixu dijo a toda prisa: "Este estudiante está dispuesto".
En ese instante, Yan Shixu comprendió muchísimas cosas.
La Secta Chongzhen retenía la base del reloj de sol y se negaba rotundamente a cooperar con la Oficina de Asuntos de Inspección, lo que demostraba a las claras el enorme valor que le otorgaban a dicha pieza.
Sin embargo, habían hecho la vista gorda ante los espías infiltrados entre los letrados.
Al principio creía que la Secta Chongzhen confiaba ciegamente en las formaciones del pabellón; sólo ahora entendía que habían estado pescando con cebo todo este tiempo.
"¿Acaso habría terminado en mis manos incluso si yo no rompía la formación?", preguntó Yan Shixu con una sonrisa amarga.
El Maestro Daoísta Wangji se acarició la barbilla:
"En mis planes, tenía previsto esperar a que le pidieras ayuda a la Oficina de Asuntos de Inspección para encontrar un método de descifrar la formación, prolongando el tira y afloja hasta la próxima decena de días. En ese momento, sin importar si podías romper la formación o no, me habría presentado para entregarte la base del reloj de sol. Después de todo, no tenía ningún sentido que descifraras en apenas dos decenas de días una formación dispuesta personalmente por mi venerado maestro.
"No esperaba que la rompieras tan rápido; ahora, paradójicamente, te será más difícil explicárselo a la Oficina de Asuntos de Inspección".
'Ese ya es problema mío'. Yan Shixu dijo con resignación: "Este estudiante está más que dispuesto a servir a su secta, sólo que en la Oficina de Asuntos de Inspección soy una figura insignificante cuyas palabras no tienen peso; difícilmente podré participar en la búsqueda del Tesoro del Estado de Mingzong".
'No soy más que el Demonio Oso Negro robando la casulla'.
'Una vez que entregue la base para cumplir con la misión, difícilmente me tocará intervenir en lo que siga'.
El Maestro Daoísta Wangji sonrió: "¿Crees que con solo obtener el Reloj de Sol de Mingzong podrás encontrar el tesoro del Estado? Si fuera tan sencillo, a mi venerado maestro no le habrían faltado fondos ni provisiones cuando ayudó a la corte imperial a someter a los principados rebeldes".
Yan Shixu se quedó atónito y se apresuró a decir: "Desearía escuchar los detalles".
Wangji suspiró: "Cuando estalló la Rebelión de los Tres Reyes, Mingzong ya era anciano, senil y estaba plagado de enfermedades. El verse forzado a huir de un lado a otro fue un golpe fatal para su salud. Temiendo sufrir una desgracia durante la fuga, Mingzong ocultó las pistas del tesoro del Estado en varios objetos. El Reloj de Sol de Mingzong es uno de ellos, y sirve de detonante.
"Solo reuniendo por completo el Reloj de Sol de Mingzong podrán hallarse las siguientes pistas. Con tu talento y habilidad, sin duda podrás participar en las posteriores misiones de exploración del tesoro".
Yan Shixu frunció el ceño: "El Daoísta es demasiado optimista".
Wangji sonrió: "En aquellos años, mi venerado maestro también pensó en buscar el tesoro del Estado, pero en aquel entonces la Secta Chongzhen solo poseía la base. La carátula se extravió tras la muerte de Mingzong y su paradero quedó en el olvido. Ahora que la carátula ha salido a la luz, recién nos enteramos de que había sido ocultada por la Oficina de Asuntos de Inspección".
Yan Shixu volvió a fruncir el ceño: "¿Por qué la ocultaría la Oficina de Asuntos de Inspección?".
El Maestro Daoísta Wangji lo señaló con un dedo:
"Apenas hace unos días te critiqué por esto; con tanta torpeza, ¿cómo pretendes servir como funcionario en el futuro?
"En aquel entonces, mi venerado maestro entró a la corte como canciller y la Secta Chongzhen estaba en su máximo esplendor. Si la Oficina de Asuntos de Inspección hubiera entregado el reloj de sol, ¡¿no habría sido bordar el vestido de bodas para el ajeno y regalarnos el mérito a nosotros?! Ahora que mi maestro ha caído en desgracia y las disputas facciosas en la corte se han prolongado por cien años, la columna vertebral de los ministros letrados se quebró hace mucho tiempo. Los eunucos dominan sin contrapeso; para ellos, este es el momento perfecto para reabrir el Tesoro del Estado de Mingzong".
Yan Shixu comprendió de golpe: "¡Por lo tanto, la negativa a cooperar del Maestro Daoísta Yunmo en la actualidad es solo un berrinche por orgullo!".
Wangji se encogió de hombros: "Yo opino lo mismo, pero Su Excelencia jamás lo admitirá. Someter a los principados rebeldes era el anhelo de toda la vida del Ancestro Li Xuan, y también el anhelo de mi maestro. El despecho es despecho, pero mientras la Oficina de Asuntos de Inspección permita que la carátula vuelva a ver la luz del día, el maestro seguirá cooperando. Si no logras participar directamente en la expedición, limítate a vigilar el progreso en nombre de la Secta Chongzhen y a informar en todo momento".
'¡Eso sí que puedo hacerlo!'. Yan Shixu asintió: "Este estudiante lo hará. La noble rectitud del Maestro Daoísta Yunmo es digna de admiración".
En el fondo sentía cierta melancolía: de tanto actuar, había terminado convirtiéndose en un esclavo de tres amos.
'Uno tras otro, todos quieren reclutarme y ponerme de su lado'.
'Vine a servir de espía, no a prostituirme'.
El Maestro Daoísta Wangji dijo: "No te sientas presionado. El tesoro del Estado lleva extraviado doscientos años y el mundo ha cambiado por completo; puede que las pistas que dejó Mingzong en su época ya ni siquiera puedan hallarse hoy en día. Esta misión está destinada a ser ardua y prolongada".
'Con razón me entrega el reloj de sol con tanta soltura. Para la Secta Chongzhen, ceder el reloj no es más que el detonante; no temen en lo más mínimo que los traicione. Al fin y al cabo, incluso para la Oficina de Asuntos de Inspección, aclarar estas viejas cuentas podridas requerirá muchísimo tiempo y energía'.
Puesto que el Maestro Daoísta Wangji sabía que pertenecía a Xingchadu, sin duda tenía claro que no guardaba lealtad alguna hacia la Oficina de Asuntos de Inspección.
Pero entonces surgía otra duda... Yan Shixu vaciló un instante y optó por la franqueza:
"¿Acaso el Erudito Wangji no teme que le revele las pistas del tesoro del Estado a Xingchadu?".
El Maestro Daoísta Wangji dijo con calma: "En cierto sentido, Xingchadu es más confiable que la Oficina de Asuntos de Inspección".
Esa respuesta era algo que Yan Shixu jamás habría imaginado.
Al verlo atónito, el Maestro Daoísta Wangji continuó:
"¿Crees que la Oficina de Asuntos de Inspección busca el Tesoro del Estado de Mingzong por el bien de la corte imperial?
"Esa pandilla de eunucos administra el tesoro interior del emperador y trata sus riquezas como si fueran sus propias arcas personales. Los principados rinden tributo año tras año, pero al tesoro interior siempre le falta dinero. Si tuvieran el menor atisbo de devoción por el país o por el pueblo, a la corte jamás le escasearía tanto la plata.
"Xingchadu es diferente; Xingchadu es lo que solía ser la antigua Oficina de Asuntos de Inspección... En fin, es otra vieja cuenta podrida, no tengo ganas de hablar de eso".
'¡¿Xingchadu era la antigua Oficina de Asuntos de Inspección?!'.
El impacto que causaron estas palabras en Yan Shixu no fue inferior al que le provocó aquel "si tienes sed, bebe agua".
'Así es... un jinshi con un porvenir brillante estuvo dispuesto a servir como simple cabecilla, ocultándose año tras año durante una década entera'.
'Un poderoso maestro del Reino Terrenal de la Escuela del Sur estuvo dispuesto de buena gana a gastar de su propio bolsillo para levantar una organización'.
'¿Qué clase de persona tenía que ser el líder de Xingchadu para poseer semejante carisma y magnetismo?'.
'¡A menos que esta organización representara en sí misma la auténtica legitimidad!'.
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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El Descenso del Santo (Novela)
Capítulo 93
El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 92
Estás leyendo el capítulo 92 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.