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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 27 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Durante toda la mañana, sentado en la primera fila, Yan Shixu sintió que las miradas proyectadas sobre su espalda no cesaban ni un solo instante. Aquello lo hacía sentir como si descansara sobre un lecho de púas, sumamente incómodo. No se debía a timidez o introversión; los sentidos y percepciones de un practicante marcial funcionaban de manera análoga a una lámpara con sensor, extremadamente agudos. Aquellas miradas eran como personas deambulando una tras otra bajo la luz, activando sin tregua sus alertas sensoriales. Al llegar por fin el mediodía, el Maestro Daoísta Wangyuan se puso de pie aún con ganas de continuar la lección. Miró a Yan Shixu con una sonrisa radiante y expresó: "Si en el futuro tropiezas con dudas irresolubles sobre el significado de las escrituras, puedes acudir a buscarme al Monasterio Chongzhen". "Agradezco profundamente la generosidad y el aprecio del Erudito Asistente". Yan Shixu se levantó e inclinó el torso en un respetuoso saludo con las manos juntas. El Maestro Daoísta Wangyuan se acarició la barba con satisfacción, colocó ambas manos a la espalda y salió del Salón Xuanming a paso pausado. En un instante, los demás letrados se abalanzaron sobre él, acribillándolo a preguntas al unísono: "Hermano Yan, ¿a qué te refieres exactamente con una estrategia para asentar el país?". "Gobernar mediante la no-acción no se adapta a las circunstancias actuales. ¿Qué escribiste en verdad en esa disertación política?". "Hermano Yan, te ruego que me instruyas". Li Yanzhen permanecía al margen de la multitud, abriendo y cerrando la boca con indecisión; se consumía de curiosidad, pero su orgullo le impedía rebajarse a preguntar. Yan Shixu carraspeó y declaró: "Estimados compañeros de estudios, no es que este humilde servidor sea mezquino con su conocimiento, sino que todos escucharon las palabras que el Erudito Asistente acaba de pronunciar: esto concierne a asuntos confidenciales y no puede divulgarse al exterior". Antes de promulgar formalmente una política, era preceptivo someterla a rondas de deliberación, recolección de datos y análisis de viabilidad, entre muchos otros trámites. Los letrados lo rodearon con mayor ahínco, negándose a dejarlo pasar. Huangfu Yi alzó la voz y vociferó: "¿Acaso no oyeron que es confidencial? ¿Cómo pueden ustedes, hombres de letras, carecer de tanta vergüenza? ¡Por consideración hacia mí, dispérsense de una buena vez!". Al ver que se trataba de él, parte de los letrados se apartó hacia los lados. Yan Shixu aprovechó la brecha para apartar a dos de ellos con las manos y abrirse paso a la fuerza. "¡Hermano Yan, detén tus pasos! ¡Hermano Yan...!". Aun así, un buen número de letrados corrió tras él. Yan Shixu se disculpaba sin detener su marcha mientras memorizaba cada uno de sus rostros. Prestarle semejante nivel de atención a una estrategia para asentar el país difícilmente podía atribuirse a una mera curiosidad; bien podría tratarse de intenciones ocultas. Tras sacudirse a los estudiantes de encima, los tres enfilaron sus pasos hacia el comedor. El monje Gao Mei se contuvo una y otra vez, hasta que no pudo aguantar más: "Entonces, Boheng, ¿qué estrategia para asentar el país te guardas con tanto misterio?". Yan Shixu agitó la mano con desdén: "En la disertación política sugerí dos reformas al sistema tributario. Nada digno de mención; ya hablaremos con calma esta noche". Luego volvió la cabeza hacia Huangfu Yi y comentó: "Por cierto, hace un momento hubo un tipo que me pellizcó a traición. Desconozco su nombre, pero lo he visto antes en los dormitorios. Vive en el sexto patio de la segunda fila, en la habitación del extremo derecho". Huangfu Yi bajó la mirada para hacer memoria y preguntó: "¿Es ese sujeto que tiene un lunar en la ceja?". Yan Shixu asintió con vaguedad: "Sí, el que reside en esa habitación". Huangfu Yi afirmó con convicción categórica: "Se trata de He Siqi, de nombre de cortesía Cong'an. ¿Ese desgraciado se atrevió a pellizcarte? Espera y verás; en cuanto lleguemos al comedor, reuniré a unos cuantos para devolvérselo con creces". "Tampoco hace falta llegar a tanto...", intervino Yan Shixu, grabando con firmeza en su memoria el nombre de He Siqi. Durante el almuerzo, Yan Shixu eligió sentarse a propósito cerca de la entrada. Comió sus verduras y su arroz de mijo con evidente distracción, desviando la mirada de forma constante hacia los letrados que iban ingresando. Por fin divisó a un estudiante que lucía un conspicuo lunar negro sobre la ceja izquierda, entrando en compañía de otros. He Siqi poseía un aspecto común y corriente, la tez trigueña y una estatura aproximada de metro setenta y cinco. La estatura encajaba a la perfección con la del Guanfeng de la noche anterior. Tras despachar el almuerzo a toda prisa, Yan Shixu puso como excusa una urgencia para acudir a la letrina y, sin esperar a sus dos compañeros de cuarto, regresó a paso veloz al dormitorio. Sacó la llave, abrió la puerta de tablones y molió tinta sobre la piedra con ademanes vertiginosos antes de desplegar una hoja de papel. Xueyi estaba absorto leyendo un libro. El grano de mijo dispuesto sobre la mesa había sido limpiado hasta el último grano; debido al acuerdo de la noche previa para ayudar a entregar correspondencia, no se había marchado a volar fuera. Yan Shixu sostuvo el pincel, meditó unos segundos y escribió: "Anoche, a la hora de la rata, te vi ir al comedor". Tras pensarlo un instante, rasgó el papel basto y volvió a redactar la frase sujetando el pincel con la mano izquierda. Recortó el papel al tamaño adecuado y se lo tendió a Xueyi diciendo: "Lleva este papel a la habitación del tipo de anoche". "¿Y si la puerta está cerrada con cerrojo?", inquirió Xueyi con impecable rigor lógico. "Pásalo por debajo de la rendija de la puerta. Ten mucho cuidado de que nadie te vea", instruyó Yan Shixu. "Tu misión por hoy consistirá en vigilarlo sin perderlo de vista ni un instante". Si Guanfeng ya había cambiado de bando, al leer esta nota creería que alguien más le había echado el ojo encima otra vez. El pánico se apoderaría de él y correría despavorido a informar a sus nuevos amos para acordar una respuesta. Si, por el contrario, no había traicionado a su facción, buscaría la oportunidad de dejar una contraseña en un lugar visible para indicar que el encuentro de esa noche quedaba cancelado. Xueyi contempló el trozo de papel que tenía frente al pico, pero no lo tomó. En su lugar, resopló: "¿Dónde está mi libro?". "He estado demasiado ocupado estos días...". Xueyi ladeó la cabeza en señal de desprecio. Yan Shixu se pellizcó el entrecejo y adoptó un tono conciliador: "Mañana. Te juro que mañana sin falta iré al Pabellón de los Tesoros Escondidos". El horario de clases de la Academia Daoísta era demasiado apretado; solo disponía de dos horas libres al mediodía. "El que mienta es un perro servil", sentenció Xueyi, tomando el papel con el pico antes de salir disparado por la ventana. Tras observar el vuelo de Xueyi hasta perderlo de vista, Yan Shixu se sentó frente al escritorio y tamborileó sobre la madera con las yemas de los dedos. Si Guanfeng ya se había vendido al enemigo, como mucho cortaría esa línea de contacto y no volvería a mostrarse ante él. Si ocurría lo opuesto, entonces tendría que discurrir una manera de resolver la crisis de Guanfeng. 'En este momento el enemigo acecha desde las sombras mientras nosotros estamos expuestos. Intentar fijar el objetivo entre sesenta estudiantes de nuevo ingreso entraña una dificultad descomunal.' 'El método más seguro sería aniquilar a los enemigos pasado mañana, en el instante en que nos reunamos en el Pabellón de los Tesoros Escondidos.' Las soluciones más sencillas solían requerir un respaldo marcial formidable. Además, se desconocía el número exacto y la fuerza de los adversarios, mientras que Guanfeng arrastraba heridas consigo y su propio Sendero Marcial aún no alcanzaba el rango correspondiente; en un descuido, bien podrían terminar siendo ellos los aniquilados. Un enfoque más prudente consistiría en actuar según las circunstancias la noche siguiente. Si era factible matarlos, los mataría; si no lo era, obligaría a Guanfeng a abandonar la academia. 'Tengo en mi poder seis píldoras refinadas a partir de medicinas espirituales, por lo que entrar en rango en el Sendero Marcial no me resultará difícil. El único problema radica en que los efectos secundarios de esas píldoras son excesivamente severos, y la cita impuesta por la otra parte es precisamente mañana por la noche...' Necesitaba encontrar una forma de incrementar la eficiencia de absorción de aquellas píldoras. Yan Shixu frunció el ceño en profunda reflexión durante un largo rato, hasta que sus ojos se iluminaron de repente. \*\*\* Tras el almuerzo, He Siqi regresó a su patio, sacó la llave, abrió la puerta y entró en la habitación. Al girarse para cerrar, divisó por el rabillo del ojo un trozo de papel tirado a sus pies. El corazón de He Siqi dio un vuelco. Se apresuró a recogerlo para examinarlo, encontrándose con aquellas palabras: "Anoche, a la hora de la rata, te vi ir al comedor". Al contemplar aquellos trazos torcidos e irregulares, su respiración se tornó agitada de golpe. \*\*\* Yan Shixu abandonó los dormitorios y se encaminó hacia la sala de alquimia. La sala de alquimia de la Academia Daoísta también se hallaba en la zona residencial; consistía en un pequeño patio junto a un estanque, rodeado por las dependencias de los Eruditos Asistentes, cámaras de meditación y los baños comunes. Los senderos de tierra apisonada serpenteaban sinuosamente entre los edificios. Yan Shixu se detuvo frente al patio. Al notar que no había nadie a la vista, gritó con voz potente: "Maestro Daoísta Lianyangzi, el estudiante Yan Shixu ha venido a presentarle sus respetos". Tras llamar tres veces seguidas, la corpulenta y maciza figura de Lianyangzi emergió del interior de la estancia. Lianyangzi lo examinó durante unos segundos antes de exclamar, comprendiendo de pronto: "Tú eres el mejor calificado entre los recién ingresados". Menos mal que ya se había ganado el reconocimiento de su rostro. Yan Shixu fue directo al grano: "En los tiempos que corren, las sectas daoístas han echado raíces profundas y poseen incontables ramificaciones; sin embargo, a ojos de este estudiante, únicamente el Gran Sendero del Elixir Dorado representa el auténtico arte de los inmortales. He admirado el Arte del Elixir Interno durante años, y hoy por fin he tenido la inmensa fortuna de conocer a un maestro eminente de la Escuela del Norte, por lo que me he atrevido a venir con descaro a solicitar su instrucción". Había sustituido el tratamiento de "Maestro Daoísta" por el de "maestro" y mencionado de manera deliberada el Arte del Elixir Interno. Gracias a la inagotable verborrea de Huangfu Yi, Yan Shixu había descubierto que las cuatro grandes sectas del daoísmo se consideraban a sí mismas la auténtica ortodoxia de la doctrina; aunque en la superficie mantenían la cortesía, en la práctica conspiraban y rivalizaban sin descanso. La Secta Chongzhen sostenía que aunaba lo mejor de todas las escuelas y acogía todos los caudales en su seno, considerando que las otras tres sectas no eran más que un atajo de fanáticos obsesionados con la inmortalidad, mientras que ellos comprendían tanto el cultivo como el arte de gobernar. Las tres facciones restantes, por su parte, opinaban que la Secta Chongzhen aprendía de todo sin profundizar en nada, careciendo por completo de pureza y ortodoxia. La Secta Shangqing practicaba tanto la espada como el daoísmo, jactándose de una capacidad ofensiva inigualable y considerando que, siendo los más formidables en el combate, merecían asumir el liderazgo absoluto. Y las discordias entre la Escuela del Sur y la Escuela del Norte, por descontado, no requerían mayor explicación. Lianyangzi declaró con voz grave: "Las artes secretas del daoísmo se cuentan por miríadas y cada una destaca en su propio ámbito; no existe superioridad ni inferioridad entre ellas". Yan Shixu adoptó una postura categórica: "Si uno no cultiva el Elixir Dorado, no existe esperanza alguna de alcanzar la inmortalidad". Una sonrisa floreció de inmediato en el semblante de Lianyangzi: "Puesto que albergas semejante aspiración, este humilde servidor no dudará en transmitirte todo cuanto sabe". Valía la pena señalar que la Academia Daoísta, además de seleccionar talentos para la corte imperial, fungía como la cuna predilecta para que las cuatro sectas daoístas captaran a sus discípulos más sobresalientes. Ambos ingresaron en la cámara de meditación. Lianyangzi extrajo un cojín de oración de un arcón de madera y se lo ofreció. Yan Shixu expuso: "Este estudiante desearía cultivar el auténtico Arte del Elixir Interno de la Escuela del Norte". El Método de Nutrición del Qi que circulaba hoy en día por el Jianghu no era más que una versión rudimentaria de las técnicas de respiración de la Escuela del Norte, un nivel básico de iniciación. En cambio, las técnicas de respiración ortodoxas de la Escuela del Norte constituían un método supremo capaz de forjar Qi genuino de manera directa. Y dentro del Sendero Marcial, engendrar Qi correspondía precisamente a la segunda etapa del Reino Humano. Lianyangzi se quedó atónito. Jamás se habría imaginado que aquel letrado se atrevería a solicitar los secretos más celosamente guardados de la secta nada más abrir la boca. "Esto... El Arte del Elixir Interno es el cimiento de la doctrina de nuestra Escuela del Norte; no puede ser transmitido a extraños". Lianyangzi negó con la cabeza. Yan Shixu cayó de rodillas al instante y se postró en reverencia: "¡El discípulo Yan Shixu rinde honores a su maestro!". Lianyangzi: "¿¿¿???". Lianyangzi se acarició la barba áspera de la mandíbula y puntualizó: "Aun si te iniciaras formalmente, tendrías que nutrir la esencia, templar el cuerpo y observar el ayuno y los preceptos durante tres años antes de poder cultivar el Arte del Elixir Interno". Yan Shixu soltó un prolongado suspiro y se puso de pie con el rostro inundado de desazón: "Parece que el destino no me une a la Escuela del Norte. Será mejor que me marche a la Escuela del Sur; supongo que ellos no impondrán semejantes trabas". ¡Había que tomar la iniciativa! "¡Siéntate ahí mismo! ¿Cómo pretendes comparar el Arte del Elixir Dorado de nuestra Escuela del Norte con las Artes del Cultivo Dual de la Escuela del Sur?". Lianyangzi puso un semblante sombrío y reprendió: "Nutrir la esencia, templar el cuerpo y observar los preceptos no son obstáculos impuestos a capricho por la secta; son los requisitos indispensables para practicar el Arte del Elixir Interno". "¿A qué se debe eso?", preguntó Yan Shixu, fingiendo desconcierto. Lianyangzi permanecía sentado con las piernas cruzadas, luciendo tan imponente como una muralla maciza, y explicó pausadamente: "Las técnicas de respiración de la Escuela del Norte requieren el auxilio de píldoras medicinales para guiar la fuerza del fármaco a través de los meridianos mediante el flujo del Qi. El cuerpo de un mortal común es incapaz de soportar la abrumadora potencia de la medicina, y por ello es imperativo nutrir la esencia y templar el cuerpo. Sin las píldoras exclusivas de la Escuela del Norte, de nada te serviría que te entregara las técnicas de respiración". Esa era información a la que Yan Shixu jamás había tenido acceso. 'Un momento... ¿Por qué suena tan parecido a las píldoras que Xueyi se robó?'. Yan Shixu sintió una punzada en el corazón y aventuró: "Maestro, ¿podría este estudiante ver esas píldoras medicinales?". Lianyangzi sonrió con benevolencia: "Por supuesto. Iré a buscarlas a la sala de alquimia". Se levantó y salió de la cámara de meditación. Aproximadamente cinco minutos después, Yan Shixu escuchó un rugido desgarrador que retumbó desde el patio interior: "¡¿Quién ha sido?! ¡¡¿Quién se ha atrevido a robar mis píldoras?!!". \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 27 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.