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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 56 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Para deducir quién era la tercera persona, primero debía comprender las propiedades del Gu de control mental. El llamado Gu de control mental sonaba un tanto parecido a un parásito neurológico; en términos más académicos, se le definiría como un "parásito de manipulación conductual". Esta clase de parásitos era capaz de secuestrar el cerebro, pero, dado que no poseían una gran inteligencia, solo podían alterar el carácter o el temperamento del huésped, sin llegar a impartir órdenes precisas. El Gu de control mental, en cambio, lograba transmitir instrucciones directas al anfitrión a través del Gu madre. Aquello era verdaderamente aterrador. Yan Shixu sopesó sus palabras antes de preguntar: "Aparte del antídoto, ¿qué otros métodos existen para prevenir el Gu de control mental?". La mirada de A Yan se posó sobre el té y los aperitivos. "Cuidar lo que se come y se bebe para no ingerirlo por error. Una mente inquebrantable también puede hacer frente al insecto Gu; si el Espíritu Primordial de la víctima es más fuerte que el del lanzador, puede ignorar por completo al Gu hijo. Además, durante los primeros tres días, si se experimenta algún malestar físico, recurrir a recetas para purgar parásitos y disipar inmundicias también ayuda a debilitarlo". 'Siendo así, ¡los Eruditos Asistentes de la Academia Daoísta quedan descartados!', asintió Yan Shixu para sus adentros. Tenía que reconocer la imponente autoridad que ostentaban los Eruditos Asistentes. Tomando a Lianyangzi como ejemplo, incluso habiendo ingresado él mismo en el Reino Humano, no podía evitar sentir una profunda cautela y temor al encontrarse cara a cara con él. Era idéntico a la sensación de un hombre común y corriente plantado frente a un oso pardo. "Por lo tanto, los objetivos más fáciles de controlar siguen siendo los estudiantes". Los pensamientos de Yan Shixu giraron a toda velocidad y formuló una conjetura. ¡Yang Yuanche! Tres marionetas: Cheng Silie, Yang Yuanche y Pei Yan. Cheng Silie era el peón que cargaba en primera línea; Pei Yan era la pieza infiltrada en las altas esferas estudiantiles; y Yang Yuanche no era más que una cortina de humo puesta al frente para adormecer al enemigo. En caso de que el adversario siguiera las pistas de forma sistemática, Yang Yuanche entraría en juego para servir como amortiguador y dar margen de maniobra. Yan Shixu tomó un pastelillo y lo introdujo con delicadeza en la pequeña boca de cereza de A Yan. Tras observarla masticar y tragar, dijo: "A Yan, necesito la ayuda del Magistrado de Enjuiciamiento". Recostada en el sillón de bambú, A Yan lo miró de reojo. Sus ojos guardaban un gran parecido con los de Gu Hanzhang: ambos eran grandes ojos almendrados, redondos y luminosos. "Cuando caiga la noche, dispón a algunos hombres apostados fuera de la Academia Daoísta. En cuanto me vean arrojar a alguien hacia afuera, que se lo entreguen de inmediato a los Agentes de Inspección de la Oficina de Asuntos de Inspección", indicó Yan Shixu. A Yan se incorporó y frunció el ceño. "Es demasiado apresurado. ¿Cuánta certeza tienes?". "Más del setenta por ciento". A Yan entreabrió los labios con la intención de advertirle algo, pero, recordando quién sabe qué, soltó un bufido frío: "Le sugeriré al Magistrado de Enjuiciamiento que mantenga a los Agentes de Inspección en espera dentro del barrio, pero tomar la decisión final le corresponde a él. En cuanto a ti, cuando llegue la hora de morir, acuérdate de suplicarle al enemigo que te deje el cadáver entero, así podré mandar a envolverte en una estera de paja". 'Esta mujer tiene el corazón de lo más rencoroso'. Yan Shixu respondió con una sonrisa burlona: "En ese caso, recuerda cobrar diez ristras de monedas adicionales". A Yan preguntó con desconcierto: "¿Por qué?". Yan Shixu puso una expresión de absoluta sinceridad: "Para la pensión por fallecimiento que le corresponde a los deudos". A Yan se quedó atónita un instante y escupió con desdén: "¡Pah! Ni que me hiciera falta tu miseria de dinero". Sus cejas se relajaron y las comisuras de sus ojos se curvaron suavemente. Cuando una mujer comenzaba a hacerte berrinches, la mejor manera de responder era atiborrarla de palabras dulces. Eso ahorraba muchísimos problemas. "Falta poco para la hora Wei, debo regresar a la academia". Yan Shixu aprovechó la oportunidad para marcharse, temiendo que A Yan, ya apaciguada, comenzara a indagar en los pormenores de la operación. Ella aún ignoraba que él había sido envenenado la noche anterior, y tampoco sabía que el autor tras bambalinas ya había recopilado abundante información y pistas a través de los enfrentamientos previos. Mucho menos sabía que él y ese individuo en las sombras libraban una carrera silenciosa: quien lograra localizar primero al otro, tendría ganada la mitad de la partida. Todo aquello involucraba a He Siqi y a Gu Hanzhang; era crucial no dejarla al tanto. \*\*\* A los tres cuartos de la hora You, el sol poniente se hundió tras las lejanas montañas. El resplandor del crepúsculo en el horizonte evocaba la luminosa sonrisa de Gu Hanzhang, al tiempo que contrastaba con el semblante trágico de los estudiantes. No habían retenido ni una pizca de conocimiento en la cabeza, y las pantorrillas no habían tenido un solo instante de descanso. Apoyándose unos en otros, los discípulos caminaban cojeando hacia los dormitorios. Huangfu Yi avanzaba con las puntas de los pies hacia adentro y comentó con evidente envidia: "¿Cómo es que la complexión de ustedes dos es tan superior a la mía? El hermano Gao pase, pero ¿por qué tú, Boheng, eres igual de fuerte?". 'Yo soy un hombre capaz de cultivar la fórmula del carácter "Kun" hasta el amanecer...', pensó Yan Shixu sin pestañear antes de responder: "Mi familia es humilde y tengo un cuñado que no da un palo al agua; el sustento del hogar depende por entero de mí". Huangfu Yi puso una mueca de amargura: "Esta noche no pienso poner un pie en el Pabellón Jinhe; lo único que quiero es volver al dormitorio y dormir a pierna suelta". "Yo también estoy agotado", convino Yan Shixu mientras dirigía la mirada hacia Gao Mei. El falso monje Gao Mei no pronunció palabra alguna, pero Yan Shixu distinguió en su rostro una intensa e inquebrantable determinación hacia el Dao. Uno salía a revolcarse entre flores y sauces y el otro caía rendido como un tronco. Estupendo: le ahorraban tener que andar con pies de plomo. De vuelta en los dormitorios, Yan Shixu se dirigió directo a su cuarto. Sobre el escritorio, Xueyi picoteaba los restos de mijo que habían quedado del mediodía. A sus patas descansaban cuatro píldoras pardas. Yan Shixu echó un vistazo a la taza; al notar que el agua estaba algo turbia, le sirvió un poco de agua limpia y susurró bajando la voz: "Esta noche no tienes que ir a ninguna parte. Quédate en la sofora y vigílame bien a Huangfu Yi". Xueyi ladeó la cabeza: "¿Por qué?". Yan Shixu le acarició la cabeza y susurró: "En este mundo, solo confío en ti. Todos los demás están en tela de juicio". Mientras hablaban, desde fuera del patio llegó la voz del monje Gao Mei: "¿De quién es el libro que se quedó tirado afuera?". '¿Llevaste un libro al patio con el pico?'. Yan Shixu miró a Xueyi. Xueyi sacudió la cabeza repetidamente y alzó un ala para señalar el escritorio. Sobre el escritorio yacía el \*Registro de Espectros Extraños\*. Yan Shixu alzó la voz para responder: "Mío no es, tal vez sea del hermano Ziyao". Poco después, Huangfu Yi salió de su habitación y fue al patio: "¿Eh? ¿Adónde se fue el hermano Gao?... Pero si este libro no es mío...". Pronto, el patio recuperó la calma. En ese momento, Yan Shixu estaba sentado con las piernas cruzadas sobre el lecho bajo, respirando hondo para nutrir su espíritu y aprovechando cada segundo para poner su condición física a punto. El tiempo transcurrió segundo a segundo; el manto de la noche descendió y las primeras luces comenzaron a encenderse. Yan Shixu abrió los ojos y exhaló una larga bocanada de aire turbio. Se equipó con el marcador de tiralíneas, la saeta de manga y la daga corta, se enfundó en una túnica negra, se cubrió el rostro con un velo y empujó sigilosamente la puerta de su habitación. Xueyi estaba posado sobre su hombro. El hombre y el ave salieron de bajo el alero y llegaron al patio. Xueyi, teniendo bien presente su misión, soltó un graznido: "¡Ah! Ese mocoso no está en su habitación". Yan Shixu giró la cabeza para mirar; la puerta del aposento de Huangfu Yi estaba abierta de par en par y él no se encontraba dentro. '¿Huangfu Yi salió?'. Se llevó una tremenda sorpresa en su interior. 'Estando tan agotado como estaba, ¿no debería estar tirado en la cama durmiendo como un tronco?'. '¿Dónde se metió?'. Justo en este momento crítico, Huangfu Yi había desaparecido. Por un instante, Yan Shixu estuvo a punto de sospechar que Huangfu Yi tenía algún vínculo con el culpable tras bambalinas. Pero la probabilidad era sumamente baja. Dada la perspicacia de Huangfu Yi y lo bien que se conocían tras convivir día y noche, si él fuera el cerebro en las sombras, a Yan Shixu ya lo habrían degollado hacía mucho tiempo. Además, entre las pistas e informes conocidos, ninguno apuntaba hacia Huangfu Yi. "¡Eh, aquí hay un libro!". Xueyi revoloteó con fuerza y voló hacia la mesa de piedra. Sobre la mesa de piedra descansaba un volumen encuadernado en acordeón con tapas azules. Xueyi sujetó la cubierta con el pico, desplegó el tomo encuadernado en acordeón y comenzó a leerlo con gran deleite. '¿Un libro? Es verdad, hace un momento Huangfu Yi estaba mirando un libro...'. El pensamiento cruzó la mente de Yan Shixu cuando, en ese preciso instante, vio cómo Xueyi desaparecía de la mesa en el aire. Justo así, delante de sus propias narices, sin el menor indicio previo, se desvaneció en el más absoluto silencio. "¡¿Xueyi?!". La expresión de Yan Shixu mudó por completo; se abalanzó sobre la mesa de piedra como quien corre a sofocar un incendio y palpó frenéticamente con ambas manos. No era invisibilidad ni un truco de ilusionismo: Xueyi realmente se había esfumado. '¿Dónde está el pájaro? ¡¿Dónde está mi pájaro?!'. Yan Shixu se percató de pronto de algo; retrocedió varios pasos seguidos y clavó la mirada fijamente en el libro sobre la mesa. De pronto comprendió por qué Huangfu Yi había desaparecido. Huangfu Yi, al igual que Xueyi, había tocado ese libro. Este libro escondía algo turbio. Una ráfaga de viento nocturno barrió el patio y las páginas del libro se agitaron levemente. Yan Shixu sintió un sudor gélido correrle por la espalda, mientras un sinfín de pensamientos hervían en su mente: '¿Qué pasa con este libro? ¿Cómo terminó aquí?'. '¿Adónde fue Xueyi? ¿Correrá peligro?'. 'Si tocar el libro hace que uno desaparezca, entonces el monje Gao Mei, que fue el primero en tocarlo, también corrió con esa desgracia... Por suerte, con sus habilidades, debería ser capaz de proteger temporalmente a Xueyi y a Huangfu Yi'. 'Debo avisar de inmediato a Gu Hanzhang para que intervenga y resuelva este problema...'. Lo ocurrido ante sus ojos escapaba por completo a los límites de su entendimiento; las experiencias acumuladas entre su vida pasada y la presente perdían toda utilidad en ese instante. En medio de aquel torbellino de ideas, sus ojos se posaron en las líneas trazadas en las páginas abiertas: "A principios de los años Yongzhen, las corrientes oscuras se agitaban bajo la superficie de Chang'an. Tras la caída en desgracia del antiguo príncipe heredero, la residencia del príncipe quedó desolada y nadie volvió a cruzar sus puertas; la otrora gloriosa consorte del príncipe heredero fue ultrajada por la fuerza, despojada de toda pureza. Abrumada por un dolor y una indignación incontenibles, se arrojó a un pozo seco de la mansión para quitarse la vida. Los sirvientes de la casa rescataron el cadáver, prepararon los ritos funerarios y, tras velar el ataúd durante varios días, escogieron un terreno para darle sepultura. "Quién habría imaginado que, a altas horas de la noche, siete días después, un viento siniestro aullaría con gemidos semejantes a los sollozos de un espíritu resentido. Aquella consorte que ya yacía bajo tierra, ataviada con las mismas ropas sencillas que vestía al morir y con mechones de cabello manchados con el barro y el agua del pozo, se encontraba de pie, en absoluto silencio, bajo el corredor del patio. "Ella había regresado...". '¿Qué demonios es esto? ¿Un libro de historias de fantasmas?'. Al segundo siguiente, Yan Shixu escuchó un viento desgarrador rugir junto a sus oídos, semejante a un llanto desconsolado y acusador. El apacible patio desapareció. En su lugar se erigía una ruinosa mansión señorial invadida por la maleza, bajo una luna lúubre y gélida suspendida en el firmamento. \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 56 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.