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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 46 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Tras un breve instante de estupor, el refectorio estalló en un clamor ensordecedor. "¡¿Murió alguien?! ¡¿Qué demonios pasó?!" "¿Ya avisaron a los guardias Wuhou? ¿El difunto es un escribano o un estudiante?" "¡Cielos! ¡Un crimen de sangre en plena Academia Daoísta! Ayer mismo Qi Shaoyou y Cheng Silie huyeron por temor al castigo, y hoy aparece un muerto... ¿Acaso habrán sido ellos?" La agitación se apoderó de los estudiantes. Algunos comenzaron a pasar lista apresuradamente; otros buscaban con la mirada a sus compañeros más cercanos para comprobar si estaban presentes. Sin embargo, dado que un buen número de alumnos aún no había llegado al refectorio, hacer un recuento en ese momento resultaba completamente inútil. A espaldas del estudiante que había traído el mensaje, aparecieron seis escribanos. Al contemplar el desorden reinante en el refectorio, alzaron la voz con firmeza: "¡Diríjanse de inmediato al Salón Tianyuan! ¡No se rezaguen!" Aquellos subalternos, que en días ordinarios mostraban una deferencia intachable ante los discípulos, exhibían en ese instante semblantes adustos, desprovistos de toda complacencia. Los estudiantes se pusieron de pie de manera dispersa y salieron del refectorio en pequeños grupos. La resolana matutina brillaba cálida y luminosa, pero resultaba incapaz de disipar la bruma sombría que pesaba en el corazón de los presentes. En el trayecto hacia el Salón Tianyuan, los ojos de Huangfu Yi no dejaban de moverse de un lado a otro con recelo. Bajando el tono, susurró: "Díganme la verdad, ustedes dos: ¿adónde fueron anoche exactamente?" Al notar que sus dos compañeros de habitación guardaban silencio, la impaciencia se apoderó de él y amortiguó todavía más la voz: "Si ustedes cargaron con esa vida, podemos sincronizar nuestras versiones de antemano. Yo les serviré de coartada y juraré en falso a su favor." Yan Shixu se mostró algo sorprendido: "El hermano Ziyao es ciertamente leal. No obstante, ¿acaso nos crees capaces de semejante calaña?" "¿De verdad no fueron ustedes?" A un lado, el monje Gao Mei negó con la cabeza: "No." Solo entonces Huangfu Yi dejó escapar un suspiro de alivio, aunque de inmediato frunció el ceño, intrigado: "Entonces, ¿adónde diablos se metieron anoche?" Los tres comían y dormían bajo el mismo techo, mostrándose casi inseparables; podían salir en solitario, pero jamás se había dado el caso de que dos de ellos salieran juntos dejando al tercero al margen. 'Vaya que este sujeto tiene un instinto agudo...', pensó Yan Shixu para sus adentros, optando por no responderle. El monje Gao Mei tampoco despegó los labios. Al ver que no sacaría nada en claro, Huangfu Yi desvió la conversación hacia el asesinato: "Qué cosa más insólita... ¿Un homicidio en la Academia Daoísta?" "¿Acaso la Academia Daoísta está exenta de muertes violentas?", replicó Yan Shixu. "Pues claro. Matar a alguien en la Academia Daoísta equivale a declararle una enemistad a muerte al Monasterio Chongzhen. Por lo demás, quienes logran entrar aquí son la flor y nata, no plebeyos del vulgo. ¿Quién arriesgaría su porvenir por una estupidez semejante?", argumentó Huangfu Yi. Los pensamientos hervían en el interior de Yan Shixu: 'Lo que dice Huangfu Yi es verdad. Los estudiantes de la Academia Daoísta formarán parte de la clase dirigente en el futuro; no son brutos impulsivos que actúan por mero arrebato. Incluso si surgiera un rencor profundo, jamás recurrirían a métodos tan extremos.' 'Lo más probable es que se trate de un choque clandestino entre espías de las guarniciones militares que terminó en una fatalidad.' 'Aunque resulta en extremo poco profesional... ¿Acaso no sabían cómo deshacerse del cadáver?' Matar a alguien sin molestarse en ocultar los restos equivalía a destrozar el tablero de juego, arrastrando al fango a colegas inocentes. Pronto llegaron a las inmediaciones del Salón Tianyuan. Cerca de doscientos discípulos se alinearon en formación. Una docena de escribanos y guardias Wuhou custodiaban el orden, pero no se advertía la presencia de ningún Gran Erudito ni de los Eruditos Asistentes. Los jóvenes mantenían una postura relajada; algunos murmuraban entre sí, mientras que otros miraban a ambos lados con curiosidad. Yan Shixu, sumamente perspicaz, advirtió que una mirada se posaba sobre él a intervalos regulares de unos pocos segundos. No reaccionó de inmediato. Aguardó con calma hasta que la mirada volvió a posarse en él y fingió volver los ojos como por pura casualidad. Se trataba de un joven de porte erguido y rostro apuesto. '¿Sun Lingqian?' '¡El nivel de atención que este tipo me presta resulta bastante anormal!', advirtió Yan Shixu al reconocer de quién se trataba. En ese momento, Lu Zhao dio un paso al frente saliendo de entre la multitud, clavó la vista en un escribano y demandó con voz severa: "¿Dónde están los Eruditos y los Eruditos Asistentes de la academia? ¿Por qué nos congregan aquí sin dar la cara?" Al ser el nieto del Gobernador Regente de la Capital Oriental, ostentaba una cuna ilustre, por lo que el subalterno no se atrevió a desairarlo y respondió: "El Erudito Wangji y varios Eruditos Asistentes todavía se encuentran inspeccionando la escena del crimen. Les ruego que guarden la compostura. El suceso ha sido imprevisto y de suma gravedad; les pedimos que aguarden con paciencia." Lu Zhao frunció el ceño y formuló la pregunta que todos los presentes albergaban en el pecho: "¿Quién es el muerto?" El funcionario contestó con tono lúgubre: "Un alumno de nuevo ingreso... ¡He Siqi!" \*\*\* En los dormitorios. La habitación no era espaciosa, pero en ese instante se hallaba abarrotada de gente. He Siqi yacía de costado sobre un lecho bajo, con una daga clavada hasta el fondo en el pecho. La empuñadura del arma permanecía firmemente empuñada por la propia mano del difunto. El aire estaba cargado de un denso hedor a sangre. Las sábanas de lino y la manta delgada estaban empapadas de extensas manchas de un tono bermejo oscuro. Su semblante lucía de un blanco ceniciento, los labios teñidos de un matiz amoratado, y sus ojos vidriosos y vacíos miraban fijamente hacia la pared. Sobre el muro destacaba una hilera de caracteres trazados con sangre: "¡Te encontraré!" El Capitán de Patrulla Wang, cuya barba tupida le cubría la mitad del rostro, permanecía en cuclillas junto al lecho, palpando y presionando el cadáver con ambas manos. Tras un largo escrutinio, dictaminó: "Este estudiante se quitó la vida." Lianyangzi, corpulento como una torre de hierro, señaló la inscripción ensangrentada del muro y exclamó con incredulidad: "El homicida hasta dejó un mensaje escrito, ¿y usted sostiene que fue un suicidio?" El Capitán de Patrulla Wang explicó con voz pausada: "Miren con atención: los nudillos de la mano que empuña la daga están rígidos y en tensión extrema; la carne de su brazo está endurecida. El sujeto ejerció fuerza hasta su último suspiro." "Semejante cuadro solo admite dos hipótesis: la primera, que alguien empujara la daga contra su pecho mientras la víctima se resistía con todas sus fuerzas; la segunda, que él intentara quitarse la vida y un tercero forcejeara para impedírselo, trabándose ambos en una disputa de fuerza." "Sin embargo, ninguna de las dos resulta razonable. Si la víctima hubiera entablado un forcejeo contra un atacante, ¿cómo es posible que el aposento no muestre el menor rastro de lucha? Es más, ni siquiera llegó a pedir auxilio." Ye Zangfeng, que permanecía recostado contra la pared abrazando su Espada de las Siete Estrellas, intervino de improviso: "Estaba bajo control. Incapaz de pedir auxilio y sin posibilidades de oponer resistencia, prefirió suicidarse; e incluso consumar ese suicidio debió de requerir un esfuerzo titánico. Todos conocemos esa clase de artes: un Espíritu Yin de la Escuela del Sur podría lograrlo con facilidad." Gu Hanzhang frunció el entrecejo y sacudió la cabeza: "Solo al alcanzar el Reino Terrenal es posible cultivar un Espíritu Yin. Si el agresor perteneciera al Reino Terrenal, ¿de verdad crees que le habría dado siquiera la oportunidad de quitarse la vida?" El Sacerdote Daoísta Wangji terció con mesura: "Quizá no haya sido un Espíritu Yin, pero lo expuesto por el hermano Ye guarda sentido." "Pues carece de toda lógica", apuntó Lianyangzi mientras se rascaba la áspera barba de la mandíbula. "Un simple estudiante... dominado mediante semejante estratagema, y que para romper ese control prefiriera quitarse la vida de esa forma." Ye Zangfeng comentó con segundas intenciones: "En esta promoción de novatos de la Academia Daoísta abundan los dragones ocultos y los tigres agazapados." El Sacerdote Daoísta Wangji pareció no prestar oídos a la charla de ambos. Clavó la mirada en la pared y murmuró en voz baja para sí mismo: "'Te encontraré'..." El Capitán de Patrulla Wang conjeturó: "Si en verdad fue sometido mediante un arte de control, las piezas encajan. El ejecutor empleó una técnica secreta para dominar a la víctima y arrancarle confesiones sobre asuntos clandestinos; y el muchacho, para no revelar el secreto, prefirió clavarse la daga." Señaló entonces los trazos sangrientos en el muro: "El asesino dejó estas palabras a modo de provocación. Con toda seguridad, busca a alguien." Si se hubiera tratado de un interrogatorio común, no habría tenido motivo alguno para dejar semejante inscripción. Gu Hanzhang expresó su desconcierto: "He Siqi no era más que un estudiante común y corriente. ¿Cómo pudo verse envuelto en un embrollo de semejante calibre?" Lianyangzi replicó con su voz cavernosa: "Antes de que llegara el Capitán Wang, yo mismo examiné el cuerpo. Poseía una fortaleza en tendones y huesos fuera de lo común; distaba mucho de ser una persona ordinaria." Insinuaba con claridad que He Siqi dominaba las artes marciales. Gu Hanzhang captó de inmediato el trasfondo de sus palabras. El Capitán de Patrulla Wang dirigió la vista hacia el Sacerdote Daoísta Wangji y midió sus palabras: "En tal caso, habrá que verificar la identidad del difunto. Al haberse producido un crimen dentro de este barrio, el Puesto de Guardia Wuhou no puede eludir su responsabilidad; sin embargo... dado que el suceso aconteció dentro de la Academia Daoísta, convendría que los maestros daoístas determinen cómo proceder." El Puesto de Guardia Wuhou tenía potestad sobre los plebeyos, pero no sobre la Academia Daoísta, por lo que a él no le convenía entrometerse más de la cuenta. El semblante del Sacerdote Daoísta Wangji permaneció inmutable al responder: "Cada oficio tiene su especialidad. Molestaré al Capitán Wang para que ordene trasladar el cuerpo al Puesto de Guardia Wuhou y convoque a un forense para la autopsia correspondiente; aprovechen también para verificar la identidad de He Siqi. En cuanto a lo demás, no será necesario importunar a los guardias Wuhou." Tras decir esto, cruzó el umbral hacia el patio, llamó a uno de los escribanos y preguntó: "¿Ya se encuentran todos los miembros de la academia congregados en el Salón Tianyuan?" El funcionario asintió con una reverencia. El Sacerdote Daoísta Wangji ordenó: "Ve de inmediato al Monasterio Chongzhen y pide a los hermanos Wangyuan, Wanggui y Wangzhen que vengan sin demora. Diles que me dispongo a desplegar la Formación Conmocionadora del Espíritu." \*\*\* ¿Quién era He Siqi? La mayoría recordaba vagamente que había obtenido una calificación de primer orden, pero en el día a día mantenía un perfil sumamente bajo, sin haber hecho gala de talentos deslumbrantes. Tampoco poseía la naturaleza abierta ni las dotes sociales de alguien como Huangfu Yi. Muchos tuvieron que escarbar en su memoria durante un largo rato antes de poder asociar el nombre a un rostro difuso. Sin embargo, entre la multitud, Yan Shixu quedó petrificado. Durante una fracción de segundo, casi pierde el dominio sobre sus propias facciones. '¿Cómo es posible que sea él? No tiene ningún sentido.' 'La noche anterior a la pasada, aquel joven que proclamaba su determinación de rebelarse contra un mundo corrompido... ¿ha muerto así, sin más?' 'Aquel muchacho cuya familia entera pereció en el caos de la guerra, aquel que juró levantarse en armas contra este orden podrido... ¿ha perecido de semejante forma?' La noticia cayó sobre su pecho como una flecha acerada que lo atravesaba a traición, desatando una oleada de conmoción, aturdimiento, incredulidad y... una profunda desolación. No obstante, al instante siguiente sofocó cada una de sus emociones, y su mirada se tornó afilada como una hoja cortante. Qi Shaoyou y Cheng Silie tenían a otro cómplice oculto entre los nuevos estudiantes. Y este había actuado por pura venganza. La única incógnita era si su propia identidad ya había quedado al descubierto; pues, de ser así, la siguiente víctima en la lista de represalias no sería otra que él mismo. \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 46 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.