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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 76 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Herrería de los Yan. En la habitación lateral, el cuñado abrió un armario de madera, extrajo una tablilla espiritual negra y la dispuso sobre la mesa. En la tablilla, grabada con pequeños caracteres de laca dorada, se leía: "Trono espiritual de la difunta esposa, Yan Zhiwei". El cuñado acomodó el incensario, prendió tres varillas de incienso, las alzó hasta la altura de sus cejas y cerró los ojos, murmurando plegarias entre dientes. Tras desahogar su pesar y añoranza, susurró con voz suave: "Zhiwei, Boheng ha conseguido la Entrada en Rango en el Sendero Marcial y sus artes Mohistas ya han alcanzado el Reino del Corazón de Artesano. Si puedes verlo desde las fuentes del inframundo, deberías sentirte complacida. Sí, tus padres también deberían estarlo". El cuñado clavó el incienso en el incensario, tomó la tablilla con ambas manos y salió del aposento. Empujó la puerta del almacén y sorteó con extremo cuidado las pilas de maderas, piezas de hierro y aperos agrícolas maltrechos, hasta acuclillarse frente a un perro mecánico cubierto de polvo. La manufactura de aquel mecanismo rozaba la perfección. Completamente tallado en madera, con líneas suaves y fluidas, no llevaba un solo clavo; todo encajaba mediante precisos ensambles de mortaja y espiga, mientras que las rodillas, los muslos y el cuello presentaban estructuras esféricas articuladas. Su cuerpo conservaba una capa de pintura amarilla que no se había desteñido con el paso de los años. Los ojos eran dos ágatas negras jaspeadas, pulidas en esferas toscas, de esas por las que diez monedas de cobre alcanzaban para comprar un puñado. En la frente llevaba incrustada una moneda de cobre que auguraba fortuna y bendiciones. El cuñado limpió con los dedos el polvo de las ágatas jaspeadas y colocó la tablilla con el frente encarado directamente a los ojos del perro mecánico. Tras unas doce respiraciones, en el interior del perro mecánico resonó el chasquido de engranajes encajando; el pecho de madera se entreabrió por una ranura y expulsó una tira de papel amarillento. El cuñado tomó la tira y la desenrolló con una sola mano. En ella figuraba una línea de diminuta caligrafía: "Ve a Nanzhao y busca a la Tribu Zhuli". "¿El siguiente paso es marchar a Nanzhao? Con lo revuelta que anda la Capital Oriental y viendo la situación actual de Boheng, me temo que a corto plazo no podrá ir". De pronto, el cuñado chasqueó la lengua, giró la tablilla hacia su propio rostro y protestó de mal talante: "¿No asegurabas que jamás habías estado en Nanzhao? Mujer, de tu boca no sale ni una sola verdad... En fin, ya estás muerta, ni ganas me quedan de discutir contigo". Sostuvo la tablilla contra su pecho y salió del almacén, murmurando entre dientes: "Con razón Boheng me preguntaba tanto sobre brujería Gu y sobre los asuntos de Nanzhao". ... El corazón de Yan Shixu dio un vuelco repentino, pero en su rostro fingió desconcierto y replicó: "No comprendo de qué me está hablando, hermano Wei". Wei Chengshuo recorrió el entorno con la mirada y sonrió: "Puesto que no lo comprende, hablemos a calzón quitado. Aunque... ¿está seguro de que prefiere discutirlo aquí?". Los pies de Yan Shixu parecieron echar raíces en la tierra; no se movió un solo centímetro. Wei Chengshuo se encogió de hombros, abrió su abanico de golpe con un chasquido seco y curvó los labios: "A decir verdad, este humilde servidor se encuentra encubierto en la Academia Daoísta por órdenes directas de la Oficina de Enlace de Yunshuo. Durante los días de asueto, el oficial de enlace me mandó recado avisándome de que el mejor alumno de la nueva promoción de nuestra academia es, en realidad, un espía de la Oficina de Asuntos de Inspección. Caramba, ha sido una sorpresa mayúscula". La Oficina de Enlace de Yunshuo era la delegación permanente que el comando fronterizo de Yunshuo mantenía apostada en las dos capitales, Chang'an y la Capital Oriental. Tras la Rebelión de los Tres Reyes, el vínculo entre los distintos comandantes militares de las fronteras y la corte imperial se había vuelto sumamente ambiguo. Ningún comandante se atrevía a poner un pie en la capital, pero tampoco podían romper los lazos con la corte; de esa necesidad nacieron las oficinas de enlace. De cara al público, servían como el puente formal de comunicación entre la corte y las provincias rebeldes, encargándose del traslado de misivas oficiales, el pago de tributos y la entrega de ofrendas. En la sombra, operaban recopilando inteligencia, comprando lealtades de altos funcionarios e infiltrando espías en cada rincón. 'Otra vez la Oficina de Enlace de Yunshuo', pensó Yan Shixu, sintiendo una punzada de molestia que le crispaba las mandíbulas. ¿Acaso la eficiencia operativa de esa oficina no era exageradamente alta? Primero Wen Congjian, luego Qi Shaoyou y ahora este Wei Chengshuo frente a él; ya iban tres peones descubiertos. En contraste, la Oficina de Asuntos de Inspección parecía torpe y anquilosada. Se notaba a leguas que sus metas de rendimiento eran demasiado bajas; en el futuro, si él llegaba a asumir el mando de esa institución, pondría a todos esos haraganes a trabajar bajo una presión infernal. "Jamás imaginé que el hermano Wei fuera un espía de la Oficina de Enlace de Yunshuo", exclamó Yan Shixu adoptando un gesto de puro espanto, para de inmediato apresurarse a añadir: "Yo solo soy un estudiante común y corriente; no tengo el más mínimo interés en enemistarme con la Oficina de Enlace de Yunshuo. Su verdadera identidad nada tiene que ver conmigo y me es indiferente lo que planee hacer. Por favor, retírese". Wei Chengshuo desplegó el abanico, agitándolo con cadencia pausada sobre su pecho, y soltó una carcajada: "Basta de fingir, hermano Yan. Entre hombres perspicaces, no hacen falta rodeos. Durante los días de asueto, el oficial de enlace envió a un sicario a colarse en su morada para degollar al prodigio que osó presentar una estrategia para pacificar los comandos fronterizos. Y el resultado, en fin... Luego del fracaso, el oficial de enlace investigó a conciencia su identidad y sus antecedentes. En los registros oficiales no salta ningún cabo suelto; el jefe vecinal, el jefe de barrio y los vecinos colindantes confirman que usted reside allí. Sin embargo, al indagar entre los demás pobladores del mismo barrio, nadie jamás ha oído mencionar el nombre de Yan Shixu. Por descontado, puede seguir negándolo, pero su tapadera no resiste un escrutinio minucioso. Usted mismo lo sabe mejor que nadie". Yan Shixu se sumió en un hermético silencio. Sin lugar a dudas, aquellas eran las consecuencias directas de la incursión del asesino que intentó liquidar al mejor novato de la academia. Wei Chengshuo continuó: "En toda la Capital Oriental, fabricar una identidad falsa con semejante pulcritud no está al alcance de un simple comando fronterizo; únicamente la Oficina de Asuntos de Inspección dispone de tales recursos". Al comprobar que Yan Shixu no decía palabra, el hombre tampoco se impacientó; conservaba una sonrisa templada que denotaba absoluto control de la situación: "Cálmese, hermano Yan. Hoy no vengo a buscar pendencia, sino en calidad de emisario para persuadirlo". "¿Emisario?", cuestionó Yan Shixu enarcando una ceja. Wei Chengshuo bajó el tono de voz: "Días atrás, varios alumnos de la Academia Daoísta perecieron o se esfumaron sin dejar rastro. Dos de ellos eran agentes encubiertos de nuestra Oficina de Enlace de Yunshuo. Como yo no cultivo el Sendero Marcial, en este momento no nos queda personal competente en el recinto. El oficial de enlace desea reclutarlo y me encomendó transmitirle su palabra: si rinde servicios a Yunshuo y acumula méritos, le garantizará riquezas, gloria y altos honores". Una repentina lucidez iluminó los pensamientos de Yan Shixu. ¡El oficial de enlace de Yunshuo pretendía asesinarlo en un principio, pero tras ver aniquilada su red de espías en la Academia Daoísta y descubrir que él también era un agente encubierto, resolvió cambiar de táctica e integrarlo en sus filas! "¿Y si me rehúso?". Wei Chengshuo sonrió con desparpajo: "Los peones que Yunshuo mantenía en la academia han caído todos. Dado que mis aptitudes marciales son nulas, permanecer aquí no me reporta ningún beneficio. La orden del oficial de enlace fue tajante: si usted se niega a jurar lealtad a Yunshuo, delataré su tapadera ante las autoridades de la academia y me retiraré de inmediato. Francamente, para mí eso sería un gran alivio". Yan Shixu sopesó con frialdad los riesgos en su mente. El Juez Yang sabía de sobra que su tapadera corría peligro de ser descubierta y, aun así, no había tomado la menor medida preventiva ni le había advertido del peligro, un proceder absurdamente anómalo. Un curtido estratega de espionaje a cargo del panorama general no cometería jamás una torpeza tan evidente. ¿Acaso el Juez Yang ya anticipaba este escenario y se hizo el desentendido a propósito, sin emitir alertas ni enviar refuerzos, para poner a prueba su lealtad y ver qué camino elegía? '¡Si este miserable está dispuesto a hundir el barco con tal de arrastrarme con él, es obvio que no puedo rechazar la oferta!', razonó Yan Shixu tras medir pérdidas y ganancias; contemporizar y seguirle la corriente era la única jugada sensata. Por lo pronto, no le convenía abandonar la Academia Daoísta. Por una parte, aún no concluía su encargo; por la otra, aquel sitio era un auténtico vergel de oportunidades. No solo tenía acceso a fórmulas alquímicas, esgrima y conocimiento confidencial, sino que además cobraba con puntualidad los fondos de la Oficina de Asuntos de Inspección. Encima, acababa de tender el puente de contactos con Gu Hanzhang; desperdiciar ese vínculo ahora sería un desperdicio mayúsculo. 'El Juez Yang sabía que no me quedaría otra salida que cruzar miradas de complicidad con Yunshuo. ¿Pretende averiguar si opto por convertirme en un sirviente de tres amos o si le guardo fidelidad inquebrantable a la Oficina de Asuntos de Inspección?'. Yan Shixu prolongó el mutismo fingiendo un profundo conflicto moral antes de inquirir: "¿Qué garantías puede ofrecerme la Oficina de Enlace de Yunshuo?". Los ojos de Wei Chengshuo destellaron de regocijo. Plegó el abanico y lo estrelló con un golpe seco contra la palma de su mano: "Oro, renombre, prebendas oficiales y mujeres hermosas; todo cuanto ambicione, la Oficina de Enlace de Yunshuo se lo concederá sin dudar". Yan Shixu apretó los dientes aparentando tomar una determinación desesperada: "Si quieren que sirva a los intereses de Yunshuo, de acuerdo, pero impongo mis condiciones". Wei Chengshuo soltó una risa satisfecha: "Hable sin reservas". "Primero, no traicionaré a la Oficina de Asuntos de Inspección; al menos no por ahora. Segundo, puedo hacer encargos, pero no jugarme la vida, a menos que la Oficina de Enlace de Yunshuo aumente la paga. Tercero, prefiero que sea una relación de cooperación: yo realizo una labor para Yunshuo y Yunshuo me entrega una suma de dinero". Yan Shixu habló en un tono firme e intransigente: "Si no aceptan, a lo sumo también me retiro de la Academia Daoísta y listo. De todas formas, a la Oficina de Asuntos de Inspección no le hace falta un espía como yo". Wei Chengshuo reflexionó unos instantes antes de responder: "Puedo aceptar en nombre del Oficial de Enlace". '¡Al final terminé convirtiéndome en un siervo de tres señores!', pensó Yan Shixu con cierta desazón. "¿Qué quiere Yunshuo que haga?". Aunque cooperar con Yunshuo equivalía a negociar con tigres para pedirles su piel, la perspectiva de haber abierto otra vía de ingresos redujo bastante su resistencia interna. Wei Chengshuo preguntó: "¿Para qué te envió la Oficina de Asuntos de Inspección a la Academia Daoísta?". "Para buscar la base del Reloj de Sol de Mingzong". Yan Shixu no lo ocultó, pues no tenía ningún sentido hacerlo. "¿Sabes dónde está el Pabellón de los Tesoros Escondidos?". "No lo sé". "Yo sí", susurró Wei Chengshuo bajando la voz. "Durante el día de descanso, con el pretexto de recorrer el Monasterio Chongzhen, averigüé la ubicación del Pabellón de los Tesoros Escondidos. Necesito que entres al edificio para explorar el terreno e inspeccionar la situación". Yan Shixu replicó: "Dado que ya diste con el pabellón, ¿por qué no entraste tú mismo a inspeccionar?". Wei Chengshuo negó con la cabeza: "Ya te lo dije, las artes marciales no son mi fuerte". 'No es ducho en el sendero marcial, pero aun así logró dar con la ubicación del Pabellón de los Tesoros Escondidos durante un simple día de descanso... ¿Qué doctrina cultiva este sujeto?', conjeturó Yan Shixu para sus adentros. "De acuerdo". Los ojos de Yan Shixu brillaron y, con evidente entusiasmo, preguntó: "Dijiste hace un momento que, entre los estudiantes que desaparecieron o fueron asesinados hace poco, dos pertenecían a Yunshuo. Quiero saber quién los mató y, además, qué descubrieron ellos. Si compartes esa información conmigo, inspeccionaré el Pabellón de los Tesoros Escondidos gratis para ti". Wei Chengshuo suspiró con desánimo y negó con la cabeza: "Yo también me enteré por el Oficial de Enlace después del día de descanso de que dos colegas habían muerto. En cuanto a lo que lograron averiguar o quién fue el enemigo, no sé absolutamente nada". Al oír aquello, Yan Shixu respiró aliviado. Por lo visto, Wen Congjian no había tenido tiempo de transmitir la información antes de caer. Su decisión de recurrir a una incursión relámpago aquel día había sido la acertada. Por otra parte, resultaba del todo normal que Wei Chengshuo no conociera a Wen Congjian ni a Qi Shaoyou. Del mismo modo en que él ignoraba a cuántos camaradas más tenía infiltrados el Juez Yang en la Oficina de Asuntos de Inspección; era una precaución básica para evitar que, al tirar de la cuerda, cayeran todos los demás y los aniquilaran en una sola redada. La combinación de Wen Congjian y Qi Shaoyou era temible, mientras que Wei Chengshuo carecía de dotes marciales. Si yo fuera el Oficial de Enlace, también lo mantendría "oculto" para reservarlo para otros propósitos. En ese momento, resonaron pasos fuera del patio. Gao Mei y Huangfu Yi regresaban tras haber terminado de almorzar. De inmediato, Wei Chengshuo alzó la voz: "Muchas gracias, hermano Yan, por aclararme las dudas. Escuchar sus palabras vale más que diez años de estudio; no en vano obtuvo el primer puesto en los exámenes, mi admiración es absoluta". Se puso en pie e hizo una reverencia: "Todavía no he comido, así que me retiro primero". Al darse la vuelta, fingió advertir la presencia de los recién llegados en ese preciso instante. Hizo una presurosa reverencia a modo de saludo y explicó que solo había ido a pedir consejo académico al primero de la lista, Yan. Gao Mei asintió levemente y entró derecho a la habitación. Huangfu Yi, en cambio, contempló la silueta del hombre que se alejaba y frunció el ceño: "Ese tipo jamás debate sobre el Dao ni discute de estudios con nadie en el día a día. ¿Qué vino a buscar contigo?". "Una nimiedad, nada más", esquivó Yan Shixu con ligereza. "Voy a la sala de alquimia". "Qué oportuno, yo también tengo que ir con el Erudito Asistente Ye Zangfeng a practicar con la espada". Huangfu Yi se apresuró a seguirle el paso. Yan Shixu se mostró asombrado: "¿Desde cuándo Ziyao es tan aplicado?". Huangfu Yi puso los ojos en blanco al instante: "Ese espadachín de cara fría me obliga. Por cierto, Boheng, vayamos juntos al Pabellón Jinhe esta noche. Un hombre, al despuntar el día, debe cargar sobre sus hombros con la responsabilidad de salvar el mundo, ¡pero al caer la noche también debe ser capaz de sostener un buen par de piernas!". "¿Tú invitas?". "Si sales conmigo a recorrer burdeles, ¿cómo voy a dejar que otro pague?". "De acuerdo". "¿En serio aceptas?". Huangfu Yi se quedó pasmado. 'Ya es hora de hacer avanzar el progreso del cultivo dual', pensó Yan Shixu. Ahora que había conseguido las pautas posteriores del método de circulación de Qi de la Escuela del Norte, si a eso le sumaba las artes del cultivo dual de la Escuela del Sur, su cultivo avanzaría indudablemente a pasos agigantados. "Que los letrados frecuenten burdeles es un pasatiempo refinado, ¿por qué habría de negarme?", sonrió Yan Shixu. Huangfu Yi se regocijó enormemente y exclamó que el muchacho era digno de ser instruido. Ambos se separaron en el sector de las residencias de los Eruditos Asistentes. Dentro de la sala de alquimia, Lianyangzi permanecía sentado frente al caldero controlando el fuego. Densas volutas de vapor blanco ascendían desde el interior. Yan Shixu olfateó con curiosidad: "¿El Erudito Asistente ya no refina Píldoras de Embellecimiento Facial hoy?". Lianyangzi respondió con voz cavernosa: "El dinero llega demasiado despacio. Hoy estoy refinando Píldoras de las Cien Fragancias; al ingerirlas, el cuerpo desprende un aroma natural". '¡Usted sí que está decidido a sacarle hasta el último centavo a las mujeres!', pensó Yan Shixu. De pronto, Lianyangzi dejó escapar un suspiro: "El coste de la Píldora de las Cien Fragancias es aún mayor. Ni siquiera sé si podré venderlas". Los tiempos eran difíciles y las píldoras medicinales escaseaban de compradores. "¿Para qué quiere ganar tanto dinero el Erudito Asistente?", preguntó Yan Shixu. "Para refinar la Píldora Inmortal del Yang Puro". Yan Shixu hizo memoria y dijo: "¿Aquella Píldora Inmortal del Yang Puro que, al tomarse, fortalece el Yang primordial, tonifica los músculos y huesos, vuelve el cuerpo inmune a las heladas y a cien enfermedades, y multiplica con creces la fuerza física y la capacidad de regeneración?". Para un practicante de artes marciales, aquello era una medicina milagrosa de primer orden. Lianyangzi soltó un murmullo afirmativo: "Es la píldora que necesito para mi cultivo posterior. Una sola hornada cuesta trescientos taels". 'Maldición, ¿tan cara?'. Yan Shixu quedó boquiabierto. Con razón Lianyangzi vivía angustiado por el dinero todo el día. Antes creía que solo las artes Mohistas devoraban fortunas, pero resultaba que el cultivo de la Escuela del Norte era igual de costoso. "Con las habilidades del Erudito Asistente, ganar dinero no debería ser difícil", propuso Yan Shixu. "Ahora mismo hay combates en la Capital Oriental; si estuviera dispuesto a refinar píldoras para el Ejército Tiance, ¿cómo no iba a conseguir trescientos taels?". Lianyangzi negó con la cabeza: "Las reglas de la Escuela del Norte lo prohíben: no podemos servir a la corte imperial". Yan Shixu se sobresaltó: "¿Por qué?". Lianyangzi contestó con indiferencia: "Las sectas del Dao salvan al individuo, no al mundo; cultivan el ser, no la profesión. Si uno sirve a la corte imperial, la fama y las riquezas se obtienen con solo estirar la mano; para nosotros, esos son los venenos más letales del mundo secular. Además, la Escuela del Norte solo puede mantenerse por encima del caos si no se inmiscuye en los asuntos mundanos. Si sirviéramos a la corte, ¿qué pasaría el día de mañana si los señores de las guarniciones militares vinieran a pedir auxilio a nuestra puerta? ¿Habría que ayudarlos o no?". Entre todas las corrientes daoístas, la Escuela del Norte era la que acumulaba más preceptos y la más estricta en cuanto a purgar los deseos mundanos y mantener el corazón en calma. Cuando un discípulo ingresaba en la orden, debía someterse a tres años de amargo cultivo en las montañas para erosionar sus anhelos humanos antes de poder cruzar el umbral del cultivo formal. Yan Shixu reflexionó un momento y sugirió una vez más: "La Secta Chongzhen es rica. Siendo ambas ramas del Dao, ¿por qué el Erudito Asistente no pide prestado dinero a la Secta Chongzhen?". Lianyangzi bufó: "La Secta Chongzhen se vanagloria de ser la cabeza de todas las órdenes daoístas; este humilde servidor no se rebajará a pedirles dinero". Quien acepta favores queda en deuda; si pedía dinero prestado, en el futuro ni siquiera podría erguirse con dignidad al hablar frente a ellos. 'Sacerdote, ¿acaso no sabe que cuanto más orgullo tiene un pobre, más pobre se vuelve?', pensó Yan Shixu. Dejó de hablar, tomó la escoba para barrer el suelo y comenzó a anhelar en secreto que Lianyangzi lograra refinar la Píldora Inmortal del Yang Puro. Cuando llegara el momento, haría que el Gran Ladrón Xueyi, desaparecido del Jianghu hacía tanto tiempo, regresara a la acción para hurtar una de esas píldoras sin que nadie se percatara. Los clásicos de alquimia señalaban que, en una hornada de Píldoras Inmortales del Yang Puro, salían a lo sumo tres unidades. '¿No será una canallada? La última vez dejé al sacerdote en la ruina absoluta; volver a robarle esta vez parecería un exceso...'. Yan Shixu sacudió la cabeza para apartar la avaricia de su mente. No obstante, la tentación de la Píldora Inmortal del Yang Puro revoloteaba en su interior, negándose a desaparecer. De pronto, una idea cruzó por su mente y dijo: "Erudito Asistente, si pudiera ayudarle a ganar esos trescientos taels, ¿sería capaz de otorgarme una Píldora Inmortal del Yang Puro?". \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 76 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.