Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 45 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La señora A Yan tomó el papel basto, lo desplegó para revisarlo con una mirada rápida y lo guardó de inmediato. Descalza, caminó hacia el tocador y cerró el documento bajo llave dentro de un cofrecillo.
Dio media vuelta, entró en la alcoba y reapareció cargando un fardo envuelto en tela de cáñamo.
"El Magistrado de Enjuiciamiento recompensó con diez guan de monedas; a ti te corresponde el treinta por ciento". A Yan dejó caer el bulto con pesadez sobre la mesa, provocando un sonoro tintineo metálico.
"Muchas gracias, señora". Yan Shixu palpó el envoltorio con sincera gratitud.
Aquel dinero provenía de una gratificación personal concedida por el magistrado y no de fondos sujetos a rendición de cuentas; perfectamente habría podido guardárselo todo para ella.
En menos de diez días, sus ahorros ya rozaban los veinte guan. Sin duda, prestar servicio en las dependencias oficiales resultaba muy lucrativo. ¿Acaso no superaba con creces a cualquier negocio ordinario?
A Yan se recogió el dobladillo del vestido y se arrodilló sobre un mullido cojín: "No se hallaron registros históricos sobre el Antiguo Reino de Zhuli. Sin embargo, al examinar los anales de Nanzhao, los escribas del archivo descubrieron que, entre las numerosas tribus sometidas a Nanzhao, figuraba una denominada tribu Zhuli".
Tomó un sorbo de vino y prosiguió: "Antes de la fundación formal de Nanzhao, las tribus combatían sin tregua entre sí y las dinastías se sucedían a un ritmo vertiginoso. Es muy probable que el Antiguo Reino de Zhuli no fuera más que un diminuto principado de aquellos tiempos remotos".
"¿Dónde se ubica Nanzhao?".
"Nanzhao es un estado tributario del Gran Sheng, emplazado en el suroeste. Dista varios miles de li de la Capital Oriental; ni siquiera al galope tendido de caballos veloces se llegaría en menos de varios meses".
"¿Existen registros sobre la tribu Zhuli en los archivos de la Oficina de Asuntos de Inspección?".
A Yan negó con la cabeza: "En la Oficina de Asuntos de Inspección no hay nada, pero es posible que en Nanzhao sí los conserven. El inconveniente es que, hace ya cincuenta años, Nanzhao dejó de postrarse y rendir vasallaje al Gran Sheng. Si pretendes obtener información sobre la tribu Zhuli, me temo que tendrías que viajar personalmente hasta allá".
Nanzhao se hallaba a miles de li de distancia. ¿Cómo iba a ir? Yan Shixu meneó la cabeza.
Sin importar qué vínculo uniera a la tribu Zhuli con el Antiguo Reino de Zhuli, este asunto bien podía posponerse.
Al fin y al cabo, aquella pesadilla no se había repetido.
Al día siguiente podría acudir a la "biblioteca" e intercambiar informes con el hada desmemoriada.
Lo único que todavía no lograba comprender era cómo un pequeño reino que probablemente apenas fue un destello efímero en los anales del tiempo se había colado en sus propios sueños.
En ese instante, con una sonrisa insinuante en los labios y una mirada cargada de ternura, A Yan comentó: "El magistrado me aseguró que, en cuanto concluya la misión relacionada con el Reloj de Sol de Mingzong, me trasladará fuera del Barrio Xiuzhen.
"Mi señor, el porvenir de esta humilde servidora descansa por entero en tus manos".
El Barrio Xiuzhen no era una demarcación extensa ni constituía un enclave estratégico de valor primordial.
Sumado a que allí se asentaba una fuerza colosal e intocable como el Monasterio Chongzhen, a ojos de las guarniciones militares prácticamente carecía de interés de conquista. Por ende, la jerarquía de A Yan como Inspectora de Zona acarreaba escaso peso y poder frente a sus colegas.
Bajo circunstancias ordinarias, no tendría la menor esperanza de ascender a Magistrada de Enjuiciamiento.
Ambos conversaban mientras bebían, y en poco tiempo apuraron la vasija de licor.
A Yan llamó a una sirvienta para reponer la bebida.
Con el resplandor de las velas bailando en sus pupilas, apoyó la barbilla en la palma de la mano y lo contempló llena de curiosidad:
"¿Cargas acaso con antecedentes penales? ¿Qué falta cometiste en el pasado? No serás un espía encubierto de los señores de la guerra... Aunque no, si fueras un espía de las guarniciones rebeldes, la Oficina de Asuntos de Inspección jamás te habría dejado con vida".
Yan Shixu bajó la vista y dio un trago a su copa: "Señora, este asunto nada tiene que ver con usted".
A Yan parpadeó con picardía, fingió una expresión desvalida y gimió con fingido desamparo: "Por supuesto que me concierne. Si resultas ser un forajido peligroso, esta humilde mujer no volverá a invitarte a sus aposentos privados. No vaya a ser que despiertes tus instintos brutales y te propases conmigo; siendo yo apenas una frágil dama, no tendría más remedio que sucumbir".
Yan Shixu tomó una porción de comida con los palillos y replicó con calma: "Será mejor que no intente indagar, señora. Si el magistrado no se lo reveló, es porque se trata de un secreto oficial".
A Yan le escanció más vino y sonrió: "Los secretos son precisamente lo único que despierta verdadero interés. Hagamos un trato: si complaces la curiosidad de esta servidora, yo también compartiré un secreto contigo".
'Pretende emborracharme... Vaya, ¿será que el Magistrado Yang le ordenó ponerme a prueba?', caviló Yan Shixu en su interior.
Con los implacables métodos de la Oficina de Asuntos de Inspección, tras la captura de Qi Zong no les costaría nada doblegar al padre para arrancarle la verdadera destreza de su hijo. Sumado a la presencia de Cheng Silie... el Magistrado Yang no podría evitar preguntarse: '¿Cómo demonios pudo este muchacho alzarse con la victoria?'.
Justificarlo aduciendo el simple uso ingenioso de mecanismos y trampas resultaba insostenible.
El Magistrado Yang sin duda sospechaba que contaba con algún cómplice oculto dentro de la Academia Daoísta.
Siguiendo esa misma premisa, no tardaría en conjeturar que se había aliado con alguna facción rival, o que aún mantenía hilos clandestinos con Xingchadu.
Yan Shixu ya lo tenía previsto.
No abrigaba el menor temor; aun si de verdad conservara vínculos encubiertos con Xingchadu, la Oficina de Asuntos de Inspección no se atrevería a arrestarlo en una coyuntura tan crítica como la presente.
Por descontado, lo que requería aclararse se aclararía a su debido tiempo: en cuanto llegara su día de descanso oficial, revelaría su auténtico reino de cultivo ante el Magistrado Yang.
A Yan agitó su esbelta mano ante los ojos del joven y le reprochó en tono cohibido: "¿Ya lo pensaste bien?".
Yan Shixu la ignoró olímpicamente y continuó comiendo y bebiendo a su ritmo.
Tras vaciar unas cuantas copas más, las mejillas de A Yan ardían teñidas de carmín. Con una risita seductora, declaró: "Beber así resulta tedioso; deja que esta servidora le dedique una danza a su joven señor".
Sobre la alfombra de fieltro de lana del salón, A Yan comenzó a deslizarse con gracia sinuosa. Ejecutaba la Danza Huxuan, y el vuelo de sus faldas semejaba una corola abriéndose en pleno florecimiento.
Los bailes más aclamados en todo el Gran Sheng eran la Danza Huxuan, la Danza Huteng y la Danza Tuozhi, todas importadas desde las Regiones Occidentales.
De entre ellas, la Danza Huxuan gozaba del mayor furor; no existía alma, desde la corte imperial hasta el pueblo llano, que no sucumbiera a su encanto. En la alta nobleza, dominar sus giros vertiginosos se consideraba incluso un arte de etiqueta imprescindible en la vida social.
Entre giro y giro, A Yan terminó arrojándose directamente en el regazo de Yan Shixu, murmurando entre risitas:
"Esta servidora no tolera el vino... ¿Podría mi señor llevarme en brazos a la cama para descansar?".
Bajo la tenue luz de las velas, su rostro lucía tibio y suave como el jade más fino, y su mirada lánguida y extraviada rezumaba una sensualidad perturbadora.
...
Al día siguiente, a la hora mao.
En el sereno patio de la residencia, Huangfu Yi bostezaba con desgana mientras cargaba una palangana de madera hacia la tinaja comunitaria, solo para descubrir que el fondo estaba completamente seco.
Por lo general, era Gao Mei quien se ocupaba de rellenar el depósito a cambio de que Yan Shixu y Huangfu Yi le formularan algún deseo.
Un arreglo sumamente beneficioso para los tres.
No obstante, en esta ocasión el monje Gao Mei no se había molestado en llenarlo.
Y lo que resultaba más insólito aún era que, a semejante hora, la puerta de los aposentos del monje Gao Mei solía encontrarse abierta de par en par.
En cambio, hoy permanecía trancada a cal y canto.
Huangfu Yi aporreó la madera: "¡Hermano Gao! ¿Hermano Gao?".
A mitad del golpeteo, advirtió que el cerrojo colgaba por fuera; no había nadie en el interior.
Fue entonces a tocar a la habitación de Yan Shixu, pero tampoco obtuvo respuesta; la puerta exhibía igualmente un candado puesto.
"¿Por qué se levantaron tan temprano estos dos granujas?". Huangfu Yi se rascó la coronilla. "¿Por qué no me despertaron...?".
Apenas terminaba de refunfuñar entre dientes cuando Gao Mei, de porte erguido y facciones adustas, ingresó al patio.
Él, que habitualmente desbordaba una vitalidad inagotable, arrastraba en el rostro una fatiga profunda y un agotamiento indisimulable.
"Hermano Gao, ¿adónde fuiste?". Huangfu Yi se apresuró a salir a su encuentro y preguntó: "Creí que Boheng y tú se habían marchado juntos al refectorio. Pero bueno, ¿por qué te ves tan consumido?".
El monje Gao Mei frenó el paso por un instante y repuso con serenidad imperturbable:
"Anoche alcancé una comprensión espiritual y, arrebatado por el sentimiento, fui a la arboleda a entrenar técnicas de puño durante una hora doble".
Huangfu Yi frunció el ceño, desconcertado: "Si te iluminaste, enhorabuena, ¿pero qué necesidad tenías de ponerte a soltar puñetazos?".
Gao Mei guardó silencio.
En ese momento se oyeron pasos afuera y ambos voltearon al unísono: era Yan Shixu, que regresaba al patio.
Caminaba con un andar tambaleante y vacilante, con el semblante macilento y marchito, envuelto en un desgaste absoluto, como si le hubieran drenado hasta la última gota de energía vital.
Huangfu Yi lo contempló estupefacto y, tras un prolongado silencio, soltó: "¿Tú también te iluminaste?".
"¿Qué?". Yan Shixu tardó un segundo en reaccionar.
Gao Mei intervino sin pestañear: "Anoche este humilde monje experimentó una epifanía y, entregado al fervor, se pasó la noche entera boxeando en la arboleda".
Yan Shixu lo comprendió al vuelo: "Con razón me preguntaba qué valeroso guerrero sudaba a mares en medio del bosque; resulta que era el hermano Gao. A decir verdad, anoche me hallaba contemplando el diagrama de espadas y, tras una súbita revelación, también me fui a meditar a la arboleda".
Huangfu Yi los escrutó con fijeza, paseando la mirada de uno a otro con desconfianza manifiesta:
"¿Ustedes dos no me estarán ocultando algo?".
Tanto Gao Mei como Yan Shixu sacudieron la cabeza de inmediato.
Huangfu Yi sospechaba que tramaban alguna confabulación a sus espaldas, pero carecía de pruebas concluyentes, de modo que bostezó y exclamó:
"¡Hermano Gao, no queda ni una gota de agua!".
Una vez que el monje acarreó dos cubos llenos, los tres concluyeron un rápido aseo y enfilaron hacia el refectorio para desayunar.
El refrigerio matutino consistía en gachas de mijo acompañadas de col encurtida.
Apenas habían comenzado a comer cuando un estudiante irrumpió aterrorizado en el refectorio, gritando con la voz quebrada por el pánico:
"¡Tragedia! ¡Ha ocurrido un asesinato! ¡El Erudito Wangji ordena que todos se reúnan de inmediato frente al Salón Tianyuan!".
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 45 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.