Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 108 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Al escuchar las palabras de Yan Shixu, el Juez Yang sintió un sobresalto en el corazón. Se dio cuenta de que, como letrado ortodoxo que era, se había dejado obnubilar por la tentación de grabar su nombre en los anales de la historia y había cometido la torpeza de descuidar al Vicesecretario de la Izquierda.
El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección permanecía de pie con las manos a la espalda. Su rostro, pálido y de rasgos atiplados, rebosaba complacencia, aunque por sus labios salieron palabras muy distintas:
"Este oficial no tiene apego a la vanidad de los títulos. ¿Cómo podría arrebatarte el mérito a ti, Boheng?".
Aquel apelativo de "Boheng" fue pronunciado con una calidez y naturalidad absolutas.
Yan Shixu argumentó con firme aplomo:
"Ruego al Vicesecretario que no lo rechace. Si no hubiera sido por el perspicaz discernimiento de Su Excelencia para descubrir el talento, ¿cómo habría tenido este subordinado la oportunidad de ingresar en la Academia Daoísta? Mucho menos habría surgido la ocasión de deducir una fórmula matemática cuyos frutos perdurarán por mil generaciones. Si el Vicesecretario no se digna aceptarlo, antes prefiero renunciar por completo a semejante renombre; que sean los letrados del mundo entero quienes canten las alabanzas y proclamen la gloria del Juez Yang".
'¿Acaso no fui yo quien dispuso tu ingreso en la Academia Daoísta?', pensó el Juez Yang, sacudido por una nueva oleada de asombro interior.
'¿En verdad este muchacho es descendiente del virtuoso Señor Yan, aquel hombre de temple de hierro? ¿Por qué domina el arte de la adulación con una destreza tan consumada, casi como si llevara décadas sumergido en las intrigas del funcionariado? No, incluso para alguien como yo, que ha pasado media vida en los círculos oficiales, sería imposible igualar tal nivel'.
Los círculos de letrados se preciaban de la entereza moral; como rezaba el dicho: "Sin rectitud de carácter, no se funda un linaje respetable". Los grandes clanes aristocráticos concedían la máxima importancia a la dignidad y al decoro de sus puertas, hasta el punto de que ni siquiera el mismísimo poder imperial podía obligarlos a doblar la cerviz.
No obstante, al ser un veterano curtido en las cortes, el Juez Yang contuvo sus emociones con presteza y terció:
"Ruego a Su Excelencia que no insista en declinarlo".
Tras haber servido bajo las órdenes del Vicesecretario de la Izquierda de Inspección durante tantos años, sabía a la perfección que, en su condición de eunuco, había tres cosas que el Vicesecretario apreciaba por encima de todo en esta vida: la riqueza, el poder y la fama.
Riqueza y poder ya los tenía en abundancia; únicamente en lo relativo a la fama padecían los eunucos una carencia inherente.
Antes del reinado de Mingzong, ciertamente no faltaron en el Gran Sheng eunucos que fueron inscritos en las crónicas históricas y merecieron los elogios de la corte y del pueblo. Sin embargo, tras la Rebelión de los Tres Reyes, los eunucos se adueñaron gradualmente del poder: deponían y entronizaban monarcas a su antojo y aplastaban a los funcionarios civiles, hundiendo su reputación en el más profundo de los desprecios.
Estaban condenados al oprobio eterno.
Por esa razón, una oportunidad como esta, capaz de rescatar y ennoblecer un ápice de dignidad en las páginas de la historia, ejercía una tentación irresistible sobre el Vicesecretario de la Izquierda de Inspección.
El Vicesecretario sacudió la cabeza y dejó escapar un suspiro:
"En fin, sea como dices. Boheng ya ha presentado una estrategia para afianzar el estado y, además, superó a Baoyue en el debate. Mostrar un filo tan deslumbrante no siempre resulta prudente; con este oficial como escudo para respaldarte, podremos mantener a raya a los mezquinos".
Justo cuando el Juez Yang se disponía a formular una lisonja, Yan Shixu se le adelantó un paso:
"La consideración de Su Excelencia es profunda y previsora. Este subordinado la graba en lo más hondo de sus entrañas y jamás la olvidará, ni aun después de la muerte".
El Vicesecretario de la Izquierda miró al asistente interior:
"Sírvanle más té al joven amo Yan".
Yan Shixu supo que ahora se disponían a tratar los asuntos formales, de modo que volvió a sentarse en el banco corrido.
Una vez que el Juez Yang también tomó asiento, el Vicesecretario de la Izquierda habló con calma pausada:
"El Juez Yang se comprometió contigo a que, en cuanto consiguieras la base del reloj de sol, la Oficina de Asuntos de Inspección te garantizaría un alto cargo y una generosa retribución. Por lo que me ha informado el Juez Yang, ¿has logrado ya la Entrada en Rango en el Sendero Marcial?".
Yan Shixu respondió:
"Gracias a que Lianyangzi, de la Escuela del Norte, me instruyó en el Método de Nutrición del Qi, logré consumar la Entrada en Rango con éxito hace medio mes".
Con ello deslizó sutilmente que sus cimientos eran robustos y profundos, incomparables con los de un artista marcial ordinario.
El Vicesecretario de la Izquierda apartó las hojas flotantes con la tapa de su cuenco de té y guardó silencio durante una docena de respiraciones antes de pronunciar:
"Con tu talento y aptitudes, asignarte como inspector de zona sería un desperdicio infame; ponerte de escribano, una humillación a tu valía. La plaza de capitán de patrulla de inspección no tiene vacantes por ahora, y el puesto de capitán militar de inspección requiere méritos de guerra y veteranía comprobada... A este oficial le hace falta precisamente un Agente de Inspección de la Sala; asume tú ese puesto".
"¿Agente de la Sala?". Yan Shixu no conocía al detalle la estructura interna de la Oficina de Asuntos de Inspección, pero al reparar en la repentina mudanza en el semblante del Juez Yang, intuyó que no se trataba de una encomienda menor.
El Vicesecretario de la Izquierda bajó la mirada para sorber el té sin ofrecer explicaciones adicionales.
El Juez Yang tomó la palabra con tono grave:
"El Agente de la Sala es un puesto de máxima confianza del Vicesecretario. Tiene la potestad de patrullar los cien barrios en su representación, investigar casos y capturar espías, rindiendo cuentas de forma exclusiva ante el Vicesecretario. A excepción de las directrices que emanen de la residencia interior de gobierno, no estás sujeto a ninguna otra dependencia ni a sus órdenes oficiales".
Yan Shixu experimentó un sentimiento dividido entre el júbilo y la inquietud.
El Agente de la Sala era una posición estrechamente vinculada al Vicesecretario de la Izquierda de Inspección. Al desenvolverse en el exterior, podía hacer uso de una porción de la autoridad del propio Vicesecretario y no dependía de la asignación de las oficinas departamentales, gozando de una condición sumamente privilegiada.
Sin embargo, un cargo caracterizado por la premisa de que "a excepción de las órdenes transmitidas desde la residencia interior del Vicesecretario, ningún otro asunto tiene que ver contigo", no resultaba conveniente para un espía.
Porque cualquiera de sus movimientos dejaría un rastro verificable y constaría en los archivos oficiales.
Sería muy difícil aprovechar el río revuelto para pescar en beneficio propio.
No obstante, en el momento en que tocara ejecutar una misión de gran envergadura, las ventajas de semejante investidura saldrían a relucir con creces...
Yan Shixu preguntó:
"¿De qué rango es el Agente de Inspección de la Sala?".
El Juez Yang explicó:
"El Agente de la Sala es un cargo funcional; administra asuntos prácticos, custodia sellos y simboliza el ejercicio efectivo del poder. Son los cargos nominales los que determinan el grado oficial y el estipendio, fijando el color de la túnica que te corresponde vestir, la jerarquía que ostentas en la corte imperial y los privilegios hereditarios de los que puedes gozar. Los rangos nominales requieren la verificación y propuesta del Ministerio de Personal, para luego ser redactados por la Secretaría Central, examinados por la Cancillería y, finalmente, aprobados de puño y letra por Su Majestad con tinta bermellón. El procedimiento es farragoso; no queda más que esperar".
Yan Shixu comprendió al instante:
"Así es como funciona. Este subordinado agradece la lección".
El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección dejó la taza de té y se retiró al aposento interior. Momentos después, salió con una orden manuscrita sellada y se la entregó al asistente, indicando con su voz atiplada:
"Lleva al Agente de la Sala a tramitar la entrega de sellos e inscribir su registro oficial".
El asistente recibió el documento con suma reverencia:
"Agente de la Sala, tenga la bondad de seguirme".
Yan Shixu acompañó al asistente hacia el exterior. Primero acudieron a la Sala de Vestuario para tomarle las medidas corporales y asentarlas en el \*Registro de Vestimentas de la Oficina\*. Acto seguido, avanzaron hacia las profundidades de la sede judicial hasta la Sala de Sellos de Verificación, donde le hicieron entrega de un pequeño sello de bronce de una pulgada cuadrada provisto de su respectiva faltriquera, un talismán de cintura de pez de bronce que acreditaba su rango y un cinturón de cuero flamante.
El asistente introdujo el diminuto sello de bronce en la faltriquera y lo colgó del cinturón junto al talismán de pez de bronce, tras lo cual le advirtió:
"El señor Agente de la Sala debe custodiarlo con sumo cuidado. Muy en especial este sello de verificación: no se puede prestar a nadie, no se puede dejar en depósito en los almacenes ni confiarse al resguardo de terceros. Al salir a cumplir con sus deberes oficiales, es obligatorio llevarlo siempre consigo; mientras la persona viva, el sello debe permanecer con ella, pues perder el sello equivale a perder la autoridad. Si llegara a extraviarse, constituirá un grave delito de prevaricación y negligencia".
"Entendido", asintió Yan Shixu, ciñéndose el cinturón de cuero con toda seriedad.
A continuación, ambos acudieron al Almacén de Armaduras para asentar el registro en los censos y archivarlo.
Por último, en el Arsenal Militar retiraron un sable de acero templado.
Para cuando concluyeron con los trámites de asunción del cargo, el sol ya se alzaba en lo alto del cielo. El asistente llamó a un alguacil y le ordenó:
"Lleva al señor Agente de la Sala al comedor oficial para que tome sus alimentos".
Bajo la guía del alguacil, Yan Shixu llegó al comedor del recinto y, presentando su sello de verificación, recibió un almuerzo sustancioso: paomo de cordero acompañado de verduras hervidas.
El comedor oficial era amplio y luminoso, con largas mesas alineadas en pulcro orden donde almorzaban cerca de doscientos alguaciles y escribanos.
No se avistaba la presencia de ningún Agente de Inspección; era de suponer que no compartían la mesa con el personal administrativo de base.
Tras saciar el apetito, Yan Shixu se dedicó a recorrer el complejo para trazar su propio mapa mental del terreno. La sede de la Oficina de Asuntos de Inspección abarcaba el doble de extensión territorial que la Academia Daoísta; sus edificaciones eran aún más densas, con despachos de servicio pegados unos a otros y dependencias departamentales dispuestas en hilera continua.
Y eso sin contar los dormitorios y los campos de adiestramiento de los propios Agentes de Inspección.
'Al haber tantas edificaciones, infiltrarse resulta sencillo y conveniente, pero al mismo tiempo, en cualquiera de estas estructuras podría ocultarse un experto consumado, lo que facilitaría que me rastrearan por el sonido y delataran mi posición'. Yan Shixu fue grabando con precisión en su memoria la ubicación de cada una de las dependencias.
Por supuesto, en la sede también existían áreas vedadas donde no se le permitía el acceso, como la residencia interior de los altos mandos, las grandes mazmorras y el Arsenal Militar.
Tras terminar su recorrido por las instalaciones, Yan Shixu regresó al despacho de servicio del Vicesecretario de la Izquierda. Aquel era el lugar donde el Vicesecretario despachaba los asuntos corrientes, si bien por lo común solía permanecer en la holgura suntuosa de su residencia interior de gobierno y no se apersonaba en el despacho a menos que surgiera una cuestión de gravedad.
En su calidad de Agente de la Sala y esbirro de mayor confianza del Vicesecretario, el despacho de servicio de Yan Shixu se encontraba, como era de esperar, inmediatamente contiguo al del propio Vicesecretario de la Izquierda.
Bajo la guía de un subalterno, llegó ante un edificio de aleros sobrios y bien asentados. En el terreno despejado frente a la fachada se extendía un huerto colmado de hortalizas frescas, de un verde exuberante y un crecimiento extraordinariamente lozano.
Yan Shixu había recorrido casi toda la Oficina de Asuntos de Inspección, pero era la primera vez que veía a alguien cultivando hortalizas frente a un pabellón.
Al entrar en la sala de servicio, lo primero que se desplegó ante sus ojos fue un vestíbulo amplio y austero. En su interior se disponían tres escritorios grandes y tres pequeños, y los anaqueles adosados a los muros estaban atiborrados de legajos y expedientes.
Los escritorios grandes se hallaban desiertos, mientras que en los pequeños estaban sentados dos escribanos que, con el pincel en la mano y la cabeza gacha, redactaban con esmero.
Al percatarse de la llegada de Yan Shixu, uno de los escribanos alzó la mirada y, tras examinarlo con detenimiento, preguntó: "¿Es usted el nuevo superior, el Agente Yan?".
Yan Shixu asintió con la cabeza.
El escribano volvió la mirada hacia la sala lateral y alzó la voz: "¡Señores superiores, ha llegado el Agente Yan!".
Apenas se apagó su voz, salieron dos hombres de la estancia contigua. Uno de ellos rondaba los treinta años, vestía una túnica de color claro ceñida con un cordón de seda y llevaba un turbante suave; desprendía un aire refinado y apacible, propio de un letrado.
El otro pasaba de los cuarenta y vestía una túnica militar oscura de cuello redondo sujeta con un cinturón de cuero. Tenía la piel atezada y una expresión adusta y reservada; aunque su atuendo era el de un guerrero, su presencia recordaba más bien a la de un campesino curtido en el arado.
El joven de porte erudito se adelantó a grandes zancadas con una sonrisa entusiasta y los ojos chispeantes de vivacidad:
"¡Hermano Yan, cuánto anhelaba conocerte! En verdad eres tal como decían los rumores: de porte gallardo e imponente presencia. Aquel día tenía asuntos oficiales que atender y no pude presenciar en persona cómo derrotabas a Baoyue en el debate; qué enorme lástima fue".
Continuó hablando mientras avanzaba: "Este servidor es Li Xisheng, de nombre de cortesía Mozhi. Y este de aquí es Yang Mancang".
Yang Mancang, de piel atezada, no pronunció palabra alguna; se limitó a inclinar levemente la cabeza.
Li Xisheng rio con soltura: "El hermano Yang siempre es así, parco en palabras. Parece serio y distante, pero en realidad es muy fácil llevarse bien con él. Su mayor afición es labrar la tierra; habrás visto ese huerto de hortalizas ahí afuera, ¿verdad? Lo plantó con sus propias manos. Te aseguro que esas verduras no son nada comunes".
Dicho esto, esbozó una sonrisa cómplice, aguardando con evidente expectativa a que Yan Shixu le preguntara al respecto.
"¿Por qué motivo?", inquirió Yan Shixu.
Li Xisheng replicó de inmediato: "¡El hermano Yang es un discípulo de la Escuela de la Agricultura! Las verduras que cosecha, por supuesto, distan de ser ordinarias. ¿Conoce el hermano Yan la Escuela de la Agricultura? Si no es así, con gusto puedo explicártelo en detalle".
'¿Un discípulo de la Escuela de la Agricultura?', Yan Shixu dirigió una mirada de genuina sorpresa hacia Yang Mancang.
De acuerdo con lo que había aprendido de Xueyi, los adeptos de la Escuela de la Agricultura apenas poseían capacidad ofensiva antes de alcanzar el Reino Terrenal; en cambio, eran consumados expertos labrando la tierra, analizando el terreno y prediciendo el clima.
Por esa razón, la gran mayoría de sus discípulos o bien vivían retirados entre el pueblo llano, o bien desempeñaban funciones en el Tribunal de Agricultura del Ministerio de Obras y en las oficinas locales de fomento agrícola; rara vez ocupaban puestos en los que hiciera falta jugarse el pellejo.
Y Yang Mancang a todas luces distaba de ser un experto del Reino Terrenal.
'Debe de tener las Artes Agrícolas como práctica secundaria...', dedujo Yan Shixu. A continuación, juntó las manos en señal de cortesía hacia ambos colegas: "Este servidor es Yan Shixu. En adelante, ruego que me brinden sus valiosas orientaciones".
"El hermano Yang y yo ya teníamos el té hirviendo, solo estábamos aguardando tu llegada". Li Xisheng lo tomó con presteza del brazo para conducirlo a la sala lateral: "Conocerte en persona hoy amerita celebrarlo a lo grande".
Los tres tomaron asiento en la sala contigua, y un asistente les sirvió las tazas de té.
Tras apurar una taza, Yan Shixu ya se había hecho una idea aproximada del carácter de ambos. Yang Mancang hablaba poco, pero respondía puntualmente a cuanto se le preguntara sin mostrarse altivo ni esquivo.
Li Xisheng, en cambio, era un parlanchín empedernido que además poseía amplios conocimientos. Una vez que empezaba a charlar, el hilo de su conversación no tenía fin; solía saltar a un tema nuevo sin haber concluido el anterior y, si Yan Shixu no lograba seguirle el paso, se deleitaba ofreciéndole sus prolijas explicaciones.
Padecía la debilidad incurable de querer aleccionar a todo el mundo.
Yan Shixu también descubrió que Yang Mancang, en realidad, tenía como sendero principal las Artes Agrícolas y como secundario el Sendero Marcial; en sus artes del campo ya se hallaba en la etapa intermedia del Reino Humano, aunque, como cabía esperar, eso no le aportaba ningún incremento a su poder combativo.
Li Xisheng, por el contrario, era un guerrero marcial puro, situado igualmente en la etapa intermedia del Reino Humano.
Aquel hombre había comenzado a practicar artes marciales con el único fin de defenderse, pues su verdadera vocación eran los exámenes imperiales; por desgracia, reprobó una y otra vez hasta que no le quedó más remedio que dejar la pluma y unirse a las filas armadas. Así fue como consiguió entrar en la Oficina de Asuntos de Inspección, logrando al fin una investidura oficial.
"Ay, el Vicesecretario de la Izquierda siempre dice que sé de todo un poco pero no domino nada a fondo; que toco todos los palos y no brillo en ninguno", se lamentó Li Xisheng con un suspiro.
'El Vicesecretario de la Izquierda sí que tiene ojo clínico...', pensó Yan Shixu. Luego preguntó con naturalidad:
"Hermano Li, soy un recién llegado y hasta ahora solo sé que las puertas de la Oficina de Asuntos de Inspección abren hacia el sur; del resto lo ignoro por completo. Le ruego que me instruya".
Al escuchar esto, Li Xisheng sintió que le daban pie justo a lo que deseaba y respondió lleno de entusiasmo: "¡Por supuesto, no faltaba más!".
Alzó su cuenco de té, bebió un sorbo y comenzó a exponer con tono pausado:
"Nuestra Oficina de Asuntos de Inspección cuenta con tres grandes divisiones: la División de Inspección, la División de Arrestos y la División de Asuntos Internos.
"La División de Inspección tiene a su cargo a los espías y la recolección de informes. La División de Arrestos gobierna las prisiones, los castigos y las capturas. Y la División de Asuntos Internos... bueno, ellos se encargan de vigilar a las otras dos divisiones, mantener la disciplina y purgar a los traidores. Esos desgraciados se valen de métodos sumamente retorcidos y crueles; si te ponen el ojo encima, cuando se trata de una falta menor puedes arreglarlo soltando unas monedas, pero si es algo grave, aunque salgas con vida, te arrancarán la piel a tiras".
Yan Shixu sonrió levemente y preguntó: "¿Y qué se considera grave y qué menor?".
Li Xisheng respondió: "Salvo matar a un colega, coludirse con el enemigo traicionando a la corte o ejercer de espía para un bando adversario, todo lo demás son minucias".
"Le agradezco la aclaración, hermano Li". Yan Shixu dio un sorbo a su té mientras continuaba escuchando su incansable cháchara:
"La máxima autoridad de la oficina es el Jefe de la Oficina, quien al mismo tiempo ostenta el cargo de Supervisor del Ejército Tiance. En el pasado, fue Lugarteniente de la Derecha del Ejército Tiance en Chang'an, y hace veinte años fue trasladado a la Capital Oriental. Algunos dicen que ofendió a Su Majestad y por eso fue degradado a este puesto, mientras que otros aseguran que fue traicionado por su propio hijo adoptivo...".
Yang Mancang carraspeó con sequedad.
Li Xisheng soltó una risita incómoda y cambió de tema sobre la marcha:
"Por debajo del Jefe de la Oficina están los Vicesecretarios de la Izquierda y de la Derecha. El Vicesecretario de la Izquierda dirige la División de Inspección; el Vicesecretario de la Derecha comanda la División de Asuntos Internos, y la División de Arrestos queda bajo la tutela directa del Jefe de la Oficina. No obstante, el Jefe apenas interviene en los asuntos cotidianos y casi nunca pone un pie por aquí. En nuestra División de Inspección, por debajo del Vicesecretario de la Izquierda se encuentran los Magistrados de Enjuiciamiento, y bajo estos, los Inspectores de Zona.
"Los Inspectores de Zona, al igual que nosotros, gozan de autoridad real, pero carecen de rango oficial".
'Vaya, conque no tienen rango. Todos los que están por debajo de Magistrado de Enjuiciamiento carecen de grado burocrático y son simples agentes subalternos, mientras que yo soy la excepción', comprendió Yan Shixu en su fuero interno.
Tener un rango formal o carecer de él marcaba una diferencia abismal.
Sin rango, por mucho poder que se ejerciera en la práctica, no se pasaba de ser un auxiliar prescindible al que los superiores podían destituir con una sola orden. En cambio, contando con un rango oficial del escalafón, si algún día cometía un delito grave, la Oficina de Asuntos de Inspección solo tendría autoridad para juzgarlo e instruir el caso, no para dictar sentencia; el expediente debía elevarse a la corte imperial para que la administración central tomara la decisión final.
"Hermano Li, solo tenía entendido que bajo los Inspectores de Zona operan las Efímeras y los Zorros Hibernantes. ¿Acaso la oficina cuenta con algún otro tipo de agentes encubiertos?", quiso saber Yan Shixu.
"También disponemos de los Filos de Cigarra y los Halcones. Los primeros son asesinos de élite adiestrados minuciosamente por la oficina; los segundos se encargan del rastreo y la vigilancia". Li Xisheng le explicó todo con total franqueza: "Tanto los Filos de Cigarra como los Halcones son piezas selectas, y solo reciben órdenes directas de los Magistrados de Enjuiciamiento y de los Capitanes de Patrulla entre los Agentes de Inspección".
Yan Shixu comentó: "Le agradezco de corazón que haya disipado mis dudas, hermano Li. Escuchar sus palabras ha sido más provechoso que diez años de estudio".
Li Xisheng se hinchó de orgullo ante el elogio.
Yan Shixu volvió a preguntar: "¿Entre los Agentes de Inspección adscritos a la sala principal solo nos encontramos nosotros tres?".
Li Xisheng asintió: "Nuestra posición difiere de otros puestos comunes: solo respondemos ante el Vicesecretario de la Izquierda, y tanto nuestro destino como nuestra posición dependen enteramente de su gracia. Por esa razón los cupos son muy reducidos; solo hay tres plazas. En el caso del Jefe de la Oficina, cuenta con seis a su servicio. Y aquel Jefe de la Oficina y Lugarteniente del Ejército Tiance en Chang'an posee nada menos que ocho. Dicen que todos ellos pertenecen al Reino Terrenal".
'¿Ocho expertos del Reino Terrenal?', Yan Shixu se quedó atónito.
Los cultivadores del Reino Humano eran tan abundantes como briznas de hierba, pero los maestros del Reino Terrenal resultaban tan escasos como cuernos de unicornio o plumas de fénix; cada uno de ellos era una figura colosal que se alzaba muy por encima de lo mundano.
Sin embargo, pensándolo mejor, aquel Lugarteniente del Ejército Tiance afincado a miles de leguas de distancia era el hombre más poderoso del imperio entero, una figura de cuyo favor dependía hasta el mismísimo emperador. Que mantuviera a su servicio a ocho garras del Reino Terrenal encajaba a la perfección en la lógica del poder.
Por lo demás, dentro del propio Reino Terrenal existían marcados abismos de nivel; un maestro consumado en la etapa tardía cumbre, como el Maestro Daoísta Yunmo, con toda probabilidad era capaz de medirse contra diez oponentes que apenas iniciaban el Reino Terrenal.
El sol fue descendiendo gradualmente hacia el oeste.
Al concluir su jornada oficial, Yan Shixu montó en su corcel Taxue Wuzhui y regresó a la Herrería de los Yan. Ató las riendas con calma y, envuelto en el resplandor cobrizo y carmesí del crepúsculo, llamó a la puerta del patio del Anciano Letrado Confuciano.
Venía a informar sobre el progreso de su misión.
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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El Descenso del Santo (Novela)
Capítulo 109
El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 108
Estás leyendo el capítulo 108 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 18 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.