Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 26 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¿Predecesor?"
Oculto en las sombras, Yan Shixu se quedó desconcertado por un instante, pensando para sus adentros: 'Vaya, qué dócil y cooperativo resultó ser este sujeto'.
Bajó la voz y preguntó: "¿Por qué pides auxilio? ¿A qué clase de peligro te enfrentas?".
Tras pronunciar estas palabras, se aproximó con sigilo hacia la puerta para examinar a la figura vestida de negro que aguardaba en el patio.
El individuo venía cubierto de pies a cabeza. Llevaba una túnica sencilla de cuello redondo, el atuendo más ordinario y común que cualquiera vestiría, aunque su estatura bien podía servirle como pista.
El hombre de negro miró a su alrededor con extrema cautela. Solo entonces bajó el tono y, con una voz cargada de profunda ansiedad, confesó:
"Mi... mi identidad ha sido descubierta".
Yan Shixu sintió una repentina sacudida de alarma. Su primera reacción fue tajante: 'Hay un traidor entre las filas, la transacción queda cancelada'.
Si no fuera porque Xueyi, posada en el tejado, no había emitido señal alguna de peligro, a estas alturas ya habría roto la ventana para emprender la retirada.
'¡Apenas llevamos tres días de clases y ya te expusiste! ¡Eres demasiado incompetente!'. Yan Shixu templó su ánimo y preguntó: "¿Cómo te descubrieron? ¿Quién lo hizo?".
El hombre de negro respondió en un susurro: "Anoche, siguiendo el mapa que usted me entregó, me infiltré en el Pabellón de los Tesoros Escondidos y caí en la formación de rayos del primer piso. Esta mañana, tras terminar el desayuno, volví a mis aposentos y encontré una nota sobre mi escritorio. Decía: 'Vi todo lo que hiciste anoche. Espérame dentro de tres días frente a las puertas del Pabellón de los Tesoros Escondidos'".
Aquella revelación contenía una cantidad tan desbordante de información que a Yan Shixu le zumbaron los oídos.
'¡Conque el que entró anoche al Pabellón de los Tesoros Escondidos era este tipo!'.
'¡Y ni siquiera vino a hacer contacto conmigo! ¡Hay un tercer miembro de Xingchadu infiltrado en la Academia Daoísta!'.
El cerebro de Yan Shixu trabajaba a toda velocidad, procesando cada dato.
'Esto se sale por completo de los cálculos. Con razón me llamó predecesor; simplemente me confundió con otra persona. Pero que no haya notado nada extraño en mí significa que él y ese otro miembro de Xingchadu jamás se han visto cara a cara'.
'Claro, de haberse visto en persona, no habría tenido necesidad de dejar la contraseña de las Siete Estrellas del Carro del Norte grabada en la pared'.
'¿Qué se supone que debo hacer ahora? ¿Despacharlo con evasivas y dejar que el verdadero destinatario se encargue del embrollo?'.
Esa era, a juicio de Yan Shixu, la respuesta más sensata y prudente. No obstante, al reconsiderarlo, comprendió que era muy probable que el auténtico predecesor de Xingchadu ya hubiera visto las señales que ambos dejaron en el muro.
Poniéndose en el lugar de aquel individuo: si Yan Shixu fuera ese veterano y descubriera que alguien estaba "suplantando" su identidad para contactar a su compañero, sin duda elegiría permanecer oculto entre las sombras para observar la situación.
De modo que, si él se marchaba ahora sin más, bien podría condenar a muerte al sujeto que aguardaba afuera.
Mientras sopesaba todo esto a marchas forzadas, Yan Shixu respondió con severidad: "¡Qué insensatez! Si tu identidad ya ha sido descubierta, ¿cómo te atreves a venir a este contacto? ¿Acaso no temes que la otra parte esté usando esto como cebo para sacar a la serpiente de su madriguera?".
El hombre de negro en el patio replicó: "Si esa persona se atreviera a venir, con usted y yo uniendo fuerzas, sin duda lograríamos neutralizarla. Además, antes de venir me aseguré minuciosamente de que nadie me siguiera".
'Este sujeto actúa con demasiada impulsividad...'. Yan Shixu endureció la voz y preguntó: "¿Cuál es la gravedad de tus heridas? ¿Cuál es tu nivel de cultivo?".
De pronto, el hombre de negro en el exterior se desabrochó la pechera de la túnica, dejando al descubierto un torso carbonizado y renegrido por la descarga.
Avergonzado, el hombre admitió: "Este joven apenas acaba de lograr la Entrada en Rango en el Sendero Marcial. Tras recibir el golpe del rayo, apenas conservo la mitad de mi poder de combate; mi resistencia física ha decaído tanto que no podría sostener una batalla prolongada. Ahora que me tienen en la mira, si no acudo a pedir el auxilio de usted, me temo que solo me aguarda la muerte".
'¡Pero si el verdadero veterano de la organización aquí se supone que eres tú, maldita sea!', refunfuñó Yan Shixu en su fuero interno. Con voz áspera y fingida, replicó:
"No es más que una herida menor. Quien te descubrió ayer... ¿tienes alguna sospecha de quién pueda ser?".
El hombre de negro contestó:
"Anoche fui sumamente precavido; di un largo rodeo por los jardines antes de regresar a los dormitorios, jamás me siguieron. O bien esa persona posee un método de rastreo extraordinario, o bien, después de que me marché, llamó a mi puerta y descubrió que no estaba en mi habitación...".
Antes de que pudiera concluir, Yan Shixu lo interrumpió tajante:
"Si se hubiera limitado a llamar a tu puerta, a lo sumo sabría que estabas ausente, pero jamás habría podido adivinar que te infiltraste en el Pabellón de los Tesoros Escondidos".
Yan Shixu se inclinaba resueltamente por la primera opción.
Existían incontables métodos para rastrear a una persona; como el "Rastro del Hilo Guiador" que solía emplear el Magistrado Yang, capaz de dar con alguien con tan solo seguir el rastro de su aroma, sin necesidad alguna de ir pisándole los talones.
Al mismo tiempo, a la mente de Yan Shixu acudió el recuerdo del segundo hombre de negro con el que se topó la noche anterior.
¿Acaso aquel individuo era el mismo que había dejado la nota?
La ubicación del Pabellón de los Tesoros Escondidos era un secreto absoluto; ni siquiera la Oficina de Asuntos de Inspección poseía informes certeros al respecto. ¿Por qué, entonces, apenas en la segunda noche tras el ingreso, dos facciones distintas habían dado con el lugar?
¿Cabía la posibilidad de que aquel segundo intruso, al igual que él, hubiera encontrado el pabellón simplemente siguiendo los pasos del sujeto que ahora estaba en el patio?
Y quedaba una incógnita más: ¿de dónde demonios había sacado ese "predecesor" de Xingchadu aquel mapa?
"¿Cómo debería dirigirme a usted, predecesor?", inquirió el hombre desde el patio.
"¡Juzi!", pronunció Yan Shixu con un tono solemne e imponente.
En este mundo, la facción de las Artes Mohistas no utilizaba semejante denominación.
"Juzi...", murmuró para sí el hombre en el patio, antes de añadir con respeto: "Este joven se hace llamar Guanfeng".
Tras intercambiar sus apelativos en clave, Yan Shixu sentenció: "Mañana por la noche, a la hora de la rata, vuelve a buscarme a este mismo sitio".
Habiendo dicho esto, retrocedió con cautela hacia las profundidades más oscuras del comedor.
Guanfeng dio media vuelta y se retiró con presteza.
En el tejado, Xueyi batió sus alas y se elevó en el aire, asemejándose a un ave nocturna común y corriente que surcaba el firmamento, describiendo círculos a gran altura para vigilar sus pasos.
Yan Shixu no abandonó el comedor de inmediato; aguardó en silencio durante un cuarto de hora.
'Si yo fuera ese auténtico veterano de Xingchadu, sin duda me habría apostado esta misma noche para vigilar en las sombras. Y que a estas alturas todavía no haya dado la cara... es ser precavido en exceso'. Al ver que nadie más aparecía, Yan Shixu no pudo evitar sentirse algo decepcionado.
Si aquel predecesor se hubiera manifestado, él habría podido desligarse del asunto y marcharse con total tranquilidad.
Por el contrario, ahora se veía forzado a elegir entre prestarle ayuda o desentenderse.
Aceptar la súplica de auxilio de Guanfeng conllevaba ciertos riesgos, pero la recompensa radicaba en ganarse a un "subordinado" que lo consideraba devotamente como su superior.
...
En los aposentos estudiantiles, junto a la ventana.
Xueyi descendió agitando sus plumas con un leve aleteo.
Sentado ante su escritorio, Yan Shixu preguntó de inmediato: "¿Lograste seguirlo?".
Antes de decidirse a intervenir, necesitaba cerciorarse de si aquel sujeto era un miembro genuino o un farsante. El mero hecho de ser capaz de dibujar la contraseña secreta de Xingchadu no garantizaba que perteneciera a la organización.
Bien podía darse el caso de que el verdadero Guanfeng ya hubiera sido capturado y hubiera confesado todo bajo tormento.
Quienquiera que moviese los hilos en las sombras podría estar utilizando este contacto, haciéndose pasar por un aliado para ganarse su confianza.
Con su voz aguda y cantarina, Xueyi informó: "¡Ajá, ajá! Entró en el sexto patio de la segunda fila y ocupa la habitación del ala derecha del todo".
"Buen trabajo". Yan Shixu le acarició la cabecita a modo de recompensa. "Mañana tendrás que entregar otra carta por mí".
'El sexto patio de la segunda fila, la habitación del extremo derecho...'.
'¿Quién diablos vive ahí?'.
Apenas llevaba tres días en la academia; a duras penas había memorizado los rostros de sus sesenta compañeros de clase y no había tenido la más mínima oportunidad de hacer visitas de cortesía, por lo que ignoraba por completo la distribución de los cuartos de cada uno.
'Huangfu Yi seguro que lo sabe. Mañana buscaré algún pretexto para preguntárselo'.
...
Al día siguiente.
El Erudito Asistente a cargo de impartir la lección de la jornada era un sacerdote daoísta de la Secta Chongzhen, cuyo nombre religioso era Wangyuan.
Al parecer, conscientes del carácter y la conducta de Wangji, la Secta Chongzhen había designado a tres sacerdotes para turnarse en las labores académicas.
Se trataba de Wangyuan, Wangshu y Wangyan, todos ellos discípulos directos del Maestro Daoísta Yunmo.
El Daoísta Wangyuan vestía una túnica de color verde azulado; poseía un semblante enjuto y ascético, una barba larga y ondeante, y el cabello recogido con sencillez mediante una horquilla de madera. Su porte, sobrio y despojado de adornos, transmitía la auténtica estampa de un verdadero cultivador del Dao.
Al ingresar al Salón Xuanming, sus primeras palabras resonaron con fuerza: "¿Quién de ustedes es Yan Shixu, Yan Boheng?".
Rezagado en las filas traseras, Yan Shixu alzó la mano con discreción.
El Daoísta Wangyuan montó en cólera de inmediato: "¡¿Cómo es posible que el primer puesto de la lista esté sentado en las filas del fondo?! Ustedes, que no poseen más que aptitudes mediocres, ¿no sienten vergüenza alguna de ocupar los asientos delanteros?".
Señaló con el dedo a Li Yanzhen: "Tú, intercambia tu asiento con él".
Li Yanzhen no daba crédito a lo que oía: "Erudito Asistente, yo... yo fui el segundo puesto de la lista".
El Daoísta Wangyuan se quedó perplejo por una fracción de segundo: "¿El segundo puesto? No tengo el menor recuerdo de eso... En ese caso, tú, cambia tu lugar con él".
Y apuntó hacia otro estudiante.
El discípulo al que le tocó ceder el sitio no puso objeción alguna, pero Li Yanzhen se puso rojo de pura indignación.
Aquel "no tengo el menor recuerdo de eso" le había herido el orgullo en lo más profundo.
Provenía de una cuna aristocrática y acaudalada, poseía un talento literario excepcional y en la Academia Prefectural siempre se había codeado con los más destacados, acostumbrado desde siempre a recibir alabanzas y adulaciones.
Tras ingresar a la Academia Daoísta, verse superado por un individuo carente de renombre e historial ya era un trago amargo que no terminaba de digerir.
"¡Erudito Asistente!", exclamó Li Yanzhen poniéndose de pie de un salto, alzando la voz con vehemencia: "Todos los presentes aquí que logramos superar las pruebas para ingresar a la Academia Daoísta somos dragones y fénix entre los hombres. Con esa simple frase de 'aptitudes mediocres', ¿no está menospreciando en demasía a sus alumnos? ¡Me pregunto qué clase de talento colosal posee este primer puesto como para hacernos parecer a todos los demás como individuos mediocres!".
El Daoísta Wangyuan le dedicó una mirada de reojo y colocó las manos tras la espalda, respondiendo con parsimonia: "El talento de Boheng es algo que este pobre daoísta jamás había presenciado en toda su vida. Aquella disertación sobre las políticas imperiales que redactó fue elogiada por mi venerable maestro nada menos que como una 'estrategia para estabilizar el imperio'".
Todo el salón estalló en un revuelo estupefacto.
Tanto el monje Gao Mei como Huangfu Yi abrieron los ojos con absoluto asombro.
La respiración del monje Gao Mei se entrecortó al instante: "¿Una estrategia para estabilizar el imperio? ¿A qué se refiere con una estrategia para estabilizar el imperio?".
"Eso constituye un secreto confidencial de la academia; no es algo que pueda divulgarse a viva voz".
La multitud de letrados se sumió en un mar de perplejidad e incredulidad. ¿Acaso de un examen de admisión ordinario y corriente sobre disertación política podía brotar semejante propuesta capaz de sostener los cimientos de la nación?
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 26
Estás leyendo el capítulo 26 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.