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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 32 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La píldora entró en su boca; tras masticarla minuciosamente, se la tragó. Un instante después, una abrasadora oleada de calor brotó desde lo profundo de su vientre. El torrente ardiente comenzó a revolotear en desorden, como moscas sin cabeza. Yan Shixu aplicó de inmediato las técnicas de circulación del Qi, guiando la marea térmica para que fluyera a través de sus meridianos. Al principio no fue tarea sencilla. La potencia medicinal, incandescente y desbocada, era como un corcel salvaje e indómito, casi imposible de someter. Sin embargo, a fuerza de conducirla una y otra vez, la fuerza bruta fue cediendo de manera gradual. Tomando el dantian inferior como eje central, circuló a lo largo de los meridianos durante dos ciclos celestiales. Luego se trasladó al dantian medio, serpenteando y recorriendo los meridianos de Tanzhong, del pulmón, del estómago y del Yangming de la mano por otros dos ciclos celestiales. Por último, ascendió al dantian superior, abriendo paso a través de Yintang, Yuzhen y el meridiano Du... Fueron seis ciclos celestiales en total, cada uno de unos diez minutos. Una hora más tarde, la potencia de la medicina se había consumido por completo. Yan Shixu exhaló un vaho hirviente con un sonoro resoplido. En una percepción difusa y sutil, sintió como si en su cerebro se hubiera manifestado un sistema nervioso adicional. Aquel entramado nervioso estaba conectado de forma directa a la musculatura de ambos brazos. Con solo mover la mente, los músculos de sus brazos se tensaron e hincharon al unísono, delineando bultos definidos y visibles. Con otro ligero pensamiento, la musculatura se relajó a la par, volviendo a su estado original. Hincharse, relajarse, hincharse, relajarse... Parecía que sus músculos ejecutaban una danza rítmica. Ahora era capaz de controlar a la perfección cada fibra de sus brazos, obligándolas a descargar su fuerza en un único punto simultáneamente. La masa muscular no había cambiado, pero la fuerza explosiva que lograba desatar superaba con creces la de antes, multiplicándola varias veces. 'A continuar.' Yan Shixu sacó del armario las cinco píldoras restantes y regresó al camastro bajo para sentarse con las piernas cruzadas. Al tragar la segunda Píldora de Establecimiento de la Fundación, aquel sistema nervioso se enlazó con sus piernas; la tercera píldora conectó su torso; la cuarta le permitió templar y hacer brotar la sensación de Qi. Al ingerir la quinta píldora, sin embargo, su cuerpo no experimentó alteración alguna. Yan Shixu se puso de pie junto a la cama, separó ligeramente los pies, cruzó los brazos sobre el abdomen y tensó de golpe todo su ser. En una fracción de segundo, millares de fibras musculares bajo la piel se tensaron a tope, marcándose y retorciéndose como gruesos cables de acero entrelazados, irradiando una presencia feroz y salvaje. No solo había ingresado de lleno en el Reino Humano, sino que también había condensado una tenue percepción de Qi. Era el indicio inequívoco de haber dado el paso hacia la segunda etapa del Reino Humano: el Refinamiento de Qi. El anciano letrado confuciano que le había enseñado el sendero marcial solía decir: alimentarse de Qi nutre la esencia, confiriendo un siglo entero de longevidad. Lo que los cultivadores daoístas perseguían a lo largo de su existencia eran precisamente esas cuatro palabras: prolongar la vida y preservar los años. En cambio, los practicantes marciales ansiaban refinar el Qi únicamente por el incremento en el poder de combate que conllevaba. Habían invertido el orden de las prioridades. Por desgracia, parecía haber desarrollado resistencia a la Píldora de Establecimiento de la Fundación, pues esta ya no surtía ningún efecto en él. 'En el futuro tendré que ganarme a pulso el favor de Lianyangzi para conseguir las técnicas de respiración posteriores del Arte del Elixir Interno.' Sin el Arte del Elixir Interno de la Escuela del Norte, no podría respirar ni alimentarse de Qi. Aquella débil sensación en su interior no lograría fortalecerse y quedaría atascado para siempre en la fase inicial del Reino Humano. Yan Shixu dirigió la mirada hacia la ventana. Sin darse cuenta, la noche se había vuelto una densa penumbra. Al aguzar el oído, captó desde el patio las voces de Huangfu Yi y del monje Gao Mei, el roce metálico de una daga desescamando pescado, el crujido del carbón al arder y el rumor del vapor empujando la tapa de madera de la olla. Cualquier movimiento en un radio de veinte metros a la redonda, fuera nítido o imperceptible, quedaba atrapado por su audición. Su sentido del olfato también había experimentado una mejora descomunal; el olor a sudor acumulado en su ropa resultaba tan penetrante que casi lastimaba su nariz. Su visión seguramente también se había agudizado, aunque al no haber encendido lámparas en la habitación, aún no podía comprobarlo con claridad. Corrió el cerrojo de la puerta y salió al patio. Huangfu Yi sujetaba un pez bien cebado contra la mesa de piedra; la carpa sacudía con furia la aleta caudal, resistiéndose con todas sus fuerzas, idéntica a una joven que intentaba zafarse de las garras de un bribón sin escrúpulos. Huangfu Yi sostenía el cuchillo en alto, incapaz de encontrar el momento adecuado para asestar el corte. El monje Gao Mei, en cuclillas junto al tonel de agua, raspaba escamas y extraía vísceras con calma. "Boheng, por fin saliste", gritó apresuradamente Huangfu Yi. "Ven a ayudarme de una vez." "Antes de abrir un pez hay que aturdirlo de un golpe. ¿Acaso no te lo enseñé la última vez?" Yan Shixu se acercó a grandes zancadas, tomó el cuchillo de cocina y propinó un seco toque en la cabeza del animal con el lomo del arma. El pez quedó inmóvil, sereno como si se hubiera quedado profundamente dormido. Huangfu Yi suspiró aliviado al instante. "Lo había olvidado... Boheng, ¿acaso te desmayaste del agotamiento por culpa de la diarrea? Golpeé tu puerta hace un rato y ni siquiera respondiste." Yan Shixu soltó un sonido evasivo, tomó el pescado y caminó hacia el tonel de agua. "Siéntate a un lado y no estorbes." De pronto sintió un hambre voraz, como si acabara de salir de tres días y tres noches de reclusión absoluta. Tras lavar y eviscerar el pescado, lo arrojó a la olla y le añadió tofu y verduras encurtidas. Los tres se acomodaron alrededor de la mesa de piedra, dejándose acariciar por la fresca brisa nocturna mientras conversaban sobre las estrategias para pacificar el Estado. Cuando Yan Shixu terminó de exponer el contenido de sus dos disertaciones, tanto el monje Gao Mei como Huangfu Yi quedaron petrificados, como si hubieran caído bajo un encantamiento inmovilizador. Permanecieron sentados, atónitos, sumidos en una profunda y prolongada reflexión. Pasó un largo rato antes de que el monje Gao Mei dejara escapar una respiración agitada: "Con razón se la considera una estrategia para pacificar el Estado... No hay duda de que lo es. No solo colmaría las arcas imperiales, sino que dejaría atadas de pies y manos a las familias influyentes y a los clanes aristocráticos." Huangfu Yi murmuró en voz baja: "Con esto le estás enseñando a la corte cómo ahorrar recursos y cómo gastar el dinero. Boheng, al lado de lo que propones, los funcionarios del Ministerio de Hacienda son una auténtica cuadrilla de inútiles." Yan Shixu comentó con desenfado: "Haber comprendido mis disertaciones en un lapso tan breve demuestra lo eruditos que son ambos hermanos." Y no era simple erudición; aquellos dos sujetos poseían un nivel de conocimientos que rozaba lo insólito. Los conceptos que acababa de desgranar no eran materias que un letrado común y corriente pudiera asimilar con tanta ligereza. En su vida pasada, incluso los estudiantes universitarios se hacían un lío tratando de diferenciar los distintos tipos de impuestos. Sin embargo, Huangfu Yi y el monje Gao Mei no solo los habían captado al instante, sino que incluso habían deducido por cuenta propia las ventajas que acarreaban el sistema de separación tributaria y la estructura de un presupuesto estatal. El monje Gao Mei lo miró con ojos brillantes y ardientes: "Este es el auténtico método supremo para salvar a los millones de almas del mundo. El talento del hermano Yan es extraordinario; este humilde Gao queda profundamente admirado." Yan Shixu respondió con fingida modestia: "¡Artilugios menores, nada más que artilugios menores!" \*\*\* En el Barrio Xingjiao, las puertas carmesí de la Oficina de Enlace de Yunshuo permanecían firmemente cerradas, pero en su interior bullía un ambiente festivo y estruendoso. El gran salón era espacioso y ventilado. El oficial de enlace Li Huai'an estaba sentado tras una larga mesa de madera de peral; frente a él descansaba un cordero asado entero, de piel dorada y crujiente. En medio del recinto, sobre una alfombra de lana gruesa, seis doncellas hu ataviadas con velos traslúcidos giraban con gracia etérea, agitando faldas multicolores que se abrían como flores en plena primavera. Las doncellas hu tenían ojos de diversas tonalidades, cinturas esbeltas y firmes, muslos largos y torneados, y bajo las telas vaporosas se adivinaban pechos turgentes y de una blancura de porcelana. Cualquiera de ellas habría sido la cortesana estrella en las tabernas de doncellas hu de la ciudad. Li Huai'an las examinaba una por una, decidiendo a quién elegiría para que compartiera su lecho esa noche. Rondaba los cuarenta años y poseía una complexión imponente y robusta; se encontraba en la plenitud de su vigor físico, por lo que una sola mujer difícilmente bastaba para aplacar sus apetitos. Un oficial militar con la mano apoyada en la empuñadura del sable cruzó el umbral de la entrada, internándose a paso firme en el salón. Li Huai'an hizo un ademán con la mano y las doncellas hu hicieron una reverencia antes de retirarse en silencio. "¿Hay noticias de ese loro?" El oficial militar sacudió la cabeza. Al ver su negativa, Li Huai'an dejó escapar un hondo suspiro. "Naturaleza salvaje y rebelde... Una bestia espiritual tan indómita y fiera, incapaz de servirme, no habría tenido utilidad alguna aunque la mantuviera encadenada por la fuerza." Tras medio mes transcurrido, su exasperación inicial se había disipado en gran medida. Si un ave llevaba tanto tiempo fuera de su alcance, o bien había muerto, o bien había volado demasiado lejos; sería imposible recuperarla. El subordinado bajó la voz y prosiguió: "Se trata de la Academia Daoísta; ha llegado información de allí. Los espías infiltrados reportan que entre los nuevos estudiantes hay uno llamado Yan Shixu, dotado de un talento literario extraordinario..." Antes de que pudiera concluir, Li Huai'an lo cortó en seco. El oficial de enlace, de formación castrense, frunció el ceño con desdén: "No es más que un simple letrado; no hay necesidad de reportarme nimiedades semejantes." El militar se apresuró a insistir: "Este subordinado considera que es indispensable que el señor esté al tanto." Li Huai'an le lanzó una mirada penetrante y asintió. "Ese tal Yan Shixu obtuvo el primer lugar en el examen de preguntas políticas de la Academia Daoísta. La disertación que redactó fue elogiada por el Maestro Daoísta Yunmo como una 'estrategia para pacificar el Estado'", explicó el oficial con gravedad. "Y el tema fijado para las disertaciones de admisión era, precisamente, pacificar a los comisionados rebeldes mediante el principio de 'gobernar por la no acción'." Li Huai'an alzó una ceja. "Visto así, resulta ser un individuo con talento." El oficial adoptó un tono un tanto peculiar: "Aún hay más... Esta misma tarde, durante un banquete organizado por los estudiantes de la Academia Daoísta, este hombre presentó otra estratagema insólita, provocando que Wangyuan, el discípulo del Maestro Daoísta Yunmo, se desbordara de euforia hasta perder la compostura en plena mesa." Tener un acierto podía ser casualidad; tener dos cambiaba el valor de las cosas por completo. La expresión de Li Huai'an se tornó sombría en un parpadeo. "¿Se ha averiguado ya el trasfondo de ese sujeto?" El oficial negó con la cabeza: "El informe acaba de llegar, de modo que aún no se ha podido investigar a fondo. No obstante, los espías indican que es oriundo de la Capital Oriental." Li Huai'an tomó la pequeña daga que usaba para trinchar el cordero. La hoja, reluciente como la nieve, reflejó sus ojos entornados. "Averigua dónde se hospeda. En cuanto la academia conceda los días de descanso, envía a alguien para que lo ejecute." El oficial tanteó con prudencia: "¿No sería mejor que este subordinado intente reclutarlo?" Li Huai'an negó con la cabeza: "La Academia Daoísta está llena de ojos y oídos; es casi seguro que las demás facciones ya estén al tanto de esto. Ante un talento de esa envergadura, todos querrán sumarlo a sus filas, pero jamás nos elegiría a nosotros, la gente de Yunshuo. Matarlo de raíz cortará los problemas de tajo y evitará que el día de mañana se convierta en una amenaza." Las Tres Guarniciones de la Frontera Norte eran distintas de los demás mandos militares fronterizos; las primeras eran los remanentes de tropas rebeldes, enclaves atrincherados e insubordinados. Los letrados del imperio cuidaban con celo su reputación; cualquier hombre de letras que abrigara la aspiración de convertirse en canciller jamás se mezclaría con las Tres Guarniciones de la Frontera Norte. "¡Entendido!", respondió el oficial militar. \*\*\* "Buen chico..." Yan Shixu le acariciaba la cabeza al ave con suavidad. "Mañana mismo te buscaré libros de entretenimiento para que leas. Come azufaifas, come." Fue triturando los frutos con los dedos para quitarles el hueso y le dio los trozos a Xueyi poco a poco. Xueyi seguía de mal humor por el asunto de las lecturas recreativas, indignado de que hubiera roto su promesa una y otra vez. "Si te aburres tanto, ¿por qué no juegas con otros pájaros?", sugirió Yan Shixu, quien carecía por completo de experiencia lidiando con chiquillos. Tener una inteligencia tan desarrollada a veces no era una bendición. Los pájaros ordinarios vivían en la ignorancia, preocupándose únicamente por llenar el buche día tras día. En cambio, cuando un animal poseía intelecto, inevitablemente buscaba divertirse. "Esas cosas ni siquiera saben hablar", replicó Xueyi con profundo desprecio. 'El único pájaro en este mundo capaz de hablar eres tú...', pensó Yan Shixu. De pronto, una idea cruzó su mente: "¿Acaso puedes comunicarte con ellos? ¿Podrías darles órdenes para que hagan cosas por ti?" Xueyi lo miró fijamente con sus ojos negros y brillantes, como si estuviera contemplando a un idiota. "¿Acaso los humanos pueden hablar con los monos? ¿Puedes tú ordenarle a un mono que trabaje para ti?" "Dejemos de lado si puedo o no poner a trabajar a un mono... ¿A qué viene esa mirada como si estuvieras viendo a un chimpancé? ¿Dónde quedó el respeto hacia tu salvador?", protestó Yan Shixu con evidente fastidio. "¡Hmpf! Perro embustero." Xueyi apartó la cabeza con desdén. Tras intercambiar aquellas palabras en susurros, Yan Shixu se cubrió el rostro, se envolvió la cabeza, tomó la nota que había preparado con antelación y saltó con sigilo por la ventana. A esa hora, la luna ya coronaba la copa de los sauces; la cita aguardaba pasada la medianoche. Amparado por el manto de las sombras, llegó hasta el patio de He Siqi y llamó a la puerta con unos toques muy suaves. Unos diez segundos después, las hojas de madera se entreabrieron. He Siqi, con el semblante cargado de recelo, barrió con la mirada el patio sumido en la oscuridad. Al bajar la vista, descubrió el papel en el suelo. Sin alterar el gesto, lo recogió con disimulo y regresó al interior de la habitación para desdoblarlo: "¡Nos vemos en el refectorio!" Aparte de aquellas palabras, había dibujado un tosco diagrama de la Señal de las Siete Estrellas del Carro del Norte. En la penumbra, las pupilas de He Siqi se dilataron al límite y su corazón comenzó a martillearle el pecho con violencia. '¿Acaso el mayor ya descubrió mi verdadera identidad?' '¡¿Cómo diablos se dio cuenta?!' '¡¡Si estoy completamente seguro de que nadie me siguió!!' \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 32 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.