Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 65 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Afuera, la puerta del patio pintada de laca negra permanecía abierta de par en par.
La doncella Hong'er alzó su linterna y miró hacia el exterior: "¿Dónde está el sirviente del pabellón?"
A los clientes no se les permitía ingresar al patio trasero por cuenta propia. Yan Shixu había saltado el muro para entrar, ahorrándose trescientos wen.
"La señora A Yan no se ha acostado aún, ¿verdad?", desvió Yan Shixu el tema.
Hong'er soltó una risita: "La señora lo está esperando. Joven amo, a pesar de su juventud, ya es todo un veterano en los lances del amor; domina a la perfección el arte de soltar y tirar de la cuerda para abrirle el apetito a mi señora".
'¿Pero de qué demonios estás hablando?', pensó Yan Shixu, absorto en sus preocupaciones, sin terminar de captar la broma.
Hong'er lo examinó a la luz de la linterna y, al distinguir los rastros de sangre en sus ropas, se tapó la boca dejando escapar un grito ahogado: "¡Ah! Joven amo, ¿está herido?"
Yan Shixu agitó la mano con desdén: "No es nada. Llévame con la señora A Yan".
Hong'er asintió presurosa y regresó a trote rápido.
Empujó la puerta de la estancia principal y exclamó: "¡Señora, el joven amo Yan está herido!"
A Yan salió descalza del dormitorio a toda prisa, con el semblante ensombrecido: "Hong'er, trae el botiquín".
En cuanto Hong'er se marchó, Yan Shixu cerró la puerta y fue directo al grano:
"Estoy bien. La rata de alcantarilla ya ha sido eliminada por mis manos; puedes avisar a los Agentes de Inspección para que se retiren. No obstante, necesito que me ayudes a deshacerme del cadáver".
A Yan exhaló un suspiro de alivio con delicadeza:
"¿Qué averiguaste?"
"Era de Yunshuo, un Maestro Gu que también practicaba las Artes de los Estrategas. Según confesó, el Yousi de Yunshuo se dedica a entrenar espías y transmitir brujería Gu...". Yan Shixu le transmitió toda la información obtenida de Wen Congjian.
Omitió, desde luego, la existencia de la \*Crónica de la Reivindicación de la Consorte del Príncipe Heredero\*.
Aquel asunto sobrepasaba con creces cualquier límite concebible, y el hecho de que él hubiera salido con vida luchando desde el mundo del libro resultaba todavía más descabellado.
La Oficina de Asuntos de Inspección jamás creería que él solo hubiera podido abrirse paso a golpes hasta regresar al mundo real. Mencionarlo no aportaría nada a la misión y solo le acarrearía escrutinio y recelos.
Un brillo de entusiasmo asomó en los ojos de A Yan: "Al eliminar al espía de Yunshuo, estamos un paso más cerca del Reloj de Sol de Mingzong. Además, el cadáver de un espía de Yunshuo ya es en sí mismo sumamente valioso".
Casi podía ver ingresar en sus arcas una copiosa recompensa monetaria.
"Avisaré a los Agentes de Inspección para que se encarguen de recoger el cuerpo. Cuando escuches el silbido, arrójalo fuera de la Academia Daoísta y listo".
Los hombres del Puesto de Guardia Wuhou, debido al interrogatorio a Li Yanzhen, habían sido apartados temporalmente de sus puestos por ella para esquivar las sospechas y calmar las aguas.
Yan Shixu asintió y preguntó de pronto:
"¿Tienes vino?"
A Yan regresó al dormitorio y salió portando una jarra de licor, sonriendo: "Aún es temprano para festejar, pero puedes beber una copa ligera para apaciguar el susto".
Yan Shixu tomó el vino y salió.
A Yan fue tras él y se apoyó en el vano de la puerta. Lo vio caminar hasta el pie del muro y derramar la jarra entera entre la maleza.
El licor se filtró en la tierra mientras las hierbas silvestres se mecían levemente. Yan Shixu murmuró en voz baja:
"Largo y lejano es el camino al Manantial Amarillo. Aquí nos despedimos".
……
Hora Hai.
Sobre la tarima baja, Gu Hanzhang descansaba sentada con las piernas cruzadas; la luz de las velas iluminaba sus mejillas de jade cálido.
Yan Shixu permanecía recostado junto a la entrada, atento a los ruidos del exterior mientras compartía con ella toda la información obtenida.
La identidad, los métodos y la organización de Wen Congjian habían dejado de tener importancia en el instante mismo de su muerte.
La guarnición fronteriza de Yunshuo ya estaba fuera de juego.
Al terminar de escuchar, Gu Hanzhang se limitó a asentir y dijo: "Hablemos de la novela. ¿A qué se enfrentaron dentro del libro?"
Yan Shixu relató entonces con detenimiento la peligrosa peripecia vivida en la \*Crónica de la Reivindicación de la Consorte del Príncipe Heredero\*.
Al principio, Gu Hanzhang se mantuvo muy serena, pero al llegar a la escena del tribunal, su expresión cambió de forma notable: solemne, absorta en cavilaciones y con un ligero atisbo de tensión.
Yan Shixu había vivido una agitada \*Crónica de la Reivindicación de la Consorte del Príncipe Heredero\*; ella, por su parte, acababa de presenciar un relato apasionante: \*La incursión fortuita de tres eruditos en la Crónica de la Reivindicación de la Consorte del Príncipe Heredero\*.
En términos de emoción e intriga, la vivencia superaba con creces al texto original.
Finalmente, al enterarse de cómo Yan Shixu había empleado la velada alusión de la \*Historia del Estado\* para revelar que el Rey Ji había encarcelado a su padre, Gu Hanzhang sintió una honda conmoción, como si una repentina iluminación disipara una densa bruma histórica, permitiéndole vislumbrar la verdad de hacía más de trescientos años.
"Si este análisis se hiciera público, causaría un terremoto tanto en la corte como entre el pueblo. Tu renombre dejaría de limitarse a la Capital Oriental", sonrió Gu Hanzhang. "Te harías famoso de la noche a la mañana en todo el mundo".
'¡Y luego la corte y el pueblo, entre su asombro, me censurarían y proscribirían por completo!', refunfuñó Yan Shixu para sus adentros.
En la Gran Dinastía Sheng, los clanes aristocráticos gobernaban el mundo junto a la familia imperial, por lo que no existían las inquisiciones literarias; los letrados poseían una firme columna vertebral y se atrevían a disputar cara a cara con el emperador.
Sin embargo, todo debía tener un límite.
"Me temo que esa velada insinuación de la \*Historia del Estado\* ya la conocen muchos en los clanes aristocráticos; solo que guardan un pacto tácito de silencio", comentó Yan Shixu.
La historia de la Gran Dinastía Sheng no había sufrido ninguna fractura; era imposible que la cúpula de los funcionarios civiles no hubiera advertido una descripción tan sutil.
Gu Hanzhang lo meditó y lo encontró razonable. Entonces escuchó a Yan Shixu añadir:
"Pero este asunto aún tiene secuelas. Al desprenderme del mundo del libro, hice un descubrimiento espeluznante".
"¡¿Qué descubrimiento?!", preguntó Gu Hanzhang por instinto.
Yan Shixu sopesó bien sus palabras: "En el vacío fuera del libro, vi al Emperador Taizu. Tenía ojos de bestia y el rostro cubierto de pelo blanco; un aspecto en verdad monstruoso".
Gu Hanzhang se sobresaltó al oírlo.
Al ver su desconcierto, Yan Shixu supo de inmediato que ella tampoco tendría una respuesta.
Efectivamente, Gu Hanzhang frunció el ceño:
"Jamás he oído que el linaje imperial de la Gran Dinastía Sheng guarde vínculo alguno con bestias espirituales o criaturas anómalas".
"Tal vez no sea más que una ficción de la novela", sugirió Yan Shixu.
Gu Hanzhang negó levemente con la cabeza: "El cimiento de una novela radica en los 'hechos históricos'. La apariencia bestial del Emperador Taizu podría ser una metáfora, pero jamás una invención infundada".
Al notar la mirada perpleja de Yan Shixu, procedió a explicar:
"La Escuela de los Novelistas se desgajó de la Escuela de los Nombres. Esta última fundamenta su sendero en el debate entre el 'nombre' y la 'realidad': despojando a una entidad de su nombre, se altera su realidad esencial. Valiéndose de lo ilusorio para intervenir en lo real, y de lo real para revertir lo ilusorio...".
Yan Shixu no pudo evitar interrumpirla: "Erudita Asistente, mis lecturas son escasas; explíquemelo de forma más sencilla".
Gu Hanzhang lo miró de reojo con una leve sonrisa en los labios: "El ejemplo más célebre es el debate de que 'el caballo blanco no es caballo'. Por poner un caso: si yo consiguiera vencer en debate a todos los hombres del mundo, convenciéndolos plenamente de que un caballo blanco no es un caballo, entonces... el caballo blanco dejaría de ser, en verdad, un caballo".
Yan Shixu dedujo por analogía y tanteó el terreno:
"Si lograra vencer en el debate a todos los hombres bajo el cielo y convencer a todo el mundo de que la Erudita Asistente es un varón, ¿dejarías de ser mujer?"
El bello rostro de Gu Hanzhang se ensombreció de golpe, y esbozó una sonrisa fría que no le llegaba a los ojos:
"¿Tanto te gusta divertirte a mi costa?"
Le lanzó una mirada de reproche cargada de infinito encanto y añadió:
"En teoría es así, pero jamás podrías ganar."
'¡Aun así, resulta aterrador!', pensó Yan Shixu, soltando un siseo de asombro entre dientes. ¿Acaso los cultivadores de alto rango de la Escuela de los Nombres no poseían facultades semejantes a las de los mismísimos inmortales?
Budismo, Daoísmo, la Escuela de los Nombres y la de los Estrategas; cada una ostentaba sus propios y deslumbrantes portentos.
La Escuela Mohista, en cambio, pecaba de ser demasiado ingenieril.
Yan Shixu meditó un instante y dijo:
"Con razón la Escuela de los Novelistas es capaz de transformar un mundo ficticio en una realidad."
"No es tan sencillo", replicó Gu Hanzhang. "Para que un mundo ficticio cobre existencia material, deben cumplirse tres condiciones. La primera es que el relato goce de una inmensa difusión popular, que sea conocido en cada rincón y que oyentes y lectores crean en él a pies juntillas. La segunda es la verosimilitud: aquello concebido a partir de la nada absoluta jamás podrá volverse real. Debe satisfacerse al menos el nombre o la realidad tangible. En cuanto a la tercera condición, ni yo misma la conozco. Mi maestro no fue explícito al respecto; solo mencionó que la Escuela de los Novelistas languidece precisamente por la incapacidad de satisfacer ese tercer requisito. En mi opinión, ese último punto es la clave de todo. Relatos célebres y dotados de verosimilitud abundan por doquier, pero aquellos capaces de erigirse en un mundo por derecho propio son contadísimos."
Yan Shixu reflexionó en silencio:
"Entonces, \*Memoria de la Reivindicación de la Consorte del Príncipe Heredero\* satisfizo a la perfección los tres puntos: amplia difusión, verosimilitud... ¿Cuál fue el tercero?"
Repasó mentalmente los pormenores de aquel relato y, en un destello de lucidez, soltó sin pensarlo:
"¿El Emperador Taizu?"
'¡No, no, no!', se corrigió de inmediato.
En la época en que surgió la Escuela de los Novelistas, los ancestros del Emperador Taizu ni siquiera habían nacido.
Sin embargo, si no era el Emperador Taizu, ¿qué otra cosa podía ser?
Huangfu Yi había afirmado que la \*Memoria de la Reivindicación de la Consorte del Príncipe Heredero\* vio la luz durante el mandato de la Emperatriz Regente; para entonces, hacía ya más de un siglo que el Emperador Taizu había fallecido.
Por ende, que el Emperador Taizu no figurara dentro de la trama, sino fuera de ella, resultaba sumamente desconcertante.
Yan Shixu intuyó vagamente que la tercera condición no era el Emperador Taizu en persona, pero guardaba una relación indiscutible con él.
Gu Hanzhang le dirigió una mirada de soslayo y dijo:
"El Dao sigue el curso de la naturaleza; no fuerces las cosas. Quien carga con una obsesión demasiado pesada no es apto para iluminarse en el Dao."
Recogió el farolillo y echó a andar hacia el exterior:
"Todavía debo cumplir con la guardia nocturna. Recuerda echar el cerrojo a la puerta."
...
Al día siguiente.
Tras tomar el desayuno en el refectorio, Yan Shixu y sus dos compañeros se encaminaron juntos hacia el Salón Xuanming.
Aguardaron largo rato, pero el Maestro Daoísta Wangyuan jamás se presentó a impartir la cátedra.
En su lugar, vieron pasar a un capitán de patrulla ataviado con un chaleco verde, quien guiaba a paso presuroso a varios guardias Wuhou hacia los dormitorios bajo la conducción de un funcionario subalterno.
Poco después, otro funcionario entró al Salón Xuanming y anunció:
"Las lecciones quedan suspendidas por hoy. Dedíquense todos a su estudio personal."
De inmediato, los letrados dentro del recinto comenzaron a cuchichear entre sí.
"He oído que Wen Congjian ha desaparecido. Dicen que en su habitación hallaron una enorme cantidad de arañas venenosas."
"¿De verdad ocurrió tal cosa? Los polvos medicinales de la academia son excepcionales para repeler alimañas y purificar la inmundicia, ¿de dónde saldrían tantas arañas venenosas? Aunque, ¿qué relación guarda eso con la desaparición de Wen Congjian?"
"Todo el asunto es en extremo insólito. Alguien aplastó a pisotones a esas arañas, Wen Congjian se esfumó sin dejar rastro y sus dos compañeros de cuarto yacían sumidos en un sueño profundo; según parece, fueron intoxicados con humo soporífero."
"Últimamente la academia no deja de sufrir percances, uno tras otro. Menos mal que mañana comienzan los días de descanso y podremos marcharnos a casa hoy mismo por la tarde."
Huangfu Yi, tras haber dormido a pierna suelta, había dejado atrás por completo el peligro de la noche anterior y comentó con vivo entusiasmo:
"Hermano Gao, vayamos hoy de visita a la casa de Boheng. Siendo él nuestro anfitrión local, le corresponde agasajarnos como es debido. Y mañana iremos a tu tienda..."
Comenzó a trazar alegres planes sobre cómo pasarían los dos días de asueto.
'¡Oye, oye, ¿acaso me has pedido permiso?!', pensó Yan Shixu, apresurándose a cortar su entusiasmo con un gesto negativo de cabeza:
"No tendría inconveniente en visitar la tienda del hermano Gao, pero mi humilde morada es austera y destartalada; temo no estar a la altura para atenderlos con decoro. Además, tengo asuntos pendientes en mi hogar..."
Puso una expresión de sincero aprieto.
Durante aquellos días de descanso debía presentarse ante el Magistrado de Enjuiciamiento Yang para rendir cuentas; y también debía informar al anciano letrado confuciano.
Bajo ninguna circunstancia podía permitir que este par de sujetos lo siguiera a todas partes.
"Ah, qué lástima entonces", suspiró Huangfu Yi mirándolo con pesar. "Había preparado algunos modestos obsequios e iba a mandar a mis sirvientes a comprarlos esta misma tarde."
Huangfu Yi extrajo una lista de su pecho y exclamó entre lamentos:
"Dos corderos tiernos, cinco libras de cecina, una pareja de gallinas y gansos, dos tinajas de Bingtangchun, una tinaja de vino de carnero, dos libras de frutas confitadas, cinco celemines de arroz, un juego completo de pinceles, tinta, papel y piedra de entintar, bloques de té de primerísima calidad..."
El monje Gao Mei comentó con voz grave:
"Hermano Ziyao, ¿vas a hacer una visita de cortesía o a entregar las arras para una propuesta matrimonial?"
"¡Eso carece de la menor importancia!", exclamó Yan Shixu, aferrando con fuerza las manos de Huangfu Yi, con una emoción desbordante y sincera:
"Por largo tiempo el desolado patio estuvo en silencio sin que nadie viniera, mas mis rústicas puertas hoy por primera vez se abren para ti. ¡Que el hermano Ziyao honre mi humilde choza con su augusta presencia es una bendición forjada a lo largo de ocho generaciones de méritos acumulados por los ancestros de mi cuñado!"
...
En los dormitorios.
El Maestro Daoísta Wangyuan barrió con la mirada el desorden de la estancia y frunció el ceño:
"Hermana menor Gu, ¿acaso estuviste de guardia anoche y no advertiste anomalía alguna?"
Gu Hanzhang mantuvo el semblante impasible:
"En absoluto."
El Maestro Daoísta Wangyuan desvió la mirada hacia el Capitán de Patrulla Wang.
El Capitán de Patrulla Wang suspiró con pesadumbre:
"La academia atraviesa verdaderamente tiempos turbulentos... Las mesas y asientos de la habitación se hallan intactos, sin señales de lucha. Es natural que la Erudita Asistente Gu no haya percibido nada. Maestro Daoísta Wangyuan, ¿cómo catalogaremos este caso?"
El Maestro Daoísta Wangyuan meditó brevemente y dictaminó:
"Wen Congjian, incapaz de sobrellevar el rigor de los estudios, huyó de la academia por temor al fracaso y partió sin despedirse."
El Capitán de Patrulla Wang dejó escapar un suspiro de alivio.
...
Por la tarde, tras refinar para Lianyangzi la última tanda de Píldoras de Embellecimiento Facial, Yan Shixu declaró:
"Mi familia reside en Dongdu; durante los días de asueto no me alojaré en la academia."
Lianyangzi lo pensó unos instantes, tomó un frasco de Píldoras de Embellecimiento Facial de una de las repisas y se lo entregó:
"Esta es tu remuneración."
Yan Shixu se llenó de júbilo:
"Muchas gracias, maestro."
Al salir de la sala de alquimia, regresó a su dormitorio para ordenar sus pertenencias. Fue entonces cuando descubrió que sus ahorros acumulados alcanzaban ya la suma de treinta sartas de monedas.
¡Un peso colosal de más de noventa kilos!
Yan Shixu sintió una mezcla de dicha y aflicción: la dicha por la fortuna, y la aflicción por no saber cómo cargar semejante peso hasta su casa.
'Tendré que buscar el modo de cambiar esto por tortas de plata; será mucho más fácil de transportar.'
Usó sus prendas de vestir a modo de tela de envolver y ató bien tres voluminosos fardos. Se colgó la caja de libros a la espalda, alzó los bultos con ambas manos y cruzó el umbral rebosante de satisfacción.
Era momento de volver a casa.
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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El Descenso del Santo (Novela)
Capítulo 66
El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 65
Estás leyendo el capítulo 65 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.