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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 75 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Entre el redoble de los tambores de la hora Mao, el Barrio Hengde quedó bajo una estricta ley marcial. El jefe de barrio, al frente de sus milicianos y en coordinación con la guardia Wuhou, registraba casa por casa en busca de sospechosos; las calles estaban repletas de hombres con uniformes oficiales. Fuera del barrio, soldados del Ejército Tiance montaban guardia apostados cada diez pasos para cortar de raíz cualquier intento de trepar los muros y darse a la fuga. Lü Dingbang, lugarteniente de la Prefectura de Dongdu, se adentró en el Barrio Zhende al mando de seis subordinados. Al llegar al exterior de la residencia Yuan, los soldados del Ejército Tiance que custodiaban la entrada los interceptaron. "Por orden del Yuhou del Ala Izquierda, el Ejército Tiance ha asumido el control de este caso. Nadie tiene permitido entrar". El lugarteniente Lü Dingbang declaró con voz grave: "Vengo por orden del Asistente de Asuntos Legales a realizar el peritaje de la escena del crimen. Aquí están las credenciales oficiales de la Prefectura de Dongdu". Los dos centinelas mantuvieron una expresión impasible y no respondieron. Lü Dingbang endureció el tono: "Los crímenes cometidos en territorio bajo la jurisdicción de la Prefectura de Dongdu le corresponden por ley a la Sección Legal de nuestro gobierno prefectural. Será mejor que informen a sus superiores, no sea que entorpezcan los asuntos oficiales". Ambos soldados intercambiaron una mirada y uno de ellos dio media vuelta para entrar en la mansión. Tras el tiempo que toma beber una taza de té, el soldado regresó y dijo: "Usted puede pasar. Los demás se quedan afuera". Lü Dingbang cruzó las puertas de la residencia y, guiado por el soldado, entró en el vestíbulo principal. En ese momento, aquel salón devastado estaba repleto de gente en pie... y el suelo, cubierto de cadáveres tendidos. La mirada de Lü Dingbang recorrió el lugar. Vio al Yuhou del Ala Izquierda del Ejército Tiance junto a sus subordinados, y también a los agentes de inspección de la Oficina de Asuntos de Inspección, ataviados con túnicas negras de cuello redondo. Ambos bandos contaban con un buen número de efectivos; solo a él, único representante de la Prefectura de Dongdu, se le había prohibido entrar acompañado. Tampoco era de extrañar; después de todo, la Oficina de Asuntos de Inspección y el Ejército Tiance compartían intereses y vestían los mismos pantalones. Lü Dingbang bajó la vista para examinar los cuerpos desparramados y los vestigios del combate. No se detuvo en detalles minuciosos; tras un vistazo somero, caminó hacia el Du Yuhou del Ala Izquierda y preguntó: "¿Quién hizo esto?". El Du Yuhou del Ala Izquierda tenía ojos grises, nariz aguileña y barba corta y tupida; vestía una armadura de cuero con placas cosidas y su complexión era imponente. Señaló hacia la pared y soltó con indiferencia: "¿Acaso no sabes mirar por ti mismo?". Lü Dingbang dirigió la mirada hacia allí. En el muro, escritas con sangre fresca, se leían unas palabras: "¡Muerte a quienes inflan el precio del arroz! Dejado por los Tres Espadachines de Dongdu". '¿Los Tres Espadachines de Dongdu?' Al notar la confusión en el rostro de Lü Dingbang, el Du Yuhou del Ala Izquierda soltó una risa burlona: "¿Desde cuándo han salido tres ratas semejantes en la Capital Oriental? Capitán Zhao, ¿sabes algo de esto?". El Capitán de Patrulla Zhao, agente de inspección, sacudió la cabeza. El Yuhou del Ala Izquierda clavó una mirada sombría en Lü Dingbang: "¿Acaso no fue obra de su Prefectura de Dongdu? El Capitán Zhao interrogó al inspector de zona del Barrio Hengde, y esto no parece obra de los espías de los mandos militares fronterizos. En los muros hay perforaciones causadas por proyectiles de Ballestas Mudan, al igual que en los cadáveres. Si no fue la Prefectura de Dongdu, ¿de dónde sacarían esos maleantes semejantes ballestas?". Lü Dingbang soltó un bufido de desdén: "Ojalá la prefectura tuviera los arrestos para mostrar tal firmeza por una vez, pero ¿para qué crees que me envió el Asistente de Asuntos Legales? ¿A buscar a los culpables y vengar a esa escoria de Yuan Feng?". "¡Perro insolente, cómo te atreves a soltar semejante impertinencia!", rugió enfurecido el Yuhou del Ala Izquierda. El Capitán Zhao carraspeó y le recordó en voz baja: "El lugarteniente Lü proviene del Clan Lü de Tangzhou". El Clan Lü de Tangzhou era un linaje aristocrático del sur de las Llanuras Centrales. Aunque ninguno de sus miembros ocupaba puestos clave en la corte imperial central, ejercía una enorme influencia en el sur de la región; por tanto, Lü Dingbang no era un simple lugarteniente cualquiera. El Yuhou del Ala Izquierda soltó un bufido frío. El Capitán Zhao desvió el tema y dijo: "Tras el peritaje, se determinó que los perpetradores dominan las Artes Mohistas; por ende, no es extraño que puedan fabricar Ballestas Mudan. No obstante, a juzgar por los rastros en la sala y el estado de los cadáveres, la mayoría murió envenenada y muy pocos por armas blancas. Esos supuestos 'Tres Espadachines de Dongdu' en realidad no poseen una fuerza tan formidable". Lü Dingbang captó de inmediato la anomalía. Si los "Tres Espadachines de Dongdu" no eran tan fuertes, ¿por qué Yuan Feng y sus secuaces se habían quedado a luchar a muerte en el vestíbulo hasta el último hombre? Si no podían ganar, al menos habrían intentado escapar. Y con semejante alboroto, ningún vecino de los alrededores se había percatado en lo más mínimo. "Una masacre semejante ha conmocionado a toda la prefectura. El Asistente de Asuntos Legales me envió aquí a colaborar con el Ejército Tiance en la persecución de los culpables". Había acudido en representación del gobierno prefectural para dejar clara su postura: respecto al precio del arroz, la prefectura y el Ejército Tiance eran saltamontes atados a la misma cuerda; al menos mientras el Ejército Tiance no cruzara la línea, la prefectura no intervendría. Tras sentar su posición, Lü Dingbang preguntó: "¿Puedo saber cómo planea el Du Yuhou del Ala Izquierda dar caza a los culpables?". Su tono se volvió despreocupado, sin el menor atisbo de entusiasmo real por atrapar a los asesinos. El Yuhou del Ala Izquierda contestó: "El Alto Comandante Du Yuhou está sumamente furioso. Ya ha ordenado a las perreras que traigan sabuesos espirituales para asistir en la investigación". Lü Dingbang sintió un sobresalto en el pecho. Los sabuesos espirituales de las perreras del Ejército Tiance eran descendientes de bestias espirituales, dotados de un olfato tan prodigioso que, según se decía, podían discernir con precisión el rastro del objetivo entre cientos de olores distintos y seguirle la pista hasta a un li de distancia. La cantidad de sabuesos espirituales era sumamente reducida; solo los exploradores de élite del Ejército Tiance contaban con ellos. Con la muerte de Yuan Feng, los canales y la red operativa que el Ejército Tiance tanto se había esforzado por levantar quedaron reducidos a la nada en un instante. Aquel Du Yuhou a cargo del patrullaje, las inspecciones y las detenciones en la Capital Oriental había montado en cólera de verdad. Al cabo de media hora, un destacamento de infantes ataviados con corazas acolchadas de tela entró en la sala. El adiestrador que iba al frente no vestía armadura y llevaba sujeto por una correa a un lebrel. El animal era azabache como la tinta de la cabeza a las patas, con un pelaje reluciente y lustroso, una línea blanca en medio de la frente y pupilas de un dorado rojizo, de porte ágil y majestuoso. El Yuhou del Ala Izquierda ordenó: "Haz que el sabueso espiritual distinga los rastros de este lugar". El adiestrador se inclinó, susurró al oído del perro espiritual y, al mismo tiempo, extrajo un muslo de pato de la bolsa de tela que llevaba consigo. El sabueso devoró la carne sin prestar atención a nadie a su alrededor. Una vez satisfecho, pegó el hocico al suelo, olfateando sin cesar con rápidos movimientos mientras recorría cada rincón de la estancia. Todos guardaron silencio, clavando la mirada fijamente en el animal. El perro espiritual olió primero los cadáveres, luego las manchas de sangre y, a continuación, olfateó a todos los presentes. Finalmente, giró la cabeza hacia su amo y soltó tres fuertes ladridos. El adiestrador declaró de inmediato: "Ha captado el rastro de tres personas. No pertenecen a los cadáveres ni a ninguno de los presentes". "¿Tres personas?" Los presentes en el salón no pudieron evitar mirar hacia la pared. ¿De verdad se trataba de tres espadachines? El comandante del Ala Izquierda frunció el ceño: "¿Estás seguro de que solo eran tres?". El adiestrador de sabuesos respondió: "El sabueso espiritual puede detectar rastros de sangre, saliva o sudor dejados en la sala; sin duda alguna solo eran tres. Ahora bien, si alguien permaneció aquí apenas un instante y no dejó un olor corporal perceptible, tras haber transcurrido varias horas, ni siquiera el sabueso podría captarlo". El comandante del Ala Izquierda emitió un leve gruñido de asentimiento y ordenó: "A partir de hoy, toma el sabueso espiritual y patrulla la ciudad a bordo de un carromato de bueyes. No pases por alto ni un solo barrio. Enviaré a soldados del ejército disfrazados de civiles para que te sirvan de escolta. Tienen que dar caza al culpable sin falta". El adiestrador se inclinó con una reverencia: "¡Entendido!". ... A la hora Chen. Yan Shixu se despertó con parsimonia. Xueyi daba saltos sobre su pecho, vivaz y ágil, deleitándose en el juego sin dar muestras de cansancio. "¡Ya despertaste!". Xueyi se detuvo, se acercó a la punta de su nariz y ladeó la cabeza, observándolo con sus ojos redondos y negros como el azabache. "Con razón soñaba que un enemigo me aporreaba el pecho sin parar con sus puñitos...", refunfuñó Yan Shixu un tanto molesto, apartándolo a un lado. Xueyi rodó pecho abajo hasta caer sobre el colchón. Batió sus alas para incorporarse y chilló: "¡Tengo hambre, tengo hambre! ¡Tú no haces más que dormir! ¡Te llamaba y no despertabas, así que me puse a saltar sobre ti!". Indignado, volvió a lanzarse sobre él dando brincos. Yan Shixu lo atrapó de un rápido ademán y miró hacia la ventana. La resplandeciente luz del sol se filtraba a través del papel de la celosía; el astro rey ya colgaba muy alto en el firmamento. "Se me pegaron las sábanas...". Yan Shixu se pellizcó el entrecejo y, resignado a lo irremediable, salió sin prisa a asearse. Había sufrido heridas internas considerables, además de fracturarse varias costillas y el esternón; aquel sueño tan profundo no era más que su cuerpo intentando repararse a sí mismo. Yan Shixu presionó levemente el pecho y las costillas; un dolor sordo palpitó bajo la carne. Luego se palpó el abdomen, donde la molestia ya era insignificante. Las hemorragias internas estaban prácticamente curadas. Era en instantes así donde quedaba demostrada la extraordinaria constitución física de los artistas marciales. Si esto le hubiese ocurrido en su vida anterior, a estas horas sus familiares y allegados ya estarían congregados en el banquete fúnebre para despedirlo. Tras asearse, esparció sobre la mesa un puñado de mijo y dos hojas de verdura. Xueyi voló de inmediato hacia la mesa para picotear los granos con avidez. "¿Acaso no comiste anoche? ¿Ya te mueres de hambre? Estás comiendo demasiado, pero ni se te ocurra defecar sobre la mesa", le advirtió Yan Shixu. "¡Oído!", respondió Xueyi, tan dócil como un niño obediente. A continuación, Yan Shixu empujó la puerta del dormitorio de su cuñado: "Cuñado, me rompí los huesos". Su cuñado se despabiló de golpe. Se incorporó en la cama con los párpados hinchados de sueño, exhibiendo un rostro exhausto, y frunció el ceño: "¿Dónde te lesionaste?". "El esternón y las costillas". "Ven aquí". "¡Sss! Con cuidado, justo ahí...". "El esternón no está roto, solo fisurado. Las costillas son más delicadas; primero te acomodaré los huesos. Durante los próximos siete días, ni se te ocurra recurrir a las artes marciales". "¿A quién mataste anoche?". "A nadie, solo salí a barrer basura". "Si no quieres decírmelo, déjalo". ... Hacia los tres cuartos tras la hora Chen, Yan Shixu llegó a la Academia Daoísta en un carromato de bueyes. Para cuando regresó a su dormitorio a guardar la caja de libros y se dirigió al Salón Xuanming, ya llevaba un retraso de hora y media completa. La Erudita Asistente a cargo de impartir lección aquel día era Gu Hanzhang. "¡Erudita Asistente Gu, llego tarde!", anunció Yan Shixu plantado en el umbral, con la cabeza alta y el pecho erguido. Gu Hanzhang vestía una sobria túnica daoísta y llevaba el cabello sujeto con una horquilla de madera. Sentada tras su escritorio, explicaba los textos sagrados. Desde el ángulo en que se hallaba Yan Shixu, daba la casualidad de que podía contemplar el perfil de su figura; la silueta de aquellas prominencias resultaba sencillamente admirable. Gu Hanzhang giró la cabeza hacia él. Su hermoso y radiante rostro parecía cubierto de escarcha, y espetó con frialdad: "¿Faltaste a clases para ir a matar soldados del Ejército de Chengzhao? ¡Qué porte tan imponente traes!". Había vuelto a convertirse en aquella estricta y gélida maestra, como si entre ambos solo existiera una ordinaria relación entre pupilo y preceptora. 'Mi esternón y mis costillas no opinan lo mismo...', pensó Yan Shixu. Con tono resignado, dijo: "Mis disculpas, llegué tarde". Gu Hanzhang depositó el clásico daoísta a un lado, tomó la palmeta de castigo con ademán despreocupado y, con semblante severo, ordenó: "Acércate". Yan Shixu dio un paso al frente y extendió la mano por propia iniciativa. "¡Plas, plas, plas...!". El ritmo fue implacable, con chasquidos secos y resonantes. Tras propinarle veinte azotes seguidos, Gu Hanzhang arrojó la regla y sentenció sin un ápice de compasión: "Sal y quédate de pie afuera". '¡Vaya contigo, Gu Hanzhang! Ayer, cuando te di el dinero, me tratabas con dulzura, ¿y hoy? ¡Hoy me mandas afuera de castigo!'. Bajo la atenta mirada de todos los estudiantes, Yan Shixu salió en silencio. En lugar de quedarse allí parado, regresó directo a su dormitorio. Se sentó con las piernas cruzadas a regular su respiración y comenzó a hacer circular el método de circulación de qi de la Escuela del Norte que le había transmitido aquella ingrata mujer. Al llegar la hora Wu, el dolor en sus órganos internos había desaparecido por completo. Con el estómago rugiéndole de hambre, fue solo al refectorio a almorzar. Para cuando terminó de comer y se dispuso a marcharse, los demás estudiantes apenas comenzaban a salir de sus clases y a dirigirse al refectorio para saciar el apetito. Al regresar a su habitación y terminar de alimentar a Xueyi, se disponía a ir a la sala de alquimia para pedirle a Lianyangzi algún ungüento económico para soldar huesos, cuando de pronto oyó una voz que llamaba desde el patio: "¿Se encuentra el hermano Yan en su aposento?". La voz le sonaba familiar, aunque no lograba recordar a quién pertenecía. Yan Shixu salió a echar un vistazo y vio en el patio a un joven estudiante que agitaba un abanico plegable; la túnica de cuello redondo que vestía estaba confeccionada con una tela de calidad superior. "¿Hermano Wei?". Yan Shixu le devolvió una sonrisa. "¿En qué puedo servirte?". Aquel individuo se llamaba Wei Chengshuo. Había obtenido un Grado Secundario en la evaluación de ingreso a la academia y, aunque su estatus no rivalizaba con el de jóvenes señores como Pei Yan o Li Yanzhen, también provenía de una cuna adinerada. No obstante, jamás habían tenido trato alguno. ¿Por qué razón, en lugar de estar en el refectorio almorzando a esa hora, se presentaba en su patio de visita? Wei Chengshuo sonrió con afabilidad: "Tengo un asunto que desearía tratar con el hermano Yan". Hizo el ademán de entrar a la habitación. Yan Shixu negó con la cabeza: "Hermano Wei, puedes hablar con entera franqueza aquí mismo. Estoy a punto de salir". Al oírlo, la sonrisa de Wei Chengshuo se desvaneció. Se acercó a paso lento, se dio un suave toque en el pecho con el abanico plegable y redujo el tono de voz: "Sé que eres un espía de la Oficina de Asuntos de Inspección". \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 75 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.