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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 53 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"Tú..." Yan Shixu contempló aquel rostro de belleza arrebatadora a escasos palmos de él, embargado por la sorpresa y el desconcierto. Gu Hanzhang apartó un mechón sedoso que caía junto a su sien, acomodándolo tras la oreja, y lo miró con picardía: "¿Qué se siente haberse hecho pasar por mí durante tanto tiempo, ahora que la verdadera dueña está sentada justo frente a ti?" Yan Shixu: "¡¡¡...!!!" La conmoción en su interior era todavía mayor que la que había sentido al verla aparecer instantes atrás. Durante todo este tiempo, su objetivo de búsqueda siempre habían sido los estudiantes; jamás se le cruzó por la mente que entre los Eruditos Asistentes también pudiera haber un espía. Los Eruditos Asistentes pertenecían a las sectas daoístas. La Escuela del Sur, la Escuela del Norte y la Secta Shangqing eran entidades apartadas del mundo profano que jamás se inmiscuían en las intrigas de la corte imperial ni en las disputas del Jianghu. El Tesoro Imperial de Mingzong no debería guardar el menor atractivo para ellos. Yan Shixu no se lo creyó de inmediato y se hizo el desentendido: "¿Qué quiere decir la Erudita Asistente Gu con tales palabras? Este estudiante no comprende." Gu Hanzhang no respondió. En su lugar, comenzó a trazar trazos con el dedo sobre las sábanas. La mirada de Yan Shixu siguió aquel dedo suave y esbelto como un brote de jade, viéndola dibujar con soltura una carta astral. "La Estrella del Gorrión apunta al sur, la cabeza del tigre al oeste; las mansiones estelares desvían su curso y la Tejedora camina en soledad." Gu Hanzhang lo miró con una sonrisa complaciente en los labios. ¡Ella era, en efecto, un miembro de Xingchadu! En un instante, Yan Shixu comprendió un sinfín de enigmas que hasta entonces carecían de sentido. Durante su primer contacto secreto, He Siqi había mencionado que dio con el Pabellón de los Tesoros Escondidos siguiendo el mapa facilitado por el "predecesor". Ni la Oficina de Asuntos de Inspección ni las distintas facciones lograban averiguar el paradero de aquel pabellón, pero ese predecesor lo conocía a la perfección. Tratándose de una infiltrada en el seno del propio daoísmo, todo cobraba una coherencia meridiana. Tras descubrir la identidad de Gu Hanzhang y asociarla con el sobrenombre de "El Emisario del Inframundo", muchos detalles encajaban por fin. La Escuela del Sur cultivaba el Espíritu Primordial, y la proyección del Espíritu Yin constituía su destreza insignia. "¿La predecesora Gu es El Emisario del Inframundo?", preguntó Yan Shixu, mudando el tono a uno mucho más cauto y reverente. A fin de cuentas, El Emisario del Inframundo era una experta del Reino Terrenal. Gu Hanzhang negó con la cabeza: "El Emisario del Inframundo es mi maestra. En su juventud viajó por la Capital Oriental y se integró en Xingchadu; más tarde intentó levantar una facción propia aquí, pero incapaz de sostener los desorbitados gastos que implicaba, no tuvo más remedio que claudicar. Tiempo después tuvo un destello de genialidad y replanteó su estrategia: comenzó a aceptar discípulos en masa y, a cada uno que admitía, lo hacía ingresar en Xingchadu para costear a los espías con el dinero de la Escuela del Sur." '¡Menudo destello de genialidad!', caviló Yan Shixu para sus adentros, antes de preguntar: "¿La predecesora Emisaria del Inframundo se encuentra también en la Capital Oriental?" A una predecesora con semejante talento para desviar presupuestos y orquestar transferencias financieras, sin duda valdría la pena visitarla y presentarle sus respetos en cuanto se presentara la ocasión. Gu Hanzhang volvió a sacudir la cabeza: "Mi maestra regresó hace mucho a la Escuela del Sur para entregarse a la reclusión y el cultivo. Desde entonces, cada año despacha a un discípulo a la Capital Oriental para mantener en marcha la organización y cubrir el agujero económico. A lo largo del tiempo, mis hermanos y hermanas mayores han ido y venido, pero ninguno ha logrado hacer florecer la rama del Emisario del Inframundo." Al llegar a ese punto, soltó un resignado suspiro: "Este año me tocó a mí venir a la Capital Oriental. Al igual que mis hermanos y hermanas, no entiendo un ápice sobre cómo generar fortuna. Hasta la fecha, ni siquiera he reunido el valor para contactar a los antiguos subordinados de mi maestra." Con solo imaginarse la montaña de salarios atrasados a lo largo de varios años, se le erizaba el cuero cabelludo. '¿No tener madera para administrar un negocio y endosarle la presión a sus discípulos? ¡Esta Emisaria del Inframundo de verdad ha aprehendido la quintaesencia del daoísmo: jamás desgastarse a sí misma!', masculló Yan Shixu, atestado de mordaces comentarios internos. Un Pintor que únicamente suspiraba por jubilarse para descansar en su vejez; una Emisaria del Inframundo que delegaba toda la carga en sus alumnos mientras se desentendía de todo como una jefa ausente... De la red de Xingchadu, uno francamente no sabía si admirarla por su poderío o compadecerla por parecer una comparsa improvisada. El Médico Oficial todavía no había dado señales de vida. Rezaba para que fuera una persona sensata, no fuera a ser que, al cabo de todo, resultara que en toda la Capital Oriental el único miembro de Xingchadu que de verdad se dejaba la piel trabajando fuese El Anciano Letrado Confuciano. "Puesto que la Erudita Asistente intervino esta noche para salvarme, imagino que descubrió mi identidad hace ya tiempo", no pudo evitar inquirir Yan Shixu. "Consideraba que me había camuflado a la perfección..." Gu Hanzhang dejó escapar un suave resoplido: "He Siqi dejó una clave secreta de enlace en el refectorio. Dado que el comedor de los Eruditos Asistentes y el de los alumnos no están en el mismo sitio, al principio no me percaté. Para cuando lo vi, descubrí que alguien ya se había adelantado a responder en mi lugar. Por ello, decidí mantenerme oculta y observarlos en secreto mientras ambos deliberaban." Yan Shixu se quedó de piedra. ¡Ni siquiera Xueyi había detectado la proximidad de la mujer alrededor del refectorio! Al contemplar su desconcierto, Gu Hanzhang no pudo reprimir una leve sonrisa en la comisura de los labios, aunque enseguida recuperó la severidad en su agraciado rostro: "En un principio sentí irritación. He Siqi pecó de impaciente; el mismísimo día del ingreso, envalentonado por poseer el mapa, se adentró de noche en el Pabellón de los Tesoros Escondidos, ignorando que ese era justo el instante más peligroso de todos. La conducta adecuada consistía en mantenerse inadvertido e identificar a los adversarios agazapados entre los nuevos reclutas. A los que resultara imposible someter o cortejar para colaborar, eliminarlos con sigilo. Con los dispuestos al pacto, emplear el plano como moneda de cambio para explorar juntos el pabellón. Como era previsible, terminó herido y delató tanto su presencia como el emplazamiento secreto, dejando la situación al filo de la catástrofe. Por fortuna, tú demostraste ser más prudente e ingenioso que él y lograste despachar a dos espías de las guarniciones militares. Por desgracia, al final He Siqi no pudo eludir su fatídico desenlace." Yan Shixu murmuró en voz baja: "Habrías debido reunirte con él con anterioridad." He Siqi no la había visto jamás cara a cara; de lo contrario, jamás se habría confundido de superior. Gu Hanzhang puso los ojos en blanco: "En Xingchadu las líneas de mando funcionan con enlaces estrictamente unidireccionales. Él respondía ante El Pintor, ¿cómo iba a presentarme yo ante él? El mapa se lo entregué directamente a El Pintor." Yan Shixu exhaló un amargo suspiro. A fin de cuentas, él no pertenecía por entero a este mundo; le resultaba inconcebible digerir con frialdad la muerte de un camarada. De improviso, Gu Hanzhang se descalzó, se despojó de sus calcetines blancos y se acomodó con las piernas cruzadas sobre el lecho. Entre ambos no mediaba más que la tenue tela de la colcha. El desconsuelo de Yan Shixu se diluyó de pronto ante la visión de aquel par de primorosos pies de jade: los empeines níveos, las plantas de un tenue rubor rosáceo y los dedos torneados con impecable pulcritud. Si llevaran las uñas teñidas con extracto de alheña, el magnetismo resultaría abrumador. Una insólita turbación se agitó en su interior. Aunque Gu Hanzhang poseía una hermosura capaz de desatar la ruina de imperios enteros, a la hora de impartir cátedra se mostraba gélida y solemne, semejante a una altiva peonía florecida en una cumbre nevada. Llevaba esculpido en el semblante aquel mandato tácito de 'digna de contemplarse desde lejos, mas jamás de profanarse'. Yan Shixu estaba habituado a su porte distante y jamás la había presenciado conducirse con semejante desenvoltura, por lo que le costaba habituarse a ese repentino contraste. Gu Hanzhang lo miró de reojo y esbozó una sonrisa: "Siempre he sido de naturaleza indolente; busco estar cómoda ante todo. Esa compostura que exhibo al enseñar no es más que una farsa calculada. Antes de bajar del monte, los mayores de mi secta me encomendaron una y otra vez que no diera una imagen demasiado accesible ni fácil de desposar, para no perturbar en vano el corazón ajeno. Pero ahora que sé que perteneces a Xingchadu, no tengo motivos para seguir fingiendo." Yan Shixu contempló aquel rostro ovalado, radiante y cautivador, admitiendo en su fuero interno que el consejo de sus maestros no carecía de fundamento. Gu Hanzhang apoyó las palmas sobre las rodillas y preguntó: "¿Bajo las órdenes de quién estás? ¿De El Letrado o de El Médico Oficial?" "De El Letrado", admitió Yan Shixu. Gu Hanzhang arrugó la nariz con disgusto: "Conque él... Mi maestra solía decir que 'El Letrado' es un obsesivo compulsivo que no repara en escrúpulos para conseguir sus designios; desprecia la vida de sus pupilos tanto como la suya propia. Me advirtió expresamente que al llegar a la Capital Oriental me mantuviera lejos de él, no fuera a convertirme en una pieza prescindible en su tablero." Con ademán melifluo y tentador, añadió: "¿Por qué mejor no te vienes conmigo? Puedo recomendarte para que te unas a la Escuela del Sur. Te vendría como anillo al dedo, considerando tu destreza para amasar fondos y cuadrar balances." '¡Profesora, el chasquido de las cuentas de su ábaco casi me revienta en la cara!', ironizó mentalmente Yan Shixu. No pudo evitar evocar el banquete en los jardines de hacía unos días; cuando él se sentó a redactar la memoria de reforma fiscal, ella se había apostado a su lado con desmedido entusiasmo. Aquella mujer tal vez... o con total seguridad, le había echado el ojo a sus habilidades desde mucho antes. Evitando caer en la trampa, Yan Shixu desvió el cauce de la conversación: "Erudita Asistente, ahora que tenemos acorralado a Pei Yan, unamos fuerzas para erradicarlo de una vez." Gu Hanzhang disipó cualquier atisbo de guasa y adoptó un gesto adusto: "Esta mañana, cuando condujeron a Li Yanzhen al Puesto de Guardia Wuhou, supe que ustedes acabarían colisionando. Por la noche me mantuve alerta, y al descubrir que caíste presa del veneno Gu y te hallabas al borde del abismo, comprendí que no podía seguir de brazos cruzados. Mientras permanecías inconsciente, la Academia Daoísta convocó a todos los discípulos para verificar sus heridas. Treinta y seis estudiantes andaban dispersos fuera del recinto esta noche; mañana bastará con que alegues haber pernoctado en un burdel." Yan Shixu sacudió la cabeza con presteza: "Este estudiante jamás frecuenta lupanares." En los ojos de Gu Hanzhang centelleó una chispa burlona: "No tienes por qué rendirme cuentas a mí." Inmediatamente, prosiguió: "Mañana, el Maestro Daoísta Wanggui inspeccionará a los treinta y seis alumnos que durmieron fuera. Yo me encargaré de sanar con un elixir la cortada de tu pierna sin que quede la menor señal, pero Pei Yan sabe perfectamente que su presa se encuentra oculta en ese grupo." Yan Shixu lo comprendía a la perfección: de los estudiantes que permanecieron anoche en la academia, ninguno presentaba heridas ni rastros del veneno Gu. Ni el más lerdo dudaría de que el sospechoso formaba parte de los treinta y seis ausentes. Gu Hanzhang remató con un dato todavía más desalentador: "De esos treinta y seis, solo once son alumnos de nuevo ingreso. Estrechar el cerco sobre ti resulta ahora un juego de niños. A ese sujeto no se le puede permitir seguir con vida; si bien carece de maestría en el Sendero Marcial, su brujería Gu es traicionera e imprevisible. Sin embargo... ¿de verdad tienes la certeza de que Pei Yan es el verdadero artífice en las sombras?" \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 53 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.