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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 23 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Los sacerdotes daoístas de la patrulla se aproximaban con paso firme, pero Yan Shixu continuaba atrapado en la formación ilusoria. Sin importar si viraba a la izquierda o a la derecha, no hacía más que dar pasos en el mismo sitio. Su mente trabajaba a toda máquina, escarbando en lo más profundo de sus conocimientos en busca de algún método para quebrar aquel laberinto místico. Las formaciones espirituales escapaban por completo a su repertorio habitual; si deseaba quebrar el cerco, debía encontrar una salida fuera de todo molde. El tiempo pareció ralentizarse en aquel instante, mientras incontables conjeturas brotaban y reventaban como burbujas en su cabeza. 'Los poderes sobrenaturales de este mundo son sumamente racionales, tan lógicos como la ciencia.' 'Cuanto más racional es algo, más sujeto está a patrones y principios... Mi sentido de la orientación ha sido alterado, mi visión ha sido perturbada, pero aún distingo los chillidos de Xueyi; mi oído no ha sufrido interferencia.' Yan Shixu cerró los párpados de golpe y ordenó en un susurro: "Sigue cantando, no te detengas." Al segundo siguiente, desde el este resonaron los agudos y nítidos trinos de Xueyi, uno tras otro, rasgando la penumbra. Con los ojos bien cerrados, Yan Shixu echó a correr a ciegas hacia el origen de los cantos. Tras unos segundos de carrera vertiginosa, un golpe seco le castigó ambas rodillas contra un obstáculo rígido. Abrió los ojos y descubrió que había llegado ante el zócalo de piedra de un pabellón. En diagonal hacia atrás se extendía un frondoso jardín de flores; el Pabellón de los Tesoros Escondidos se había desvanecido en la nada. Había salido de la formación. Justo en ese momento, el resplandor de dos faroles iluminó la oscuridad a su espalda. Yan Shixu trepó al zócalo y rodó sobre el pavimento con felina agilidad, ocultándose en el ángulo muerto del edificio. Dos maestros daoístas avanzaron por el camino empedrado y se detuvieron a una docena de metros del Pabellón de los Tesoros Escondidos. Uno de ellos alzó su farol y escudriñó la espesura del jardín: "Me pareció oír voces hace un instante." El otro soltó un largo bostezo: "¿En serio? Echemos un vistazo. Camina con cuidado, no vayas a caer por error dentro de la formación." Ambos rodearon el parterre e inspeccionaron minuciosamente la base de los muros. No hallaron el menor rastro. Una vez que los patrulleros se alejaron en la noche, Yan Shixu emergió de las sombras del muro con Xueyi posado sobre su hombro. "Xueyi, ¿qué fue lo que me ocurrió hace un momento?" "No parabas de correr en círculos," respondió Xueyi, ladeando las plumas de la cola con desconcierto. "Creí que lo hacías a propósito." "Estaba bajo el embrujo de la formación..." murmuró Yan Shixu en voz baja. "Ha sido gracias a ti." Al recibir el elogio, el ave hinchó el pecho y soltó dos risotadas cargadas de arrogancia: "¡Je, je!" El mayor botín de esta noche había sido ubicar con precisión el Pabellón de los Tesoros Escondidos, pero la expedición también había dejado al desnudo un grave inconveniente: ¡Le faltaban manos! Xueyi era incapaz de rastrear o desarmar trampas; asumir los riesgos y encabezar la marcha le correspondía exclusivamente a él. La formación que cercaba el exterior del Pabellón de los Tesoros Escondidos no era más que un simple aperitivo; una vez dentro del inmueble, el peligro se multiplicaría de forma drástica. 'Solo con mis propias fuerzas, jamás lograré robar el Reloj de Sol de Mingzong...' caviló Yan Shixu. Necesitaba pedir refuerzos a la Oficina de Asuntos de Inspección o a Xingchadu. Tras sopesarlo concienzudamente, concluyó que recurrir a los miembros de Xingchadu era la vía más sensata. Él arrastraba una condena sobre sus espaldas y, ante la mirada de la Oficina de Asuntos de Inspección, no era más que una pieza desechable. Aquel sujeto de apellido Yang jamás le permitiría liderar la operación; llegado el caso, la desdichada tarea de marchar en vanguardia como carne de cañón recaería inevitablemente sobre él. Por supuesto, también cabía la posibilidad de coordinarse al mismo tiempo con Xingchadu y con la Oficina de Asuntos de Inspección. Sin embargo, en su escala de prioridades, la Oficina de Asuntos de Inspección quedaba en un plano secundario. De súbito, Yan Shixu percibió unas pisadas en extremo sigilosas. Le hizo una seña de silencio a Xueyi, pegó la espalda a la pared de ladrillo y asomó la mirada con suma cautela. En la penumbra, una silueta se deslizaba hacia el jardín de flores. Se movía con pasmosa celeridad, pero sus apoyos eran tan gráciles y livianos como una pluma. Aquel individuo vestía una túnica oscura de cuello redondo, empuñaba una daga corta y llevaba la cabeza y el rostro rigurosamente cubiertos. Se plantó justo en el límite exterior de la formación. '¿Otro más?' '¿Acaso todos son tan expertos que ya a la segunda noche consiguen colarse hasta el Pabellón de los Tesoros Escondidos?...' Yan Shixu replegó el cuerpo tras el muro y bajó a Xueyi al suelo con sumo cuidado. Señaló primero los arbustos al pie del muro en la lejanía y luego el tejado del pabellón sobre sus cabezas, indicándole que se alejara por tierra antes de alzar el vuelo para apostarse como vigía en las alturas. Dotado de una agudeza extraordinaria, Xueyi captó la orden en el acto y se alejó dando saltitos silenciosos. Tras perder de vista los brincos del ave, Yan Shixu devolvió la mirada hacia el jardín. El intruso de la daga se había esfumado. '¿Se marchó? ¿O logró traspasar la barrera del pabellón?' En ese instante, oculto entre los matorrales, Xueyi emitió un trino agudo, apresurado y estridente. ¡Una señal de alarma! Yan Shixu se giró en redondo y descubrió que el desconocido, sin que él advirtiera el menor movimiento, se había deslizado a su espalda. Sus miradas colisionaron en la oscuridad. El infiltrado aceleró en un pestañeo y descargó un tajo horizontal con la daga; el filo hendió el aire con un silbido aterrador. De haber sido el Yan Shixu del pasado, ya habría terminado tendido en un charco de sangre. En aquel trance de vida o muerte, recurrió a su flexibilidad sobrehumana y arqueó el torso hacia atrás en una violentísima plancha de hierro en el aire, esquivando el mortífero arco del acero por apenas un cabello. Yan Shixu plantó ambas palmas en el suelo, apretó los músculos del torso y lanzó una patada ascendente con ambos pies directa al corazón del adversario. El agresor hundió el codo izquierdo para bloquear el impacto con solidez, al tiempo que giraba la muñeca diestra y clavaba la daga hacia el bajo vientre de Yan Shixu. La proximidad era asfixiante; la puñalada descendente cayó con la velocidad de un rayo. Yan Shixu flexionó los brazos de golpe, dejando que su cuerpo sostenido colapsara de espaldas contra el suelo para quebrar la trayectoria del ataque, mientras levantaba la muñeca derecha. \*¡Fiu!\* Con el seco chasquido metálico de un resorte, una aguja de manga del grosor de un palillo brotó disparada desde su antebrazo. El desconocido no tuvo margen para retraer la daga y bloquear; por puro instinto ladeó el torso, y el proyectil, que apuntaba directo a su garganta, terminó incrustándosele en el hombro izquierdo. Yan Shixu aprovechó el retroceso para rodar por el suelo, compuso la postura de un salto y echó a correr. Aquel brevísimo cruce de golpes le había bastado para medir el nivel de su oponente: Entrada en Rango en el Sendero Marcial. El sujeto empuñó la daga y se lanzó en su persecución; en un pique de velocidad pura, le sacaba una ventaja abrumadora. De repente, el joven que huía frenó en seco metros adelante, giró sobre sus talones y levantó el brazo derecho. El perseguidor contuvo la zancada de golpe y cerró su guardia, solo para percatarse un segundo después de que no había sido más que un amago burlón. "¡Pff!" Yan Shixu soltó una carcajada burlona y redobló la marcha, ampliando la distancia. '¿Se atreve a provocarme?' Una llamarada de furia ardió en la mirada del enmascarado. Blandiendo la daga ceñida al pecho, apretó los dientes y se arrojó a la caza con todo su ímpetu. La distancia entre ambos se reducía a ojos vistas cuando, de pronto, vio que el muchacho volvía a girar el torso en plena carrera y apuntaba nuevamente con el brazo derecho. '¿Otra vez la misma farsa?' En esa fracción de segundo de vacilación, una aguja de manga ya la tenía clavada frente a sus pupilas. El perseguidor detuvo el impulso en seco y alzó como un escudo la daga que protegía su pecho. \*¡Clang!\* La aguja metálica chocó con violencia contra el lomo de la hoja, despidiendo una lluvia de chispas. De haber volado un par de milímetros más alta, o si sus reflejos se hubiesen retrasado una brizna de tiempo, aquel dardo le habría atravesado el entrecejo. La ira del perseguidor se congeló al instante. Clavó los ojos en la silueta de Yan Shixu, que acababa de esfumarse entre la maraña de edificios y tejados, y murmuró con el ceño fruncido: "Esa espalda me resulta familiar..." De improvisto ladeó el rostro hacia la retaguardia. Dos discípulos de guardia avanzaban balanceando sus faroles con paso despreocupado. Para cuando el fulgor anaranjado de las velas bañó la zona, el intruso ya se había evaporado sin dejar rastro. \*\*\* En el apacible y apartado patio. Yan Shixu empujó la ventana con cautela milimétrica y se coló dentro de la estancia. Se desplomó frente al escritorio jadeando con violencia, con la espalda empapada en sudor frío. Al cabo de medio cuarto de hora, Xueyi aterrizó sobre el alféizar con un suave aleteo, trayendo dos agujas de manga apretadas en el pico. Yan Shixu se quedó de una pieza: "¿No lo seguiste?" Xueyi bajó la cabeza compungido: "Me... me moría de miedo, se me olvidó seguirlo..." Yan Shixu recogió los dos dardos metálicos y le acarició suavemente la cabeza: "Pase lo que pase, ponerse a salvo es siempre la máxima prioridad." Xueyi todavía era un pichón; no podía exigirle proezas por encima de sus fuerzas. Le sirvió un puñado de mijo en el plato y le llenó una taza con agua. Una vez saciado, el ave se acomodó dócilmente en su nido junto a la almohada para dormir. La habitación quedó sumida en la penumbra. Solo un rastro de luz estelar se colaba por la ventana entreabierta, bañando la superficie de la pequeña mesa de madera. Desvelado por completo, Yan Shixu comenzó a desmenuzar mentalmente los acontecimientos de la noche. Por ahora no tenía certeza de si el primer encapuchado y aquel segundo agresor de la daga pertenecían a la misma organización. De no ser así, contándolo a él, ya eran tres las facciones que tenían la mira fija sobre el Pabellón de los Tesoros Escondidos. A juzgar por la ferocidad homicida del sujeto de la daga, que atacó a degüello sin mediar palabra, era evidente que no tenía intención alguna de buscar alianzas con los espías infiltrados entre los nuevos reclutas; consideraba el Reloj de Sol de Mingzong como su botín exclusivo. O quizás ya contaba con compinches entre los novatos y prescindía de pactos con fuerzas ajenas. De ser esto último, la disputa por apoderarse del Reloj de Sol de Mingzong desembocaría inevitablemente en un baño de sangre. 'Tengo que encontrar aliados... Quién sabe cuántos lobos con piel de cordero se esconden entre los sesenta nuevos discípulos.' El aterrador nivel de pericia de los agentes enemigos le imponía una presión aplastante. Yan Shixu se desató el mecanismo de la saeta de manga del antebrazo, lo ocultó en el ropero, extendió una hoja de papel rugoso sobre el escritorio y empuñó el pincel para redactar un mensaje. Consignó por escrito el hallazgo del código de contacto de Xingchadu, preguntando al Anciano Letrado Confuciano si resultaba prudente establecer contacto, y resumió los peligrosos choques de esa noche para solicitar el criterio analítico de aquel veterano espía. Por último, detalló al pie del papel el método seguro para enviarle una contestación. Al día siguiente, a la hora Mao. Yan Shixu espabiló a Xueyi, dejó la tira de papel enrollada junto al cabecero y le susurró: "Xueyi, necesito que me hagas un encargo." El ave protestó de inmediato con tono indignado: "¡Ni siquiera ha salido el sol! ¿Quién explota a los suyos de esta manera? Yan Shixu, ¿acaso no tienes corazón?" "Shh, baja la voz..." Yan Shixu le cerró el pico con delicadeza. "Lleva este mensaje. Al mediodía, a la hora Wu, regresa al Barrio Ningyang y entrega la carta en una escuela privada del sector oeste. El patio de esa escuela es muy despejado y no tiene un solo árbol plantado, grábate ese detalle. Si te cuesta ubicarla, agudiza el oído hacia el rumor de los niños recitando sus lecturas; en el sector norte solo funciona una escuela privada." "Ya entendí, ya entendí. Vete de aquí, déjame dormir." Tras dejar el mensaje a buen recaudo, Yan Shixu tomó una jofaina de madera y salió al patio a asearse. En ese instante preciso, vio a Huangfu Yi salir de su aposento arrastrando los pies y cojeando de forma lastimosa. Yan Shixu clavó los ojos en su andar y no pudo contener una sonrisa pícara: "Cualquiera que vuelve de una noche en el burdel regresa sujetándose la cintura... ¿Cómo es que tú sales cojeando?" \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 23 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.