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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 79 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¿Apostar el Reloj de Sol de Mingzong? El corazón de Yan Shixu dio un vuelco salvaje. '¿Ambos bandos están jugando tan fuerte?' 'Con razón el Ejército de Chengzhao había mantenido un perfil tan bajo, mostrándose incluso menos activo que los espías de Yunshuo; resulta que estaban guardándose una jugada maestra.' Pasada la conmoción inicial, Yan Shixu analizó rápidamente las implicaciones y los intereses en juego tras aquello. En la actualidad, dos figuras encabezaban la Capital Oriental: el Gobernador Regente de la Capital Oriental y el Supervisor del Ejército. El primero ostentaba el poder administrativo civil; el segundo empuñaba el mando militar y, al mismo tiempo, era el director de la Oficina de Asuntos de Inspección. Y dado que la Oficina de Asuntos de Inspección estaba resuelta a obtener el Reloj de Sol de Mingzong a toda costa, pero ahora accedía a disputárselo en una apuesta al Ejército de Chengzhao, ¿no significaba acaso que la situación de la Capital Oriental era aún más precaria de lo imaginado, obligando al Supervisor del Ejército y al Gobernador Regente a ceder ante ellos? "Con los recursos y la solidez de la Capital Oriental, bien podría aguantar durante un largo tiempo. ¿Por qué claudicar tan pronto?" Yan Shixu reflexionó un instante y vislumbró una posibilidad: durante un largo período, la corte imperial no enviaría tropas de relevo en auxilio de la Capital Oriental. Siguiendo ese hilo deductivo, también cabía inferir que la corte imperial había sufrido un severo revés en su guerra contra el Ejército de Cangyuan, una gran derrota que la privaba de margen para socorrer a la Capital Oriental. De no ser así, dada la férrea determinación del actual Santo Emperador por erradicar la costumbre feudal de transmitir las guarniciones de padres a hijos, jamás habría tolerado que el Ejército de Chengzhao cercara la Capital Oriental. Dentro de la sala, los estudiantes se miraban desconcertados entre acaloradas discusiones: "¿Qué es el Reloj de Sol de Mingzong?" "Me suena bastante familiar, como si lo hubiera oído en alguna parte... ¡Ah, ya me acuerdo! En el sexto año de Tianyuan, el Reino de Tianling ofrendó al Emperador Mingzong un jade de valor incalculable. Complacido en grado sumo, Mingzong ordenó a los artesanos labrarlo en forma de reloj de sol." "Por un simple trozo de jade precioso, ¿de verdad vale tanto como para entregar ciudades enteras?" En ese instante, Li Yanzhen se puso en pie de golpe y proclamó a voz en cuello: "Un asunto de tal gravedad no podemos dejarlo pasar. ¿Para qué devoramos los clásicos día y noche? ¿Acaso no es para servir a la patria con lealtad inquebrantable? ¡En vez de quedarnos aquí leyendo, marchemos al Monasterio Chongzhen a encarar juntos a los caudillos enemigos!" Concluido su permiso de descanso tras varios días de reposo en su hogar, por fin había regresado a las lecciones. Al escuchar la encendida soflama de Li Yanzhen, la expresión de los alumnos se exaltó; se pusieron en pie al unísono, henchidos de fervor: "¡Marchemos juntos al Monasterio Chongzhen a servir a la patria con lealtad!" La multitud se agolpó en una marea humana que pugnaba por salir. Huangfu Yi soltó una risita socarrona entre dientes: "Nuestros queridos condiscípulos tendrán un saber mediocre, pero para el trepismo y la adulación todos tienen nivel de aprobar los exámenes imperiales como jinshi. Las figuras que ostentan el auténtico poder en la Capital Oriental están congregadas en el Monasterio Chongzhen; dejarse ver ante sus ojos y causar buena impresión les abriría un porvenir sin límites." 'Sigo siendo un ratón de biblioteca demasiado ingenuo; hace un segundo todavía estaba analizando la coyuntura política, mientras que los avispados ya andan buscando cómo medrar y ascender...', pensó Yan Shixu con cierta vergüenza. "Nosotros también iremos." Gao Mei mostró una insólita determinación. '¿Tú también quieres medrar?' Sorprendido, Yan Shixu inquirió: "¿El hermano Gao también quiere ir a sumarse al alboroto?" Gao Mei replicó con gravedad: "Si se logra que el Ejército de Chengzhao reabra el transporte fluvial, los millares de plebeyos de la Capital Oriental tendrán grano que comer; no tendrán que vender a sus hijos ni jugarse el pellejo por un mísero bocado de comida. Es mi deber ir a aportar lo que pueda." A Huangfu Yi le fascinaba el bullicio, pero al escuchar a Gao Mei sacudió la cabeza con vehemencia: "Hermano Gao, se trata de la Maestra Baoyue. Jamás podrás ganarle un debate." Gao Mei guardó silencio. Yan Shixu preguntó lleno de curiosidad: "¿Qué orígenes tiene Baoyue?" Ya llevaba rato queriendo preguntarlo. Huangfu Yi explicó: "Esa Maestra Baoyue proviene del clan Yan de Jiangzuo. Desde la infancia fue una niña prodigio: leía a los tres años, componía poesía a los cinco y goza de memoria fotográfica. A los once años refutó en debate a los más ancianos y doctos de su clan, y a partir de entonces recorrió la región de Jiangnan discutiendo sobre los Nombres y los Principios sin haber conocido jamás la derrota. No obstante, jamás había pisado las Llanuras Centrales; yo mismo me enteré de su historia por boca de los narradores en las casas de té. El hermano Gao procede de Qingzhou, así que sin duda la conocerá mucho mejor que yo." Gao Mei asintió con semblante sombrío: "En efecto. Baoyue es una cultivadora de la Escuela de los Nombres, ensalzada como la figura más sobresaliente de su escuela en los últimos cincuenta años." Yan Shixu quedó atónito ante semejante descripción. Aprender a leer a los tres años y escribir poemas a los cinco no era inconcebible, pero tener memoria fotográfica ya rayaba en lo monstruoso. Gao Mei prosiguió: "Cuando viajé por el Circuito de Jiangnan, escuché que en cierta ocasión debatió en las montañas con un daoísta errante. El sacerdote le preguntó: '¿Qué existió primero: el Estado o la familia?'. Incapaz de responder al instante, pasó siete días devanándose los sesos en la montaña, obligando a sus sirvientes a retener al sacerdote para que aguardara su respuesta. Siete días después, tras alcanzar una súbita revelación, venció al daoísta en el debate y solo entonces le permitió descender de la montaña. Los círculos letrados de Jiangnan la elogian diciendo que es una persona de pureza absoluta, consumida por una insaciable sed de conocimiento." Huangfu Yi comentó con socarronería: "Seguro que el daoísta errante simplemente no tenía ganas de seguir discutiendo con ella. Si ella no hubiera hallado la respuesta en toda su vida, ¿lo habría dejado atrapado allí para siempre?" Gao Mei se atragantó con las palabras un instante: "Quién sabe." Cuando la marea de nuevos alumnos salió del Salón Xuanming, vieron que los Estudiantes de Ciclo Completo ya marchaban en grupos, abandonando la Academia Daoísta rumbo al Monasterio Chongzhen. 'Parece que todos tienen madera de funcionarios.' La Academia Daoísta y el Monasterio Chongzhen eran colindantes, pero la entrada de una miraba hacia el oeste y la del otro hacia el este, distanciadas por un trayecto de un cuarto de hora a pie. En ese momento, fuera del Monasterio Chongzhen, el lugar estaba atestado de carruajes y caballos; cocheros y sirvientes se sentaban juntos a charlar en corrillos, en un bullicio semejante al de un mercado concurrido. Un joven novicio daoísta apostado a las puertas del monasterio los detuvo. Lu Zhao, nieto del Gobernador Regente de la Capital Oriental, dio un paso al frente para mediar: "Somos estudiantes de la Academia Daoísta, de modo que no se nos puede considerar forasteros. Deseamos entrar a presenciar el debate; le ruego al hermano daoísta que tenga la amabilidad de anunciarnos". El novicio sacudió la cabeza: "Dentro del monasterio se hallan reunidos ilustres invitados. Al no poseer rango oficial ni mérito académico formal, no les está permitido el paso". El Monasterio Chongzhen debía velar por la seguridad de los funcionarios. Lu Zhao replicó, visiblemente contrariado: "Mi abuelo es el Gobernador Regente de la Capital Oriental, ¿cómo es posible que se me niegue la entrada?". El novicio lo miró con detenimiento y cambió de parecer: "Esperen aquí un momento mientras voy a informar". Dicho esto, entró con premura en el monasterio. Los demás estudiantes comentaron con entusiasmo: "¡Todo gracias al hermano Lu! Qué gran rectitud y generosidad la suya". "Con el linaje del hermano Lu, ¿a qué rincón de la Capital Oriental no podría acceder?". Lu Zhao desvió el rostro hacia la derecha mientras agitaba con fingida modestia ambas manos hacia la izquierda, suspirando: "Me avergüenzo, me avergüenzo... Valerme de mi alcurnia familiar para imponer mi presencia no es en absoluto lo que deseo". "Este tipo sí que sabe darse aires", murmuró Huangfu Yi por lo bajo. "¿Y por qué no vas tú a darte aires también?", le soltó Yan Shixu, mirándolo de soslayo. Hasta la fecha ignoraba por completo el origen familiar de Huangfu Yi; aquel casquivano guardaba un hermetismo absoluto sobre su linaje, y cada vez que intentaba tantear el terreno, él se salía por la tangente eludiendo la conversación. Como era de esperarse, Huangfu Yi se hizo el desentendido y no pronunció palabra. En ese instante, el novicio regresó al trote y proclamó con voz clara: "El tío abuelo marcial Wangyuan ha autorizado que entren a presenciar el debate, pero tienen prohibido hablar a la ligera o deambular sin rumbo; solo se les permite permanecer en el área asignada. Síganme". Guió al grupo de estudiantes hacia el interior del Monasterio Chongzhen. Tras atravesar el complejo arquitectónico exterior cuyo eje central era el Salón Wuzhen y caminar durante un cuarto de hora, un majestuoso salón de tejado dorado se alzó ante sus ojos. Al pie de la escalinata del patio del salón, una explanada de piedra amplia y nivelada albergaba círculos concéntricos de personas sentadas con las piernas cruzadas. Había daoístas ataviados con túnicas verdes, azules y negras; funcionarios cuyos ropajes ostentaban insignias bordadas de aves y bestias; y literatos refinados de la Capital Oriental vestidos con suntuosas sedas. Cada grupo se congregaba con los suyos, delimitados con absoluta claridad. En el perímetro exterior formaban filas los soldados del Ejército Tiance, protegidos con armaduras y sables al cinto. Entre todos delimitaban un espacio despejado en el centro, donde se habían dispuesto dos cojines de meditación. En uno de ellos descansaba el Maestro Daoísta Wangzhen, de temperamento apacible y sereno; en el otro se hallaba sentada con las piernas cruzadas una persona delgada, vestida con una túnica de letrado de un blanco puro y una capucha de seda blanca. A espaldas de la persona vestida de blanco impoluto se sentaba con las piernas cruzadas un hombre de mediana edad de barba larga y flotante, escoltado por más de diez guardias cubiertos con armaduras oscuras. Los estudiantes fueron conducidos a tomar asiento detrás de los daoístas del Monasterio Chongzhen. '¿Esa es Baoyue? Parece una enana', pensó Yan Shixu, estirando el cuello para observar. Justo al pie de la escalinata, tres personas compartían una hilera de mesas bajas. El joven daoísta situado en el centro cabeceaba, sumido en una modorra desganada. A la izquierda se encontraba un hombre de mediana edad, de rostro pálido e imberbe, vestido con una túnica quekua carmesí de cuello redondo y mangas estrechas, tocado con un gorro futou de alas rígidas y ceñido con un fajo de oro; despedía un porte marcadamente sombrío y afeminado. A la derecha se hallaba un anciano de cabello cano, corpulento y solemne, en cuyo semblante se traslucía la templada gravedad de quien lleva largo tiempo en la cúspide del poder. La mirada de Yan Shixu barrió a los tres y enseguida se posó junto al hombre pálido e imberbe: allí, de pie en actitud servicial, se encontraba su superior inmediato, el Magistrado Yang. De inmediato adivinó la identidad de aquel hombre: El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección. En la Oficina de Asuntos de Inspección de la Capital Oriental, la máxima autoridad correspondía al Enviado de la Oficina, seguido por los Vicesecretarios de la Izquierda y de la Derecha; el de la Derecha supervisaba la disciplina interna, mientras que el de la Izquierda estaba a cargo de las redadas en el terreno y la resolución de casos. En cuanto al anciano de cabello cano, con toda certeza se trataba del Gobernador Regente de la Capital Oriental. 'No me imaginaba que el Maestro Daoísta Wangji pudiera ocupar el asiento de honor; el Maestro Daoísta Yunmo sí que tiene debilidad por este discípulo tan holgazán', caviló Yan Shixu al percatarse de que tanto el Vicesecretario de la Izquierda de Inspección como el Gobernador Regente de la Capital Oriental, e incluso los demás funcionarios, lucían rostros cargados de tensión. El ambiente general resultaba sombrío y desalentador. En marcado contraste, tras la nívea figura de la Erudita Baoyue, el hombre barbudo de mediana edad se mesaba la barba con una sonrisa complacida. Huangfu Yi se inclinó hacia delante y le preguntó en un susurro al daoísta situado frente a él: "Maestro daoísta, ¿cómo va la situación?". El joven daoísta volvió la cabeza para mirarlo y enseguida la apartó con desdén. Huangfu Yi extrajo un puñado de monedas de cobre y se las deslizó con discreción. El joven daoísta se apresuró a esconder el dinero en el interior de su manga y masculló con fastidio: "Esa Baoyue es sumamente formidable. Con su lengua afilada y una elocuencia arrolladora, ya ha hecho morder el polvo a seis de los tíos marciales de nuestro Monasterio Chongzhen". Huangfu Yi chasqueó la lengua, atónito: "¿Seis derrotas consecutivas?". El joven daoísta replicó con profunda indignación: "Esa Baoyue es arrogante en extremo; proclamó que derrotaría a todo el Monasterio Chongzhen ella sola y que, si alguien lograba vencerla en el lapso de dos horas, la victoria se concedería al Monasterio Chongzhen". 'Eso no es arrogancia, les está dando ventaja. De lo contrario, con la labia que tienen los de la Escuela de los Nombres, ¡quién se atrevería a debatir con ella!', murmuró para sí Yan Shixu. Si fuera un enfrentamiento uno a uno, el Monasterio Chongzhen perdería sin remedio, lo que equivaldría a entregar el Reloj de Sol de Mingzong en bandeja de plata. En ese momento, el Maestro Daoísta Wangzhen tomó la palabra con parsimonia: "Puesto que la laica descuella entre las figuras de la Escuela de los Nombres, este humilde daoísta planteará su tesis a partir del Dao y los nombres: el Dao supremo carece de forma y, por ende, es innombrable". ... \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 79 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.