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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 51 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La alcoba resplandecía bajo la viva luz de las lámparas, mientras un incensario de bronce con forma de bestia dorada exhalaba sinuosas volutas de aromática niebla. A Yan parecía haber perdido el apetito. Meditando en las palabras que acababa de escuchar, murmuró: "¿Quieres decir que...?" Yan Shixu poseía un apetito voraz; discutir asuntos de tal gravedad no le impedía continuar comiendo. Repuso: "Gracias a los datos obtenidos sobre el Antiguo Reino de Zhuli, el Erudito Asistente de la Academia Daoísta me explicó que los únicos medios capaces de controlar la mente en el Reino Humano son las Artes de los Estrategas y la Brujería Gu. A Yan, ¿qué tanto sabes sobre ambas disciplinas?" Como Inspectora de Zona a cargo de la red de inteligencia, era natural que A Yan estuviera familiarizada con el tema. Rememorando, explicó: "Las Artes de los Estrategas gozan de una fama infame; son el mismísimo símbolo del desastre y los conflictos bélicos. En las crónicas históricas se consigna que su época de mayor apogeo fue el período de los Reinos Combatientes. Tras unificar el mundo bajo la Gran Dinastía Yong, la corte imperial persiguió y exterminó con saña a los estrategas, y las dinastías posteriores imitaron ese proceder. Con el paso de los siglos, acabaron prácticamente extintos. "Hoy en día, quienes las practican son sumamente escasos y operan en la más absoluta clandestinidad. Son capaces de escudriñar los deseos egoístas más íntimos del ser humano y, valiéndose de una labia prodigiosa, manipularlos a su conveniencia para doblegar voluntades ajenas. "Semejante dominio no está al alcance de quien apenas acaba de acceder al Reino Humano. En los informes de la Oficina de Asuntos de Inspección, las Artes de los Estrategas dentro del Reino Humano se desglosan en tres etapas: Observación del Corazón, Lengua Elocuente y Fascinación del Corazón. "De entrada, podemos descartar la Fascinación del Corazón. Un maestro de tal envergadura requeriría apenas un par de frases para subyugar a su objetivo; para dar con tu paradero, no le habría tomado más de un día". Yan Shixu dejó escapar un silbido entre dientes: "¿Acaso la segunda etapa, la Lengua Elocuente, en verdad posee el poder de manipular los corazones mediante la palabra hasta anular cualquier resistencia en un cultivador marcial del Reino Humano?" A Yan le sirvió una porción con los palillos antes de proseguir: "En cuanto a la Brujería Gu..." Sacudió la cabeza con expresión reservada: "La Brujería Gu es todavía más hermética. Se transmite por las tierras más allá de la frontera sur y las costas de Lingnan, pero ni siquiera entre los bárbaros del sur es una disciplina universal. Llevo más de diez años en la Capital Oriental y jamás he presenciado su uso". Él se inclinaba más por las Artes de los Estrategas. Reconstruyendo mentalmente lo sucedido, las pistas dispersas del pasado encajaban a la perfección con el proceder del asesino intelectual. Por ejemplo, aquella noche al registrar el Pabellón de los Tesoros Escondidos, Qi Shaoyou había soltado una frase reveladora: "¿Para quién trabaja su excelencia? Sería mejor hablar con franqueza; quién sabe, tal vez seamos de la misma casa". En su momento le había parecido insólito. Entre las distintas guarniciones militares, así como entre estas y la corte imperial, cada facción velaba por sus propios intereses en un nido constante de recelos e intrigas. Otro indicio: Cheng Silie, Qi Shaoyou y el culpable tras bambalinas eran cómplices confirmados. Aquello rozaba lo inconcebible. Había que considerar que la mismísima Oficina de Asuntos de Inspección apenas había logrado infiltrar a dos agentes, mientras que las dos facciones de Xingchadu solo contaban con un infiltrado cada una. El bando enemigo, en cambio, no solo había introducido a tres individuos, sino que dos de ellos eran artistas marciales del Reino Humano, y el cerebro de la operación era un estratega en la segunda etapa, si no en la tercera. ¿Qué facción podía albergar un poderío tan inquietante? Sin embargo, si aquellos tres pertenecían a guarniciones militares distintas y el artífice oculto había recurrido a las Artes de los Estrategas para persuadir y manipular a Qi Shaoyou y a Cheng Silie... El cuadro completo cobraba sentido de inmediato. Asimismo, solo las Artes de los Estrategas eran capaces de desentrañar las debilidades del alma humana para reducir a Li Yanzhen a la condición de mero títere con un par de frases ligeras. Si tras el incidente él hubiese acudido a encarar directamente a Li Yanzhen, habría caído de lleno en la celada. Lo que aquel conspirador jamás anticipó fue que él eludiría el camino previsible y optaría por denunciar al individuo ante las autoridades. Ahora Pei Yan ignoraba por completo que él manejaba todas estas cartas. La celeridad es vital en la guerra: asestar un golpe sorpresa esta misma noche constituía la mejor decisión. Las cejas de A Yan se fruncieron: "Sin conocer a fondo los recursos y cartas del adversario, lo que pretendes es demasiado temerario". "La verdadera naturaleza del enemigo solo se descubre poniéndola a prueba. En la Academia Daoísta me encuentro aislado y sin respaldo; para salir con vida, no me queda más opción que arriesgarme. A Yan, tú eres la Inspectora de Zona y yo soy el espía. No le des tanto valor a mi pellejo", replicó Yan Shixu con voz desapasionada. El rostro de A Yan se endureció y soltó una risa seca: "Si te mueres, no moveré un solo dedo". "Como acabo de explicarte, aquella noche él no puso un pie dentro del Pabellón de los Tesoros Escondidos", analizó Yan Shixu. "O bien pretendía usar a sus dos compinches para tantear el peligro, o bien carece de destreza en el Sendero Marcial. No correré un riesgo mortal. Tras el asesinato ocurrido hoy, los Eruditos Asistentes de la academia patrullarán por turnos durante toda la noche". Bajo la disuasión de una tercera fuerza tan abrumadora, resultaba muy improbable trabar un combate a muerte. Su propósito fundamental para esa noche consistía en acorralar al autor en la sombra; con solo probar que Pei Yan no era un simple estudiante corriente, el objetivo estaría cumplido. A Yan repuso con frialdad: "Si en verdad se comprueba que Pei Yan entraña sospechas, elevaré el informe al Magistrado de Enjuiciamiento. Tras el descanso reglamentario, la Oficina de Asuntos de Inspección despachará a los Agentes de Inspección para apresarlo". Yan Shixu asintió: "Eso será lo mejor". ... Al iniciarse la hora Hai, el Pabellón Jinhe bullía en su momento de mayor algarabía. La Academia Daoísta, por contraste, reposaba en un silencio sepulcral. Los guardias nocturnos portaban faroles encendidos mientras hacían sus rondas entre los pabellones, salones y galerías techadas. Yan Shixu regresó con sigilo a su habitación de estudiante. Apenas cerró la puerta tras de sí, Xueyi, que descansaba acurrucado entre unas ropas viejas, dio un sobresalto en medio de un mal sueño y chilló despavorido: "¡Un fantasma, hay un fantasma, auxilio...!" Al abrir los ojos y advertir la presencia de Yan Shixu, el erizado copete de plumas sobre su coronilla volvió a replegarse dócilmente hacia atrás, mientras graznaba: "¡Soñé que un espíritu maligno entraba reptando al cuarto y juraba que se comería nuestros corazones y vísceras!" Yan Shixu lamentó brevemente haberle permitido curiosear aquellos relatos de espectros y sucesos extraños. Se cambió por un sobrio sayal de cuello redondo y una capa oscura, se pertrechó con la Saeta de Manga, el Marcador de Tiralíneas y una hoja corta, y luego extrajo un puñado de mijo: "Come un poco. Esta noche tenemos faena". El ánimo de Xueyi renació al instante: "¿Ya diste con el asesino?" Yan Shixu rasgó unos pedazos de papel áspero y se los introdujo con firmeza en los oídos antes de responder: "Tengo ubicado a un sospechoso. Necesito que hagas guardia desde lo alto". Poco después, la ventana se entreabrió y Xueyi batió las alas para perderse en la penumbra del cielo nocturno. Yan Shixu trancó los postigos y abandonó el pequeño patio al abrigo de la noche. Llevaba casi diez días en la institución, tiempo de sobra para memorizar al detalle la distribución de todos los dormitorios de los nuevos alumnos. El patio donde se alojaba Pei Yan se ubicaba en el sector oriental del complejo habitacional, a una distancia considerable de sus aposentos. Amparándose en los muros perimetrales y el follaje, avanzó sin emitir el más mínimo susurro hasta alcanzar la pequeña residencia. El recinto entero permanecía sumergido en las tinieblas; las construcciones se recortaban mudas en el aire inmóvil y la quietud circundante era total. Yan Shixu penetró en el patio con pasos cautelosos, se agazapó bajo el alféizar de la ventana de Pei Yan e inclinó la cabeza para aguzar el oído. La estancia yacía en una calma sepulcral. Tras escuchar atentamente un momento, no captó ni el más leve rumor de respiración. La habitación estaba vacía. '¿Acaso huyó?' 'No debería haber llegado a tanto...' Yan Shixu meditó la situación por unos instantes. Supuso que el encarcelamiento de Li Yanzhen había puesto en alerta a su adversario. Del mismo modo en que él había deducido que Li Yanzhen era un señuelo tendido por el enemigo, el otro también advertiría sin tardanza que la detención del letrado era su contraataque. Si el cerebro tras la trama pretendía desenmascararlo, seguiría sin dudar la pista dejada por el arresto de Li Yanzhen. Que no estuviera en sus aposentos a estas horas apuntaba a que muy probablemente había salido a investigar por cuenta propia o a conspirar con sus cómplices fuera del recinto. 'Que no esté tampoco viene mal; así evitamos un choque prematuro. Entraré a inspeccionar y a reunir pruebas'. Prefería calibrar con certeza los secretos y límites del enemigo antes de desplegar las garras y propinar el golpe certero. Yan Shixu se incorporó desde la base de la ventana, avanzó encorvado hasta la puerta, sujetó el candado de bronce y aplicó fuerza con silenciosa destreza. Tras un crujido seco y casi inaudible, el candado cedió quebrado. Empujó la hoja de madera y se deslizó hacia el interior con ligereza espectral. El cuarto era un remanso de sosiego; las celosías cerradas impedían el paso del resplandor estelar. Yan Shixu extrajo la Mecha de Yesca, sopló suavemente para avivar la llama e inició la inspección del entorno. Una sábana de cáñamo fino descansaba doblada con esmero sobre el camastro; bajo la cama no se ocultaba nada. En el armario descubrió una daga escondida, un juego sin estrenar de los cuatro tesoros del letrado y unas cuantas sartas de monedas. Sosteniendo en alto la Mecha de Yesca, Yan Shixu revisó cada recoveco con minuciosa paciencia, empeñado en no pasar por alto el menor detalle. Incluso alzó la lumbre para escudriñar las vigas del techo con atención. Las maderas se hallaban recubiertas de polvo y densas telarañas, desprovistas de cualquier marca de que alguien hubiera trepado por ellas. Finalmente, Yan Shixu se situó frente al escritorio. Sobre la tabla se ordenaban libros, pliegos en blanco y útiles de escritura. En una hoja desplegada destacaba una línea de caracteres caligrafiados. Acercó la débil luz de la mecha para examinar el papel Xuan y leyó con claridad: "¡Le invito a entrar en la vasija!" Un frío repentino le oprimió las entrañas. En ese preciso instante, una punzada ardiente le perforó la nuca, idéntica a la mordedura feroz de una alimaña. Yan Shixu reaccionó por puro reflejo y descargó una bofetada hacia atrás. Con un chasquido húmedo, un chorro de fluidos estalló contra su piel; una araña voluminosa, de un verde negruzco y siniestro, cayó rodando sobre el entarimado, convulsionando sus largas patas en espasmos agónicos. Había descendido suspendida desde el techo. '¿Esto es... un insecto Gu?' Un ardor cáustico le quemó la nuca, seguido casi de inmediato por un entumecimiento absoluto. En un abrir y cerrar de ojos, la región del cuello perdió toda sensibilidad. Él y A Yan solo habían acertado a medias: ¡Pei Yan no era únicamente un estratega, sino también un maestro de la Brujería Gu! Aquel sujeto había mantenido sus artes Gu en total reserva de principio a fin, reservándolas para tenderle una trampa fulminante. Por lo tanto, aquella noche Pei Yan no había doblegado a He Siqi sirviéndose tan solo de palabras; primero lo había paralizado con el veneno Gu y luego, mediante sus ardides verbales, lo había forzado a confesar. En ese momento crítico, dos graznidos breves y secos resonaron sobre las tejas del tejado: era la advertencia de Xueyi. Casi al unísono, el rumor de pasos presurosos y un coro de voces se aproximaron desde el exterior del patio. "¡Erudito Asistente! Esta noche estuve conversando a la luz de las velas en la alcoba del hermano Xiuyuan, pero al regresar, divisé a un intruso merodeando en mi aposento..." "¡Cierren el patio de inmediato...!" Las voces llegaban entrecortadas, a punto de cruzar el umbral. '¡He caído en la trampa!' Las alertas sonaron con furia en la mente de Yan Shixu. De un soplido extinguió la Mecha de Yesca y se dispuso a salir despedido del cuarto. Al segundo siguiente, su vista se nubló, sus pulmones parecieron perder la capacidad de inhalar aire y la consciencia comenzó a desmoronarse a velocidad vertiginosa. ¡El veneno había hecho eclosión! Apenas alcanzó el marco de la puerta cuando tuvo que apoyarse contra el muro para no desplomarse. Su campo visual se distorsionaba en una vorágine incontrolable; el suelo y el techo giraban a su alrededor. Justo entonces, el resplandor de las antorchas iluminó la entrada del patio. Pei Yan arribaba liderando a la comitiva. De súbito, un chillido agudo teñido de un timbre infantil rasgó la penumbra: "¡Asesinato! ¡Rápido, vengan aquí, auxilio...!" El clamor provenía de un punto no muy distante. Al oír la palabra asesinato, la guardia que avanzaba hacia el patio cayó en un súbito desorden. La voz cortante de Ye Zangfeng se impuso en medio del revuelo: "Ustedes, síganme. Los demás entren al patio a registrar". Aprovechando esa fracción de segundo, Yan Shixu avanzó tambaleándose hasta la base del muro y trepó a duras penas hacia la albardilla. Pei Yan cruzó el portal del patio escoltado por los guardias justo a tiempo para divisarlo, e increpó a viva voz: "¡¿Quién anda ahí?! ¡Que no escape!" Yan Shixu reunió el último resto de sus fuerzas para arrojarse al otro lado de la tapia. Al chocar contra el suelo las piernas se le doblaron y rodó por tierra; se puso en pie a trompicones y echó a correr a ciegas hacia los dormitorios. A sus espaldas estallaron los gritos de alarma y las pisadas de sus perseguidores. La conmoción interrumpió el sueño de los demás estudiantes, y una a una las lámparas comenzaron a encenderse en las habitaciones circundantes. Luchando con fiereza contra el mareo asfixiante, Yan Shixu extrajo la hoja corta de su cinto y se la clavó sin titubear en el muslo. Una oleada de dolor lacerante le recorrió la carne, desatando una descarga de adrenalina que le devolvió la lucidez por unos instantes. Aprovechando el entramado de muros y pasajes entre las residencias, mudó de rumbo sin cesar. El bullicio de los perseguidores fue apagándose en la distancia. Cuando ya se hallaba en las proximidades de su propio patio, viró bruscamente y enfiló hacia la salida de la Academia Daoísta. No podía volver a su habitación. Pei Yan lo tenía todo calculado y sin duda guardaba otra carta bajo la manga; lo más probable era que indujera a las autoridades a realizar una inspección exhaustiva de los dormitorios, en cuyo caso quedaría al descubierto sin remedio. E incluso si no se ordenaba tal registro, hallándose bajo el influjo de un veneno mortal, no sería más que carne sobre la tabla de cortar. Más aún cuando esta noche ni Gao Mei ni Huangfu Yi se encontraban en el lugar... Por si fuera poco, necesitaba con urgencia a alguien capaz de neutralizar la toxina. Tenía que llegar al Pabellón Jinhe. Apretando los dientes contra el tormento y el letargo, Yan Shixu consiguió por fin franquear el área residencial. Su respiración se volvía cada vez más áspera y pesada, y la frente le ardía como si estuviese ardiendo en brasas. Eran las defensas de su propio cuerpo trabando un combate agónico contra el veneno. ¡Plaf! Yan Shixu se desplomó pesadamente sobre el empedrado. La mitad de su cuerpo había sucumbido a una parálisis total y fue incapaz de volver a incorporarse. En medio de la bruma que nublaba su mente, vislumbró un farol solitario que avanzaba desde la oscuridad, deteniéndose justo ante sus ojos. Hizo acopio de sus últimas fuerzas para alzar el rostro, pero antes de lograr distinguir las facciones de aquella persona, una sombra absoluta devoró su vista y se desmayó en el acto. \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! 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Estás leyendo el capítulo 51 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.