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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 106 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Yamen de la Oficina de Asuntos de Inspección. En la sala de guardia, entre las tenues volutas de humo de sándalo, llegaban cartas secretas en un flujo incesante. El Magistrado Yang leía encorvado sobre su escritorio; su mirada oscilaba de un lado a otro sobre varios informes confidenciales desplegados en la mesa, con el semblante sombrío. Desde que Yan Shixu venció a Baoyue en el debate, las corrientes subterráneas bajo la Capital Oriental se habían vuelto cada vez más turbulentas. Aunque el grueso del Ejército de Chengzhao se había retirado veinte li, los espías que se infiltraban en la Capital Oriental no cesaban de aumentar: algunos eran arrestados y ejecutados, mientras que otros quedaban bajo una discreta vigilancia. Y de entre las numerosas "facciones" desconocidas, la que más recelo causaba a la Oficina de Asuntos de Inspección eran los Tres Espadachines de Dongdu. Primero destruyeron la Residencia Yuan y luego aniquilaron la Oficina de Enlace de Yunshuo; esta banda surgida de la nada cobraba fuerza a un ritmo inverosímil. Las misivas secretas que llegaban hoy a raudales versaban tanto sobre la Residencia Yuan como sobre la Oficina de Enlace de Yunshuo. El Magistrado Yang analizó con cuidado las relaciones interpersonales de Yuan Feng y Li Huai'an, corroborando que se trataba de dos individuos sin vínculo alguno entre sí. Era como si en verdad ambos hubiesen perecido únicamente a causa de su cúmulo de fechorías. Si Yuan Feng había muerto por inflar los precios del grano de forma desmedida, ¿por qué razón murió Li Huai'an? Para elegir un blanco, los Tres Espadachines de Dongdu debían guiarse por algún motivo; no podían estar echándolo a suertes al azar. De modo que averiguar las andanzas recientes de Li Huai'an tal vez permitiría tirar del hilo y dar caza a los Tres Espadachines de Dongdu. Mas en la Oficina de Enlace de Yunshuo no quedó ni un solo superviviente; los guardias secretos desplegados en el exterior se habían ocultado y las mujeres de la familia estaban en paradero desconocido, sin dejar asidero alguno por donde empezar a investigar. Por fortuna, contaban con perros espirituales capaces de seguir el rastro. El Ejército Tiance había movilizado ayer a los perros espirituales para verificarlo: en el lugar se hallaban ciertamente las auras de los Tres Espadachines de Dongdu, idénticas a las detectadas en la Residencia Yuan. Además, los rastros olfativos de las mujeres desaparecidas podían hallarse dentro de la Oficina de Enlace. Tan solo había cuatro auras que no correspondían a nadie registrado en la residencia. Los Tres Espadachines de Dongdu se habían disparado de pronto a siete personas. Tras la destrucción de la Oficina de Enlace de Yunshuo, los alguaciles y agentes encubiertos de la Prefectura de Dongdu entraron de golpe en frenética actividad. La razón era que el registro nominal en posesión de Li Huai'an se había esfumado como si le hubieran salido alas. Ayer, el Vicesecretario de la Izquierda de Inspección impartió la orden de capturar a los "Tres Espadachines de Dongdu" por toda la ciudad, con la firme consigna de apoderarse del registro antes de que lo hiciera la Prefectura de Dongdu. "Tiempos turbulentos...", murmuró el Magistrado Yang mientras tomaba la taza de té y le daba un sorbo. En ese preciso momento, un escribano ataviado con la túnica oficial de mangas estrechas entró a paso vivo y se inclinó con respeto: "Magistrado, los guardias informan que alguien solicita audiencia a las puertas del yamen". El Magistrado Yang no levantó la cabeza: "¿Quién?". El funcionario recitó el santo y seña: "Heredar el Cielo e inspeccionar lo sutil, custodiar con firmeza ambas capitales". El Magistrado Yang levantó la mirada, frunciendo levemente el ceño: "Tráelo". '¿No debería estar este muchacho en la Academia Daoísta? ¿A qué viene al yamen?'. Una varilla de incienso más tarde, el escribano guio a Yan Shixu al interior de la sala de guardia y se retiró tras hacer una reverencia. El Magistrado Yang había vuelto a sumergirse en los legajos oficiales, sin dignarse a alzar la vista: "¿Qué asunto no podías comunicarle a A Yan? Ella es tu superior directa". Saltarse los escalafones era un tabú. Nada le desagradaba más que un subordinado desprovisto de disciplina; sobre todo porque la última vez que este mozo pisó el yamen, le había estafado cien taeles de plata. En el centro de la sala, Yan Shixu irguió el pecho con la cabeza en alto: "Este subordinado viene a presentarle un tesoro al Magistrado". "¿Oh?". El Magistrado Yang levantó la cabeza. "¿Qué clase de tesoro?". Yan Shixu avanzó a grandes zancadas y, bajo la inquisitiva mirada del Magistrado Yang, desató el fardo. La base del reloj de sol, de un blanco puro y pulcro, con los bordes primorosamente ribeteados en hilo de oro, apareció ante su vista. El Magistrado Yang reaccionó como un gato al que le hubieran pisado la cola: saltó al instante de su asiento, golpeándose el abdomen contra el borde del escritorio; la pila de expedientes se desmoronó con un estrépito de papeles desparramados, pero él ni se enteró. Sus pupilas estaban clavadas, fijas y desorbitadas, en la base del reloj de sol. Petrificado durante más de una decena de respiraciones, la calma abandonó la mirada del Magistrado Yang y la solemnidad se desvaneció de su semblante. Incapaz de procesar lo que veía, balbuceó: "Tú... tú...". Tras trabarse en ese "tú" durante un buen rato, asió la base del reloj de sol con manos sobrecogidas por el asombro y la sospecha. Dio unos pasos hacia la ventana y, aprovechando la dorada luz del sol matinal, la examinó una y otra vez. Era auténtica... Había examinado el disco del reloj de sol en incontables ocasiones: la factura era tan primorosa que ningún artesano ordinario habría podido replicarla. Y aquel jade precioso ofrecido en tributo por el Reino de Tianling era irrepetible; en todas las Llanuras Centrales existía una sola pieza semejante. "¿Cómo la conseguiste?". Tanto la expresión como el tono del Magistrado Yang rebosaban una profunda perplejidad. Según los análisis y deducciones de los Revisores de Textos, la Formación Jiuchou Hengyuan se ramificaba en infinitas derivaciones y resultaba impredecible en su juego entre lo real y lo ilusorio; quebrar su entramado mediante el ingenio exigía verificar una ingente cantidad de variables de cálculo una tras otra, un esfuerzo que devoraba tiempo y energías. En los últimos tiempos, el Vicesecretario de la Izquierda de Inspección ya ni siquiera le pedía cuentas sobre el avance de aquella tarea. ¿Quién iba a pensar que, en cuestión de unos pocos días, la base del reloj de sol descansaría servida ante sus propios ojos? Yan Shixu sonrió con arrogancia: "Al principio creí que la Formación Jiuchou Hengyuan sería formidable, pero quién iba a imaginar que en apenas dos días descifraría sus patrones. Ese Maestro Daoísta Yunmo no es más que un nombre vacuo; carece por completo de astucia e ingenio, hasta resulta risible". El Juez Yang titubeaba entre la sorpresa y la sospecha. Tras reflexionar unos instantes, esbozó una sonrisa afable: "El reloj de sol es crucial para la gran causa de la Oficina de Asuntos de Inspección. Aguarda aquí un momento; iré a solicitar una recompensa por tus méritos ante el Vicesecretario de la Izquierda". Dicho esto, ordenó a un escribiente de la sala de guardia que sirviera pastelillos y lo atendiera con esmero, mientras él, ocultando la base del artefacto entre sus ropas, partía a paso largo. Al salir de la sala de guardia, el Juez Yang aceleró el paso hasta que sus pies parecieron flotar sobre el viento, deteniéndose ante la residencia interior situada tras el segundo salón. Aquel era el aposento de descanso del Vicesecretario de la Izquierda de Inspección, un recinto vedado a todos salvo a sus hombres de mayor confianza. El Juez Yang anunció con voz potente: "Vicesecretario, este subordinado tiene un asunto de suma importancia que informar". El escriba de guardia entró presuroso y reapareció al instante para invitarlo a pasar. La residencia interior lucía una decoración suntuosa; solo la alfombra que cubría el suelo de la estancia, tejida con una mezcla de seda tributaria de Xuanzhou y lana de camello, alcanzaba el valor de diez piezas de oro. El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección vestía un atuendo oficial de mangas anchas de color escarlata, tocado con un bonete blando de alas caídas, y llevaba suspendido de la cintura un talismán de pez de plata. En ese momento se hallaba sentado sobre una tarima baja meditando con las piernas cruzadas, mientras dos sirvientes preparaban té con la cabeza inclinada. El Juez Yang depositó el bulto con reverencia sobre la mesa de té: "Vicesecretario, Yan Shixu ha sustraído la base del reloj de sol". El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección abrió los ojos al instante y clavó en él una mirada ardiente y penetrante. El Juez Yang desenvolvió la tela con extremo cuidado. Apenas quedó expuesta la pieza, el Vicesecretario de la Izquierda se abalanzó sobre ella, tomó de un solo movimiento la base del reloj de sol y la examinó minuciosamente junto a la ventana. "En verdad es el reloj de sol". En el rostro pálido y lampiño del dignatario afloró una expresión de desbordante júbilo. Sin embargo, el semblante del Juez Yang permanecía sombrío: "Vicesecretario, este asunto entraña demasiadas sospechas. En cuanto a cultivo, ese Yan Shixu no pasa de ser un simple practicante del Reino Humano; en cuanto a erudición, a fin de cuentas es un hombre que perdió la memoria. Para quebrar semejante formación se requiere un dominio consumado de las artes de los Nueve Palacios y el cálculo adivinatorio de los Ocho Trigramas. Haber obtenido la base ha resultado excesivamente fácil". La alegría en el rostro del Vicesecretario de la Izquierda se disipó poco a poco, sustituida por un tono suave, siniestro y contenido: "¿Pretendes insinuar que...?". El Juez Yang bajó la mirada y contestó: "Lo que piensa el Vicesecretario es con exactitud lo que este humilde servidor teme". El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección entrecerró los ojos y meditó un breve momento: "Despliega a dos Filos de Cigarra de Grado Superior para que se oculten en la sala lateral y embosca a un escuadrón de Agentes de Inspección tras el pabellón. Haz venir a Yan Shixu; yo mismo le interrogaré". El Juez Yang acató la orden y se retiró. \*\*\* En la sala de guardia. Yan Shixu acababa de terminarse un plato de pastelillos cuando un escribiente cruzó el umbral y anunció con tono respetuoso: "El Vicesecretario de la Izquierda solicita su presencia". Yan Shixu se puso en pie: "Guía el camino". Ambos cruzaron varios pabellones oficiales hasta llegar a la residencia interior. Al franquear el umbral, divisó al Vicesecretario de la Izquierda de Inspección, a quien había conocido brevemente en el Monasterio Chongzhen, sentado en una tarima de madera laqueada en rojo. A sus espaldas se erguía un biombo de seis paneles, y sobre una mesa baja con barniz verde el incienso de sándalo ascendía en tenues espirales desde un quemador de bronce. Junto al quemador reposaba la nívea base del reloj de sol. El Juez Yang aguardaba de pie a un lado. "Yan Shixu rinde sus respetos ante el Vicesecretario de la Izquierda". Yan Shixu se inclinó en una reverencia, pero sus orejas captaron al instante una leve vibración: distinguió múltiples respiraciones sumamente sutiles y el casi imperceptible roce de telas. 'Hay hombres emboscados afuera'. Sus sentidos eran extraordinariamente agudos, muy superiores a los de cualquier artista marcial ordinario del Reino Humano. El Vicesecretario de la Izquierda de Inspección alzó una taza de té y sonrió de oreja a oreja: "El Supervisor del Ejército necesita el tesoro de Mingzong para afianzar su retorno a la corte central, y este servidor depende de él para alzarse con el cargo de Jefe de la Oficina de Asuntos de Inspección de la Capital Oriental. El Maestro Daoísta Yunmo lo mantenía confinado en lo más alto, y la Oficina de Asuntos de Inspección no tenía cómo forzar la situación. Tú, en cambio, no has dejado de darme una sorpresa tras otra. Esta oficina cuenta con incontables hombres de extraordinario talento, pero ninguno te iguala". Yan Shixu se inclinó de nuevo, mostrando fingida turbación: "¡Este subordinado se siente abrumado!". El Vicesecretario de la Izquierda sostuvo la taza sin llegar a beber y preguntó con parsimonia: "¿Cómo lograste sacar este reloj de sol? ¿De verdad quebraste tú solo la Formación Jiuchou Hengyuan? ¿O acaso... fue el Maestro Daoísta Yunmo quien te ayudó a descifrarla?". Apenas pronunció aquellas palabras, en la sala lateral emergieron dos respiraciones casi imperceptibles, sumamente bajas y contenidas. El corazón de Yan Shixu dio un vuelco: dentro de la propia estancia también acechaban maestros ocultos. Al principio no había logrado captar las respiraciones en la sala contigua; aquellos sujetos sabían disimular su presencia a la perfección. No obstante, en cuanto el Vicesecretario de la Izquierda lanzó aquella pregunta, los expertos emboscados se tensaron al unísono, preparados para abalanzarse sobre él en cualquier instante, y fue ese cambio en su respiración lo que terminó por delatarlos. En ese momento, el Juez Yang intervino con una sonrisa equívoca: "¿Acaso te resulta tan difícil responder a esa pregunta?". \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 106

Estás leyendo el capítulo 106 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.