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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 58 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Yan Shixu se sobresaltó por dentro: "¿A qué te refieres con esas palabras, hermano Ziyao? No entiendo nada". Huangfu Yi le agarró de pronto la mano con la que empuñaba la daga y soltó una risa fría: "¿No entiendes, eh? Entonces, ¿cómo explicas esto?". ... Yan Shixu bajó la mirada hacia la corta daga; la verdad era que resultaba difícil de justificar. Aunque en la Gran Dinastía Sheng primaba la costumbre marcial y los letrados solían portar dagas para defenderse, ellos habían sido arrastrados de improviso al mundo del libro; en circunstancias ordinarias, nadie llevaría un arma encima dentro de su propia habitación. Y en su caso, saltaba a la vista que se disponía a salir armado. ¿Qué persona de bien salía a hurtadillas con una daga en mitad de la noche? Huangfu Yi resopló: "A mí me sobra el oro y el hermano Gao aplica aquello de que el silencio es oro; ninguno de los dos tiene enemigos en la academia. Si tiraron ese maldito libro en nuestro patio, ¿a por quién iba a ir si no era a por ti? "Hacía tiempo que me di cuenta de que traías algo raro entre manos. Una noche en que andaba con la sangre encendida y no podía pegar ojo, quise buscarlos a ti y al hermano Gao para ir al burdel a apagar el fuego, pero resultó que no estabas en tu cuarto. A partir de entonces me puse a observarte a escondidas y descubrí que salías a menudo de noche. La víspera de que desaparecieran Qi Shaoyou y Cheng Silie, y la noche en que un ladrón se coló en la habitación de Pei Yan, en ninguna de las dos estuviste en tu aposento. El hermano Gao también está al tanto de todo esto". Yan Shixu se volvió de inmediato hacia Gao Mei. El monje Gao Mei asintió con la cabeza levemente, con el rostro sereno como de costumbre. 'Ay, claro, viviendo bajo el mismo techo y saliendo con tanta frecuencia, ¡era imposible ocultárselo!'. Yan Shixu suspiró para sus adentros. Huangfu Yi continuó: "El hermano Gao dice que todo el mundo tiene secretos; mientras no se atente contra el cielo y la moral ni nos salpique el daño a nosotros, se puede hacer la vista gorda. Quién seas o qué pretendas hacer no tiene nada que ver con nosotros". Yan Shixu lo miró de reojo: "¿Y cómo sabes que no voy a atentar contra el cielo y la moral?". "Tengo buen ojo para calar a la gente", aseguró Huangfu Yi con total suficiencia. "De todos los males, la lujuria es el peor; tú casi ni pisas los burdeles, así que ¿qué tan malo podrías llegar a ser?". '¡Espero que el día que descubras que Gao Mei y yo aprendemos a escondidas el gran método de cultivo dual, no te eches a llorar!'. Yan Shixu lo pensó un instante y consideró que aquello, en el fondo, le convenía. Las palabras de Huangfu Yi equivalían a poner las cartas sobre la mesa de forma transparente: tus asuntos son tuyos, nosotros no nos entrometemos, seguimos siendo buenos amigos. Yan Shixu reflexionó que aquello tampoco estaba nada mal; ahora que las cosas se habían dicho sin rodeos, no tenía sentido seguir fingiendo que era un simple estudiante corriente. A decir verdad, ni Gao Mei ni Huangfu Yi eran personas comunes. Uno era un joven señor de cuna opulenta con bolsillos de los que jamás se agotaba el dinero, y el otro, un monje secularizado que dominaba poderes sobrenaturales budistas y cargaba a todas luces con un turbio pasado; ninguno de los dos parecía el tipo de individuo que acudiría a instruirse a la Academia Daoísta. La única diferencia radicaba en que ellos dos lo habían expuesto con desparpajo desde el primer día. 'Mientras ustedes dos no hayan venido a birlar el Reloj de Sol de Mingzong, seguiremos siendo amigos'. Yan Shixu sopesó sus palabras y dijo: "No tengo la certeza de si esto iba dirigido contra mí, pues todavía quedan demasiados cabos sueltos en este enredo. Discutir sobre ello ahora no tiene el menor sentido; la prioridad absoluta es salir de aquí con vida". De camino hacia allí, había sospechado que aquel tomo encuadernado en pliegos de sutra procedía, con casi total probabilidad, del culpable que operaba entre bambalinas. Al fin y al cabo, un artefacto similar a una "lámina bidimensional" no se enviaba a domicilio por mera casualidad. Sin embargo, había varias dudas que seguían sin encajar. Primera: ¿cómo había conseguido ubicarlo el autor intelectual? Segunda: si ya lo tenían localizado, existían innumerables formas de matar a alguien; recurrir a un método tan rebuscado para asesinar parecía como disparar un cañón para cazar un mosquito, carente por completo de sentido práctico. Tercera: ¿un artefacto divino de semejante calibre era de verdad algo que pudiera obrar en manos de un simple espía? 'Si poseías semejante portento, ¡haberlo avisado antes! Me habría dado exactamente igual renunciar al Reloj de Sol de Mingzong'. Al escuchar sus palabras, Huangfu Yi se apresuró a intervenir: "No tengo idea de cómo escapar del mundo dentro del libro, pero sobre este relato popular, sí guardo recuerdos". Gao Mei y Yan Shixu clavaron la mirada en él al unísono. Este último comentó con cierta sorpresa: "¿Acaso esta narración es una obra de gran renombre y amplia difusión?". Huangfu Yi se quedó desconcertado: "¿Cómo lo sabes?". "Si hasta tú la recuerdas, por fuerza debe de ser del dominio público", replicó Yan Shixu con naturalidad aplastante. Huangfu Yi: "..." "Tampoco es que la conozca todo el mundo; solo circulaba con mucha fuerza en Chang'an". Huangfu Yi bajó la voz de manera instintiva y añadió: "En realidad, este relato popular es un libro prohibido". ¿Un libro prohibido? Yan Shixu y Gao Mei cruzaron miradas; la curiosidad se les encendió al instante. La producción literaria florecía con vigor en la Gran Dinastía Sheng y, tras la fragmentación de las guarniciones militares independientes, a la corte le resultaba imposible meter en cintura a los letrados. ¿Hasta qué extremos alcanzaba la permisividad moral? En las librerías, los textos eróticos se contaban por montones, e incluso profusamente ilustrados. Que las compañías teatrales representaran piezas licenciosas era el pan de cada día; las familias de la alta nobleza y los altos cargos llegaban al punto de contratar pequeñas compañías para escenificar versiones en vivo dentro de sus propias mansiones. Y cuando a los señores les picaba el antojo en pleno clímax de la función, subían ellos mismos a tomar allí mismo a los seductores comediantes. Las actrices terminaban cubiertas de hombres fornidos, y con los actores masculinos aquello era directamente hombre sobre hombre. Bajo semejante relajación de las costumbres sociales, ¿lo que había terminado catalogado como libro prohibido era, nada más y nada menos, que un relato de aparecidos? El monje Gao Mei guardó silencio unos segundos, como si de pronto hubiera recordado algo: "¿Acaso se trata de...?". Huangfu Yi asintió con la cabeza: "Exacto, es ese mismo: \*La Consorte del Príncipe Heredero en busca de justicia\*. Este libreto popular circuló ampliamente durante los años de la era Guangqi; se contaba en las tabernas, casas de té e incluso en los teatros y burdeles de Chang'an. Narra que a principios de la era Yongzhen, la anterior Consorte del Príncipe Heredero fue ultrajada y, presa de la vergüenza y la indignación, se quitó la vida arrojándose a un pozo. Tras su muerte, su rencor no se disipó y fue a todas partes a presentar querella, pero no halló puerta alguna para hacer justicia; fue algo en verdad lamentable". Al escuchar esto, Yan Shixu no pudo evitar replicar: "¿Acaso semejante libreto pudo circular tan ampliamente? ¿Por qué motivos fue catalogado como libro prohibido?". Carecía por completo de lógica. Por mucho que el anterior Príncipe Heredero hubiera caído en desgracia, era inconcebible que la Consorte fuera ultrajada; a lo sumo le habrían ofrecido una copa de vino envenenado o una tira de seda blanca para que partiese con dignidad. Aunque el pueblo llano rara vez prestaba atención a la verosimilitud, ¿no era exagerado clasificarlo como libro prohibido solo por eso? "Aún no he terminado", dijo Huangfu Yi con tono misterioso. "A quien la Consorte del Príncipe Heredero pretendía acusar era nada menos que al mismísimo Taizong de nuestra dinastía. Lo acusaba de forzar a su cuñada, asesinar a su hermano y encarcelar a su padre". Yan Shixu, que se había empapado a conciencia de la historia imperial, comprendió de inmediato. El Taizong de nuestra dinastía era el segundo hijo de Taizu. En los últimos años de Taizu, el Príncipe Heredero se alzó en armas y asaltó el palacio imperial. En aquel entonces, Taizong, que aún ostentaba el título de Príncipe Ji, condujo a mil hombres de sus tropas privadas al palacio para defender al soberano. Ambos bandos libraron una sangrienta batalla durante toda la noche en la Puerta Desheng. Los rebeldes no pudieron doblegar al Príncipe Ji y acabaron derrotados. Posteriormente, todo el linaje del Príncipe Heredero fue exterminado sin que quedara un solo descendiente con vida. Gracias a su mérito al rescatar al emperador, el Príncipe Ji fue nombrado Príncipe Heredero y asumió el control del gobierno. En agosto de ese mismo año, Taizu abdicó, el Príncipe Ji ascendió al trono y cambió el nombre de la era a Yongzhen. Así lo registraban los anales oficiales. Sin embargo, la versión que circulaba entre el vulgo era justamente la contraria a los libros de historia. El Príncipe Ji había sido en realidad quien se sublevó; condujo a sus mil guardias privados para cercar el palacio, asesinó a su propio hermano y obligó a Taizu a cederle el poder. En los textos históricos, la Consorte del Príncipe Heredero no murió, sino que fue incorporada al harén imperial de Taizong. Yan Shixu chasqueó la lengua un par de veces: "Con razón lo declararon libro prohibido". En la era Guangqi, la Emperatriz ascendió al trono. Eso había ocurrido hacía apenas doscientos cuarenta años; es decir, ¿acaso en tiempos recientes aún existían miembros de la Escuela de los Novelistas? Qué extraño. Dada la naturaleza milagrosa de la Escuela de los Novelistas, la mejor manera de sacar provecho a semejante habilidad habría sido ponerla al servicio de la familia imperial. Sin embargo, un noble vástago venido de Chang'an como Huangfu Yi apenas sabía nada de la Escuela de los Novelistas, mientras que un simple espía de una guarnición militar había sacado a relucir una de sus obras. ¡No tenía sentido! O bien el libreto no había sido creado por el verdadero instigador tras bambalinas... ... o bien este relato poseía graves imperfecciones y distaba de ser tan valioso como se imaginaba. Huangfu Yi susurró: "El autor de esta obra quería valerse de \*La Consorte del Príncipe Heredero en busca de justicia\* para denunciar que Taizong mató a su hermano y forzó a su cuñada. Al llegar la era Guangqi, luego de que la Emperatriz subiera al poder, reprimió y difamó sin miramientos al clan imperial, por lo que fue en aquel periodo cuando este texto comenzó a propagarse. Más tarde, cuando Mingzong ascendió al trono, lo catalogó como libro prohibido y prohibió terminantemente su difusión tanto en la corte como entre el pueblo. En mi juventud, atraído por la curiosidad, llegué a leer el libreto, aunque ya he olvidado casi todo". Huangfu Yi reflexionó un momento y añadió: "Pero sí recuerdo... que el alma en pena de la Consorte del Príncipe Heredero causaba estragos en la mansión y cundía el pánico en el barrio. El Ministerio de Taichang mandó llamar a un sacerdote daoísta a la residencia para conjurar la calamidad, mas el sacerdote no fue rival para ella. La Consorte lloró y dijo: 'Solo le ruego al maestro daoísta que me haga justicia y me devuelva la honra; solo así podré reencarnar en el más allá'. A lo que el sacerdote respondió: 'Un asunto tan grave de la familia imperial escapa a mi alcance'. ¡La Consorte del Príncipe Heredero montó en cólera y lo mató en el acto!". El semblante del monje Gao Mei se ensombreció: "Así que, según la historia del libreto, todos moriremos esta noche. Boheng, tuviste contacto con el espectro de la Consorte. ¿Notaste algo en particular?". Antes de que Yan Shixu pudiera hablar, Huangfu Yi se adelantó, estupefacto: "Hermano Gao, dominas la doctrina budista a la perfección, ¿acaso no tienes manera de hacer frente a un fantasma femenino?". Gao Mei mostró un gesto de resignada impotencia: "El Sello de la Concesión de Deseos carece de facultades para exorcizar espectros". Huangfu Yi se negó a rendirse: "¿Y si pido un deseo? ¡Puedo postrarme! Me arrodillaré y me romperé la frente contra el suelo junto con Boheng". Gao Mei negó con la cabeza: "Aunque te partas la crisma no servirá de nada. Mi reino de cultivo no ha alcanzado ese nivel; no puedo crear algo de la nada". Huangfu Yi quedó sumido en la más absoluta desesperación. Yan Shixu dijo con voz grave: "Me avergüenza admitirlo, pero en el patio, el espectro femenino se limitó a posar una mano sobre mi hombro y todo mi cuerpo quedó rígido, completamente incapaz de moverme. Por fortuna, no llegó a causarme más daño". Gao Mei meditó unos instantes: "No es que no quisiera hacerte daño, sino que tu vigor Yang es sumamente abundante. Necesitaba apagar primero tu fuego Yang para poder arrebatarte la vida". La desesperación de Huangfu Yi se multiplicó al instante: "Ayer desgasté mi cuerpo entero entre vino y placeres carnales, ¿no significa eso que estoy condenado a morir sin remedio?". 'De joven no se valora la esencia vital y, al toparse con un espectro femenino, solo quedan lágrimas vanas. ¡Ahora te arrepientes, ¿verdad?!'. Yan Shixu estaba a punto de hablar. Sin embargo, en ese instante vio que el sacerdote daoísta sentado en el cojín de oración se puso de pie de súbito y gritó: "¡Dejen de parlotear, ya está aquí!". Apenas cayeron sus palabras, las puertas firmemente trancadas se abrieron de par en par con estrépito. Un viento fantasmal y gélido entró aullando en el recinto y apagó las velas de golpe. El salón quedó sumido en una oscuridad absoluta. \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 58 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.