Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 5 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Yan Shixu apenas se incorporaba cuando sintió el filo helado de una daga presionando contra su garganta.
Al instante contuvo la respiración y no se atrevió a moverse; los vellos de su nuca y brazos se erizaron.
En la oscuridad resonó una voz profunda y envejecida:
"¿Quién eres?"
Sin esperar a que Yan Shixu respondiera, el intruso estiró la mano y le pellizcó y retorció con fuerza la piel detrás de la oreja. De inmediato, su tono mudó al más puro estupor:
"¡¿Boheng, aún no estás muerto?!"
Las pupilas de Yan Shixu se habituaron gradualmente a la penumbra, distinguiendo un rostro embozado con una marcada arruga vertical entre las cejas.
"Maestro, soy yo." Yan Shixu encogió el cuello con cautela. "¿Podría apartar la daga?"
'Esa daga la forjé yo mismo con mis propias manos; está endemoniadamente afilada.'
"Imposible. ¿Cómo sigues con vida? Xing Dos te vio ingerir el veneno para quitarte la vida." El tono del anciano letrado confuciano resultaba sumamente complejo: la alegría se entrelazaba con el desconcierto, y el desconcierto con una viva suspicacia.
"Yo tampoco lo sé", respondió Yan Shixu con idéntica perplejidad fingida. "Cuando los Agentes de Inspección de la Oficina de Asuntos de Inspección echaron la puerta abajo, acababa de despertar. Sentí como si solo hubiera echado una cabezada."
Salvo por un sordo retortijón en el vientre.
El anciano letrado confuciano sopesó sus palabras un instante y preguntó con recelo:
"¿Acaso tu hermana mayor te dejó algo?"
"Aparte de los textos clásicos de las Artes Mohistas, mi hermana no dejó nada en absoluto." Yan Shixu sacudió la cabeza, añadiendo para sus adentros: 'A menos que un cuñado poco de fiar cuente como herencia.'
El anciano letrado confuciano no retiró el arma; por el contrario, su voz bajó de tono, cargándose de frialdad:
"Boheng, ¿por qué te liberó la Oficina de Asuntos de Inspección? ¡Has traicionado a los nuestros!"
Yan Shixu se apresuró a replicar:
"Si hubiera traicionado la causa, hoy no estaría aquí a solas pasándole información crucial, sino guiando a una jauría de Agentes de Inspección para echarle el guante."
La mirada del anciano letrado confuciano se templó apenas un ápice y apartó la hoja de su cuello.
"¿Qué fue lo que ocurrió?"
Yan Shixu por fin pudo incorporarse por completo y explicó con serenidad:
"Tras ser capturado, fingí amnesia. Induje a la Oficina de Asuntos de Inspección a creer que yo había recibido el impacto del Sello sin Forma, y que Xing Dos, quien logró huir, era el que cargaba con las heridas de muerte. Como no detectaron fisuras en mi coartada, resolvieron eliminarme. Aproveché el momento propicio para jurarles lealtad y ofrecerme como peón al servicio de la Oficina de Asuntos de Inspección. Solo gracias a eso logré conservar el pellejo."
El anciano letrado confuciano extendió la mano y palpó con firmeza su pecho y abdomen, profiriendo con asombro:
"Aquel día estabas al borde del colapso, desahuciado por cualquier medicina o remedio. ¿Cómo es posible que tus heridas hayan cerrado por completo?"
"De no ser así, ¿por qué se fiaría de mí la Oficina de Asuntos de Inspección?" Yan Shixu inquirió: "Maestro, al entrar aquí, ¿advirtió si alguien vigilaba mis movimientos?"
El anciano letrado confuciano apuntó con el dedo hacia el tejado y emitió un asentimiento gutural:
"Sobre las tejas yacía agazapado un Filo de Cigarra de la Oficina de Asuntos de Inspección. Hice que causaran un disturbio fuera para atraerlo y alejarlo de aquí."
Yan Shixu no disponía de tiempo para indagar qué clase de sabueso era un "Filo de Cigarra", de modo que fue directo a lo esencial:
"El Magistrado Yang me ha ordenado infiltrarme en la Academia Daoísta para sustraer el Reloj de Sol de Mingzong. Maestro, sáqueme cuanto antes de la Capital Oriental. Mi tapadera está expuesta; necesito cambiar de base de operaciones de inmediato."
El anciano letrado confuciano ignoró la súplica y meditó en voz baja:
"¿La Oficina de Asuntos de Inspección te encomendó robar el Reloj de Sol de Mingzong?"
Yan Shixu conocía demasiado bien el temple de su maestro. Al oír esa pausa reflexiva, el corazón se le vino abajo.
En efecto, el anciano letrado confuciano negó con la cabeza:
"Si te saco esta noche, mañana la Capital Oriental amanecerá bajo un cerco implacable de ley marcial y nos resultará imposible cruzar las puertas. Por añadidura, el Reloj de Sol de Mingzong es un asunto de suma trascendencia. Puesto que la Oficina de Asuntos de Inspección allanará tu camino hacia la Academia Daoísta, podemos aprovechar la marea a nuestro favor y devolverles la jugada con sus propias fichas."
'¡Esto no es más que convertirme en un peón de doble filo!', comprendió Yan Shixu en el acto. 'En este mundo, los agentes dobles jamás acaban con la cabeza sobre los hombros.'
"Boheng, aunque no estés confinado en una mazmorra, tu predicamento no dista en nada del de un recluso. Entrar a la Academia Daoísta es tu única tabla de salvación", sentenció el anciano con gravedad.
Yan Shixu guardó silencio.
El propósito del anciano letrado confuciano era transparente: carecía de margen de maniobra, pues ambos bandos pretendían utilizarlo para penetrar en la Academia Daoísta.
"De modo que siempre supo que el disco de jade era una pieza del reloj de sol." Yan Shixu viró la conversación para sonsacar datos. "¿Qué secreto encierra ese reloj de sol para que tanto usted como la Oficina de Asuntos de Inspección lo persigan con semejante empeño?"
La habitación permanecía en sombras absolutas, sin una sola vela encendida.
La voz del anciano letrado confuciano resonó pausada:
"¡Ese reloj de sol custodia el secreto del tesoro imperial de Mingzong!"
Yan Shixu se quedó atónito. Al escarbar en los anales de su memoria, evocó una añeja leyenda del vulgo.
Hacía unos doscientos años, el príncipe de linaje ajeno Pei Luogu se alzó en armas y desató una rebelión devastadora. Tomada con la guardia baja, la corte imperial de la Gran Dinastía Sheng vio cómo los insurrectos rendían trece ciudades en una ofensiva fulminante. Al organizar tropas a la desesperada para contener el avance, las fuerzas gubernamentales encadenaron derrota tras derrota, permitiendo que las huestes sublevadas alcanzaran el Paso Tianmen, situándose a menos de cien li de Chang'an.
Poco después, dos príncipes feudales del clan dinástico se sumaron a la revuelta, devorando la mitad del territorio imperial bajo el fuego bélico.
Aquel conflicto pasó a los registros históricos como la Rebelión de los Tres Reyes.
Presa de un terror absoluto, el emperador Mingzong huyó de Chang'an escoltado por dos mil jinetes de la guardia de palacio, el Príncipe Heredero y sus concubinas.
Cuando las fuerzas rebeldes irrumpieron a sangre y fuego en Chang'an dedicándose al pillaje, descubrieron que las arcas del Estado estaban desiertas, vaciadas hasta el último grano.
Tiempo después, tanto el emperador Mingzong como el Príncipe Heredero perecieron en la cacería de los rebeldes, dejando el paradero de aquel incalculable erario envuelto en las brumas del mito.
"¿Acaso el tesoro imperial de Mingzong no es un mero rumor sin pies ni cabeza?", cuestionó Yan Shixu, atónito.
"¡De ningún modo!", aseveró el anciano letrado confuciano con convicción incontestable. "Aquel año, cuando los traidores arrasaron Chang'an, en verdad no hallaron ni una moneda de cobre ni un saco de grano en las bóvedas reales. Hasta el sol de hoy, la ubicación del tesoro de Mingzong continúa siendo un misterio insondable."
'¡Semejante disparate!'
Las arcas de un imperio albergaban una fortuna descomunal; desmantelarlas por completo habría exigido un contingente titánico y un despliegue imposible de ocultar. ¿Cómo diablos habrían evaporado todo sin levantar sospechas? A los rebeldes les habría bastado con torturar a unos cuantos cortesanos para dar con el escondite.
Yan Shixu se resistía a creerlo, mas no le quedaba otra opción.
Cuando las altas esferas del imperio asumen una fábula como una verdad irrefutable, lo más prudente es acatarla como tal.
Aunque en el presente el anciano letrado confuciano vestía las ropas de un civil cualquiera, en sus años de gloria había pisado las alfombras del poder ministerial.
"En la época en que prestaba servicio en la corte, tuve acceso a las Crónicas de la Vida Diaria de Mingzong. Al momento de escapar de Chang'an, el soberano declaró: \*'Preservemos las arcas en lo profundo, a la espera del porvenir'\*", desveló el anciano.
Para los jerarcas imperiales, jamás se había tratado de una simple fantasía popular.
Yan Shixu asintió lentamente y prosiguió:
"¿Y qué relación guarda ese reloj de sol con el tesoro?"
"Eso proviene de un informe obtenido hace cinco días", explicó el anciano letrado confuciano a ritmo acelerado. "Un noble venido a menos acudió a la Casa de Empeños Puji, situada en el Mercado del Sur, pretendiendo empeñar una reliquia de jade heredada de sus ancestros. El tasador le ofreció ciento ochenta guan, pero el indigente se negó a cerrar el trato y comenzó a regatear, vociferando que sus antepasados sirvieron en la guardia de palacio de Mingzong, que la pieza provenía del harén imperial y que guardaba el secreto para abrir las legendarias arcas. El administrador del negocio, que tenía buen ojo para las antigüedades, le entregó doscientos guan para despacharlo de inmediato. Dicha pieza no era otra cosa que la esfera del reloj de sol. Y la Casa de Empeños Puji es una tapadera del Templo Dinghui; uno de los dependientes responde a nuestras órdenes."
El anciano hizo una breve pausa antes de añadir:
"En cuanto recibí el soplo, tracé el plan sin demora y les ordené infiltrarse en el Templo Dinghui para apoderarse del disco de jade. Quién hubiera previsto..."
"Quién hubiera previsto que todo era un señuelo de la Oficina de Asuntos de Inspección para obligar a la serpiente a abandonar su guarida", remató Yan Shixu con una mueca amarga. "Ese perro apellidado Yang impregnó el disco de jade con el Rastro del Hilo Guiador precisamente para tender el anzuelo y cazarnos a todos en una sola redada."
El anciano letrado confuciano no desmintió sus palabras; en su lugar, soltó un largo suspiro:
"Aquel noble harapiento debía de ser un espía encubierto de la Oficina de Asuntos de Inspección. El anhelo de poner las manos sobre el tesoro cegó mi juicio y nubló mi prudencia. Sin embargo, su blanco principal no éramos nosotros, sino los infiltrados del ejército de Chengzhao."
Yan Shixu reflexionó un instante y expuso:
"Siendo el disco un cebo arrojado por ellos, ¿no cabe la posibilidad de que ese Yang solo esté manipulando el mito de las arcas para sus propias intrigas, y que en el fondo el reloj de sol nada tenga que ver con el tesoro?"
En el fondo de su ser, seguía buscando cualquier excusa para eludir la misión en la Academia Daoísta.
El anciano letrado confuciano pareció desentrañar sus intenciones y soltó un bufido despectivo:
"Antes de emprender la fuga, el emperador Mingzong dividió el Reloj de Sol de Mingzong en dos mitades y encomendó la custodia de una de ellas al Preceptor Imperial. ¿Sabes acaso qué calibre de hombre era el Preceptor Imperial? En aquellos días aciagos, mientras la soldadesca rebelde degollaba a la población civil, el Preceptor congregó a las masas en el Monasterio Chongzhen y trazó una línea prohibitiva ante el portal: todo aquel invasor que osara cruzar el linde caía fulminado. De ese modo salvó las vidas de decenas de miles de almas en Chang'an. Si no guardara relación con el destino del tesoro, ¿por qué Mingzong le entregaría esa mitad? Y si no estuviera ligado a semejante fortuna, ¿por qué la Oficina de Asuntos de Inspección se obsesionaría con arrebatar la reliquia que resguarda la Academia Daoísta?"
Yan Shixu inquirió en un susurro:
"Puesto que atañe a la estabilidad y al destino del imperio, ¿por qué la corte no exige formalmente la entrega del artefacto? ¿Acaso la Academia Daoísta tendría el descaro de negarse ante un decreto imperial?"
El semblante del anciano letrado confuciano se ensombreció con amargura:
"La Secta Chongzhen y la camarilla de los eunucos son enemigos jurados, irreconciliables como el fuego y el agua. La Oficina de Asuntos de Inspección baila al son de los eunucos, de suerte que no les queda más vía que el robo clandestino. En cuanto a la corte imperial... Bah, lo que los eunucos no consiguen por la fuerza, ni la mediación personal del emperador lograría doblegarlo. Olvídalo; son intrigas palaciegas que entenderás a su debido tiempo."
'¡Así que ese maldito Yang me está lanzando como carne de cañón para allanar el terreno y medir las defensas de la Academia Daoísta!', maldijo Yan Shixu para sus adentros, con el ánimo por los suelos.
De inmediato preguntó:
"¿Qué lazo une a la Secta Chongzhen con la Academia Daoísta?"
Él no era más que un artesano criado en los callejones plebeyos, completamente ajeno al entramado institucional del Estado.
"Aunque la Academia Daoísta ostenta el rango de institución gubernamental, en verdad está subordinada a la Secta Chongzhen. El Gran Erudito de la Academia Daoísta en la Capital Oriental, el Maestro Daoísta Yunmo, es el primer discípulo del Líder Supremo de la Secta Chongzhen; vale decir, el discípulo predilecto del Preceptor Imperial." Al pronunciar aquel nombre, el anciano dejó entrever un hondo recelo reverencial: "El Maestro Daoísta Yunmo alcanzó el Reino Terrenal hace un ciclo sexagenario entero. Qué pináculo habrá conquistado a día de hoy es un enigma para el mundo entero."
El rostro de Yan Shixu se descompuso en una mueca de amargo desaliento.
En esta era convulsa y caótica, los artífices del Reino Humano pululaban como carpas cruzando el torrente fluvial, pero los colosos del Reino Terrenal eran escasos como escamas de dragón o plumas de fénix.
Baste ver su propia condición: cultivaba primordialmente las Artes Mohistas y de forma secundaria el sendero marcial. En las Artes Mohistas apenas había alcanzado el rango inicial del Reino Humano, mientras que en las artes marciales ni siquiera había cruzado el umbral del rango.
Se sentía exactamente como Benbo'erba, aquel miserable pececillo demoníaco al que su rey ordenaba abatir sin auxilio al formidable Rey Mono y capturar con vida al monje Tang.
El anciano letrado confuciano escrutó la noche a través de la celosía de la ventana y aceleró el tono:
"El tiempo se nos escurre entre los dedos. Boheng, te instruiré ahora mismo en los preceptos de las Artes de los Estrategas; con este saber podrás preservar la vida entre los muros de la Academia Daoísta."
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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El Descenso del Santo (Novela)
Capítulo 6
El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 5
Estás leyendo el capítulo 5 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.