arrow_back

Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 6 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Yan Shixu se despabiló de golpe y dijo: "¡Por favor, dígame, señor!". En verdad necesitaba que un espía veterano y curtido le cubriera las espaldas y trazara la estrategia. "¿Recuerdas lo que solía enseñarte sobre por qué la corte imperial, a lo largo de varias generaciones, jamás ha conseguido someter a las prefecturas militares?", preguntó el anciano letrado confuciano, trayendo a colación un tema en apariencia inconexo. Yan Shixu asintió: "Por falta de dinero". Durante doscientos años, la corte imperial y los gobernadores militares se habían enzarzado en campañas mutuas con victorias y derrotas para ambos bandos. Cada vez que una prefectura militar presentaba un memorial declarando su sumisión formal, la corte aprovechaba la coyuntura para dar un paso atrás y zanjar el conflicto. A fin de cuentas, las arcas del Estado eran incapaces de sostener una guerra a gran escala y de desgaste prolongado. La escasez de fondos era la pesadilla ineludible de cualquier dinastía en decadencia. Más aún para la Gran Dinastía Sheng, que padecía una grave penuria de cobre y llevaba más de una década sumida en una severa crisis monetaria. "Siendo así, ¿por qué la Oficina de Asuntos de Inspección usaría el disco de jade como cebo para pescar a los espías de Chengzhao?". 'Tiene razón. Si se trata de las finanzas supremas del imperio, ¿por qué divulgar semejante información por iniciativa propia?'. Yan Shixu reflexionó un instante y lo comprendió de inmediato: "Usar el disco de jade como señuelo no solo sirve para purgar a las facciones militares apostadas en la ciudad, sino que además, valiéndose del secreto del tesoro imperial, desvía el agua del desastre hacia la Academia Daoísta. Matan dos pájaros de un tiro". La corte necesitaba fondos, pero los caudillos de las prefecturas también. El tesoro imperial de Mingzong constituía una tentación irresistible para cualquier señor de la guerra. La Oficina de Asuntos de Inspección pretendía enturbiar las aguas para romper el punto muerto en el que se hallaba frente a la Academia Daoísta. Comprendió entonces la maniobra estratégica del anciano: si reyes demoníacos de todos los rincones intervenían para contener al Gran Sabio Sun, ¿no tendría él, un humilde peón secundario, la oportunidad idónea para pescar en río revuelto? El anciano letrado confuciano le advirtió: "Recuerda: una vez que entres en la Academia Daoísta, mantén un perfil bajo con suma cautela y actúa según se presenten las circunstancias. Mañana acuérdate de salir; haré que te devuelvan tus pertenencias y algo más... un objeto que dejó tu hermana mayor". Dicho esto, se puso de pie para marcharse. "Señor...", lo detuvo Yan Shixu. "¿Cómo se encuentra Xing Dos?". Xing Dos era el otro discípulo del anciano letrado. Le llevaba unos años de ventaja y poseía un talento marcial superior; ambos eran condiscípulos y compartían un estrecho lazo fraternal. "Lo he alojado en el barrio Dunhua. Ha olvidado todo su pasado; ya no recuerda su identidad ni sus ambiciones", suspiró el anciano letrado con pesar. "Ayer quise sacarlo de la Capital Oriental, pero cruzar los portones de la muralla exige un salvoconducto, y la guardia del Ejército Tiance somete a un interrogatorio minucioso a todo el que sale. En el estado en que se halla Xing Dos, se habría delatado en cuanto le hicieran la primera pregunta". La preocupación se reflejó en el semblante de Yan Shixu. "Xing Dos es desconfiado y receloso por naturaleza, jamás confía en nadie...". El anciano letrado hizo un ademán con la mano: "Yo cuidaré de él". Detenido junto al umbral y sin volverse, pronunció: "Boheng, ¿recuerdas las palabras que solía inculcarte?". Sin aguardar la respuesta de Yan Shixu, cerró la puerta tras de sí y se desvaneció en la penumbra nocturna. 'Las eras de prosperidad se erigen sobre sangre y huesos; a lo largo de este camino, cualquiera puede marchar hacia la muerte. Yo puedo hacerlo, y tú también'. Por algún motivo inexplicable, aquella máxima resonó con fuerza en la mente de Yan Shixu. Volvió a tenderse en el lecho, se arropó con la fina manta y acompasó su respiración. Aproximadamente medio cuarto de hora después, vio cómo la puerta de la habitación volvía a abrirse sin emitir un crujido. Una silueta oscura se deslizó en el aposento con pasos cautelosos. Yan Shixu cerró los ojos, manteniendo el aliento sereno y regular. La silueta merodeó en derredor y se detuvo junto a la cama. Yan Shixu percibió con total nitidez cómo el intruso escudriñaba cada detalle de su postura. Tras un prolongado silencio, al no hallar indicio sospechoso alguno, la figura se replegó y abandonó la estancia. ... Yan Shixu aguardó unos momentos más. Al constatar que la calma reinaba en la vivienda, por fin concilió el sueño con sosiego. En medio de una espesa modorra, oyó de súbito unos latidos sobrehumanos y violentos. \*Pum, pum... pum, pum...\* Abrió los ojos. La oscuridad lo envolvía en un abismo absoluto, interrumpido únicamente por dos tenues resplandores rojizos que titilaban frente a él. Tenía la certeza de estar sumido en una pesadilla, pero no conseguía despertar. Yan Shixu avanzó guiado por aquel brillo escarlata. Tras una marcha extenuante cuya duración no logró medir, las luces carmesíes se aproximaron hasta delinear un perfil descomunal. Poco a poco, su visión cobró nitidez: los destellos rojos eran dos ojos colosales, y la figura pertenecía a un monstruo monstruoso agazapado en el vacío. Parecía un insecto sin llegar a serlo por completo; de su abdomen surgían siete patas articuladas y a lo largo de su espina dorsal se alzaban protuberancias carnosas surcadas por hendiduras longitudinales. De pronto, los pliegues de aquellas protuberancias se rasgaron de par en par, dejando al descubierto una miríada asfixiante de pupilas verticales, escarlatas y gélidas. Cientos, miles de pupilas verticales rotaron en sus cuencas con un viscoso chasquido y se clavaron al unísono en él. Una voz cavernosa, majestuosa y profunda retumbó en la negrura: "Busca el antiguo Reino de Zhuli... busca el antiguo Reino de Zhuli...". El corazón de Yan Shixu se desbocó bajo el influjo de un pavor aplastante, arrancándolo de golpe del letargo. Afuera, la claridad diurna lo iluminaba todo. Los rayos del sol atravesaban el papel de la ventana, levantando un denso y sofocante bochorno estival. Tenía el cuerpo completamente anegado en sudor frío. "Uf... ¡Menos mal que solo era un sueño!". Yan Shixu se quitó la ropa interior, salió descalzo al patio, sacó un balde de agua fresca y se la vació de un golpe sobre la cabeza. ¡Chas! El torrente gélido borró los últimos vestigios del horror nocturno. Al recobrar la lucidez, advirtió la incongruencia. '¿El antiguo Reino de Zhuli?'. En el mundo de los sueños era imposible concebir algo ajeno a los conocimientos previos de la mente, y las palabras articuladas por aquel ente perduraban con una nitidez escalofriante. Sin embargo, en la memoria del dueño original no figuraba el menor indicio sobre semejante reino. 'Esto es sumamente anómalo. En cuanto se presente la ocasión, le preguntaré al señor qué es ese antiguo Reino de Zhuli'. Yan Shixu regresó a la habitación, se vistió y acudió a la fonda de la familia Tang para gorronear el desayuno. Acto seguido, devolvió los objetos viejos que había adquirido la jornada anterior y obtuvo una ganancia de ochenta monedas de cobre. Al regresar a casa, no encontró rastro de las pertenencias prometidas por el anciano letrado. No tenía prisa; tomó asiento y abrió los clásicos daoístas traídos de la Oficina de Asuntos de Inspección. Puesto que infiltrarse en la Academia Daoísta era una tarea ineludible, convenía prepararse a conciencia. La Academia Daoísta, e inclusive la totalidad del Daoísmo, se cimentaba sobre los Cuatro Clásicos del Daoísmo: el \*Sutra Supremo\*, el \*Sutra del Deambular Libre\*, el \*Sutra del Hombre Perfecto\* y el \*Sutra del Misterio Luminoso\*. En la Gran Dinastía Sheng, la veneración por el Daoísmo alcanzaba cotas monumentales. El emperador fundador se vanagloriaba de descender directamente del Ancestro Daoísta; tras fundar el imperio, consagró a la Secta Chongzhen como religión estatal, confirió a su líder el rango de Preceptor Imperial e instituyó la Academia Daoísta. En su época de mayor gloria, la Academia Daoísta superó con creces al sistema regular de exámenes imperiales. No fue sino hasta el estallido de la Rebelión de los Tres Príncipes cuando el fervor cortesano y popular decayó, precipitando el declive gradual de la institución. Hoy en día, los exámenes daoístas se situaban por detrás de los de Erudición Clásica y Letras, si bien aún superaban a las evaluaciones de Matemáticas y Aritmética. En el ámbito del cultivo, el Daoísmo ostentaba sin disputa el liderazgo indiscutible. Las disciplinas de cultivo contemporáneas derivaban en su totalidad del periodo de los Reinos Combatientes, acaecido tres milenios atrás. Sin embargo, tras la consumación de la unificación del mundo y el crepúsculo de la era de contienda entre las Cien Escuelas del Pensamiento, las doctrinas y habilidades se dispersaron entre el vulgo. A través de las eras, evolucionaron hasta dar origen a los diversos oficios y profesiones, tejiendo la deslumbrante urdimbre de la civilización actual. Solo la estirpe y la ortodoxia del Daoísmo habían perdurado ininterrumpidas hasta el presente. En lo relativo al Sendero Marcial... en sus inicios se consideraba una práctica ruda y tosca; los combatientes cultivaban la técnica corporal pero ignoraban el Dao, por lo que una vida entera de consagración no pasaba de ser un mero despliegue de habilidades mortales. Fue hasta que el patriarca de la Escuela del Caldero de Alquimia formuló el arte del elixir interno y concibió el método de nutrición del qi, que el Sendero Marcial trascendió las ataduras de la carne, los huesos y tendones para entrever por vez primera los misterios de las energías del cielo y la tierra. A partir de entonces, las técnicas marciales quedaron delimitadas como escuela externa, y el qi como escuela interna. Yan Shixu había cultivado ambas vertientes a lo largo de ocho arduos años. Aunque no ostentaba un rango oficial de cultivo, era capaz de abatir por su cuenta a diez soldados acorazados. En este plano, los rangos servían para clasificar los reinos espirituales, mientras que la fuerza combativa real empleaba los baremos de los estrategas militares como unidad de medida. Y al decir diez soldados acorazados, no se hacía referencia a plebeyos desarmados, sino a combatientes veteranos protegidos con armaduras de hierro y armas punzantes. Yan Shixu hojeaba las páginas con creciente rapidez, percatándose con genuino asombro de que los Cuatro Clásicos del Daoísmo guardaban más de un sesenta por ciento de coincidencia con los textos sagrados taoístas de su vida pasada. Al haber pertenecido a la escuela ecléctica en su vida anterior, había profundizado extensamente en la literatura taoísta. Su padre, escritor de profesión, se había vuelto olvidadizo con los años y solía obligarlo a memorizar innumerables obras de lo más variopintas para utilizarlo como una extensión externa de su propia mente. Cuando andaba de buenas, solía elogiarlo: "Tener una cuenta nueva siempre rinde mejor". Pero cuando estaba de mal humor, le recriminaba: "Si ni siquiera puedes memorizar un texto clásico de unas decenas de miles de caracteres, ¿para qué demonios te quiero?". '¿Acaso el Ancestro Daoísta de este mundo también fue un transmigrador?', conjeturó Yan Shixu en su fuero interno. Fuese como fuese, aquello reducía a mínimos el peligro de ser descubierto mientras fingía ser un estudiante de la academia. Incluso podía permitirse adaptar postulados taoístas y tratados de gobierno para consolidar su fachada de letrado prodigio. En ese instante, unos golpes en la puerta de la entrada lo rescataron del mar de letras. Yan Shixu cruzó el patio y retiró la traba de madera. Frente a él aguardaba una joven esbelta y grácil, dueña de una leve sonrisa y unos vivaces ojos de color gris claro llenos de agudeza. "Hermano Segundo Yan, ¿estás libre hoy?", inquirió la muchacha, marcando unos sutiles hoyuelos en las mejillas mientras hacía el ademán de sujetarlo del brazo. Con el incidente de la jornada anterior todavía vivo en la memoria, Yan Shixu dio un respingo instintivo y retrocedió un paso. Tang Shuang se sintió profundamente ultrajada. Con las mejillas infladas como dos panecillos al vapor, propinó un pisotón contra el suelo y resopló: "¡Hum! Me voy, y más te vale no arrepentirte. ¡Iba a recomendarte para un buen encargo!". "Solo estaba jugándote una broma", respondió Yan Shixu reteniéndola con presteza. "¿De qué encargo se trata?". "Hoy fui a llevar sopa de tiras de masa a los clientes de la Residencia Yunlai. Ayer unos comensales rompieron las mesas de servicio y le recomendé tus servicios a la Señora Yuchi", detalló Tang Shuang. ¿La Residencia Yunlai? El nombre le sonaba ligeramente ajeno. Yan Shixu caviló durante unos segundos antes de caer en la cuenta: '¡Ah, pero si es el equivalente a un establecimiento de recreo y entretenimiento de lujo de la Gran Sheng!'. \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
El Descenso del Santo (Novela)

Continúa leyendo

El Descenso del Santo (Novela)

Capítulo 7

Siguiente Capítulo ›

El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 6

Estás leyendo el capítulo 6 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.