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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 107 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La mirada de Yan Shixu barrió al Juez Yang y al Vicesecretario de la Izquierda de Inspección. Ambos lucían sonrisas aparentemente afables, pero sus ojos ocultaban un filo punzante. 'Si mi respuesta no los complace, ¿acaso van a arrojar la taza al suelo como señal?' Yan Shixu ya había previsto una situación como esta. Si él fuera el Rey de los Demonios y un peón insignificante como Benborba regresara de improviso arrastrando al mismísimo Monje Tang, también sospecharía si ese monje no sería el Rey Mono transformado, o si el mismísimo Benborba no era el mono disfrazado. A ojos del Juez Yang y del Vicesecretario de la Izquierda, que el reloj de sol se hubiera conseguido con tanta facilidad resultaba sospechoso por demás; recelaban de que se hubiera pasado en secreto a las filas de la Secta Chongzhen o de que contara con la ayuda de algún maestro insondable a sus espaldas. Por tanto, indagarían sin descanso hasta llegar al fondo de la cuestión. Lo de hoy no era solo una ofrenda de tesoros; también era una entrevista de trabajo. Una entrevista donde fracasar significaba la muerte. Yan Shixu se mantuvo sereno e imperturbable: "El señor Juez tiene razón, en verdad no es fácil de responder y no se puede agotar en un par de frases. Os ruego que me concedáis pincel y tinta". El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección asintió con lentitud. Había un escritorio justo frente a él, pero los sirvientes condujeron a Yan Shixu hacia una mesilla de té a un costado; uno se dispuso a moler la tinta mientras el otro extendía el papel. "Joven caballero, tenga la bondad de escribir aquí", dijo el sirviente. 'No me dejan acercarme al Vicesecretario; sí que son precavidos...'. Yan Shixu tomó asiento, alzó el pincel y dibujó en el papel Xuan una cuadrícula de nueve casillas, y dentro de cada casilla trazó otra cuadrícula de nueve, sumando un total de ochenta y una. Acto seguido, marcó todas y cada una de las Puertas de la Vida. "Estas son las Puertas de la Vida de la Formación Jiuchou Hengyuan", indicó Yan Shixu. "La base del reloj de sol se encontraba en el ojo de la formación". El Juez Yang permanecía de pie junto a la mesilla con las manos a la espalda. Miró el papel y dijo con indiferencia: "Nueve por nueve, ochenta y una casillas, con intenciones asesinas a cada paso. ¿Cómo lograste descartar los peligros y encontrar las Puertas de la Vida de la formación?". "Este subordinado usó serpientes y ratas como peones". "Las serpientes y las ratas son criaturas torpes e ignorantes que no acatan órdenes. ¿Cómo podrían emplearse para explorar una formación? Y además, ¿de dónde obtuviste semejante cantidad de serpientes y ratas?". "Este subordinado le arrancó bajo tortura el método para controlar gu al espía de Yunshuo, Wen Congjian, con lo cual pude dirigir serpientes venenosas y arañas". "¿Y con eso bastó para romper la formación?". "Por supuesto que no. Tras entrar al ojo de la formación, los ocho palacios exteriores rotan una casilla a la izquierda, por lo que es necesario volver a buscar la Puerta de la Vida". "¿Y dando con la Puerta de la Vida se puede romper la formación?". "Tampoco". "¿Por qué?". "Porque el método que este subordinado acaba de explicar era todo una mentira para engañarlos a ustedes". El Juez Yang preguntaba con rapidez y Yan Shixu respondía con idéntica presteza, enlazando pregunta y respuesta sin el menor respiro. Quien interrogaba no quería concederle tiempo para pensar a quien respondía, y quien respondía no lo necesitaba en absoluto. El Vicesecretario de la Izquierda observaba con frialdad desde un costado; parecía mirar con aire despreocupado su cuenco de té con tapa, pero toda su atención estaba puesta en la conversación. Al escuchar aquellas palabras de pronto, la mano del Vicesecretario de la Izquierda que sostenía el cuenco con tapa se congeló en el aire. El Juez Yang se quedó atónito y de inmediato bramó furioso: "¡Yan Shixu! En presencia del Vicesecretario, ¡¿cómo te atreves a ser tan insolente?!". Yan Shixu replicó contrariado: "La Oficina de Asuntos de Inspección me ordenó robar el Reloj de Sol de Mingzong y lo robé. Es un mérito colosal; que el señor Juez no me premie ya pase, pero ¿a qué viene tanta hostilidad?". Metiéndose en el papel de un joven que acababa de conseguir un mérito colosal, no enfadarse en ese momento habría revelado, por el contrario, que tenía la conciencia intranquila. Yan Shixu soltó un bufido frío: "Aunque la Formación Jiuchou Hengyuan no sea nada del otro mundo, tampoco es algo que cualquiera pueda romper. Incluso si se lo explicara a usted, señor Juez, ¿acaso lo entendería?". El Juez Yang estalló en cólera: "¡Insolente! Me parece que ya olvidaste el sabor de las mazmorras". En ese momento, el Vicesecretario de la Izquierda agitó la mano y dijo con una sonrisa: "Es comprensible que los jóvenes pequen de altivos y arrogantes. Tú solo dilo; si se entiende o no, ya es asunto de este oficial". Yan Shixu blandió el pincel y trazó sobre el papel Xuan caracteres rápidos y vigorosos, como dragones y fénix en pleno vuelo. Levantó la hoja, le dio una ligera sacudida y dijo: "Aquí tiene". El Juez Yang tomó el papel Xuan y, al fijar la vista en él, se quedó estupefacto; jamás en su vida había visto símbolos tan extraños y extravagantes. Al ver que guardaba silencio por tanto tiempo, el Vicesecretario de la Izquierda, sentado en su diván bajo, no pudo evitar decir: "Tráelo aquí". El Juez Yang se lo presentó con deferencia. El Vicesecretario de la Izquierda concentró la mirada y también se quedó helado. No entendió absolutamente nada. Sin inmutarse, conservando el porte inexpresivo propio de un superior, soltó una leve risa: "Tiene cierto ingenio". Dicho esto, le devolvió el papel Xuan al Juez Yang. Ya habría subordinados que se encargaran de llegar hasta el fondo del asunto en su lugar. El Juez Yang miró al Vicesecretario de la Izquierda y dijo: "Los Revisores de Textos de la sede conocen en cierta medida la Formación Jiuchou Hengyuan. Ruego que permita a este subordinado ir a consultar con ellos". El Vicesecretario de la Izquierda asintió: "Ve". El Juez Yang se ausentó durante una hora entera. En ese tiempo, el Vicesecretario de la Izquierda hizo que los sirvientes sirvieran té y se puso a conversar con él sobre sus antepasados como en una charla trivial, indagando sobre sus estudios en la Academia Daoísta; se mostraba afable y ameno, sin el menor rastro de la severidad avasalladora del Juez Yang. Con su rica experiencia en el entorno laboral, Yan Shixu sabía muy bien que cuanto más diestro era un líder en el arte de manejar a la gente, más cálido e inofensivo se mostraba; tratar con él era como sentir la caricia de una brisa primaveral, sin experimentar la menor presión. Yan Shixu mantuvo una tenue altivez, deslizando de cuando en cuando alguna lisonja sutil que no dejaba rastro. La sonrisa en las comisuras de los labios del Vicesecretario de la Izquierda se amplió, considerando que este muchacho, después de todo, no era tan insolente ni afilado. En verdad, la adulación era el método más eficaz para someter a los superiores; la clave en el tira y afloja entre jefes y subordinados residía en ver quién lograba embaucar al otro primero hasta dejarlo reducido al estado de un embrión. Cuando rellenaban la tercera taza de té, el Juez Yang regresó a paso presuroso, con un semblante un tanto extraño. El Vicesecretario de la Izquierda dejó el cuenco de té y tomó la iniciativa de preguntar con una sonrisa: "¿Qué opinión tienen los Revisores de Textos?". El Juez Yang asintió ligeramente: "Aunque esta aritmética toma caminos poco ortodoxos y no se ciñe a las reglas convencionales, encierra patrones ocultos; debería ser la solución correcta". El Vicesecretario de la Izquierda se tranquilizó, miró a Yan Shixu y sonrió: "¡Desde tiempos antiguos los héroes surgen de la juventud!". En realidad, las palabras textuales de los Revisores de Textos habían sido: "¡Una concepción prodigiosa, un talento concedido por el cielo! ¡Presentadnos a este prodigio de inmediato para que podamos debatir sobre el Dao!". El archivo entero se había convertido en un hervidero. El Juez Yang había tenido que hacer un esfuerzo descomunal para contener a los Revisores de Textos. Los Revisores de Textos constituían el comité de sabios de la Oficina de Asuntos de Inspección. Eran numerosos, todos de erudición desbordante y versados en el pasado y el presente; por lo general apenas salían del archivo, como si quisieran vivir permanentemente entre sus muros. Aunque carecían de poder real, conformaban un grupo de escribas de suma importancia para la Oficina de Asuntos de Inspección. El rostro del Juez Yang se distendió un poco y dijo con voz grave: "Boheng, originalmente eras un espía de Xingchadu. Este oficial, considerando tu sincero arrepentimiento y que tu porvenir se había truncado, te dio la oportunidad de enmendar tus faltas con méritos. Ciertamente no defraudaste mis expectativas y trajiste la base del reloj de sol para la Oficina de Asuntos de Inspección. Sin embargo, la oficina tiene sus propias reglas; por más que el Vicesecretario te tenga en alta estima, este oficial no puede dejar de ser precavido". 'Empiezan a jugar a cartas vistas...'. Yan Shixu aprovechó la ocasión para bajar el tono: "Fue una imprudencia de este subordinado. ¿Qué instrucciones tiene el señor Juez?". Sabía muy bien que la verdadera prueba acababa de llegar. Aunque la fórmula para romper la formación los había desconcertado por un momento, cabía la posibilidad de que hubiera disparado primero la flecha y pintado la diana después; aquello no bastaba para convencer por completo a dos viejos agentes de inteligencia recelosos por naturaleza. Era inevitable que verificaran a fondo si de verdad poseía un talento tan sobresaliente para el cálculo. El Juez Yang dijo con parsimonia: "Dado que rompiste la formación mediante cálculos matemáticos, este magistrado redactará en persona un examen de la Sección de Aritmética. Si logras responder correctamente ocho de diez preguntas, te creeré". ¿Un examen de la Sección de Aritmética? Yan Shixu dio un respingo. La Sección de Aritmética formaba parte de los exámenes imperiales. Aunque sus calificaciones en ciencias no eran malas, los sistemas de enseñanza de ambos mundos diferían por completo; para un aprendiz que apenas llevaba veinte días practicando, bien podía darse el caso de que ni siquiera entendiera los enunciados. Yan Shixu alzó la barbilla y declaró con altivez: "Esa caterva de mediocres de la Sección de Aritmética no es digna ni de lustrarme las botas. Si el señor Juez desea poner a prueba mi destreza matemática, en realidad es muy sencillo: no hace falta examen alguno". El Juez Yang entrecerró los ojos: "¿A qué te refieres?". Yan Shixu expuso: "Tras presentar mi propuesta para la reforma fiscal, seguí sintiendo que no era del todo cabal. Al consultar con los Eruditos Asistentes de la Academia Daoísta y con mis condiscípulos, supe que la medición de las tierras de cultivo en el imperio arrastra desde siempre innumerables vicios que impiden un cómputo exacto. En especial al toparse con parcelas oblicuas, resulta indispensable trazar líneas perpendiculares para descomponerlas según el principio de Gougu; si el relieve presenta obstáculos, uno se queda sin saber cómo proceder. "El terreno en el Circuito de Jiangnan es intrincado, por lo que esta situación resulta aún más patente allí. Los terratenientes y el pueblo llano suelen desbrozar parcelas sinuosas y diagonales con el único fin de evadir impuestos". Cuando los gobiernos locales medían los campos agrícolas, al toparse con tierras irregulares, el método más común consistía en dividirlas en triángulos rectángulos y aplicar el teorema de Gougu. Desde los secretarios principales hasta los agrimensores subalternos, todos solo sabían calcular triángulos rectángulos. Al encontrarse con un triángulo que no fuera rectángulo, se quedaban de una pieza y solían salir del paso con una chapuza negligente. El Juez Yang asintió pausadamente: "En efecto, así es". Yan Shixu continuó: "Por tal motivo, deduje una fórmula capaz de calcular cualquier triángulo". En los oídos del Juez Yang pareció estallar un trueno abrasador. Dudó de haber escuchado bien: "¿Dices... que posees una fórmula capaz de medir cualquier triángulo? Yan Shixu, esto no es asunto de juego". El tono de Yan Shixu fue sereno: "Por supuesto que no es ningún juego". El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección se levantó en silencio del diván y se acercó a observar. Yan Shixu alzó el pincel, lo empapó en tinta y trazó con presteza: "Listo". El Juez Yang arrebató el papel Xuan; justo cuando iba a clavar la mirada para estudiarlo, cayó de pronto en la cuenta y, haciendo una reverencia, se lo presentó al Vicesecretario de la Izquierda de Inspección. El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección lo tomó satisfecho, paseó la mirada por la caligrafía razonablemente pulcra y, con semblante imperturbable, se lo devolvió al Juez Yang. '¿Eh? ¿Tan sereno? Este Vicesecretario de la Izquierda posee una cautela insondable', pensó Yan Shixu, asombrado para sus adentros. 'Sabe fingir incluso mejor que yo'. El Juez Yang lo recibió con un apremio febril y se concentró en desentrañarlo. En el pliego rezaba: "Súmese el cuadrado del lado menor al cuadrado del lado mayor, réstese el cuadrado del lado medio, tómese la mitad del resto y multiplíquese por sí misma arriba; multiplíquese el cuadrado del lado menor por el cuadrado del lado mayor, réstesele el valor superior, divídase el resto entre cuatro para obtener el dividendo; fíjese la unidad como coeficiente cuadrático, y extráigase la raíz cuadrada para obtener el área". El Juez Yang ordenó al instante: "¡Traigan papel y pincel!". Un eunuco corrió a traer papel nuevo, mientras otro le ofrecía un fino pincel de pelo de liebre. El Juez Yang se acomodó junto a la mesa baja de té, trazó al vuelo un triángulo obtusángulo, anotó al azar las medidas de sus lados y comenzó a realizar los cálculos siguiendo la fórmula escrita. Tras obtener el resultado, recurrió al método de descomposición por perpendicular, dividiendo el triángulo obtusángulo en dos rectángulos, y volvió a computar el área. Obtuvo exactamente la misma cifra. La expresión del Juez Yang se tornó solemne al instante. Sin detener el pincel, trazó un triángulo acutángulo: primero halló el área mediante la fórmula de Yan Shixu y luego mediante la división por perpendicular; una vez más, arribó a idéntico resultado. El Juez Yang dibujaba y escribía cada vez más deprisa. Triángulos equiláteros, isósceles y escalenos se sucedieron uno tras otro; el desarrollo de las operaciones cubrió densamente tres pliegos de papel. Su caligrafía, que al principio era ordenada y espaciosa, fue tornándose descuidada y apresurada; resolvía con una destreza creciente a medida que su comprensión de aquel método matemático se volvía más profunda. El asombro en su rostro era cada vez más sobrecogedor. Hasta no haber puesto a prueba cada tipo de triángulo concebible, no se detuvo. La mano con la que el Juez Yang sostenía el pincel temblaba con levedad, y con ella se estremecían sus hombros. Aquel funcionario de sexto rango principal, tan celoso de las formas, vio palpitar su barba por la emoción: "Su nombre quedará grabado en los anales... ¡grabado para la posteridad!...". La reforma fiscal era un mérito para el presente; salir airoso ante Baoyue no pasaba de ser una gloria efímera. Sin embargo, este método de cálculo verificado por sus propias manos quedaría consignado en las crónicas históricas para que generaciones venideras lo estudiaran y aplicaran. Y quien lo había deducido vería su nombre inmortalizado a la par de su creación. Los anales históricos eran tan vastos que a muchos no les alcanzaba la vida entera para leerlos; no obstante, al mismo tiempo eran tan avaros con las palabras que las grandes empresas imperiales y las vidas de millones de personas apenas merecían unos cuantos trazos. Grabar el propio nombre en la historia... ¡qué proeza tan ardua! Hoy, él acababa de atestiguar cómo un joven que ni siquiera había alcanzado la mayoría de edad estaba a punto de quedar inscrito para siempre en los libros de historia. El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección, oriundo del gremio de los eunucos, en realidad no entendía nada de matemáticas, por lo que su espíritu se mantenía en calma como el agua estancada; todo este tiempo había aguardado la reacción del Juez Yang. En este instante, el desasosiego del magistrado era la respuesta más elocuente posible. Yan Shixu miró al Juez Yang y luego al Vicesecretario de la Izquierda de Inspección, esbozando una sonrisa: "Señor Vicesecretario, señor Juez, me pregunto si este subordinado aún debe resolver un examen de la Sección de Aritmética". Después de todo, el Juez Yang era un curtido agente de inteligencia que llevaba años sorteando los vaivenes de la burocracia, de modo que para entonces ya había recobrado su compostura sobria y serena. Al oírlo, suspiró conmovido: "No será necesario. Esos advenedizos salidos de la Sección de Aritmética, en verdad, no son dignos ni de lustrarte las botas". No tenía más remedio que admitirlo: Yan Boheng era un portento matemático insólito en cien... no, en mil años. Con semejante genio, ¿qué dificultad representaba desentrañar una formación? Disipadas todas las dudas en su corazón, el Juez Yang se inclinó hacia el Vicesecretario de la Izquierda: "Este método... ¿cómo se llama este método?". Yan Shixu: "La Técnica para Hallar el Área por Tres Lados". El Juez Yang: "Señor Vicesecretario, en cuanto se difunda la Técnica para Hallar el Área por Tres Lados, será una bendición para la corte imperial y para todo el mundo bajo el cielo. Yan Boheng dejará su nombre grabado en los anales; romper una formación no supone problema alguno para él". El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección entrelazó las manos sobre el vientre, sonriendo de oreja a oreja: "Que la Oficina de Asuntos de Inspección cuente con semejante prodigio reconforta sobremanera a este funcionario". '¿Con solo esto ya dejo mi nombre en los anales? Si revelara una técnica de cultivo de Grado Celestial de la raza humana, ¿acaso no se postrarían a adorarme? Aunque tampoco es que me sepa ninguna...', pensó Yan Shixu. Yan Shixu exhaló un suspiro de alivio en su fuero interno, cuando de repente escuchó hablar al Juez Yang: "Boheng, esta Técnica para Hallar el Área por Tres Lados rinde mérito al presente y beneficia a mil generaciones. Antes de revelarla al mundo, es imperativo contrastarla y verificarla una y otra vez para asegurar que no contenga el menor fallo. Hay ciertos defectos sobre los cuales este magistrado desea darte unas cuantas indicaciones". ¿Defectos? Yan Shixu se quedó pasmado. El Juez Yang señaló con el dedo el manuscrito: "Este carácter está trazado con excesivo descuido. Los trazos de este otro no son lo bastante regulares. Y el remate de este aquí es demasiado rígido. Hagamos esto: yo me encargaré de pasarlo en limpio para enviarlo a la Oficina Astronómica y al Colegio de Aritmética de la Academia Imperial, y luego la Oficina Astronómica lo remitirá a las academias oficiales de cada prefectura. Habiendo contribuido este magistrado con su propio esfuerzo, bien podría figurar mi nombre junto al tuyo". '¿Acaso ha perdido toda la vergüenza?', pensó Yan Shixu: "..." En ese instante, a un costado resonó una tos estridente del Vicesecretario de la Izquierda de Inspección. Yan Shixu proclamó con severa rectitud: "El señor Juez se equivoca. Esta Técnica para Hallar el Área por Tres Lados nació, a todas luces, de la honda preocupación del señor Vicesecretario por los inveterados vicios en la agrimensura imperial, por las incontables tierras ocultadas por terratenientes y plebeyos, y por los tropiezos en la recaudación fiscal. Fue su señoría quien nos convocó a ambos en este salón para deliberar a fondo y, tras deducirla día y noche durante tres jornadas consecutivas, logramos alumbrar este método". El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección quedó sumamente complacido. \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 107

Estás leyendo el capítulo 107 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 18 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.