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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 21 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Al inicio de la hora Mao, dio comienzo la práctica matutina. Doscientos sesenta estudiantes se congregaron en las galerías para recitar al unísono los Cuatro Clásicos del Daoísmo. Yan Shixu se caía de sueño. Al primer cuarto de la hora Mao en punto, los estudiantes se sentaron en quietud a regular la respiración, nutriendo el espíritu y cultivando el Qi. Yan Shixu se caía de sueño. Al tercer cuarto de la hora Mao en punto, la práctica matutina concluyó y los estudiantes se dirigieron al comedor común para tomar el desayuno. Yan Shixu comía quedándose dormido a cada bocado. Sentía como si hubiera regresado a su vida anterior, cuando trasnochaba sin descanso y al día siguiente debía salir a cumplir con su jornada laboral: el corazón desbocado, sobreviviendo a base de pura adrenalina y sosteniendo el aliento únicamente gracias a la resistencia biológica de su juventud. Tras ingerir el desayuno y reponer energías, el malestar físico menguó un poco, pero la pesadez del agotamiento se volvió todavía más densa. De camino al Salón Xuanjing, Yan Shixu avanzaba con la mirada vidriosa y murmuró: "¿Puedo... puedo faltar a clase y volver al dormitorio a dormir?". Huangfu Yi lo examinó con detenimiento y soltó un bufido de asombro: "Boheng, ¿acaso anoche fuiste a recorrer burdeles a espaldas del hermano Gao y de mí? En apenas una sola noche, tus riñones han quedado arruinados a semejante extremo". El monje Gao Mei, de facciones severas y rebosante de vigor yang, sacudió la cabeza con desaprobación: "En efecto, muestra claros indicios de agotamiento renal. Su cuerpo está débil, su respiración es tenue y su esencia vital resulta insuficiente. Temo que esto no sea tan simple como haber visitado burdeles". Huangfu Yi comentó con suspicacia: "He oído que los daoístas de la Escuela del Sur son sumamente versados en el arte de la absorción y reposición. ¿No habrá sido Boheng del agrado de algún Erudito Asistente anoche? Qué descaro... Yo estaba en la habitación contigua, ¿cómo es que no escuché el menor alboroto?". El monje Gao Mei lo corrigió de inmediato: "Se trata de cultivo dual, no de absorción y reposición. El cultivo dual pertenece al Gran Dao del Yin y el Yang; la absorción y reposición no es más que una senda perversa y herética". Yan Shixu, al borde del colapso por la falta de sueño, hizo acopio de fuerzas para espabilarse al oír aquello: "¿Ah? ¿La Escuela del Sur domina la absorción y... no, el cultivo dual?". Habiendo emprendido el cultivo dual de las artes Mohistas y el Sendero Marcial, tenía muy claro que los expertos de este mundo se regían por principios sumamente lógicos, tan rigurosos como la ciencia de su vida pasada. ¡Quién iba a imaginar que existía un arte tan perverso... o mejor dicho, tan divino como el cultivo dual! Huangfu Yi se apresuró a explicar: "He oído que el Arte del Elixir Interno, creado por el patriarca fundador de la Escuela del Caldero de Alquimia, aún adolecía de imperfecciones y no estaba del todo concluido. Durante el proceso en que las generaciones posteriores buscaron subsanar sus vacíos, la práctica del Elixir Interno se dividió en dos vertientes. Una sostenía que primero debía forjarse la vida corporal y luego la naturaleza espiritual, refinando la esencia primordial para transformarla en Qi. Concebían el propio cuerpo como un caldero alquímico, erigiendo los cimientos del elixir para condensar la preciada píldora corpórea. La otra vertiente afirmaba que el Yin solitario no florece y el Yang aislado no engendra, por lo que primero debía templarse la naturaleza espiritual y luego la vida corporal, absorbiendo las emanaciones del Yin y del Yang para condensar un elixir ilusorio y hacer eclosionar el Espíritu Yin. Ambas facciones defendieron con terquedad sus preceptos y acabaron escindiéndose, dando origen a la Escuela del Norte y a la Escuela del Sur". El monje Gao Mei miró de soslayo a Huangfu Yi y comentó con tono elocuente: "El hermano Ziyao no pertenece al mundo del cultivo y, sin embargo, posee conocimientos tan vastos. Es digno de admiración". Huangfu Yi rio por lo bajo: "Ya lo dije ayer: el dinero mueve montañas y conmueve a los espíritus. Toda esta información la conseguí pagando buenas sumas". Entre charla y charla, los tres siguieron la corriente de los recién ingresados y entraron al Salón Xuanjing. La sesión de la hora Chen estaba reservada a la interpretación doctrinal de los clásicos y a las nociones preliminares de la Disertación Política. Al tratarse del primer día lectivo, no se impartiría cátedra formal, sino que escucharían las directrices e instrucciones disciplinarias del Erudito. Más de sesenta alumnos nuevos ingresaron al recinto y tomaron asiento tras sus respectivos pupitres. Aguardaron desde el inicio de la hora Chen hasta el primer cuarto de hora en punto; transcurrió una hora completa y aquel Erudito todavía no hacía acto de presencia. Los estudiantes más disciplinados no se inquietaron y abrieron sus volúmenes para entregarse a la lectura. La gran mayoría, en cambio, comenzó a cuchichear e intercambiar conjeturas en voz baja. En ese momento, un estudiante se puso en pie, recorrió el espacioso salón con la mirada y exclamó con voz sonora: "¿Se encuentra aquí Yan Shixu?". Huangfu Yi le dio un discreto codazo a Yan Shixu, quien ya cabeceaba rendido, y le susurró: "Te están llamando". Yan Shixu abrió los ojos con pesadez. El joven que hablaba lucía facciones distinguidas y proporcionadas, y a juzgar por su porte y la calidad de sus ropas, pertenecía a una familia linajuda. Huangfu Yi bajó la voz y añadió: "Ese sujeto se llama Li Yanzhen. Su tío paterno ejerce como Asistente de Graneros en la Prefectura de Dongdu. Siempre ha gozado de fama de erudito y debía presentarse a los exámenes imperiales Jinshi, pero su linaje dispuso que ingresara a la Academia Daoísta". Yan Shixu arrastró un desganado murmullo: "¿Por qué?". Huangfu Yi respondió: "Él afirma que su familia ha profesado devoción por el Dao durante generaciones, y que por ello optó por los Exámenes Daoístas". Al oírlo, Yan Shixu curvó los labios con desdén y volvió a cerrar los párpados. Coronarse en los exámenes Jinshi colmaba de gloria a los antepasados; si en verdad poseyera el talento para superarlos, ¿quién se rebajaría a presentar los Exámenes Daoístas? Eso de que su estirpe veneraba el Dao desde hacía generaciones no era más que un pretexto rimbombante para maquillar la verdad y salvar el pellejo social. "Aun así, no cabe duda de que posee un talento literario notable. Entre todos los ingresantes de nuestra hornada, obtuvo el segundo lugar, figurando únicamente por debajo de ti", puntualizó Huangfu Yi. Mientras conversaban, otro estudiante reconoció de pronto a Yan Shixu y exclamó complacido: "¡Hermano Yan! El hermano Li te está convocando, ¿cómo es que finges sordera?". La atención de toda el aula convergió de inmediato sobre él. Yan Shixu se limpió la saliva de la comisura de los labios y, sin dignarse a levantarse, ofreció una reverencia indolente con las manos: "No finjo sordera; sencillamente considero que el recinto de estudio no es lugar para suscitar algarabías". Li Yanzhen actuó como si no hubiera escuchado la réplica, se encaró hacia él y proclamó con gravedad: "Puesto que el Erudito se halla ausente, nos corresponde desentrañar los textos sagrados y debatir los principios del Dao por cuenta propia". "¡Cierto es!", secundaron varios alumnos a su alrededor. Yan Shixu mantuvo los ojos cerrados, sin concederle una sola palabra. El semblante de Li Yanzhen se ensombreció por el disgusto: "El primer puesto del examen se ampara en una supuesta modestia, ¿acaso nos considera indignos de su trato?". Al notar que el aludido seguía mudo, Li Yanzhen arremetió sin pausa: "Este humilde servidor ha quemado sus pestañas estudiando los cánones daoístas y alberga aún numerosas perplejidades que deseaba someter al criterio del hermano Yan. Hermano Yan... ¿Hermano Yan? ¿A qué viene hacerse el desentendido? De proseguir con semejante actitud, me veré forzado a poner en duda si tu proclamación como primero de la lista fue en verdad un mérito legítimo". Apenas acalló sus palabras, un ronquido sordo resonó en el recinto. Yan Shixu se había quedado profundamente dormido en su asiento. Li Yanzhen estalló en cólera: "¡Semejante holgazán desvergonzado jamás debió ostentar el primer puesto!". Los estudiantes comenzaron a murmurar, clavando en Yan Shixu miradas teñidas de recelo e inquisición. Huangfu Yi intervino con una risotada franca para aplacar la tensión: "No hables en nombre de todos diciendo 'nosotros'. Él tan solo no tiene el menor interés en debatir contigo; ¿qué vela tenemos los demás en este entierro?". Li Yanzhen le dirigió una mirada flamígera y, tras reconocer sus facciones, escupió con sorna: "Vaya, miren quién habla: el mismísimo Galán de Burdel". Una carcajada colectiva sacudió el aula. Huangfu Yi no se dio por aludido en lo más mínimo; al contrario, juntó las manos sonriente: "Agradezco el elogio, agradezco el elogio". En ese preciso instante, un joven ataviado con una túnica daoísta de color verde agua traspuso el umbral del aula. El alboroto cesó en el acto. La vestidura del joven sacerdote caía holgada y desaliñada sobre su cuerpo; llevaba el cabello sujeto de forma rudimentaria mediante una horquilla de madera, con mechones dispersos cayendo descuidadamente sobre la espalda. La impresión que transmitía era de pura indolencia y desenfado. Se trataba precisamente del Erudito que había presidido el examen la jornada anterior: Wangji por nombre daoísta, el discípulo predilecto acogido por el Maestro Daoísta Yunmo en sus años postreros. "¡Vaya, qué animado está el ambiente!", saludó el Maestro Daoísta Wangji con una voz que rezumaba pereza absoluta. Li Yanzhen se puso de pie, compuso un saludo protocolario y expuso: "Nos disponíamos a debatir los cánones con el primer puesto del examen, pero debido a la cortedad de nuestras luces, parece que no somos dignos de su estima". "Pues continúen debatiendo", replicó el Maestro Daoísta Wangji soltando un sonoro bostezo. "Este pobre sacerdote regresa a su aposento a recuperar el sueño". ¿Se marchaba sin más trámite? Los estudiantes cruzaron miradas de estupor. El monje Gao Mei se levantó y alzó la voz: "Erudito, aguarde un instante. Le rogamos que nos imparta las directrices e instrucciones disciplinarias correspondientes". El Maestro Daoísta Wangji devolvió la pregunta con desgana: "Los reglamentos y estatutos de la academia, ¿se los han grabado en la memoria?". "Sí, los hemos memorizado". "El alojamiento, la indumentaria y las raciones, ¿ya quedaron resueltos?". "Están resueltos". El Maestro Daoísta Wangji espetó fastidiado: "Entonces, ¿qué pretenden que les instruya? Ya son bastante mayorcitos; el provecho del estudio reside en la disciplina de cada cual". Habiendo aguardado durante una hora completa, los discípulos guardaban ya cierto resquemor, y al toparse con semejante muestra de indolencia, la indignación fue unánime. Resultaba inadmisible que un Erudito de la docta Academia Daoísta se condujera con tal dejadez. "Si el Erudito no tiene preceptos que inculcar, al menos debería esclarecernos el sentido profundo de las escrituras". El Maestro Daoísta Wangji reflexionó un momento antes de encogerse de hombros: "En fin, tendré que lidiar con ustedes durante dos o tres años. Más vale que conozcan mi talante desde el comienzo, así me evitarán molestias más adelante". Los alumnos no alcanzaron a descifrar la advertencia implícita en sus palabras. El Maestro Daoísta Wangji caminó hasta la tarima magistral, contempló a los presentes y, con el mismo tono reposado y distante, interrogó: "Este Erudito cultiva el \*Sutra del Deambular Libre\*. ¿Saben ustedes cuál es la máxima suprema contenida en dicha escritura?". Li Yanzhen se apresuró a intervenir: "El \*Sutra del Deambular Libre\* preceptúa que el hombre perfecto carece de sí mismo; el hombre divino carece de méritos; el sabio carece de renombre. 'El hombre perfecto carece de sí mismo': solo al renunciar a los apegos egoístas es posible preservar la rectitud del corazón y salvaguardar una conducta incorruptible. 'El hombre divino carece de méritos': al gobernar una demarcación, se ha de actuar con mesura, sin ansiar glorias vanas ni afanarse en proezas precipitadas, evitando excesos que perjudiquen la subsistencia del pueblo. 'El sabio carece de renombre': desentenderse de la fama mundana y no dejarse deslumbrar por el provecho permite mantenerse firme en la pureza de la aspiración primigenia". Los estudiantes asintieron con evidente aprobación. El Maestro Daoísta Wangji soltó una carcajada displicente: "Paparruchas". La tez de Li Yanzhen palideció: "¿Por qué se expresa así el Erudito?". El Maestro Daoísta Wangji dictaminó con languidez: "A través de sus miles de caracteres, el \*Sutra del Deambular Libre\* se sintetiza en una única verdad: solo tras despojarse de las ataduras morales del mundo profano y del deber hacia la patria y la familia, se alcanza la gran emancipación y el deambular libre absoluto". Aquellas palabras hicieron caer un silencio sepulcral sobre la asamblea. Incluso el perpetuamente alegre Huangfu Yi se quedó pasmado. Uno de los discípulos replicó con la voz temblorosa por la cólera: "¿Acaso obrar de semejante guisa no equivale a renegar del soberano y del padre, a renegar del imperio y del hogar? ¿En qué se distinguiría uno de las bestias?". El Maestro Daoísta Wangji sonrió con cinismo: "Claro que existe una diferencia: las bestias viven con mucha menos pesadumbre que tú". ¡Un despropósito insostenible! ¡Una auténtica afrenta a los principios morales! "¡Semejante doctrina no es más que una barbaridad inadmisible!", exclamó alguien fuera de sí. El Maestro Daoísta Wangji no mostró la menor alteración; prosiguió con sosiego: "Aunque sus cunas sean distintas, la carga que todos ustedes arrastran sobre los hombros es exactamente la misma: lealtad ciega al soberano, veneración hacia los padres y manutención de mujeres e hijos. Los ritos y normas les exigen lealtad y amor al imperio porque el Estado precisa extraer provecho de su esfuerzo. Les ordenan mantener a sus progenitores porque estos necesitan quien cuide de su vejez. Les imponen proveer para sus esposas y crías porque ellos demandan recursos para sustentarse. El concepto de 'responsabilidad', desde el mismísimo instante en que fue inventado, no tuvo más fin que expoliarles algo. Solo cuando ustedes cargan con el fardo, los demás pueden sentarse a gozar de los frutos con los brazos cruzados. El fin supremo de la ley y el rito no es otro que salvaguardar la estirpe familiar y perpetuar la dinastía imperial. Pienso, luego existo. Si yo dejara de existir, ¿qué me importa el mundo? ¿Qué me importa el Estado? ¿Qué tienen que ver conmigo los padres, las esposas o los hijos? Únicamente despojándose de toda obligación, carga y deber, sin grillete alguno que los atenace, se alcanza el verdadero deambular libre y la gran emancipación". El recinto quedó sumido en un silencio gélido. Tan solo un ronquido acompasado y tenue había servido de telón de fondo a la disertación del Maestro Daoísta Wangji desde el comienzo. Al enmudecer el preceptor, aquel ronquido cobró una nitidez flagrante. "¿Quién es el que duerme?". "Es precisamente el primer puesto, Yan Shixu", aprovechó para acusar Li Yanzhen al vuelo. "Contémplenlo bien: ¡a eso le llamo yo un auténtico discernimiento intuitivo! No por nada es él quien encabeza la lista", lo elogió el Maestro Daoísta Wangji con sincera satisfacción. "..." El Maestro Daoísta Wangji se incorporó y enfiló hacia la salida: "Quédense meditándolo por su cuenta. No me hagan perder el tiempo, que tengo que atender mi gran emancipación y mi deambular libre". \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 21 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.