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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 59 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Las hojas de la puerta del salón principal se abrieron de par en par. En algún momento, la luz de la luna había quedado oculta tras densos nubarrones, dejando el exterior sumido en una oscuridad impenetrable. Un viento espectral aullaba, filtrándose en torbellinos por las rendijas de puertas y ventanas. Gemía y sollozaba como el llanto de miríadas de almas agraviadas, haciendo temblar con un susurro continuo los talismanes sujetos sobre la mesa. En lo profundo del pecho de los presentes brotó una opresión y un pavor sofocantes. El monje Gao Mei mostraba una expresión sombría, y el rostro de Huangfu Yi palideció. Yan Shixu tensó el semblante aún más. Aquella escena, propia de la aparición de un espectro vengativo, solo la había visto antes en películas de terror, donde incluso a través de una pantalla le ponía los pelos de punta. Ahora que lo vivía en carne propia, sentía que el cerebro se le bloqueaba y la adrenalina se le disparaba sin freno. Lo que temía no era cuán poderoso fuese el fantasma, sino el concepto mismo de un fantasma. 'No temas, no temas. Mientras haya suficientes agallas, ¡hasta a un fantasma femenino se le saca licencia de maternidad!...', Yan Shixu murmuraba para sus adentros, intentando quebrar aquel sello mental. En sus brazos, Xueyi temblaba sin cesar, hundiendo la cabeza entre sus alas. Yan Shixu le susurró: "Sube a las vigas del techo." Xueyi sacudió la cabeza una y otra vez, escarbando más hondo contra su pecho. Acariciando el suave y cálido lomo del ave, Yan Shixu dijo: "Los fantasmas no suben a las vigas; allí arriba estarás a salvo. Si no me crees, piénsalo bien: ¿en qué libro has visto que un fantasma se suba a una viga?" Apenas cayeron las palabras, Xueyi alzó el vuelo con un chasquido de alas; sin la menor vacilación ni apego, se disparó directo hacia las vigas del techo. 'Al menos finge un poco de desgana. ¿Acaso ante la calamidad inminente cada pájaro vuela por su cuenta?', la comisura de los labios de Yan Shixu se contrajo. En ese momento, el sacerdote daoísta de barba larga gritó: "¡Cierren la puerta de prisa!" Siendo el más cercano a la entrada, Yan Shixu corrió a toda prisa y cerró de golpe las dos hojas de la gran puerta. El viento espectral dentro del salón cesó al instante. El sacerdote daoísta de barba larga ordenó de inmediato: "¡Enciendan las luces deprisa! El fuego de las velas congrega el Qi yang; donde hay luz, al espectro le cuesta invadir. Cuanto más oscuro sea el lugar, más fuerte se vuelve el espíritu maligno." "Sí, sí...", Huangfu Yi fue el más solícito, respondiendo una y otra vez con voz atropellada. Tanteó apresuradamente en la oscuridad hasta tropezar con la mesa ritual, donde revolvió la superficie con manos torpes. Con repentina alegría, exclamó: "¡La encontré, encontré la mecha de yesca!" Huangfu Yi sopló con fuerza sobre la mecha de yesca. Una llama diminuta, del tamaño de un grano de soya, prendió con un repentino resplandor, iluminando un rostro pálido y tumefacto, enmarcado por cabellos largos y empapados que caían en desorden, con ambos ojos convertidos en cuencas de pupilas enteramente blancas. Hombre y espectro quedaron frente a frente, a un palmo de distancia, tomados por sorpresa. "¡Un fantasma!", chilló Huangfu Yi dando un salto descomunal, rasgando la oscuridad con su alarido. La mecha de yesca cayó al suelo y el salón volvió a quedar sumido en las tinieblas. Yan Shixu se desprendió el marcador de tiralíneas de la cintura, avanzó a grandes zancadas en la penumbra y raspó con fuerza el lomo del sable contra la esquina del marcador. ¡Clang! El choque entre la lámina de cobre y el hierro despidió chispas que prendieron la vela. La llama se alzó vigorosa, y un halo cálido y amarillento se expandió despacio, envolviendo vigas, columnas, mesas y utensilios del salón bajo una luz difusa. Aprovechando la ocasión, el sacerdote daoísta de barba larga encendió otra vela. Huangfu Yi permanecía inmóvil en su sitio con la cabeza gacha, idéntico a un muerto viviente recién infectado. El sacerdote daoísta de barba larga advirtió con tono sombrío: "Mal asunto. Ha sido poseído. Debemos expulsar al espíritu maligno de inmediato; de lo contrario, en medio cuarto de hora su Qi yang se extinguirá por completo y ni los dioses inmortales podrán salvarlo." Dicho esto, comenzó a maniobrar sobre la mesa ritual: "Ustedes dos, hagan guardia y protéjanme..." Apenas terminó de hablar, la garganta de Huangfu Yi emitió un chillido desgarrador y se abalanzó contra el sacerdote. Al ver esto, el monje Gao Mei dio dos zancadas en diagonal, interponiéndose en su camino. Con los ojos inyectados en sangre, rebosantes de ferocidad despiadada, Huangfu Yi lanzó los diez dedos como garras de águila directos a la garganta del monje Gao Mei. El monje Gao Mei descargó un brutal derechazo en arco. ¡Pum! Como si fuera un muñeco de paja, todo el cuerpo de Huangfu Yi azotó pesadamente contra el suelo. La mujer espectro pareció no esperar que "ella misma" resultara tan endeble, pues hasta la mirada del poseído cobró cierta claridad por el asombro. Controlando el cuerpo de Huangfu Yi, lo hizo incorporarse de un salto y se abalanzó de nuevo hacia Gao Mei. ¡Pum! Otro descomunal golpe en arco lo derribó contra el suelo una vez más. Huangfu Yi se puso en pie con rigidez cadavérica. Emitiendo un alarido furioso desde la garganta, cambió de objetivo y se lanzó hacia Yan Shixu. '¿Por qué contra mí?', alarmado, Yan Shixu alzó el sable para bloquear las garras del espectro y asestó una patada frontal con la pierna derecha. En medio del sordo estrépito del impacto cárneo, Huangfu Yi salió despedido hacia atrás varios metros. Esta vez no volvió a levantarse; la mujer espectro abandonó aquel cuerpo y emergió flotando con lentitud. El alma agraviada de la Consorte del Príncipe Heredero flotó en el aire y sacudió las mangas con violencia. "¡Uuu... uuu...!" Un viento espectral desgarrador abrió de par en par las hojas de la puerta. Las llamas de las velas oscilaron con violencia y la luz de la estancia menguó al instante. '¡No podemos dejar que el fuego se apague!', al ser el más próximo a la entrada, Yan Shixu cerró la puerta de inmediato. El sacerdote daoísta de barba larga agarró un fajo de talismanes amarillos de la mesa ritual y entonó: "¡Cielo y Tierra se esclarecen, el Yang Recto desciende al recinto; los demonios perversos huyen a la distancia, los espectros y apariciones se aquietan!" De un golpe de muñeca, arrojó los talismanes amarillos. Las hojas de los talismanes salieron disparadas como dotadas de consciencia propia, adhiriéndose a las rendijas de puertas y ventanas. En un instante, todo disturbio se esfumó. Puertas y ventanas parecieron fundirse en hierro, y el frenético viento espectral del exterior ya no pudo sacudirlas ni un ápice. "¡Criatura impía! Los vivos moran en el mundo del Yang y los difuntos pertenecen al Inframundo. El Yin y el Yang siguen rumbos distintos; ¿por qué insistir en demorarte en el mundo terrenal para dañar a los inocentes?" "¡Mi gran rencor aún no ha sido vengado! ¡¿Cómo voy a resignarme a reencarnar?!", la voz del fantasma femenino resonó estridente, destilando ponzoña. "Rechazas el brindis de cortesía para beber el del castigo." El sacerdote daoísta de barba larga tomó con dos dedos tres monedas de cobre del cuenco de arroz y las arrojó contra el espectro. El cuerpo de la mujer espectro ondeó en el aire, esquivando las monedas. Sin perder la compostura, el sacerdote daoísta de barba larga untó en su espada de madera de melocotonero la sangre de gallo mezclada con cinabrio. Blandiendo el arma, se lanzó al frente y trabó un fiero combate contra el espectro femenino. La mujer espectro flotaba de un lado a otro como una cometa, manifestándose al frente para desvanecerse de pronto y reaparecer a sus espaldas. Aprovechando que el sacerdote lidiaba con la captura del fantasma, Yan Shixu y Gao Mei se apresuraron a levantar del suelo a un maltrecho y moribundo Huangfu Yi. Huangfu Yi tenía la mejilla derecha sumamente hinchada. Apretándose el vientre, gimió aturdido: "¿Qué ocurrió? Me duele tanto... ¿Me dio una paliza un fantasma?". Gao Mei y Yan Shixu asintieron al unísono: "Así es". "Rápido, rápido, ayúdenme a esconderme en un rincón". Entre los dos lo arrastraron hacia una esquina. Huangfu Yi se sentó en el suelo apoyando la espalda contra la pared con las piernas abiertas, pero justo cuando se disponía a hablar, una figura humana salió volando y se estrelló contra el suelo. El sacerdote daoísta cayó a unos metros del trío. Tenía la túnica hecha jirones y la espada de madera de melocotonero rota, en un estado por demás lamentable. Gao Mei parpadeó: "¿Eh?". Huangfu Yi soltó: "¡¿Ya no puedes más?!". ¡Había caído demasiado rápido! El sacerdote de barba larga, con el rostro pálido y demacrado, gimió con voz agónica: "El rencor de este espectro vengativo es demasiado profundo. El cultivo de este maestro es insuficiente, temo que me resulta imposible contenerlo". El alma agraviada de la Consorte del Príncipe Heredero se transformó en una ráfaga de viento sombrío que envolvió al sacerdote y lo estampó contra la pared. Sus uñas negras y afiladas le atenazaban la garganta con fuerza implacable. Al percatarse de ello, el monje Gao Mei acudió de inmediato al rescate, pero sin importar cuántos puñetazos o patadas propinara, era incapaz de causarle el menor daño tangible al espectro femenino. Apretando el cuello del daoísta, la mujer espectral chilló con voz desgarradora: "¡Maldito daoísta! El Príncipe Ji asesinó a mi esposo y a mi hijo, mancilló mi honra y aprisionó a mi padre. Si accedes a reparar mis agravios, les perdonaré la vida a todos ustedes". Con el rostro congestionado de un rojo violáceo y los ojos a punto de salírsele de las órbitas, el sacerdote de barba larga articuló con dificultad: "Esto concierne a la familia imperial... Este humilde daoísta carece de poder para intervenir". Las garras del espectro se cerraron de golpe, mientras un vendaval siniestro giraba a su alrededor. Aunque no brotaba sangre de su cuello, la piel del sacerdote palideció a ojos vistas; todo rastro de vida abandonó su semblante, dejándolo como un pedazo de carne muerta y exangüe. La trama avanzaba inevitablemente según la narrativa del libro popular. Yan Shixu barrió la sala con la mirada, corrió hacia la mesa de rituales y untó una mezcla de cinabrio con sangre de gallo sobre el filo de su sable. De un solo tajo, lanzó un golpe certero contra la espalda del espectro femenino. La mujer espectral profirió un chillido estridente y giró la cabeza bruscamente, clavando sus pupilas lechosas de lleno en él. El corazón de Yan Shixu dio un vuelco. La buena noticia era que los métodos del daoísta surtían efecto en el espectro. La mala noticia era que no servían para un carajo. El filo reforzado con cinabrio y sangre de gallo apenas infligía un daño irrisorio. Yan Shixu había pretendido valerse de los recursos del sacerdote para asestar un golpe crítico de novecientos noventa y nueve puntos de daño, pero quién iba a imaginar que apenas alcanzaría nueve coma noventa y nueve. Enfurecida por el ataque, el espectro soltó al sacerdote y se abalanzó como humo espectral directo hacia el cuerpo de Yan Shixu. Fue como si de pronto hubieran abierto las puertas de una cámara frigorífica: una corriente glacial le azotó de frente y el cuerpo de Yan Shixu se paralizó por completo. Un frío penetrante le carcomió la carne, los órganos internos y las articulaciones de pies y manos, haciéndolo sentir como si estuviera varado en un páramo helado mientras su ser era engullido gradualmente por la marea gélida. La crisis en el salón se disipó momentáneamente. Huangfu Yi empujó al monje Gao Mei: "Ve a ver". El monje Gao Mei se aproximó con cautela. Al notar que la mirada de Yan Shixu conservaba la lucidez, bajó la guardia al instante y preguntó con tono grave: "¿Boheng?". "Estoy en un punto muerto con ella", articuló Yan Shixu con esfuerzo supremo, castañeteando los dientes. "Pero no podré aguantar mucho tiempo. A lo sumo dos cuartos de hora; en cuanto se consuma mi qi yang, moriré". El semblante de Gao Mei se ensombreció. Yan Shixu añadió con voz apagada: "Hermano Gao, tenemos que idear un plan, o de lo contrario todos pereceremos aquí". El monje Gao Mei meditó un instante: "En el pasado estudié el \*Sutra del Diamante\* y el \*Sutra de Ashu\*; tal vez pueda recitar las escrituras para guiarla al descanso eterno". Yan Shixu negó con la cabeza: "Es inútil. El mundo dentro del libro difiere del exterior; el poder del plano real no surte efecto en este reino". El monje Gao Mei se sorprendió: "¿Cómo lo dedujiste?". Los ojos de Yan Shixu se movieron ligeramente hacia las puertas y ventanas. "Si este mundo coincidiera con la realidad externa, a este sacerdote le sería imposible emplear talismanes. Jamás habría podido recibir la Transmisión de Registros Daoístas del Monasterio Chongzhen". El monje Gao Mei miró los talismanes, reflexionó unos instantes y entonó en un susurro un nombre búdico: "Que el cuerpo carnal de Boheng permanezca a salvo y en paz". Habiendo pronunciado la plegaria, Gao Mei evaluó la condición de Yan Shixu, observando la escarcha que cubría su entrecejo, y manifestó con desilusión: "El deseo no surte efecto; en este mundo no se puede manifestar el Dharma budista. Ante semejante panorama, ¿cómo romperemos este callejón sin salida?". Yan Shixu guardó silencio. Si lograba mantenerse en pie ante el espectro femenino era pura y exclusivamente por sus atributos en el plano físico. En cambio, su adversaria se imponía por mecánicas, hallándose intrínsecamente en una posición invencible. Una vez que su qi yang se agotara, la muerte sería inevitable. En ese instante, Huangfu Yi ayudó a incorporarse al sacerdote de barba larga y se acercó con sigilo, apremiándolo: "Sacerdote... esto, maestro, mi hermano ha sido poseído por el espectro. ¡Sálvelo de inmediato!". El sacerdote estaba estupefacto: "¡¿En verdad puedes disputarle el control a semejante espíritu maligno?! ¡Insólito, qué suceso tan extraordinario!". Cobrando ánimos, añadió: "Aguanta un poco, este maestro acudirá en tu auxilio enseguida". Dicho esto, corrió a tropezones hacia la mesa de rituales. Al cabo de un breve instante, el sacerdote regresó blandiendo un talismán recién trazado y rugió: "¡Engendro del mal, disípate ya mismo!". El talismán amarillo se estampó con un chasquido directo en la frente de Yan Shixu. No ocurrió nada en lo absoluto. El sacerdote se sobresaltó, miró alarmado hacia el exterior y exclamó con voz temblorosa: "¡Malo, esto es terrible! Ha sonado la medianoche, la hora Zi. El qi yin está en su máximo apogeo; ¡el talismán ya no puede contenerla!". Apenas cayeron sus palabras, los talismanes amarillos fijados en puertas y ventanas se desprendieron al unísono, y las hojas de las puertas se abrieron de par en par. Un viento tenebroso aulló por el salón, extinguiendo las velas. En un solo parpadeo, tanto las personas como el pájaro sintieron como si los hubiesen arrojado al fondo de un pozo de hielo. '¿Dices que es la hora Zi y ya lo es? ¡Maldita sea, esto no es más que una muerte programada por el libreto!'. Yan Shixu sintió de golpe que la pérdida de calor en su cuerpo se aceleraba de forma drástica; perdió por completo la sensibilidad en ambos pies, que cayeron bajo el dominio del espectro. Su corazón latía a duras penas, esforzándose por movilizar una sangre que se enfriaba por segundos. El mundo dentro del libro era traicionero e impredecible, gobernado por sus propias reglas; lo único a lo que él y Gao Mei podían recurrir era a la fuerza bruta de sus cuerpos carnales. Pero la carne no podía infligir daño a un alma. En este sitio, el espectro femenino funcionaba como un enemigo basado puramente en mecánicas; era imposible vencerla mediante la fuerza. '¡Un momento! ¡¿Mecánicas?!'. Yan Shixu entreabrió los labios y logró articular con dificultad: "Yo... yo puedo ayudarte a reparar tus agravios...". \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 59 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.