Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 43 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Los estudiantes miraron a su alrededor desconcertados, buscando a los compañeros ausentes.
Tras un breve silencio, Li Yanzhen, sentado en la primera fila, no tuvo más remedio que ponerse de pie a regañadientes y balbucear:
"Qi Shaoyou no se encuentra bien, está postrado en cama por enfermedad y me encomendó solicitar permiso en su nombre. Sin embargo, las palabras del maestro fueron tan esclarecedoras, como escuchar música celestial o el mismísimo Gran Dao, que mi espíritu quedó cautivado y olvidé por completo el encargo..."
Ye Zangfeng lo miró con sus ojos de fénix y ordenó con frialdad: "Que venga él mismo al mediodía a pedir permiso. ¿Y Cheng Silie?".
Un estudiante de aspecto común levantó la mano con timidez:
"Este alumno comparte habitación con Cheng Silie. Esta mañana, al despertar, ya no estaba en su lecho".
Ye Zangfeng no mostró expresión alguna. Sin pronunciar una sola palabra, se dio media vuelta y se marchó.
Los estudiantes comenzaron a murmurar en voz baja:
"Cheng Silie se ha metido en un grave problema".
"Atreverse a faltar a la clase del Espadachín Jinghong... es buscarse la muerte".
"Qué insensato. Si no quería asistir, al menos debió encargarle a alguien que presentara una justificación".
Entre la multitud, He Siqi mantenía la mirada baja, concentrado en la punta de su nariz, esforzándose al máximo por aparentar que el asunto no le incumbía en lo absoluto.
'Idiota, ¡en momentos como este debes fingir curiosidad y sumarte a la charla!', pensó Yan Shixu, convenciéndose de que debía buscar tiempo para adiestrar debidamente a ese muchacho.
\*\*\*
Tras el almuerzo, en el apacible y elegante patio.
Yan Shixu empujó la puerta y entró. Encontró a Xueyi posada sobre el escritorio leyendo; inclinaba la cabeza, sujetaba la hoja con el pico y pasaba a la siguiente página.
Al escuchar el chirrido de la puerta al abrirse, Xueyi se sobresaltó de golpe.
Solo al ver que se trataba de Yan Shixu logró calmarse.
"Fascinante, este libro es fascinante", gorjeó Xueyi con su vocecita clara e infantil.
"¿No saliste hoy?". Yan Shixu echó un vistazo al \*Registro de Espectros Extraños\*, que iba abierto por la mitad, metió la mano en el armario para tomar un puñado de mijo y lo esparció sobre la mesa.
Al instante, Xueyi se acercó dando saltitos y comenzó a picotear los granos con un rítmico repiqueteo.
A mitad del festín, levantó la cabecita y preguntó con cautela: "¿De verdad existen los fantasmas en este mundo?".
Pensando en el concepto daoísta del espíritu Yin, Yan Shixu asintió: "En teoría, deberían existir".
Al oír aquello, a Xueyi le pareció que el mijo de la mesa perdía todo su encanto. Tragó unos cuantos granos más en silencio y de pronto soltó:
"Si no tienes nada que hacer, no vayas a templos en ruinas".
Hablaba con un tono solemne y una vocecita tierna, semejante a la advertencia llena de gravedad que un niño le hace a otro: 'Los mocos no se comen'.
"Está bien, está bien", asintió Yan Shixu en repetidas ocasiones.
"¿Por qué todos los que se topan con fantasmas son letrados?", inquirió de nuevo Xueyi.
Yan Shixu contestó: "Porque todos los que escriben libros son letrados apestosos".
Xueyi pareció iluminarse al comprenderlo todo y suspiró aliviada: "Menos mal que los pájaros no sabemos escribir. Así jamás nos toparemos con fantasmas".
'Los circuitos mentales de las aves son un enigma...', pensó Yan Shixu, completamente sin palabras.
Practicó una serie de golpes de puño en la habitación hasta que, de pronto, la voz clandestina de Huangfu Yi resonó desde el patio:
"¡Salgan rápido, salgan! Miren qué maravilla he traído".
Yan Shixu y Gao Mei salieron tras oír el llamado. Vieron a Huangfu Yi sujetándose el vientre, encorvado y con un semblante lleno de recelo.
El joven se escabulló velozmente hacia su alcoba e hizo señas a sus dos compañeros para que lo siguieran. Tras atrancar la puerta, extrajo de su pecho un libro con encuadernación en acordeón y tapas azules.
Lo alzó por encima de su cabeza para exhibirlo con orgullo. El título rezaba: \*Tratado de la Concordancia de Qian y Kun\*.
Huangfu Yi, con el rostro encendido de entusiasmo, les guiñó un ojo: "Es un manual secreto de cultivo dual de la Escuela del Sur. Lo hurté de los aposentos privados de Gu Hanzhang".
"¿¿¿???".
"¡¡¡!!!".
Yan Shixu y Gao Mei se quedaron de piedra, mirándolo fijamente.
¿Acaso este sujeto se había vuelto loco?
¿O era sencillamente imbécil?
Era como revivir la noche de su ingreso en la academia, cuando este mismo individuo encabezó la osadía de cocinar las carpas doradas en el patio.
"¿Es que ya no aprecias tu pellejo?". Las cejas de Yan Shixu se crisparon con violencia. "Atreverte a robar las artes del cultivo dual de la Escuela del Sur... ¿de verdad no temes que Gu Hanzhang te atraviese con su espada de lado a lado?".
Dio media vuelta a toda prisa. "No me metas en tus líos, yo no he visto nada".
Este sujeto era una auténtica pesadilla para cualquier espía; en cualquier momento era capaz de provocar una catástrofe mayúscula.
El monje Gao Mei, con el rostro colmado de impotencia, le advirtió en tono grave: "Aprovecha que la Erudita Asistente Gu aún no ha regresado y devuélvelo de inmediato. Hurtar los métodos secretos de la secta conlleva, en el mejor de los casos, la expulsión inmediata de la academia".
Huangfu Yi, sin embargo, no le dio la menor importancia y replicó: "Ustedes no entienden nada. Sea la Escuela Daoísta o la Budista, mientras el dinero del incienso sea suficiente, cualquier técnica divina o manual secreto está a tu alcance. ¿De dónde creen que salieron las artes del cultivo dual que están tan en boga en los círculos nobles de Chang'an?".
Ni Yan Shixu ni Gao Mei habían pisado jamás Chang'an, por lo que carecían de argumentos para refutarlo.
"Sea como sea, yo no pienso ponerle un ojo encima. No tengo el más mínimo interés en el cultivo dual". Yan Shixu emprendió la retirada sin vacilar.
El monje Gao Mei hizo lo propio, negando con la cabeza: "Aunque este humilde ha regresado a la vida laica, en mi corazón solo existe la gran causa. No tengo inclinación alguna por los placeres carnales".
Huangfu Yi contempló la espalda de ambos y torció la boca con desdén:
"No saben apreciar las buenas intenciones. Esta es una técnica divina con la que uno puede cultivar la inmortalidad acostado. En el futuro, cuando este joven señor surque los vientos sobre su espada como un ser celestial, ustedes dos seguirán siendo un par de miserables lochas revolcándose en el fango, y se morirán de puro arrepentimiento".
Al salir del pequeño patio, Yan Shixu se dirigió directo a la sala de alquimia.
Lianyangzi permanecía sentado con las piernas cruzadas frente al caldero. En la base rugían llamaradas intensas; el aroma medicinal brotaba junto con el vapor a través de los orificios, convirtiendo la estancia en una sofocante caldera.
"¿El maestro está refinando píldoras?". Los ojos de Yan Shixu brillaron al instante.
Lianyangzi clavaba la mirada fija en las brasas y soltó un escueto "Sí", sin molestarse en girar la cabeza.
"¿Qué clase de píldora refina el maestro?".
"Píldoras de Embellecimiento Facial".
Yan Shixu mostró un interés genuino: "¿Qué propiedades tienen?".
"Suavizan la piel y limpian el cutis".
"¿Ah?". Yan Shixu se quedó patidifuso.
Lianyangzi murmuró con pesar: "Con el robo de aquella caja de Píldoras de Establecimiento de la Fundación, la mitad de mi patrimonio se esfumó en la nada. Este menjunje se vende con pasmosa facilidad; las damas nobles, las señoritas de la Capital Oriental y las cortesanas de más alto rango en los burdeles pagan sumas exorbitantes sin pestañear. En cuanto las venda, dispondré de fondos para adquirir hierbas espirituales y reanudar mi alquimia".
'Válgame el cielo... ¡Xueyi cometió un crimen atroz!', pensó Yan Shixu antes de ofrecerse con lisonja: "Maestro, permítame vigilar el fuego".
"Tú no sabes calibrar la intensidad de la llama. Ve y remueve el caldo medicinal dentro del caldero; asegúrate de que no se pegue al fondo".
"¡Enseguida!".
\*\*\*
De vuelta de la sala de alquimia, Yan Shixu se echó la caja de libros a la espalda y se encaminó hacia el Salón Xuanming.
En el trayecto, Huangfu Yi se le acercó en confidencia: "Qi Shaoyou huyó despavorido por temor al castigo".
El corazón de Yan Shixu dio un vuelco. "¿Qué ha pasado?".
Huangfu Yi explicó: "Hace unos instantes, efectivos del Ejército Tiance irrumpieron en la academia para arrestar a Qi Shaoyou. Dicen que su padre, Qi Zong, cometió una falta gravísima y él resultó implicado. Con razón no se le vio el pelo esta mañana; se enteró de antemano y huyó sin dejar rastro".
"¿Y qué falta cometió su padre?".
"Al enterarse de que el muchacho ya había escapado, el Ejército Tiance ni siquiera registró las instalaciones y se replegó de inmediato. Lo más probable es que ese Cheng Silie también esté metido en el embrollo; de lo contrario, ¿por qué habrían desaparecido ambos a la par?".
Yan Shixu comprendió al momento que se trataba de una maniobra de cobertura orquestada por la Oficina de Asuntos de Inspección para no delatar su intervención.
El Magistrado Yang demostraba una vez más su consumada astucia. No había divulgado que padre e hijo eran espías de las guarniciones fronterizas, pues de haberlo hecho, toda la Academia Daoísta se habría puesto en guardia.
Las dos lecciones de la tarde correspondían originalmente a las artes adivinatorias y a la esgrima.
Sin embargo, Ye Zangfeng canceló la adivinación para consagrar la jornada entera al camino de la espada.
"Entre ustedes, un buen número está destinado a no encontrar sitio en la administración imperial. La academia les instruye en las diversas disciplinas daoístas con dos propósitos: primero, para que cuenten con un medio de subsistencia y, segundo, para reclutar talentos para el Dao. Mis dotes en el arte de la adivinación son mediocres; únicamente en la esgrima poseo un dominio digno de mención". Ye Zangfeng se incorporó y fijó un lienzo sobre la pared.
Todos los alumnos clavaron la vista en él. La obra retrataba un pico solitario que hendía las nubes como una aguja, semejante a una espada de filo resplandeciente apuntando directo a la inmensidad del firmamento.
Con el mero hecho de contemplar la pintura, una aguda ráfaga cortante pareció abalanzarse sobre sus rostros.
No pocos estudiantes cerraron los ojos por puro reflejo.
Ye Zangfeng expuso con voz sosegada:
"En sus orígenes, la espada no era más que un arma corriente, en nada distinta de los sables, las lanzas, las hachas o las alabardas. No fue sino hasta hace mil años cuando el Maestro Daoísta Dongxuan de Shangqing, tomando como cimiento el método mental de la contemplación reflexiva, condensó la primera brizna de intención de espada de este mundo. A partir de aquel instante, la esgrima quedó impregnada del Dao. A lo largo del milenio posterior, prodigios consumados de la espada brotaron sin cesar, puliendo y deduciendo sus secretos hasta elevar el camino de la espada a su plenitud y consolidarlo como una escuela propia.
Comparado con las demás ramas, el cultivo del camino de la espada resulta sumamente elemental: descansa por entero en la comprensión intuitiva y en el forjado de la propia intención. Cuatrocientos años atrás, cuando la Gran Dinastía Sheng entró en guerra con Shule y ambos bandos se desangraron en el oeste durante años, el justiciero Xiao Jin se alistó en las tropas. Templó su intención a través de la carnicería bélica y, transcurridos cinco años, habiendo consumado la maestría de su espada, cercenó la cabeza del general enemigo en medio de una marea de miles de soldados.
Hace un siglo, un discípulo de la Secta Shangqing descendió de la cumbre para peregrinar por el mundo; por aquel entonces, ni siquiera se había iniciado en el cultivo. Tras errar durante diez años, alcanzó una súbita iluminación en una sola mañana, concibiendo una intención de espada tan sobrecogedora que no conoció rival a lo largo de treinta años".
Ye Zangfeng desgranaba las crónicas del camino de la espada con fluida soltura, haciendo hervir la sangre en las venas de los discípulos.
El corazón de Yan Shixu también vibraba de entusiasmo, pues acababa de constatar que el sendero de la espada era una disciplina que rompía todos los esquemas lógicos.
Una iluminación súbita bastaba para transformar a un combatiente mediocre en una fuerza demoledora; su naturaleza distaba por completo de las artes mohistas, las artes agrícolas o las doctrinas budistas y daoístas.
Ye Zangfeng prosiguió: "Sin embargo, el sendero de la espada es también el más implacable. En el Jianghu, infinidad de espadachines agotan sus vidas enteras sin llegar a percibir jamás la intención de la espada. En esta senda, el don innato aplasta al mero empeño".
Posó los ojos en el lienzo de tinta colgado del muro y sentenció con calma imperturbable:
"Si en el lapso de un shichen son capaces de captar la intención de la espada, poseerán la madera necesaria para adentrarse en este sendero, y les transmitiré el arte de la espada de Shangqing en su totalidad, sin reservarme nada".
Un rumor de asombro sacudió el salón.
Los demás eruditos asistentes solo enseñaban nociones elementales; este asesino empedernido, en cambio, estaba ofreciendo una verdadera transmisión del Dao.
Un estudiante inquirió con el pecho encendido de emoción: "Maestro, ¿cómo sabe uno si ha captado la intención de la espada?".
Ye Zangfeng lo midió con la mirada y respondió impasible: "Si la comprendes, lo sabes; si no, no".
Apenas se disipó el eco de sus palabras, un alumno se puso de pie de un salto y bramó colmado de júbilo:
"¡Ya la comprendí!".
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 43 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.