Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 57 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Corría mediados de otoño y el viento nocturno soplaba ligeramente fresco.
Hallándose en medio de una residencia principesca en ruinas, Yan Shixu se sentía como si hubiera caído en una bodega de hielo; una ráfaga de viento sombrío le rozó la piel, poniéndole los vellos de punta.
"¿Dónde es esto?", se preguntó, mirando a su alrededor desconcertado.
Apenas un instante antes, todavía se encontraba en el dormitorio de la Academia Daoísta.
Al segundo siguiente, había aparecido en un entorno desconocido y tétrico.
Se trataba de un patio abandonado. A sus espaldas se alzaba un pabellón oscuro y carcomido; entre las junturas de los ladrillos grises del suelo brotaba la maleza, y la vegetación de los parterres, falta de todo cuidado, crecía desbocada hasta cubrir las rocallas ornamentales.
En el patio también había un pozo de agua.
El brocal era un abismo negro, cubierto de musgo húmedo y cercado por una maraña de malas hierbas.
En los alrededores reinaba una oscuridad absoluta, sin una sola luz ni el canto de los insectos; únicamente se oía el susurro del viento nocturno al mecer las ramas, proyectando sombras vacilantes y fantasmagóricas de los árboles.
Silencio, extrañeza; todo rezumaba una frialdad espectral.
Yan Shixu bajó la mirada para revisarse: la saeta de manga, el marcador de tiralíneas y el cuchillo corto seguían en su sitio, lo que le devolvió un poco de calma.
Empuñando el cuchillo, cortó una rama de un árbol del patio y la olió: el aroma era real.
El tacto de la rama también lo era.
¡Plaf!
Luego se propinó una bofetada; el dolor resultó igualmente auténtico.
No era una ilusión.
'Por lo tanto, debo de haber sufrido algún tipo de fenómeno de teletransportación. La desaparición repentina de Xueyi debió de deberse a lo mismo'.
'¿Qué diablos es esto? ¿Una versión de la Gran Sheng de una novela de flujo infinito?', pensó Yan Shixu con humor amargo.
Pero llegadas las cosas a este punto, entrar en pánico no servía de nada; primero debía encontrar a Xueyi, a Huangfu Yi y al monje Gao Mei, y de paso explorar el entorno para averiguar a qué lugar lo habían trasladado.
Yan Shixu estaba a punto de salir del pequeño patio.
De pronto, densos nubarrones ocultaron la luz de la luna, sumiendo el patio en la penumbra. Un viento tenebroso aulló con fuerza, y las plantas y la maleza del jardín se agitaron frenéticamente con crujidos inquietantes, como si hubieran cobrado vida.
Por el rabillo del ojo, Yan Shixu vislumbró que, a escasos metros de distancia, junto al brocal del pozo, había aparecido en algún momento una mujer vestida de blanco con el cabello completamente desgreñado.
Mientras a su alrededor se desataba un vendaval, los pliegues de su vestido y sus cabellos permanecían inmóviles, sin oscilar lo más mínimo.
Parecía no ser más que una proyección, un... espíritu agraviado.
Yan Shixu se quedó petrificado, y un escalofrío le trepó desde el coxis directo hasta la coronilla.
En ese instante, tanto su intuición de artista marcial como sus instintos biológicos hicieron sonar frenéticas alarmas.
En ese instante, un fragmento de texto brotó de golpe en su mente:
"En la profunda noche de siete días después, el viento sombrío aulló con furia... Aquella Consorte del Príncipe Heredero, que ya debería haber descansado bajo tierra, había regresado...".
Aquellas eran las palabras con las que se abría el texto encuadernado en acordeón.
Combinando el entorno circundante con la repentina aparición de aquella mujer espectral, por el fondo de la mente de Yan Shixu cruzó una conjetura tan absurda como audaz: '¡Este es el mundo dentro del libro!'.
Había sido transportado al interior de un libro y, a juzgar por el comienzo, ¡se trataba de una historia de fantasmas!
En ese preciso momento, el viento lúgubre rugió y la mujer espectral apostada junto al pozo se esfumó de repente.
'¿Se fue?'.
Apenas iba a soltar un suspiro de alivio cuando, al segundo siguiente, una mano gélida se posó sobre su hombro.
Su hombro derecho se congeló al instante, como si cargara un bloque de hielo; un frío punzante y espectral atravesó sus ropas y se coló dentro de su cuerpo.
'¡Está detrás!'.
En ese segundo sonaron todas las alarmas en su interior, pero su cuerpo era incapaz de moverse: las articulaciones de sus extremidades habían quedado congeladas por el Qi sombrío.
Yan Shixu se esforzó por mover los ojos y vio una mano lívida e hinchada, con uñas renegridas, posada sobre su hombro izquierdo.
El espectro femenino estaba de pie justo a sus espaldas.
"Ploc, ploc...".
A sus espaldas resonó el goteo de agua cayendo contra el suelo.
En medio de una atmósfera aterradora y asfixiante, Yan Shixu sintió cómo su cuerpo perdía el calor poco a poco. Sus extremidades se entumecieron, la escarcha blanqueó sus pestañas y cejas, pero el espectro que tenía detrás no hizo ningún otro movimiento.
'¿Eh?... ¿Acaso por ahora no puede hacerme nada más?'.
Un pensamiento cruzó la mente de Yan Shixu.
En ese instante, la luna se asomó entre las nubes y derramó su resplandor límpido y gélido, trayendo la luz de vuelta.
El Qi sombrío que había invadido su organismo se disipó al instante, y con ello recuperó la capacidad de moverse. Yan Shixu se dio la vuelta de inmediato y lanzó un tajo con su cuchillo.
Fuera un fantasma o un cadáver andante, ¡primero cortaría y luego preguntaría!
Una nívea y brillante estela de acero surcó el aire, pero detrás de él no había absolutamente nada.
La mujer espectral se había desvanecido.
En el patio vacío y silencioso, Yan Shixu jadeaba con fuerza; su espalda rezumaba una frialdad glacial, empapada en sudor frío.
"Uf... uf... El mundo de un libro, una historia de aparecidos... ¡¿Qué demonios es esta broma?! ¡¿Acaso esto es algo con lo que un novato como yo deba lidiar?!".
¡¿Cómo era posible que nada más salir de la aldea de novatos le cayeran encima con un ataque de lámina bidimensional?!
Antes de que pudiera recobrar el aliento, el eco de unos pasos resonó de nuevo en el corredor a sus espaldas.
"Tac, tac...".
Un sonido que resultaba especialmente nítido en la quietud de la noche.
Yan Shixu se giró con premura empuñando el cuchillo y adoptó una postura defensiva. Vio entonces cómo una silueta salía de la galería techada, apartaba la densa vegetación y aparecía ante sus ojos.
Vestía la túnica de estudiante lanshan y lucía una prominente cabeza rapada. Era alto y erguido, de rasgos comunes pero sumamente firmes y resueltos.
Bajo la luz de la luna, ambos se miraron estupefactos.
"¿Hermano Gao?".
"¿Boheng?".
Yan Shixu sintió sorpresa y alivio al mismo tiempo. En el rostro del monje Gao Mei destelló una expresión de alegría que pronto dio paso a la preocupación: "Boheng, tú también has entrado...".
"Me resultaba difícil no hacerlo", replicó Yan Shixu con impotencia. "En la Academia Daoísta, hasta un perro que viera un libro se acercaría a echarle un vistazo".
El monje Gao Mei soltó un suspiro; él había entrado exactamente de la misma manera.
Yan Shixu declaró con tono sombrío: "Hermano Gao, acabo de toparme con una mujer espectral. Por poco no lo cuento".
El monje Gao Mei miró a su alrededor. La noche era espesa y la oscuridad parecía ocultar un sinfín de peligros y horrores.
Bajó la voz y dijo: "Primero ven conmigo".
Ambos apartaron la espesa maleza, entraron en la galería techada y avanzaron a lo largo del sinuoso corredor.
Por el camino, Gao Mei explicó:
"Debemos de haber entrado en el mundo dentro del libro".
Yan Shixu preguntó perplejo: "¿Qué es eso del mundo dentro de un libro? ¿Acaso en este mundo existen cosas tan grotescas y disparatadas?".
El monje Gao Mei sopesó sus palabras durante unos segundos antes de decir:
"¿Alguna vez has oído hablar de la Escuela de los Novelistas?".
Yan Shixu lo pensó un momento y sacudió la cabeza:
"Novelas he leído, pero de la Escuela de los Novelistas jamás he oído hablar".
"Durante el período de los Reinos Combatientes, cuando rivalizaban las cien escuelas del pensamiento, la de los Novelistas nació precisamente en aquella época. Sin embargo, en comparación con las grandes corrientes como la confuciana, la daoísta, la mohista o la de los Nombres, la Escuela de los Novelistas era considerada un arte menor y extravagante, por lo que nunca alcanzó una categoría prestigiosa. Tras la unificación de la Gran Dinastía Yong, este linaje fue decayendo poco a poco; en la historia posterior, de vez en cuando reaparecía como una floración fugaz, pero jamás logró expandirse ni consolidarse". El monje Gao Mei continuó con pausada elocuencia:
"Cuenta la leyenda que la Escuela de los Novelistas es capaz de hacer que el mundo contenido en un libro pase de lo ilusorio a lo real. Las crónicas no oficiales registran que, durante el período de división y dominio de las Cinco Dinastías, el monarca del Reino de Wu estaba obsesionado con los placeres sensuales; era un gobernante licencioso y depravado que no dejaba de engrosar su harén. Ya fuera la esposa de un ministro o una doncella del pueblo llano, poseía a cualquier mujer sobre la que posara los ojos.
"Ni siquiera perdonaba a sus propias sobrinas carnales o políticas. Con el tiempo, dejó de conformarse con las mujeres del mundo mortal y mandó colocar proclamas por todo el reino, prometiendo conceder títulos de príncipe y canciller, además de honores y rangos oficiales, a quienquiera que le presentara a una beldad celestial.
"Surgió entonces un hombre extraordinario del pueblo llamado Lu Fengjie, quien se presentó ante él para ofrecerle un libro. Le dijo al rey de Wu: 'Las mujeres descritas en esta obra han sido retratadas con el límite absoluto de mi imaginación tras haber contemplado a las bellezas de todo el mundo. Si Su Majestad entra en el libro, dispondrá de tres mil deslumbrantes doncellas listas para ser cosechadas a su antojo, un deleite sin fin'.
"El rey de Wu se llenó de júbilo y procedió a leerlo; en ese mismo instante quedó sellado dentro del volumen, y todo el reino estalló en celebraciones".
'¿Acaso el mundo bidimensional acaba de irrumpir en la realidad?', Yan Shixu escuchaba estupefacto y cuestionó con escepticismo:
"Hermano Gao, la historia oficial no siempre es fidedigna, pero las crónicas extraoficiales son, sin duda, invenciones desbordadas; no son dignas de crédito, ¿verdad?".
El monje Gao Mei negó con la cabeza:
"Este relato proviene de los \*Anales de Sucesos Extraños de Nanzhou\*. Su autor fue Jing Changgong, cuyo abuelo fue el historiador oficial del Reino de Wu, de modo que posee un altísimo nivel de credibilidad. Además, las historias oficiales registran que el rey de Wu efectivamente concedió una audiencia a aquel personaje prodigioso del pueblo llano, y al día siguiente, el monarca falleció de manera repentina".
El rostro de Yan Shixu reflejó un profundo asombro.
Jamás se habría imaginado que, entre los tres, el verdadero erudito consumado fuera Gao Mei.
"¿Y cómo salimos de aquí?", insistió Yan Shixu. "No podemos morir repentinamente como el rey de Wu, para que los libros de historia registren en el futuro: 'Huangfu Yi, Gao Mei y Yan Shixu leyeron relatos extraños y libros misceláneos durante la noche; perecieron al día siguiente'".
El monje Gao Mei respondió con absoluta solemnidad:
"No somos dignos de que los historiadores oficiales gasten tinta en nosotros".
'¡Solo pretendía animar un poco el ambiente!'. Yan Shixu se quedó sin palabras.
Mientras conversaban, un destello de luz apareció más adelante.
Ante sus ojos se alzó una sala principal de una sola planta, imponente y de rigurosa planta cuadrada, con aleros curvos y esquinas elevadas hacia el cielo.
En su interior ardía una tenue luz de vela, que en medio de aquella sombría y tenebrosa mansión principesca parecía extraordinariamente desolada.
El monje Gao Mei explicó:
"Dentro de la sala es seguro por el momento. Hay un maestro daoísta dedicado a expulsar espíritus y capturar fantasmas que se autoproclama nuestro maestro".
Ambos cruzaron el patio invadido por la maleza y empujaron las puertas de la sala.
El interior era amplio, pero se hallaba en un completo abandono; las mesas y sillas estaban cubiertas de polvo, y las columnas y vigas de madera se encontraban atestadas de telarañas.
Un maestro daoísta permanecía sentado con las piernas cruzadas sobre un cojín de oración. Frente a él descansaba una mesa ceremonial en la que ardían dos velas, junto a papeles con talismanes, un incensario de bronce, un sello de madera y estandartes de mando, entre otros utensilios.
A unos metros de distancia, al pie de una columna, Huangfu Yi descansaba apoyado contra el madero, roncando a pierna suelta mientras estrechaba entre sus brazos a un pajarillo negro.
El ave no paraba de temblar; sus diminutos ojos azabache se movían de un lado a otro con recelo, mostrándose tan asustadiza como alerta, tan aterrada como digna de lástima.
El sacerdote daoísta tenía un semblante enjuto y una larga barba que flotaba con el aire. Al ver entrar a Yan Shixu, le reprendió con aspereza:
"Tardaste una eternidad solo para vaciar la vejiga. Si llegas a perder la vida entre las garras de la mujer fantasma, no esperes que este maestro gaste dinero en recoger tu cadáver".
A su lado, el monje Gao Mei explicó en voz baja:
"Hace un momento, este viejo daoísta me dijo de repente que uno de mis condiscípulos menores había salido a aliviarse y aún no regresaba, así que me mandó a buscarte. En este libro, nuestra identidad es la de sus discípulos.
"Cuando llegó el hermano Ziyao, fui yo también quien salió a recibirlo; él tuvo más suerte y no se topó con la mujer fantasma".
En medio de sus palabras, Xueyi, aún en brazos de Huangfu Yi, reaccionó como un niño desamparado que por fin encuentra a su padre.
Con los oscuros ojillos anegados en lágrimas, se zafó del abrazo de Huangfu Yi y corrió dando saltitos hacia él.
Yan Shixu extendió las manos para recibirlo, lo acurrucó contra su pecho y lo consoló con tono suave:
"Tranquilo, tranquilo, ya estoy aquí".
Xueyi estuvo a punto de romper en quejas y lamentos, pero se contuvo a duras penas, emitiendo un par de graznidos cargados de aflicción.
Gao Mei observó al pajarillo negro y comentó:
"Efectivamente es el pájaro que crías; lo he visto varias veces en el patio. Vino volando por su cuenta y no dejaba de picotear la puerta; posee una inteligencia humana asombrosa".
'No solo comprende la naturaleza humana, también entiende nuestro lenguaje', pensó Yan Shixu para sus adentros.
Gao Mei frunció el ceño con desconcierto:
"Lo que no esperaba es que también fuera capaz de entrar en el libro. ¿Acaso tu ave sabe leer?".
Yan Shixu no pestañeó al responder:
"Es probable que simplemente haya rozado el libro y por eso fuera absorbido por este mundo".
Gao Mei mantuvo el ceño fruncido y guardó silencio.
En ese momento, Huangfu Yi despertó. Al ver a Yan Shixu, una expresión de inmenso regocijo iluminó su rostro:
"¡Hermano Gao, te lo dije! Sabía que Boheng vendría. En la Academia Daoísta, ¿quién podría ver un libro nuevo en su casa y no abrirlo para leerlo? Aunque la verdad, no imaginé que Boheng llegaría tan rápido".
Tenía dibujado en el rostro aquel semblante inconfundible de regocijarse ante la desgracia ajena.
Yan Shixu no le hizo caso y dirigió su mirada hacia el maestro daoísta:
"Maestro, hace un momento me encontré con la mujer fantasma. Por fortuna, el hermano mayor Gao... el hermano mayor Gao apareció a tiempo y logró ahuyentarla".
La expresión del sacerdote daoísta mudó de inmediato, y con tono grave advirtió:
"¡Conque de verdad ha aparecido! Este maestro ha venido aquí comisionado por el Ministerio de Taichang para expulsar a ese espíritu. ¡Despejen la mente y permanezcan atentos todos ustedes, que esta noche no nos libraremos de una encarnizada batalla!".
Gao Mei y Yan Shixu asintieron al unísono, siguiendo la corriente de la situación.
Huangfu Yi les hizo una seña con el dedo a ambos. Cuando se acercaron, susurró:
"Hemos entrado en el mundo de un libro".
"El hermano Gao ya me lo ha explicado; es obra de la Escuela de los Novelistas", asintió Yan Shixu.
Huangfu Yi le lanzó una mirada penetrante:
"¿Por qué razón habríamos de entrar en el mundo de un libro?".
"¿Y yo cómo voy a saberlo?".
"¿Tú no lo sabes?". Huangfu Yi soltó un bufido frío: "Yan Boheng, no me importa que en días normales finjas ignorancia y te hagas el tonto, pues jamás he querido ponerte en evidencia. Pero ahora que estamos juntos en esta desventura, ¡¿todavía no piensas decirme la verdad?!".
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 57 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.