Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 62 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¡¿Este gigante es el Emperador Taizu de la Gran Dinastía Sheng?!"
Yan Shixu y Gao Mei giraron la cabeza con brusquedad hacia Huangfu Yi, con los ojos colmados de incredulidad.
Huangfu Yi tragó saliva con dificultad: "Yo... he visto las estatuas y retratos del Emperador Taizu en el Monasterio Xingsheng del Barrio Tongdao. Cada año, en el primer mes, en el solsticio de invierno y en la Fiesta de Qianqiu, los nobles de Chang'an acuden al Monasterio Xingsheng a rendir tributo al soberano. No puedo equivocarme, es el Emperador Taizu".
'¿Acaso el Emperador Taizu de su Gran Sheng era siquiera humano?'. Yan Shixu sopesó sus palabras con cautela: "¿El... el Emperador Taizu lucía así?".
'¿El Emperador Taizu de la Gran Dinastía Sheng era un semibestia?'.
Los textos históricos jamás mencionaban semejante detalle.
"Por supuesto que el Emperador Taizu no lucía así", rebatió Huangfu Yi.
"¿Y entonces por qué aseguras que es él?"
Huangfu Yi replicó de mal humor: "Aunque te pintes una flor en la cara, te reconocería igual. Crecí contemplando los retratos y esculturas del Emperador Taizu desde la infancia. No hay error alguno, es él".
Al decir esto, añadió consumido por la indignación: "Que el autor de esta novela difame al Emperador Taizong ya es el colmo, ¡pero atreverse a mancillar al Emperador Taizu y afear su figura de esta manera...!".
Para entonces, ya habían ascendido hasta quedar a la misma altura que la manifestación del Emperador Taizu. Aquellos feroces ojos bestiales se distinguían con creciente nitidez: los globos oculares eran de color ámbar y las pupilas verticales semejaban una fina línea.
Las mejillas estaban cubiertas por una sutil capa de vello blanco.
Yan Shixu observó con minucioso detenimiento: "Parece... ¿un zorro? Aunque este relato denigra al Emperador Taizong, también saca a la luz verdades del pasado. Esta apariencia del Emperador Taizu tal vez no sea un desvarío infundado".
Tras reflexionar un instante, Yan Shixu inquirió en voz baja: "¿Existen los monstruos en este mundo?".
Huangfu Yi sacudió la cabeza repetidamente: "Los propios seres humanos apenas si pueden coexistir entre sí; si hubiera monstruos en el mundo, la gente ya los habría exterminado a todos hace mucho tiempo".
El monje Gao Mei intervino con serenidad: "En la antigüedad existieron bestias anómalas, pero a día de hoy ya se han extinguido. En el presente, los expertos del Reino Terrenal versados en artes agrícolas son capaces de criar bestias espirituales. No obstante, ya se trate de bestias anómalas o de bestias espirituales, son por completo distintas a los monstruos de las leyendas".
"¿Acaso la familia imperial de la Gran Dinastía Sheng guarda algún vínculo con bestias espirituales o anómalas de naturaleza vulpina?", preguntó Yan Shixu picado por la curiosidad.
No recordaba haber leído nada semejante en las crónicas oficiales.
El monje Gao Mei caviló unos instantes antes de negar con la cabeza.
Huangfu Yi reaccionó con vehemencia, abriendo los ojos de par en par: "La estirpe imperial de la Gran Dinastía Sheng desciende directamente del Ancestro Daoísta y cuenta con el Mandato del Cielo. ¿Cómo iba a tener relación con los zorros? ¡Deja de decir disparates!".
'Solo pregunté por simple curiosidad, ¿a qué viene tanta agitación, pueblerino de Chang'an?'. Yan Shixu torció el gesto con ironía.
Echó una última mirada al Emperador Taizu y, al instante siguiente, su cuerpo se sumergió por completo en la fuente de luz diáfana que descendía desde la bóveda celeste.
El panorama cambió en un parpadeo.
El cielo nocturno parecía un manto de terciopelo negro, salpicado de incontables y diminutos diamantes resplandecientes.
Se hallaba de pie sobre el sendero de tierra apisonada que separaba los patios. A su lado estaban un pálido Pei Yan, la esbelta y despampanante Gu Hanzhang, así como un Huangfu Yi que miraba a todos lados y un Gao Mei visiblemente aliviado.
"¡Uff, salimos!", exhaló Yan Shixu con profundo desahogo.
"Sobrevivir a una gran catástrofe sin duda traerá bendiciones venideras, sin duda las traerá". Mientras Huangfu Yi suspiraba aún estremecido por el espanto, se alisó las ropas y el tocado, se aclaró la garganta, adoptó el porte de un refinado caballero y se inclinó en una solemne reverencia con las manos juntas: "Muchas gracias a la Erudita Asistente por socorrernos. Jamás olvidará Ziyao tan inmensa bondad y virtud mientras viva. Ruego a la Erudita Asistente que le conceda a este servidor la oportunidad de pagar su deuda".
Al terminar de hablar, alzó la cabeza exhibiendo una humilde sonrisa.
Sin embargo, descubrió que los hermosos ojos de Gu Hanzhang, preñados de destellos otoñales, examinaban atentamente a Yan Shixu. Solo tras cerciorarse de que no presentaba herida alguna, posó la mirada en él, esbozando una educada y fría sonrisa: "No hay nada que agradecer; con que no me hagan perder la paciencia durante las lecciones me daré por satisfecha".
"Todo es culpa de Yan Boheng, que me descarría", farfulló Huangfu Yi con amargura.
Cuando una mujer, hallándote presente, le presta atención prioritaria a otro hombre, significa que a sus ojos tú no posees la menor relevancia en comparación.
Gu Hanzhang lo ignoró por completo, se dirigió hacia Pei Yan y explicó:
"En cuanto cayeron por error dentro del mundo del libro, este individuo se apresuró a recogerlo. De no haberlo advertido a tiempo, esta noche habrían perecido sin remedio".
"¡¿Pei Yan?!". Huangfu Yi montó en cólera. Dio un paso al frente, lo aferró del cuello de la túnica y rugió con furia: "¡Maldito lacayo, te atreviste a atentar contra mí!".
No se molestó en preguntarle los motivos de su ataque, pues daba por sentado que la trampa iba dirigida contra Yan Shixu.
Sin embargo, al abandonar semejante artilugio letal en el patio, el culpable jamás había tenido la intención de dejarlos con vida ni a él ni a Gao Mei.
Contra todo pronóstico, Pei Yan parecía todavía más despavorido y desorientado que él. Mostrando un rostro desencajado por el terror, balbuceó con la voz rota por el temblor:
"Yo... yo no comprendo de qué me estás hablando... ¿Por qué... por qué salieron ustedes tres de las páginas de un libro?".
Huangfu Yi soltó una carcajada cargada de rabia: "¿Conque no lo comprendes, eh? Este joven señor domina un poco el combate cuerpo a cuerpo; enseguida haré que lo entiendas a la perfección".
Cerró el puño y se lo estampó con violencia en el rostro.
Pei Yan intentó repeler la agresión, pero distaba de ser rival para Huangfu Yi. Aquel adinerado carita bonita solía dar una impresión afeminada y débil en el día a día, pero quién se hubiera imaginado que de verdad poseía nociones marciales.
Tras encajar varios golpes contundentes, Pei Yan no tardó en suplicar clemencia:
"¡Ya no me pegues, no me pegues más! Huangfu Yi, golpear a un compañero de academia se castiga con la expulsión sumaria".
"Me parece magnífico; te arrastraré ahora mismo al Puesto de Guardia Wuhou. Veamos qué castigo le imponen a quien conspira para asesinar a sus propios compañeros".
"¡Es una calumnia! Solo vine a recuperar mi libro, ni siquiera sé en qué momento se me cayó en su patio", gritó Pei Yan con semblante compungido, al borde del llanto. "Tampoco tengo idea de cómo salieron de su interior. ¿Acaso dominan trucos de ilusionismo?".
Huangfu Yi rechinó los dientes: "Trucos de feria no sé hacer, ¡pero sí sé reventarte esa cabeza de perro de un solo puñetazo!".
A un lado, incapaz de seguir tolerando el escándalo, Yan Shixu le propinó un golpe seco con el canto de la mano en el cuello, noqueándolo en el acto.
"No pierdan el tiempo interrogándolo, no es más que una marioneta", les indicó Yan Shixu a sus dos compañeros de cuarto. "Regresen primero a la residencia; tengo un asunto que resolver".
Huangfu Yi no dejaba de llamarla "Hanzhang" de dientes para afuera, pero en cuanto surgía un verdadero problema, de inmediato trazaba la línea entre allegados y extraños. Se llevó a Yan Shixu a un lado y bajó la voz, temeroso de que Gu Hanzhang pudiera oírlo:
"¿Piensas ir a saldar cuentas con el verdadero culpable tras bambalinas?"
Yan Shixu vaciló un par de segundos y asintió.
El monje Gao Mei también se acercó.
Huangfu Yi preguntó:
"¿Sabes quién fue?"
"De momento no con certeza, pero tengo sospechosos."
Huangfu Yi se ofreció de inmediato:
"Te ayudaré a distraer a Gu Hanzhang. Llévate al hermano Gao contigo."
'Gu Hanzhang justo está pensando en cómo distraerlos a ustedes dos...', Yan Shixu le lanzó una mirada y dijo con un tono cargado de significado:
"Te lo agradezco."
Huangfu Yi se dirigió sin demora hacia Gu Hanzhang:
"Erudita Asistente, ¿cómo disponemos de este hombre? Gao Mei y Yan Boheng son de temperamento pusilánime, carecen de fuerza hasta para atar una gallina y no están a la altura de semejante cometido. Será mejor que yo mismo lo ate y lo entregue a los guardias Wuhou."
Gu Hanzhang sonrió:
"Le molestaré entonces, Ziyao, para que lo cargue y me acompañe a la sala de guardia."
Al ver a Huangfu Yi alejarse cargando a Pei Yan a espaldas de Gu Hanzhang hasta perderse en la distancia, Gao Mei miró a Yan Shixu y preguntó:
"El ladrón que se coló en la habitación de Pei Yan, ¿fuiste tú?"
A partir de la conducta de Pei Yan esta noche, resultaba muy sencillo deducir esa conclusión.
"Fui yo", asintió Yan Shixu.
La mirada del monje Gao Mei se ensombreció levemente:
"¿Fue Pei Yan quien mató a He Siqi? No, no fue él; fue quien dejó el libro de relatos en nuestro patio."
"Así es", asintió de nuevo Yan Shixu.
El monje Gao Mei no se anduvo con más rodeos:
"Guía el camino."
Ambos avanzaron entre los pabellones de dormitorios y no tardaron en llegar al patio donde se alojaba Gan Mu.
Yan Shixu sacó de su pecho una píldora repelente de veneno:
"Tómala, te protegerá del veneno Gu."
El monje Gao Mei miró la píldora, no dijo nada, la tomó entre sus dedos y se la tragó.
"Puedo hacer que todos los que están en la habitación caigan en un sueño profundo", ofreció el monje Gao Mei.
'Si haces que todos en la habitación se duerman, ¿cómo se supone que probaré quién es el enemigo?' Yan Shixu negó con la cabeza:
"No es necesario. Para atrapar a un ladrón se requiere el botín; para atrapar a un adúltero, hallarlo en la cama."
Yan Shixu lo había calculado todo con sumo cuidado: tenía tres objetivos fijados y los pondría a prueba uno a uno.
Al sufrir un asalto nocturno, la mano oculta tras el telón sin duda opondría resistencia. No obstante, Yan Shixu también debía considerar la posibilidad de que el culpable se hiciera el tonto y fingiera inocencia.
Después de todo, no podía simplemente matar a los tres.
Por esa razón le había pedido a A Yan que avisara al Magistrado Yang para que dispusiera de Agentes de Inspección a la espera.
Las mazmorras de la Oficina de Asuntos de Inspección podían hacer hablar a una piedra, cuánto más a un cuerpo de carne y hueso.
Sin embargo, en sus deducciones, los Agentes de Inspección servían más como un plan de respaldo para imprevistos.
Pues a ojos del cerebro tras bambalinas, los infiltrados eran crueles y despiadados; una vez descubierta su identidad, sin duda matarían para silenciarlo, y fingir inocencia equivaldría a poner la propia vida en manos del enemigo.
"Entraré primero, hermano Gao, protégeme las espaldas", dijo Yan Shixu. "Si aparece algún funcionario de patrulla, atráelo lejos. Si surge un enemigo al que no pueda hacer frente, intervén a tiempo."
En un principio, esa tarea iba a recaer en Gu Hanzhang.
Cuando el monje Gao Mei asintió, Yan Shixu desenvainó su hoja y avanzó hacia la habitación central. Deslizó la hoja corta por la rendija de la puerta, levantó con sumo cuidado el cerrojo de madera y la abrió sin contratiempos.
La tenue luz de las estrellas se filtró en el interior. Tres estudiantes dormían alineados sobre la tarima comunal, con respiración acompasada.
Yan Shixu entrecerró los ojos, recorrió con la mirada a los tres y luego levantó el arma corta, descargándola con fuerza contra el cuello de Gan Mu.
Sumido en el sueño, Gan Mu despertó de golpe, sentándose por el dolor, pero como la garganta había recibido el impacto del lomo de la hoja, no pudo emitir sonido alguno.
Soltó unos estertores ahogados y giró la cabeza con espanto, intentando distinguir al agresor.
Yan Shixu le dio un ligero golpe en la nuca con la empuñadura, y el joven volvió a caer plácidamente dormido.
Durante todo el proceso, no hubo ataques de insectos Gu ni contraataque alguno.
Yan Shixu permaneció de pie junto a la tarima, reflexionó unos segundos y, sosteniendo el lomo de la hoja entre los dientes, se inclinó para desencajar las articulaciones de las manos y los pies de Gan Mu, dejándolo dislocado.
Al salir de la habitación, negó con la cabeza hacia Gao Mei, que esperaba en el patio:
"No es él."
Gao Mei asintió en silencio y abandonó el pequeño patio junto a él. Medio cuarto de hora después, llegaron al exterior del patio de Wen Congjian.
Esta vez, Yan Shixu se mostró sumamente cauteloso, adentrándose en el patio con pasos imperceptibles.
Apenas puso un pie dentro, distinguió bajo la mortecina luz estelar tres largas siluetas oscuras que se deslizaban pegadas al suelo.
Eran veloces, certeras y silenciosas.
Eran tres serpientes delgadas.
Sin perder la calma, Yan Shixu extrajo el frasco de porcelana que le había dado Gu Hanzhang y esparció su contenido a su alrededor.
Un olor extraño, penetrante y a la vez empalagoso, se propagó con rapidez.
Como si se hubieran topado con su enemigo natural, las tres serpientes venenosas cambiaron de dirección al instante y huyeron hacia la base del muro.
Tras ahuyentar a las serpientes guardianas, Yan Shixu se detuvo frente a la habitación del extremo izquierdo. Con la misma técnica, levantó el cerrojo con la hoja corta y empujó con suavidad la puerta de madera.
La vaga luz de las estrellas se precipitó a raudales en la oscura estancia.
Junto a la tarima comunal estaba sentada una silueta oscura, de cara a la puerta, apuntando con firmeza hacia la entrada con una cerbatana de bambú fino.
Parecía llevar mucho tiempo esperando.
En el preciso instante en que la puerta se abrió, sopló con fuerza a través del fino tubo de bambú.
En una fracción de segundo, Yan Shixu alzó su arma para bloquear; un agudo tintineo resonó contra el metal, haciendo saltar chispas.
Al mismo tiempo, una esfera metálica calada que despedía chispas rodó hacia él, estallando en una llamarada intensa mientras densas columnas de humo dulce y empalagoso se expandían con presteza, inundando la habitación entera.
La silueta oscura junto a la tarima soltó de inmediato la cerbatana de bambú, se anudó un paño sobre el rostro y pateó una vasija de barro que tenía a los pies.
De la vasija emergieron más de una decena de arañas de vivos colores, reptando en dirección a Yan Shixu.
A la vez, desde la oscuridad de las vigas del techo, varias arañas de color verde esmeralda descendieron en picada, tendiendo una emboscada al intruso que había irrumpido en plena noche.
Habiendo hecho todo esto, la figura enmascarada retrocedió tras los dos estudiantes profundamente dormidos y gritó a voz en cuello:
"¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Un criminal ha entrado a matarnos!"
\-----
• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨

Continúa leyendo
El Descenso del Santo (Novela)
Capítulo 63
El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 62
Estás leyendo el capítulo 62 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.