Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 89 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
De acuerdo con lo que Yan Shixu comprendía sobre los principios del cultivo, dar los primeros pasos siempre era lo más arduo; sin embargo, una vez cruzado el umbral, no deberían presentarse cuellos de botella en el corto plazo.
Las Artes del Cultivo Dual de la Escuela del Sur parecían desafiar toda lógica ordinaria.
Mientras ejercitaba los grupos musculares de su cintura y caderas, Yan Shixu recitaba en silencio el Maleficio para Calmar el Corazón y reflexionaba sobre aquella anomalía.
A Yan ya tenía la garganta completamente enronquecida; sus manos, débiles y sin fuerzas, apenas empujaban el pecho del hombre.
Al ver su deplorable estado de desfallecimiento, Yan Shixu comprendió de pronto cuál era la raíz del problema.
Se llamaba cultivo dual... ¿Cómo iba a funcionar si solo se esforzaba uno de los dos?
"Yo estoy aquí sudando la gota gorda y deslomándome, mientras tú te limitas a quedarte tendida disfrutando", reprochó Yan Shixu con una mezcla de lástima y frustración ante su falta de empeño. "Voy a enseñarte el Maleficio para Calmar el Corazón. Debes recitarlo mentalmente; no te dediques solo a gemir y jadear".
A Yan, molesta e indignada, le propinó un golpe ligero.
Durante la tregua, Yan Shixu desmontó de aquel cuerpo tierno y opulento. Ambos se tendieron de espaldas sobre la cama: él recitaba una línea y ella la repetía tras él.
Un cuarto de hora después, Yan Shixu preguntó:
"¿Lo memorizaste?"
"Sí", susurró A Yan.
Él trepó de nuevo sobre aquel esqueleto de polvo carmesí, blanco como la nieve, mórbido y de curvas voluptuosas, reanudando el entrenamiento de sus músculos abdominales, lumbares y glúteos.
Tras entrar y salir siete veces a fondo, Yan Shixu advirtió que el Qi dual del Yin y el Yang en su dantian mostraba indicios de expandirse. Se hallaba regocijándose por ello cuando A Yan, con el rostro encendido de rubor, volvió a soltar suspiros y gemidos entrecortados.
Yan Shixu guardó silencio unos segundos y preguntó:
"¿Te volviste a excitar?"
A Yan apretó los labios sin pronunciar palabra.
"Si no eres capaz de reprimir el deseo carnal, el cultivo dual no podrá continuar", le insistió Yan Shixu con tono apaciguador. "Protege tu espíritu, desecha los pensamientos impuros y recita mentalmente el Maleficio para Calmar el Corazón".
A Yan asintió levemente con la cabeza.
Al principio surtió efecto, pero antes de cumplirse otro cuarto de hora, el cultivo dual volvió a interrumpirse abruptamente.
Antes de que Yan Shixu pudiera reprochárselo, A Yan ya había ladeado el rostro, ofreciéndole una mejilla derecha encendida en un arrebol embriagador.
Sus pestañas temblaban con suavidad y sus ojos, anegados en agua, destilaban un ardor voluptuoso y desbordante.
Yan Shixu suspiró para sus adentros, tomó una bocanada profunda de aire y sopló en dirección a la lámpara de aceite situada a varios metros.
¡Fuuu!
Una fuerte ráfaga de viento se alzó en el aposento, extinguiendo al instante la minúscula llama de la mecha.
El dormitorio interior, impregnado de incienso de sándalo y la fragancia femenina, quedó sumido en la más absoluta penumbra.
Yan Shixu intentó continuar la práctica. Durante dos cuartos de hora completos, A Yan no volvió a descarriarse; todo fluyó con impecable armonía.
'¿De verdad el problema era mi cara? Ay, en mi vida pasada estaba acostumbrado a ser del montón y no sabía que ser un hombre tan apuesto tuviera semejante poder de devastación. Claro, ¿qué mujer podría mirar mi rostro en la cama y permanecer indiferente?', comprendió Yan Shixu de golpe. 'Resulta que la culpa de todo era mía'.
Con la luz apagada y considerando el temple de A Yan, doblegar el apetito carnal se tornaba infinitamente más sencillo.
A partir de ese instante no hubo más tropiezos. Yan Shixu labró la tierra con fervor incansable, sintiendo cómo el Qi de Yin y Yang crecía de forma paulatina para luego nutrir su cuerpo; su ánimo se volvía cada vez más vigoroso y su energía física parecía inagotable.
Más allá de la ventana, el manto de la noche comenzó a disiparse; el canto de los insectos enmudeció y los primeros trinos de las aves se filtraron en la habitación.
"Toc, toc..."
La puerta de la antesala sonó con suaves golpes, y la voz de Hong'er resonó desde fuera, teñida de una tímida vacilación:
"¿Señora? Ya es la hora Mao. Es momento de que el señorito Yan parta".
Yan Shixu y A Yan salieron de golpe de aquel trance inefable y misterioso.
'Maravilloso. Aunque no haya culminado con un temblor de placer, esta experiencia de cultivo supera por mucho la monotonía asfixiante de la respiración y el refinamiento de Qi', concluyó Yan Shixu para sus adentros al hacer balance de la sesión.
Si estudiar fuera tan placentero, hasta un perezoso redomado como Huangfu Yi progresaría todos los días sin falta.
Sin embargo, al haberse privado del paso de desahogar la simiente con generosidad, sentía que a todo aquello le faltaba cierto sentido de ceremonia; no se sentía del todo completo.
Justo cuando sopesaba si valdría la pena darse un último estremecimiento para concluir el cultivo dual, recordó aquel poema reverenciado como la directriz suprema por ambas escuelas, la del Norte y la del Sur, cuyo inicio rezaba: \*La nieve templa el filo azul, silenciando el corazón del Dao; diez años pasa la grulla helada clamando su gélido lamento\*.
Cuanto más se practicaba el cultivo dual, con mayor rigor debía dominarse el deseo.
A Yan respondió con languidez:
"Tengo un poco de hambre. Prepara el desayuno".
Al oír la respuesta de su señora, Hong'er respiró aliviada y dijo en voz alta:
"Imaginé que la señora tendría hambre; ya he preparado las gachas de mijo".
Yan Shixu bajó del lecho y encendió la lámpara de aceite. A Yan, cubriéndose con las mantas, se inclinó para recoger los vestidos, el corpiño y las prendas íntimas desparramadas por el suelo, comenzando a vestirse con total naturalidad, sin mostrar el menor pudor ante él.
En otras circunstancias, A Yan ya habría estado rendida por el agotamiento, hundida en un sueño profundo.
Yan Shixu la examinó con detenimiento. A pesar de que la noche en vela le había dejado tenues ojeras, sus ojos relucían húmedos y resplandecientes, sus mejillas lucían sonrosadas y su aspecto era aún más seductor y juvenil que antes.
No obstante, ella misma parecía no haberlo notado.
Mientras se vestía, Yan Shixu comentó:
"Regresaré a la academia".
A Yan se puso de puntillas para ayudarlo a arreglar su cabello y acomodarle el tocado futou:
"Hoy no trepes por los muros; sal por la puerta principal. Pasa por el mostrador para llevarte la parte correspondiente a los dos Eruditos Asistentes".
Yan Shixu asintió en conformidad.
"Chiiirriii..."
Abrió la puerta de la habitación y se topó de frente con Hong'er, quien se acercaba sosteniendo una bandeja de madera con un cuenco de gachas de mijo y un par de platillos de acompañamiento.
La sirvienta tenía los ojos inyectados en sangre y lo miraba con una expresión sumamente extraña.
En cuanto sus miradas se cruzaron, Hong'er bajó la cabeza y, sin pronunciar palabra, entró en la estancia.
A Yan salió envuelta en una túnica de gasa liviana. Hong'er se encontraba cabizbaja disponiendo la comida sobre la mesa, mientras se enjugaba las lágrimas y sollozaba en voz baja.
"¿Por qué lloras?", preguntó A Yan con andar sinuoso y porte perezoso.
"¡Ese señorito Yan es peor que una bestia!", estalló al fin Hong'er en llanto desconsolado, alzando la voz con amargo reclamo.
A Yan enarcó una ceja:
"¿Se propasó contigo?"
Aquel muchacho no parecía ser un libertino incorregible.
Hong'er negó con la cabeza y dijo entrecortada por el llanto:
"Anoche, señora, usted dejó de emitir sonido muy temprano... ¡pero esta sirvienta escuchó cómo la cama no paraba de crujir, crujió durante toda la noche! Era evidente que usted no había soportado semejante tormento y se había desmayado, pero el señorito Yan no tuvo la menor compasión hacia su delicadeza, ¡siguió atormentándola sin parar!... ¿Cómo puede alguien vejar a una persona de esa manera?".
"..."
La expresión de A Yan se tornó un tanto incómoda.
Le propinó un golpecito en la frente a Hong'er y la reprendió:
"Muchacha insolente. Si vuelves a escuchar a escondidas, te romperé las piernas".
Hong'er, todavía sollozando, tomó una mecha de yesca y encendió las velas.
La cálida luz del fuego ahuyentó las tinieblas de la hora Mao. A Yan se sentó ante la mesa baja y tomó el cuenco de gachas de mijo, comiendo a pequeños sorbos; aquel sabor suave, denso y reconfortante se expandió por su lengua, disipando cualquier rastro de fatiga.
De pronto advirtió algo extraño en la mirada de Hong'er, quien la contemplaba de hito en hito, completamente absorta.
A Yan sonrió con resignación:
"Tengo mal semblante, ¿verdad? No haber pegado ojo en toda la noche pasa factura".
Hong'er la miraba atónita, abriendo la boca poco a poco:
"Señora... usted... usted..."
"¿Qué me pasa?", el corazón de A Yan dio un vuelco de aprensión.
Hong'er no respondió; corrió presurosa al dormitorio y regresó cargando un espejo de bronce.
A Yan se contempló en el espejo y se quedó paralizada.
La mujer reflejada en el metal lucía tan fresca y hermosa como una flor de loto; sus ojos claros destellaban vitalidad, idéntica a una corola recién abierta y bañada por el rocío matinal.
En el transcurso de una sola noche, aparentaba haber rejuvenecido varios años.
El corazón de A Yan comenzó a latir con violencia desbocada, casi a punto de romperle la caja torácica, y la punta de sus dedos tembló levemente de conmoción.
\*\*\*
Academia Daoísta, el refectorio.
Tras terminar el desayuno, Yan Shixu salió del patio del refectorio caminando hombro con hombro junto a sus dos compañeros de habitación. En cuanto cruzaron el umbral, divisaron a Wei Chengshuo de pie bajo la sombra de un árbol, haciendo girar un abanico plegable entre sus dedos y aguardándolo con una tenue sonrisa.
'De verdad que es como un alma en pena que no se despega...', pensó Yan Shixu antes de dirigirse a sus acompañantes:
"Adelántense ustedes, hablaré unas palabras con el hermano Wei".
"¿Necesitas ayuda?", murmuró Huangfu Yi en tono bajo.
Yan Shixu se sobresaltó por dentro.
Huangfu Yi añadió con indiferencia:
"Aunque ignoro qué asuntos tienes con él, hay algo en ustedes dos que no encaja".
'No por nada tiene el don de la elocuencia y las relaciones sociales al máximo; es demasiado perspicaz', pensó Yan Shixu, antes de negar con la cabeza:
"Puedo resolverlo yo mismo".
Tras despedir a Huangfu Yi y Gao Mei, Yan Shixu se acercó con una amplia sonrisa dibujada en el rostro.
"¿Qué has resuelto?", fue directo al grano Wei Chengshuo.
Yan Shixu adoptó un semblante solemne:
"Para no andarme con rodeos con el hermano Wei, la Oficina de Asuntos de Inspección me ha ofrecido mucho más; es más, el mismísimo Vicesecretario de la Izquierda de Inspección se deshizo en elogios hacia mí".
La sonrisa en la comisura de los labios de Wei Chengshuo se esfumó:
"¿Significa eso que el hermano Yan se niega a jurar lealtad a Yunshuo?"
Yan Shixu sacudió la cabeza:
"Precisamente por eso lo he meditado a conciencia, y estoy dispuesto a servir a Yunshuo".
Wei Chengshuo arqueó una ceja:
"¿Por qué motivo?"
Yan Shixu respondió con fingida sinceridad:
"Por más poder y prestigio que ostente la Oficina de Asuntos de Inspección, jamás será tolerada por los clanes aristocráticos, y la labor de un espía encubierto nunca podrá salir a la luz pública. Incluso si me valiera de ellos para ascender, me resultaría imposible devolverle el lustre al clan Yan. Yunshuo es distinto; aunque nominalmente sea una guarnición militar fronteriza, en la práctica actúa como un señorío soberano. Al integrarme en Yunshuo, el clan Yan continuará perteneciendo a la nobleza letrada".
Wei Chengshuo recuperó la sonrisa y bromeó:
"Hermano Yan, estás insultando al calvo en la cara del mismísimo monje. Siendo yo un espía de Yunshuo, ¿en qué lugar me dejas?".
Viendo que el terreno estaba lo bastante preparado, Yan Shixu se apresuró a intervenir antes de que el otro le exigiera partir de inmediato hacia Yunshuo:
"Sin embargo, de momento no puedo marcharme de la Academia Daoísta".
La sonrisa de Wei Chengshuo desapareció de nuevo. Le dedicó una mirada penetrante y dijo con voz grave:
"Hermano Yan, entre personas francas no caben las medias palabras. Tratar de ganar tiempo no tiene ningún sentido".
"El hermano Wei me malinterpreta", replicó Yan Shixu frunciendo el ceño. "Romper la formación no es labor de un solo día; ¿qué ganaría yo con retrasar las cosas? Es solo que deseo aprender las Artes del Cultivo Dual antes de marcharme".
Al escuchar aquello, un destello insólito cruzó los ojos de Wei Chengshuo, como si le hubieran activado un resorte oculto, y preguntó a una velocidad vertiginosa:
"¿Qué clase de cultivo dual?"
"El hermano Wei aún no lo sabe, pero ayer el Pabellón Jinhe anunció públicamente que las damas del establecimiento han aprendido las artes del cultivo dual...". Yan Shixu le relató con todo detalle el programa de instrucción en cultivo dual del burdel.
Incluyó detalles como que la madame había sido compañera de cultivo de un sacerdote daoísta de la Escuela del Sur, o cómo ciertos terratenientes cincuentones habían recuperado su vigor varonil.
A medida que Wei Chengshuo escuchaba, su respiración se volvía cada vez más agitada, hasta que de pronto agarró la manga de Yan Shixu: "¿Es verdad?".
"Tan cierto como que el cielo está arriba". Yan Shixu mostró una expresión de descarada codicia: "Si no logro estudiar las artes del cultivo dual, ¡no descansaría en paz ni después de muerto!".
Wei Chengshuo retiró la mano y comenzó a golpear rítmicamente la palma de su mano con el abanico plegable, murmurando para sí: "Tres guan de colegiatura resulta un poco caro...".
"¿Qué dijo el hermano Wei?".
"Ejem, ejem... Comprendo lo que siente el hermano Yan. Le informaré de este asunto al Oficial de Enlace".
No aceptó formalmente, pero tampoco se negó en redondo.
Eso era justo lo que Yan Shixu buscaba: mientras Yunshuo albergara intenciones de reclutarlo, y él contara con un motivo razonable, les sería sumamente difícil romper hostilidades de forma abierta.
Al menos ante Wei Chengshuo, la excusa resultaba más que sólida y no parecía una estratagema deliberada para ganar tiempo.
Solo restaba saber si la artimaña surtiría efecto ante el Oficial de Enlace de Yunshuo. Pero si no funcionaba, daba igual: a la noche siguiente podría explorar una vez más el Pabellón de los Tesoros Escondidos junto a la Maestra Gu.
Tras el almuerzo, Yan Shixu acudió a la sala de alquimia cargando una bolsa de dinero a la espalda.
Por los respiraderos del caldero de píldoras brotaba vapor blanco. Lianyangzi sostenía una vara de madera de sófora mientras revolvía un brebaje medicinal denso y pastoso.
En el interior del horno se refinaba la Píldora para Consolidar la Raíz y Nutrir el Origen.
Yan Shixu depositó el dinero sobre la mesilla de té baja: "Erudito Asistente, esta es la ganancia que entregó anoche el Pabellón Jinhe".
Las monedas de cobre cayeron sobre la mesilla emitiendo un sonoro y metálico tintineo.
Lianyangzi bajó la mirada y se quedó atónito: "¿Tanto?".
Al ver una suma que superaba con creces sus expectativas, los movimientos con los que Lianyangzi revolvía la pasta medicinal se volvieron notablemente más enérgicos.
Yan Shixu sonrió: "El arte secreto del cultivo dual es algo que por sí solo despierta la codicia ajena. Sumado a que este estudiante recurrió a unas cuantas estratagemas ingeniosas, la recaudación resultó mucho mejor de lo esperado".
A continuación, relató con gran viveza cómo había recurrido al marketing de escasez, a la narración persuasiva de testimonios y a las pujas competitivas.
Su propósito era dejarle claro a Lianyangzi que el mérito de amasar semejante fortuna no recaía únicamente en el arte secreto del cultivo dual y en las píldoras, sino en que su discípulo había jugado un papel decisivo en ello.
"¡Gran trabajo, Boheng!".
Lianyangzi no era ducho en cumplidos ni cortesías ceremoniales, pero su tosco semblante se suavizó de forma visible.
Yan Shixu aprovechó para rematar: "Aliviar las preocupaciones del maestro es el deber del discípulo".
Lianyangzi guardó silencio unos instantes antes de decir: "Pasado mañana es día de descanso y tengo intención de adquirir hierbas espirituales para refinar la Píldora Inmortal del Yang Puro. Si sobra dinero, este humilde sacerdote te entregará un obsequio de agradecimiento".
"El Erudito Asistente es demasiado generoso, de verdad... ¿Y qué clase de obsequio sería?".
"Una Píldora de Sangre Hirviente y Cierre del Alma".
'¿Qué demonios es eso?'. Yan Shixu se quedó perplejo.
"Esta píldora estimula el potencial del cuerpo humano: hace hervir la sangre y arder la esencia para desatar durante una varilla de incienso un poder muy superior al de aquellos de tu mismo nivel", explicó Lianyangzi a modo de instrucción. "Por supuesto, si únicamente consumiera la vitalidad, a lo sumo se clasificaría como una píldora prohibida. La verdadera maravilla de la Píldora de Sangre Hirviente y Cierre del Alma reside en esas dos palabras: cierre del alma. Tras esa varilla de incienso, la eficacia medicinal pasa de la adversidad extrema a la prosperidad: preserva la vida y ancla el alma; por muy graves que sean las heridas, conservará tu vida durante otra varilla de incienso".
'¡Vaya pedazo de tesoro! Pero, venerado daoísta, no soy más que un simple y corriente estudiante, ¿por qué me da semejante artefacto de la nada?'. Yan Shixu sintió una mezcla de alborozo y remordimiento culpable.
"Muchísimas gracias, Erudito Asistente". Yan Shixu desvió el tema y añadió: "Este estudiante tiene una duda y desearía consultarla con usted".
Lianyangzi respondió en tono templado: "¿De qué se trata?".
Yan Shixu dijo: "Tanto el Método de Nutrición del Qi de la Escuela del Norte como las Artes del Cultivo Dual de la Escuela del Sur conducen directamente al Gran Dao. ¿Por qué el Erudito Asistente no cultiva ambos métodos a la vez para incrementar sus cimientos de cara a alcanzar la inmortalidad?".
Temía que cultivar las técnicas secretas de ambas corrientes provocara un conflicto entre atributos internos opuestos, pero no le convenía manifestarlo de forma directa.
Lianyangzi frunció el ceño: "¿Sabes por qué la Escuela del Caldero de Alquimia se dividió en el pasado?".
"Por diferencias de doctrina".
"¿Y en qué consistían en concreto?".
"Este estudiante creía que la Escuela del Norte priorizaba el cuerpo físico sobre la naturaleza espiritual, mientras que la Escuela del Sur priorizaba la naturaleza espiritual sobre el cuerpo, y que por eso se separaron. Pero tras escuchar sus enseñanzas aquel día, supe que el cultivo dual de la Escuela del Sur también exige cercenar los afectos y los deseos. Por tanto, este estudiante ignora en qué radicaba realmente la diferencia".
"En verdad, antes de que ambas ramas se separaran, los antiguos maestros de la Escuela del Caldero de Alquimia practicaban el cultivo dual de la naturaleza y el cuerpo: refinaban tanto el Elixir Dorado como el Espíritu Yin. Tomaban el cuerpo carnal como caldero y el Qi como fuego para forjar el Elixir Dorado del Caos Primordial, el cual retroalimentaba luego el cuerpo carnal; a esto se le denominaba el Hombre Celestial. Por otro lado, templaban el Espíritu Yin mediante la conjunción del Yin y el Yang, superando la tribulación del rayo para mudar el cascarón mortal; a esto se le llamaba el Espíritu Yang. Lo primero cultiva el cuerpo carnal; lo segundo, el Espíritu Primordial. En las etapas iniciales aún podían coexistir, pero a medida que el nivel y la jerarquía se elevaban, incontables ancestros sufrieron la escisión irreversible de su carne y su Espíritu Primordial, pereciendo por desviación demoníaca". Lianyangzi suspiró con pesar:
"Hace novecientos años, un distinguido predecesor cayó presa de la desviación demoníaca. Su cuerpo carnal se convirtió en un Hombre Celestial y su Espíritu Yin ascendió a Espíritu Yang. Lo insólito fue que no murió, sino que se dividió en dos entidades autónomas.
Sin embargo, distó de ser algo afortunado. Con sus orígenes primordiales gravemente dañados, perdió por completo la razón y, al mismo tiempo, fue incapaz de frenar el ansia desmedida por reconstituirse a sí mismo. Uno de ellos empuñaba un estandarte de almas matando gente para absorber espíritus, mientras el otro masacraba a multitudes enteras para destilar píldoras de sangre, sumiendo al mundo en una calamidad atroz. Los héroes de todas las sectas del Daoísmo tuvieron que aliarse y pagar un precio devastador para poder limpiar el portal de la orden.
A partir de entonces, la Escuela del Caldero de Alquimia se fragmentó internamente en dos facciones: una consagrada a refinar el Elixir Dorado y la otra enfocada en templar el Espíritu Yang. Pero más tarde, las disputas y roces entre ambos bandos fueron constantes, dando lugar a un sinfín de asuntos turbios y sórdidos...".
Lianyangzi guardó silencio de improviso, negándose a continuar.
'¿Qué clase de asuntos sórdidos? ¡Termine de contarlo, por favor!'. Yan Shixu se moría de ganas de indagar, pero le daba vergüenza insistir.
Aquello involucraba, sin duda, los secretos más vergonzosos de la secta.
De todas formas, Yan Shixu ya había logrado su cometido: no tenía por qué preocuparse por la hinchazón y molestia en su dantian. Antes de alcanzar un nivel y jerarquía elevados, las artes de cultivo de ambas corrientes no colisionarían en su interior.
Además, su vía principal eran las Artes Mohistas, secundadas por el Sendero Marcial; estaba destinado a no profundizar tanto en el dominio daoísta.
Al día siguiente, cayó la noche y las primeras linternas comenzaron a encenderse.
Los subalternos patrullaban la Academia Daoísta con linternas de papel en mano.
Yan Shixu se puso una túnica sencilla y corriente de cuello redondo, ocultó una daga corta en la manga, colgó a su cintura el marcador de tiralíneas de su hermana mayor y se deslizó en silencio hasta la residencia de Gu Hanzhang.
Había luz dentro de la estancia y el aroma a té hervido se filtraba a través de las rendijas de puertas y ventanas.
Yan Shixu llamó a la puerta.
"La puerta está abierta". La voz de Gu Hanzhang sonó suave y seductora, con el magnetismo inconfundible de una mujer madura.
Al empujar la puerta y entrar, la vio sentada con las piernas cruzadas en el diván de madera, concentrada en un libro, mientras en la mesilla baja junto a ella hervía una tetera.
"Aún es temprano y el resplandor de la luna no ha alcanzado su plenitud; espera un poco más". Gu Hanzhang lo observó con sus ojos brillantes, algo sorprendida.
'¿Por qué vino tan temprano?'.
Yan Shixu se quitó los zapatos, subió al diván y se sentó con las piernas cruzadas.
Sin apartar la vista del libro, Gu Hanzhang preguntó con desgana: "¿No vas al Pabellón Jinhe esta noche?".
"¿Por qué habla así la Erudito Asistente? Cualquiera que la escuche creería que soy como ese Huangfu Yi, aficionado a frecuentar burdeles a todas horas". Yan Shixu respondió con total rectitud y convicción moral: "Ayer apenas se inauguraban las lecciones de cultivo dual y me vi obligado a ir a supervisar; ahora que marchan de forma estable, ¿qué necesidad habría de volver?".
Gu Hanzhang no dijo si le creía o no, limitándose a continuar con su lectura.
Yan Shixu tampoco insistió; tomó de la estantería un compendio de mapas celestes y se puso a hojearlo.
Mientras pasaba las hojas, entabló conversación casual: "Escuché decir al Maestro Daoísta Lianyangzi que antes de que la Escuela del Norte y la del Sur se dividieran, ¿tuvieron bastantes desavenencias?".
Gu Hanzhang no pudo evitar alzar la mirada y frunció el ceño: "¿Incluso de eso te habló?".
'A quien recibe favores ajenos se le ata la lengua'. Yan Shixu asintió: "No me dio detalles, por eso vine a preguntarle a usted".
En el fondo, seguía sin poder resistirse a ese cotilleo.
"Viejas historias del pasado, ¿qué sentido tiene removerlas?". Gu Hanzhang sacudió la cabeza.
Yan Shixu suspiró con fingida pesadumbre: "Ah... me imagino que el Pabellón Jinhe vivirá otra noche rebosante de plata y oro".
Gu Hanzhang le dirigió una mirada de reproche y replicó con fastidio: "La razón por la cual la Escuela del Norte y la del Sur se fragmentaron, aparte de sus discrepancias de doctrina, fue sobre todo que surgieron graves problemas entre los discípulos".
"¿Qué clase de problemas?", preguntó apresuradamente Yan Shixu.
Al ver su expresión, Gu Hanzhang no supo si reír o enfadarse: "Sabes que las artes de la cosecha y nutrición provienen de las artes secretas del cultivo dual, ¿verdad? Los discípulos de la Escuela del Norte practican la abstinencia para templar su cuerpo, por lo que su esencia y sangre son extraordinariamente vigorosas; a ojos de los adeptos de la Escuela del Sur, eran calderos de suprema calidad, ingredientes de primer orden.
Por su parte, los adeptos de la Escuela del Sur, en especial las discípulas, adquieren tras el cultivo dual una belleza fascinante y un encanto natural irresistible. Entre los discípulos del Norte, aquellos de temple espiritual deficiente, ¿cómo iban a soportar la tentación? Confiados en su vigoroso Qi y su sangre ardiente, creyendo no temer el desgaste, aun a sabiendas de que los estaban cosechando, aceptaban con gusto disfrutar de los placeres carnales.
Así, a menudo había adeptos de la Escuela del Sur que se extraviaban por sendas torcidas y, para tomar atajos, seducían a los discípulos del Norte para retozar y cosechar su esencia. A espaldas de sus maestros, se reunían en privado en encuentros multitudinarios para entregarse al desenfreno. Había tantos involucrados que, por más que se intentó prohibir, jamás lograron frenarlo".
'¡Vaya tela! ¿Andaban montando orgías colectivas?'. Yan Shixu se quedó patidifuso con los ojos abiertos de par en par.
"Los maestros de la Escuela del Norte montaron en cólera, increpando a la Escuela del Sur por su falta de disciplina y por tentar carnalmente a sus discípulos, arruinando su estado mental y su cultivo. Por su parte, los mayores de la Escuela del Sur sostenían que eran los discípulos del Norte quienes actuaban como seductores, extraviando a los suyos por caminos errados".
'Menuda escena de sainete, esto da risa de lo absurdo que es...'. Yan Shixu casi no pudo contener una carcajada; en ese instante comprendió por fin por qué Lianyangzi no había querido ahondar en el asunto.
A esas alturas, ni él mismo sabría decir quién sedujo a quién.
"Con el tiempo, los ancianos de ambas ramas no pudieron soportar más la situación y terminaron dividiéndose".
La noche se hizo más profunda y la luna llena se alzó en lo alto del firmamento.
Tras haberse atiborrado el estómago de té, Gu Hanzhang dejó el libro a un lado, tomó el Espejo de los Ocho Trigramas y los muñecos de papel ya recortados, y salió al patio.
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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El Descenso del Santo (Novela)
Capítulo 90
El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 89
Estás leyendo el capítulo 89 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.