arrow_back

Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 31 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Poco después, el sirviente infantil regresó al cenador con pasos ágiles y presurosos, sosteniendo una bandeja entre las manos. El Daoísta Wangyuan le hizo un ademán con la mano: "Boheng, ven, acércate a este maestro". Los estudiantes abandonaron sus asientos en tropel y comenzaron a rodear el cenador. El Daoísta Wangyuan agitó sus amplias mangas: "¡Atrás!". Una brisa límpida barrió el lugar y, en un instante, las miradas de todos los estudiantes quedaron vacías. Con ademanes ágiles y mecánicos, regresaron a sus respectivos puestos. Al tomar asiento, quedaron perplejos y desorientados, sin comprender cómo habían vuelto a sus sitios. Yan Shixu entró en el cenador. El Daoísta Wangyuan se apresuró a cederle el asiento, apartó de un manotazo las frutas hacia un costado y se dispuso él mismo a extender el papel y moler la tinta. Justo cuando Yan Shixu levantó el pincel para escribir, una sutil y exquisita fragancia se deslizó en silencio hasta su nariz. Al alzar la vista, descubrió que la seductora monja daoísta de la Escuela del Sur, en algún momento inadvertido, se había acercado a la mesa y contemplaba la escena desde su posición erguida. Yan Shixu no podía verle ni los labios ni la barbilla; solo distinguía unos ojos sumamente brillantes y unas pestañas muy largas, semejantes a dos pequeños cepillos. Gu Hanzhang curvó los labios en una leve sonrisa. Con el rostro impasible, Yan Shixu bajó la cabeza, meditó un breve instante y posó el pincel sobre el papel para comenzar a escribir. El Daoísta Wangyuan se acariciaba la larga barba. A medida que los trazos de Yan Shixu se multiplicaban, poco a poco fue dejando de acariciarse la barba; su espalda se encorvó despacio y su rostro se aproximó tanto a la superficie de la mesa que parecía a punto de caerse dentro. Leía con un fervor absoluto, como si estuviera contemplando las escrituras sagradas de un sabio primordial. Los estudiantes fuera del cenador veían con meridiana claridad cómo la Erudita Asistente Hanzhang cruzaba el brazo izquierdo sobre el pecho y apoyaba la mano derecha bajo la barbilla, sumida en una pose pensativa. Ignoraba por completo cuántas miradas deslumbradas de los letrados arrebataba con aquel simple ademán. "¡Listo!", anunció Yan Shixu. El Daoísta Wangyuan levantó el pliego con sumo cuidado, sopló para secar la tinta aún fresca y exclamó rebosante de júbilo: "¡Magistral, verdaderamente magistral! Este humilde daoísta ha dedicado toda su vida al estudio y la academia, pero jamás imaginé que en la administración y recaudación de impuestos pudiera existir un método tan ingenioso y una doctrina tan profunda". Sostenía el papel con las manos temblorosas y una expresión de éxtasis, como si resguardara un tesoro invaluable. Al presenciar semejante reacción, a los estudiantes congregados en el patio les carcomió la curiosidad. ¿Acaso... había redactado otra propuesta capaz de estabilizar la nación? Al contemplar la exaltación del Daoísta Wangyuan, a los letrados les dio un vuelco el corazón. "Maestro, ¿podría permitirnos pasarlo para leerlo?", suplicó un estudiante consumido por el afán. "Por favor, permítanos echar un vistazo". "Me niego a creer que sea otra estrategia de pacificación nacional, a menos que lo compruebe con mis propios ojos". El Daoísta Wangyuan les barrió con una mirada severa y resopló con frialdad: "Lo que está plasmado aquí no es algo que ustedes tengan la talla de leer. Este examen lo llevaré personalmente ante mi honorable maestro para que lo examine". Otra vez sin dejarlos ver... Tanto los alumnos de nuevo ingreso como los veteranos se llenaron de frustración y despecho, catalogando de inmediato a Wangyuan como el Erudito Asistente más detestable de todos. El Daoísta Wangyuan se volvió hacia Gu Hanzhang y le dijo: "Hermana menor Hanzhang, este humilde daoísta se retira primero". Gu Hanzhang asintió con delicadeza. "Boheng, entre la disertación política del examen y este pliego que tengo en las manos, si en el futuro se logra enriquecer las arcas del Estado para la corte imperial, a ti te corresponderá el mérito principal". El Daoísta Wangyuan enrolló el papel con delicadeza y le dio una palmada en el hombro. "En el porvenir, incluso si le pido al Gran Maestro que te recomiende para ingresar al gobierno central, no sería en absoluto descabellado". Al oír aquellas palabras, los estudiantes apostados fuera del cenador se consumieron de envidia. Dos exámenes, dos simples hojas de papel, le habían granjeado un capital político de valor incalculable. "Muchas gracias, maestro", Yan Shixu compuso una respetuosa reverencia con las manos juntas. El Daoísta Wangyuan se marchó a grandes zancadas. Gu Hanzhang miró a Yan Shixu con una sonrisa risueña: "Hacía muchísimos años que en la Academia Daoísta no surgía un discípulo como tú". "Los talentos de este estudiante son rústicos y superficiales. La Erudita Asistente me sobrestima", replicó Yan Shixu con modestia. Gu Hanzhang sonrió sin añadir palabra. Antes de descender de la montaña, los maestros y hermanos mayores de su secta le habían advertido una y otra vez que no debía relacionarse de forma demasiado estrecha con los estudiantes, para evitar arruinarles el destino de por vida. Por alguna razón, Li Yanzhen sintió un repentino e inexplicable alivio. Carraspeó y tomó la palabra: "Aún es temprano. Hoy he tenido la osadía de asistir al banquete del hermano Lu con una nueva composición en mente. Sin embargo..." Dirigió una mirada ardiente hacia el interior del cenador y alzó la voz: "Tras contemplar la sublime estampa de la Erudita Asistente Gu, la mente de este humilde Li se ha abierto de pronto y la inspiración ha brotado en raudales. He concebido por azar una nueva obra, y espero que todos ustedes tengan la bondad de juzgarla". Dicho esto, sin importarle en lo más mínimo la opinión ajena, se apresuró a declamar con voz impostada: \*"Su níveo ropaje condensa una gracia sublime,\* \*sus límpidos ojos reflejan el brillo lunar.\* \*El polvo mundano jamás la mancilla,\* \*sus huesos de inmortal no tienen tacha ni par".\* '¡Maldito perro servil!'. Tanto los Estudiantes de Ciclo Completo como los recién ingresados sintieron un vuelco amargo en el pecho. Aquel poema no era, bajo ningún concepto, fruto de una inspiración repentina; estaba premeditado desde hacía mucho tiempo. Era evidente que pretendía valerse del banquete para conquistar el corazón de la belleza. El Erudito Asistente de la Escuela del Sur del año anterior había sido un anciano daoísta; tras tantas penurias, este año por fin había llegado una mujer de una hermosura deslumbrante, capaz de trastornar reinos. ¡De ninguna manera podían permitir que un novato se llevara semejante flor! Lu Zhao tomó la iniciativa y, dejando a un lado la humillación de haber perdido el debate previo frente a los recién llegados, proclamó: "¡Qué gran coincidencia! En cuanto este servidor contempló a la Erudita Asistente Gu, la juzgó un ser celestial descendido a la tierra, y no puedo contener las ganas de componer un poema en su honor". Los letrados veteranos y los novatos se sumaron al unísono. En un instante, el patio entero se transformó en un despliegue de pavos reales abriendo sus colas. Los estudiantes subían al estrado uno tras otro; versos de estricto paralelismo y alabanzas refinadas comenzaron a desfilar como un caudal inagotable. Gu Hanzhang mantenía una sonrisa en la comisura de los labios, comentando pacientemente las composiciones una por una. Tuvo la delicadeza de salvaguardar el orgullo de cada letrado: elogiaba con énfasis los aciertos y pasaba por alto los defectos con ligereza protocolaria. Los estudiantes, henchidos de entusiasmo, erguían el pecho con orgullo, convencidos de haberse ganado el aprecio de la beldad. Sin embargo, Yan Shixu, que permanecía sentado a un lado, sabía muy bien que ninguno de aquellos versos había calado de verdad en ella, pues la sonrisa de su rostro era puramente de compromiso. 'Definitivamente, las mujeres hermosas son un recurso escaso en cualquier parte, y las bellezas deslumbrantes son la cúspide de la escasez...', pensó Yan Shixu. No obstante, creer que hacían todo esto únicamente por mero encanto carnal equivaldría a subestimar a los estudiantes de la Academia Daoísta. Los literatos de la Gran Dinastía Sheng veneraban el Daoísmo; en su época de mayor esplendor, los eruditos descuidaban sus deberes oficiales para dedicarse día tras día a recorrer montañas en busca de la inmortalidad. Incluso en la actualidad, preservar la salud y consumir píldoras alquímicas seguía siendo la mayor afición de la clase aristocrática. La Escuela del Sur era célebre en el mundo entero por sus Artes del Cultivo Dual; ¿qué letrado no soñaba con desposar a una cultivadora de dicha escuela? A Yan Shixu le vino de pronto a la memoria un célebre poema que encajaba a la perfección con la Erudita Asistente Gu, solo que las alusiones clásicas que contenía no existían en este mundo. No era conveniente usarlo abiertamente para presumir de talentos. De modo que tomó el pincel, lo empapó en tinta y lo trazó directamente sobre la superficie de la mesa. Tras soltar el pincel, Yan Shixu se puso en pie y dijo: "Este estudiante aún tiene tareas académicas que repasar, de modo que regresaré primero a los dormitorios". "Ve, adelante", concedió Gu Hanzhang con una sonrisa encantadora. Yan Shixu regresó a su sitio, tomó del brazo a un renuente Huangfu Yi y se lo llevó de inmediato. Huangfu Yi le siguió el paso a regañadientes, quejándose con descontento: "¡Oye, oye, que todavía estaba madurando mis versos! Esa manada de perros serviles suele ser perezosa para el estudio, pero en cuanto ven a una mujer hermosa, ¡mira qué hábiles se vuelven para rimar!". El alboroto de los estudiantes por fin comenzó a amainar. Solo entonces Gu Hanzhang se dio la vuelta con la intención de regresar a su asiento, pero por el rabillo del ojo vislumbró unos caracteres trazados sobre la madera. Era un poema: \*"Las nubes evocan sus ropajes, las flores su semblante,\* \*la brisa primaveral acaricia la barandilla y el rocío se torna espeso.\* \*Si no es en la cumbre del Monte Qunyu donde se la contempla,\* \*habrá de ser bajo la luna del Pabellón Yaotai donde se la encuentre".\* Qué eran Qunyu y Yaotai, ella no lo sabía, pero captaba con absoluta claridad la intención y el espíritu de los versos. El poema entero carecía de descripciones explícitas sobre la belleza física, y sin embargo plasmaba el encanto de una mujer de forma tan viva y perfecta que la sublimidad del cuadro la envolvía por completo. '¿Esto... lo escribió para mí?'. Gu Hanzhang giró la cabeza con brusquedad, pero descubrió que Yan Shixu ya se había marchado hacía largo rato. \*\*\* "Toma, esto es para que comas". Yan Shixu colocó sobre la mesa una pera con un par de mordiscos, varios dátiles y medio racimo de uvas. Xueyi soltó un chillido de júbilo y comenzó a picotear la pera con furor, haciendo saltar el jugo por doquier. Su voz infantil rebosaba la inocente alegría de un niño pequeño: "¡Qué dulce, qué dulce!". Aunque las frutas no contenían energía espiritual, sabían deliciosas. "Ese muchacho, tras recibir la carta, ¿qué hizo?", preguntó Yan Shixu. "Fue a hurtadillas al muro del Salón Xuanming a hacer un dibujo", respondió Xueyi con el pico lleno, hablando entre dientes. Xueyi no entendía de astrología, pero bajó la cabeza y picoteó seis veces sobre la mesa, formando vagamente la silueta de las Seis Estrellas del Carro del Sur. En el sistema de códigos secretos de Xingchadu, aquello significaba: \*Peligro, retirada inmediata.\* 'Parece que el muchacho no es ningún traidor', Yan Shixu se acarició la barbilla y, por precaución, indagó: "¿Fue a ver a alguien más o dijo alguna palabra?". Xueyi sacudió la cabecita plumada: "Después de pintar eso, regresó a su habitación. ¡Tenía una cara espantosa!". 'Naturalmente que espantosa; ¡a estas alturas debe de estar dudando del sentido de su propia existencia!'. Yan Shixu soltó una risotada. A juzgar por los informes recabados hasta el momento, Guanfeng —es decir, He Siqi— no mostraba indicios de haber cambiado de bando. En tal caso, era momento de comenzar a resolver la crisis que pendía sobre su cabeza. Yan Shixu le acarició la coronilla a Xueyi: "Come tus frutas con calma. Cuando termines, sal a jugar un rato afuera; voy a comenzar a cultivar". Salió de su aposento, llamó a la puerta de Huangfu Yi y le dijo: "Hermano Ziyao, me parece que algo me cayó pesado en la comida y tengo una ligera diarrea. No asistiré a las clases de esta tarde, así que te pido que solicites un permiso de mi parte ante el Erudito Asistente Wangyuan". La diarrea no era más que un pretexto; hoy no iría a clases para concentrarse de lleno en su cultivo. Huangfu Yi preguntó con sincera preocupación: "¿Seguro que es solo una ligera diarrea?". "Solo una ligera diarrea". "De acuerdo, considerando la predilección que el Erudito Asistente Wangyuan siente por ti, conseguir el permiso no será problema... Por cierto, Boheng, compuse un nuevo poema, échale un vistazo y dame tu opinión". "Lo juzgaremos luego, que ahora debo volver a mi cuarto a vaciar el vientre". Yan Shixu dio media vuelta para regresar a su habitación. A sus espaldas, resonó el servicial consejo de Huangfu Yi: "¡Puedes pedirle al hermano Gao que te lave el bacín!". '¡¿Acaso eres un demonio?!'. Yan Shixu cerró la puerta de golpe con un estruendoso \*¡pam!\*. Las Píldoras de Establecimiento de la Fundación de la Escuela del Norte, combinadas con su método exclusivo de circulación del qi, sumaban un total de seis unidades completas. Con su nivel actual, teniendo ya medio pie plantado dentro del Reino Humano, romper la barrera no debería resultarle difícil. Yan Shixu sacó una Píldora de Establecimiento de la Fundación del ropero, se sentó con las piernas cruzadas sobre la cama baja y repasó mentalmente el método de circulación de la energía del Arte del Elixir Interno. Tras cerciorarse de no haber errado en ningún paso, se tragó la Píldora de Establecimiento de la Fundación. \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
El Descenso del Santo (Novela)

Continúa leyendo

El Descenso del Santo (Novela)

Capítulo 32

Siguiente Capítulo ›

El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 31

Estás leyendo el capítulo 31 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.