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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 47 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En tiempos caóticos, la vida humana no vale más que una brizna de hierba. Cuando Yan Shixu arrebataba vidas, no tenía una percepción tan profunda de aquello. Solo ahora que un compañero se había convertido en esa brizna de hierba, comprendió cuán cruel era este mundo. Hacía apenas dos días se alegraba por el avance de la misión, y ayer mismo pensaba en darle algunas lecciones al subalterno recién reclutado. Hoy, aquel joven rebosante de espíritu combativo simplemente se había esfumado de este mundo. Yan Shixu respiró hondo, sofocó el torrente de emociones que pugnaba en su pecho y se obligó a serenarse: 'Aún no debería estar al descubierto. He Siqi no conocía mi verdadera identidad y, con Xueyi vigilando desde las sombras, nadie pudo haberme seguido...' 'Lo único incierto es cuántas pistas le habrá arrancado el asesino a He Siqi'. Las artes mohistas, las píldoras medicinales, los guardias Wuhou que retiraron el cadáver... Aunque tales detalles no bastaban para delatar de inmediato su identidad, constituían indicios sumamente peligrosos. Un solo descuido, y el homicida seguiría el rastro hasta dar con él en su propia puerta. '¿Por qué el asesino en las sombras no limpió el cadáver? Provocar semejante revuelo... ¿qué demonios pretende lograr?' Por muy encarnizada que fuera la lucha clandestina entre espías, limpiar el escenario era una regla tácita compartida. Al fin y al cabo, el verdadero objetivo de todos era el Reloj de Sol de Mingzong. Si de verdad llevaban a la Academia Daoísta a un punto de quiebre, nadie saldría beneficiado. En medio de sus cavilaciones, alguien exclamó: "¡Ahí viene el Erudito Asistente Wangji!" Todos dirigieron la mirada hacia allí. El Erudito Asistente Wangji subía la escalinata al frente de una comitiva, hasta apostarse ante el Salón Tianyuan. Tres sacerdotes de la generación Wang, seguidos de acólitos daoístas, ingresaron directamente al salón. El sacerdote Wangji permaneció ante las puertas y declaró con voz sombría: "El nuevo estudiante He Siqi murió anoche en los dormitorios. A juicio del Puesto de Guardia Wuhou y de este humilde servidor, se trata de un homicidio. ¿Quién de ustedes mantenía una relación cercana con He Siqi?" A pesar de estar prevenido mentalmente, al confirmarse de nuevo la funesta noticia, el corazón de Yan Shixu volvió a hundirse en la pesadumbre. Los estudiantes se miraron unos a otros; nadie despegó los labios. Los recién ingresados no llevaban ni diez días en el recinto, y las únicas personas con quienes solían entablar confianza eran sus propios compañeros de habitación. "¿Ha tenido He Siqi rencillas o disputas con alguien recientemente?", inquirió de nuevo el sacerdote Wangji. El silencio fue absoluto. El sacerdote Wangji se frotó el entrecejo y dejó escapar un suspiro: "Ustedes de verdad se empeñan en buscarme trabajo. Detesto las complicaciones y detesto a quienes quebrantan las reglas. Matar a alguien en la Academia Daoísta es una afrenta abierta contra el Monasterio Chongzhen. Siendo así, todos pasarán por la Formación Conmocionadora del Espíritu." Los novatos no supieron qué pensar, pero los Estudiantes de Ciclo Completo saltaron indignados al instante. Lu Zhao elevó la voz: "Erudito Asistente, ¿pretende someternos a interrogatorio con la Formación Conmocionadora del Espíritu? ¡Somos letrados, no reos de prisión! ¿Cómo se atreve la Academia Daoísta a recurrir a semejante castigo extrajudicial?" El resto de los Estudiantes de Ciclo Completo protestó en cascada: "¡Bajo ningún concepto! ¡Gozamos de títulos académicos oficiales, no podemos ser confinados en esa formación! Reconsidérelo, Erudito Asistente; ni siquiera la Oficina de Asuntos de Inspección cometería semejante atropello." "¡Antes muerto que entrar en la Formación Conmocionadora del Espíritu! Si insiste en su capricho, llevaremos el reclamo hasta la mismísima Prefectura de Dongdu." Huangfu Yi retuvo a un Estudiante de Ciclo Completo y le preguntó por lo bajo: "Hermano, ¿en qué consiste la Formación Conmocionadora del Espíritu?" El estudiante, con el pavor pintado en el semblante, susurró: "Esa formación quebranta de lleno el alma e invade la plataforma espiritual. Quien ingresa sufre un tormento indecible que fractura la mente; los secretos sepultados en el pecho quedan expuestos sin que uno pueda evitarlo. ¡Rápido, protesta con nosotros!" Huangfu Yi cruzó miradas con sus dos compañeros de aposento y frunció el ceño: "Por lo que describe, parece un suplicio enfocado al nivel del espíritu primordial." Yan Shixu, juzgando las cosas por sí mismo, comprendió al instante el motivo del escándalo de los estudiantes veteranos. El castigo era secundario; lo que de verdad los aterraba era que la Academia Daoísta hurgara en los secretos que guardaban en lo más íntimo. En especial aquellos vástagos allegados a la facción de los eunucos y encabezados por Lu Zhao: cargaban con demasiadas intrigas que jamás debían salir a la luz. El sacerdote Wangji contempló a los exaltados estudiantes con una inflexibilidad imperturbable y sentenció con frialdad: "Aunque vayan a quejarse a la Prefectura de Dongdu, la Secta Chongzhen mantendrá esta misma postura: a la Formación Conmocionadora del Espíritu entrarán por las buenas o por las malas. No obstante, este humilde servidor les garantiza que únicamente preguntará sobre el homicidio y nada más." Solo entonces el furor de los estudiantes disminuyó un tanto. El sacerdote Wangji añadió: "Entrará una sola persona a la vez, mientras el resto supervisa desde el exterior. En esta averiguación, los funcionarios y empleados de la academia tampoco quedarán al margen." Al escuchar esto, el semblante de Yan Shixu sufrió una repentina alteración. Comprendió de golpe la intención del asesino en la sombra: su objetivo era desatar un alboroto incontrolable para servirse de la Secta Chongzhen y acorralarlo a él. El vínculo que lo unía a He Siqi era particular y no resistiría una pesquisa a fondo. Con todo, recurrir a esa treta suponía liquidar a mil enemigos al costo de perder ochocientos propios. ¿Cómo se había atrevido el asesino? ¿Acaso disponía de una treta insólita para burlar la indagatoria, o es que ni siquiera figuraba entre los estudiantes ni el personal del recinto? 'El panorama se ha vuelto muy adverso'. Yan Shixu sopesó alternativas; ante la determinación férrea del Monasterio Chongzhen, eludir la formación era impensable. Solo restaba buscar una vía de escape dentro del procedimiento mismo del interrogatorio. El descontento general de los estudiantes constituía un arma utilizable... Con la mente carburando a toda velocidad, Yan Shixu alzó la voz: "Habiéndose cometido un crimen en la academia, nos corresponde cooperar con la investigación del Erudito Asistente. Sin embargo, la Formación Conmocionadora del Espíritu reviste una gravedad extraordinaria; le ruego al Erudito Asistente Wangji que fije pautas y establezca reglas estrictas." En cuanto soltó aquellas palabras, la multitud de estudiantes secundó su propuesta, conformando en un parpadeo un frente común con él. Lu Zhao intervino con gravedad: "Qué se preguntará, de qué forma y cuántas preguntas serán; todo debe quedar delimitado con claridad, no sea que una cosa lleve a otra y se terminen ventilando asuntos ajenos a la causa." "¡Le rogamos al Erudito Asistente Wangji que defina las reglas!" "¡De lo contrario, no cederemos jamás!" El sacerdote Wangji permanecía en pie con desgano y ademán pétreo, hasta que Gu Hanzhang, a su lado, intervino con serenidad: "Dos preguntas: primero, si cometió el asesinato. Segundo, si tiene sospechas sobre alguien." Dirigió la mirada al sacerdote Wangji y consultó: "Hermano mayor Wangji, ¿le parece bien?" El sacerdote Wangji vaciló un instante y asintió apenas con la cabeza: "¡Conforme!" Yan Shixu sintió que la opresión en su pecho se relajaba. Podía sortear esas dos preguntas. Aunque sospechaba que algún compinche de Qi Shaoyou había liquidado a He Siqi, carecía de un sospechoso puntual; en su mente, el asesino ni siquiera poseía un contorno reconocible. En ese instante, las pesadas puertas del salón se abrieron. Un acólito daoísta franqueó el umbral y proclamó en tono solemne: "La formación está concluida; pueden ingresar." El sacerdote Wangji señaló al punto a uno de los Estudiantes de Ciclo Completo: "Entra conmigo." Luego ordenó a los acólitos que abrieran de par en par ambas hojas del portón. Bajo la mirada expectante de la concurrencia, aquel estudiante sacó pecho, erigió la cabeza y cruzó el umbral con la entereza de quien nada teme. Mas, en el preciso instante en que ambos pies pisaron el suelo del gran salón, profirió un chillido desgarrador y se desplomó de bruces. De inmediato, se arrastró temblando de rodillas y comenzó a prosternarse con frenesí ante las efigies de los Ancestros Daoístas, implorando por su vida a grito pelado. Se estremecía como un tamiz sacudido por el vendaval, como si el juicio final hubiera caído sobre sus hombros. El sacerdote Wangji, apostado a su lado, bajó la mirada hacia él e inquirió con suavidad: "¿Fuiste tú quien mató a He Siqi?" "... No." "¿Tienes sospechas de alguien?" "¡No lo sé, no sé absolutamente nada!" El sacerdote Wangji agitó levemente la manga y el estudiante salió disparado del gran salón cual hoja seca en el aire, cayendo al suelo donde quedó hecho un ovillo tembloroso, incapaz de recobrar el aliento. "¡El que sigue!" Uno tras otro, los letrados ingresaban al recinto y salían despedidos como ráfagas de hojas caídas; al poco tiempo, decenas de estudiantes yacían desperdigados por el suelo del exterior en un cuadro lastimoso. Pronto le llegó el turno al monje Gao Mei. Su reacción rompió de plano con el patrón general: lejos de postrarse ante las esculturas de los Ancestros Daoístas, tomó asiento con las piernas cruzadas en postura de loto, luciendo un semblante apacible. Justo cuando el sacerdote Wangji iba a interrogarlo, una voz se adelantó desde la multitud: "Este estudiante considera que esas dos preguntas resultan deficientes." Quien habló fue Li Yanzhen. Dando un paso al frente para desmarcarse de la fila, sentenció con voz firme: "Lo que el Erudito Asistente pregunta servirá para demostrar la inocencia de los letrados, mas no aportará indicio alguno. Si el asesino resulta no estar entre la Academia Daoísta, ¿qué haremos entonces?" En el exterior del salón, Lianyangzi frunció el ceño pensativo e interrogó: "Tú... eh, ¿cómo sugieres que se pregunte?" "Este estudiante se llama Li Yanzhen." "Poco importa cómo te llames; responde a lo que te pregunto." Li Yanzhen tomó aire y propuso: "Convendría añadir una interrogante: si ha mantenido tratos privados con He Siqi. De haberlos tenido, se podrá profundizar en la pesquisa; con tal de que guarde vínculo estricto con el crimen y no toque otros asuntos, será suficiente." Desde el interior del salón, el sacerdote Wangji emitió un largo suspiro de fastidio: "Otra vez me cargan con más trabajo." Pese a sus quejas, no lo rechazó. Yan Shixu clavó una mirada gélida y penetrante sobre Li Yanzhen. '¿Acaso es él el asesino?' '¡O bien, su cómplice!' Aquel planteamiento equivalía, ante sus ojos, a una estocada frontal sin el más mínimo disimulo. Pretendía arrinconarlo y fulminarlo de un solo golpe. '¿Habrá alzado la voz justo ahora porque sospecha del monje Gao Mei?' Dentro de la grey estudiantil, el monje Gao Mei era sin duda una anomalía manifiesta. Por desgracia, la suerte había querido que él se encontrara formado exactamente detrás de Gao Mei. En el interior, el sacerdote Wangji encadenó las tres preguntas; el monje respondió con serenidad intachable y se levantó para salir del salón. Fue, hasta ese momento, el único individuo capaz de abandonar el recinto por su propio pie. "¡El que sigue!" Al resonar la orden del sacerdote Wangji, todas las miradas convergieron sobre Yan Shixu. Yan Shixu dio un paso al frente con el rostro imperturbable, franqueó el elevado umbral y penetró en el Salón Tianyuan. En ese instante, las cuatro esculturas de los Ancestros Daoístas parecieron cobrar vida repentina: sus facciones de arcilla cobraron un realismo perturbador, envueltas en fulgores celestiales, y sus ojos relampagueantes lo escrutaron desde lo alto con una majestad implacable. La cabeza de Yan Shixu palpitó como si fuera a partirse en dos, y desde el fondo de su ser emergió un terror visceral, desasosiego, culpa... una tempestad descontrolada de emociones. Incluso se manifestaron reacciones fisiológicas inmediatas: náuseas violentas, impulsos incontenibles de sollozar y un deseo desesperado de suplicar piedad. Aquel embate nacido del plano puramente espiritual no desgarraba la carne, pero resultaba tan aplastante como el más despiadado suplicio, imposible de contener o rechazar. No intentó resistirse a la fuerza; doblegado por el instinto, cayó desplomado al suelo. La primera efigie del Ancestro Daoísta abrió la boca y su voz tronó como una campana monumental, sacudiendo los cimientos de su mente: "¿Fuiste tú quien mató a He Siqi?" "No." La respuesta brotó de sus labios con una fluidez incuestionable. La segunda efigie del Ancestro Daoísta sentenció: "¿Tienes sospechas de alguien?" Yan Shixu estuvo a punto de confesar: "Sospecho de los espías de las guarniciones militares", mas, apretando los dientes bajo una presión descomunal, logró forzar las palabras: "No sé quién lo hizo." En efecto, aquello no constituía una falsedad contraria a su fuero interno. De las pupilas de la tercera efigie del Ancestro Daoísta brotaron dos haces de luz dorada, y su voz retumbó como un trueno a escasos palmos de su oído: "¿Tuviste tratos en privado con He Siqi?" Yan Shixu guardó silencio. \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 47 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.